Nuestro trágico universo - Scarlett Thomas

Viajando a los confines del universo, y más allá.

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Jack Skellington
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Nuestro trágico universo - Scarlett Thomas

Mensaje por Jack Skellington » 22 Jun 2011 12:35

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NUESTRO TRAGICO UNIVERSO
de THOMAS, SCARLETT
PRINCIPAL DE LOS LIBROS

15.0x23.0 cm
Nº páginas: 464 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788493831677
Nº Edición:1ª
Año de edición:2011
Plaza edición: BARCELONA

Resumen del libro
Si la teoría de Kelsey Newman sobre el fin del tiempo es correcta, todos vamos a vivir eternamente. Pero para Meg, que está atrapada en una relación sin futuro y que lleva muchísimo retraso en la entrega de un libro que no es capaz de escribir, la vida eterna no resulta atractiva. ¿Puede que exista alguna relación entre una bestia salvaje que vive en Dartmoor, un beso robado, un barco en una
botella, la ciencia del tiempo, un patrón decostura con la forma del universo y las hadas?

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Re: Nuestro trágico universo - Scarlett Thomas

Mensaje por Lifen » 23 Jun 2011 09:20

Que atractivo argumento!

A ver quien es el "conejillo de indias" :cunao:
Lifen
¿Nunca has pensado en participar en el Club de Lectura? Pues ya va siendo hora!!! 8)
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Jack Skellington
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Re: Nuestro trágico universo - Scarlett Thomas

Mensaje por Jack Skellington » 24 Jun 2011 12:37

Servidor. Ya lo acabé. Comento brevemente porque quiero hacerle una entrada en el blog y no me apetece dedicar duplicar el esfuerzo. Está muy bien pero se aleja de lo esperamos de una novela. Es difícil de explicar. Es una historia sin historia, es decir, puede parecer que no ocurre nada relevante pero eso es porque un libro que no quiere dar respuestas sino hacer preguntas. Trata mucho el tema de la creación literaria por lo que los escritores o "proyectos de" encontrarán en ella cosas de interés. La recomiendo, pero ojo, porque es algo especial. Aún así sigue una linea argumental, que nadie espere narrativa experimental.

Yo le cogí cariño por un detalle insignificante que precisamente acabo de publicar y dejo aquí por si a alguien le interesa:

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El sábado pasado no, el anterior, fui a la biblioteca pública a recoger unos libros, no recuerdo cuales. Como iba con mi hija tuve que pasar, sí o sí, por la sección infantil. Mientras ella hacía cabriolas en la colchoneta en la que minutos después iba a tener lugar un cuentacuentos yo me dediqué a buscar cinco cuentos que contarle por la noche antes de dormir. Entre los elegidos había uno llamado “El tigre que vino a tomar el té” que en su momento no me llamó especialmente la atención pero que hoy descubro que es algo así como un clásico de toda la vida, superventas y todo eso. La historia es muy sencilla: un tigre se presenta por sorpresa en una casa y una madre y su hija lo invitan a tomar un té. El felino, como era de esperar, acaba al instante con las pastas, los dulces y el té, que bebe directamente de la tetera. Después va a la cocina y acaba con todo cuanto hay de comestible en los armarios, en la nevera y en la despensa. Se llega a beber incluso el agua de las tuberías y cuando ya no queda nada, ni sólido ni líquido, se despide y se va. Inmediatamente después llega el padre y no teniendo nada que cenar decide llevar a su familia a un restaurante. Al día siguiente incluyen en la cesta de la compra una enorme lata de comida para tigres que es de suponer les arreglará el problema la próxima vez que éste se presente, cosa que no llegará a ocurrir jamás. (Esto lo sé porque lo dice el texto que sale de la trompeta que está tocando (el tigre, sí) en la última página).

Tal como dije al comienzo eso ocurrió hace dos semanas. Desde entonces yo he debido leerle ese cuento tres veces y su madre no menos de dos. Le gusta. El caso es que exactamente una semana después, el sábado siguiente, volví a la misma biblioteca, en esta ocasión sin mi hija y sólo para recoger algunos libros que tenía pedidos, entre los que se encontraba “Nuestro Trágico Universo” de Scarlett Thomas que empecé a leer ese mismo día y terminé anoche, minutos antes de escribir este cuento.

La novela de Scarlett Thomas -de la que hablaré la semana que viene con más detalle- trata, entre otros muchos temas, el de la magia y de las señales que envía el universo que adoptan forma de casualidad, de las historias sin historia, de los finales de los cuentos que nunca terminan así como de las conclusiones que debe sacar uno mismo de las lecturas. En un momento determinado, cerca del final, concretamente en la página 439, encontré el siguiente texto que ha dado lugar a esta entrada algo atípica:

“Me obligué a recordar un libro que había leído de pequeña en el que un tigre se presenta en una casa de un barrio de una ciudad. La madre da de comer al tigre con la comida que hay en la casa y luego la familia tiene que salir a cenar fuera. La madre se asegura de que tiene una lata de comida para tigres en la despensa. La lata en el libro era impresionante, mucho mayor que las latitas que tenían la comida de los gatos de los Cooper.”


No creo que tenga la magia nada que ver en esto ni que el universo me esté enviando señal alguna pero no deja de ser divertido y sobre todo curioso descubrir estas casualidades que si bien no sirven para nada tampoco son completamente inútiles: le arrancan a uno una sonrisa, consiguiendo además que el día acabe con una divertida anécdota que no me he resistido a compartir con ustedes y de la que -siguiendo los consejos de la novela- me niego a extraer conclusiones. Me ocurrió algo parecido hace muy poco: al día siguiente de terminar de leer “En la carretera” de Jack Kerouac elegí un episodio al azar de una serie llamada “Bored to death”, que es algo así como “qué pasaría si un Woody Allen fracasado fuese detective” en la que el protagonista debía investigar y resolver el robo de un ejemplar de “On the Road” firmado por el escritor. El caso de “El tigre que vino a tomar el té” tiene el placer añadido –por aquello del amor de padre- de incluir en la anécdota a mi hija. Porque tengo muy mala memoria y no quiero olvidarlo es por lo que hoy les cuento este cuento.


Fuente: http://lamedicinadetongoy.blogspot.com/ ... uento.html

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