El marciano - Andy Weir

Viajando a los confines del universo, y más allá.

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chispunsitu
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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por chispunsitu » 22 Jun 2016 23:38

Paul Thinkmind escribió:TERMINADO.

Y me afirmo, además de simple y de no tener un mensaje al final, me ha resultado soporífero.
Si lo que quieren al final es
decir que qué bonita es la amistad y qué duro es Mark... Pues es un libro como otros muchos, la peli seguro que lo peta
Pero como ejercicio literario, me parece escaso. De ideas, de trama, de diálogos... Las últimas páginas ¿?
contienen la moraleja del libro: hay más personas dispuestas a ayudar a los demás, que gente que va a los suyo y que no empatiza con el resto :shock: :shock: :shock:
Y para eso, me cuentas toda esta movida???

Yo pensaba que al final
1) Mark moría, 2) Todo es un experimento de la NASA y Mark es engañado, ha estado en un plató gigante 3) Aparecen los marcianos y Mark se queda con ellos a vivir
Absurdo todo, pero mejor que este final... Llamadme loco.

Espera, que hay algo bueno de todo esto: Me ahorro la entrada al cine y las palomitas, total: 20 euros. :alegria:
¡Secundo todo lo que dices!
Leyendo:
- La Puerta de Abadón de James S. A. Corey

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JavierYuste
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Reseña a «El marciano», de Andy Weir y su adaptación cinemat

Mensaje por JavierYuste » 29 Jul 2016 12:17

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Reseña al libro publicada en mi blog: http://navengantedelmardepapel.blogspot ... na-el.html


¿Qué formula magistral debemos conocer para extraer de nuestra mente de escritores lo que se viene llamando comúnmente un best-seller? ¿Qué notas de la partitura debemos aprender para lograrlo? ¿Qué detalles sirven a los agentes literarios y a las editoriales para saber que lo que tienen entre manos es oro puro? Al igual que con aquellos elementos nacidos de la llegada de la Red de Redes a todos los hogares y que se hacen llamar virales (un término un tanto confuso), nadie sabe qué sustancia ha de rezumar un texto para que se convierta en un éxito de ventas. Por muchas cábalas que hagamos, nos encontramos frente a una pizarra negra sobre la que alguien ha escrito una incógnita imposible de desvelar para dar con la solución a la ecuación.

«El marciano» es un best-seller atípico y que muestra hasta la extenuación lo que he querido condensar en el anterior párrafo, siendo que en su propia génesis radica su extrañeza y, también, su encanto. Andy Weir no se sentó un buen día delante del ordenador para escribir la gran novela que encandilara a un posible agente literario y para recibir los mimos del mundo editorial. No. Por una razón publicada a medias o que se mantiene soterrada por completo (pues un autor atesora un sinfín de secretos en los bolsillos de la creatividad), este hombre se puso manos a la obra con un diario que publicaba por Internet, un blog sobre las aventuras y desventuras de Mark Watney, un miembro de una ficticia misión a Marte que es dado por muerto y abandonado en el planeta por motivos de mera y científicamente calculada supervivencia. Mark está vivito y coleando en una isla y en una situación que deja al bueno de Robinson Crusoe en paños menores.

Weir tira de sus conocimientos como ingeniero y de su pasión por el espacio para ir creando, post a post, una historia en la que un hombre se enfrenta a un medio extremo y hostil en todos los sentidos. Todo en Marte es mortal de necesidad. Y Weir fue escribiendo para quien le quisiera leer en la comodidad de su casa y de forma gratuita, sin esperar en ningún momento que alguien se tomara en serio su pequeño pasatiempo. Lo mismo le daba que no le leyera ni su bendita madre; escribía por el mero placer, sin espera un cambio en su vida. Y ahí es donde radica lo bonito de esta obra que nace desprovista de artificios, de ínfulas o de ganas de agradar. Weir tan solo quiere pasar el rato divagando sobre los problemas reales de una situación límite que se podría dar en un futuro cercano; sin embargo, se sorprendió al verificar el contador de visitas a su blog: a los pocos meses era seguido por una legión de lectores y muchos hasta le animaban a autopublicar un libro con sus entradas. Weir alucinaba con la respuesta de esos desconocidos en la Red a su inocente divertimento pues, aún pudiendo leerlo gratis, la gente prefería pagar el precio (irrisorio) de venta en plataforma.

Sin ser su intención, nació un best-seller de la novela de ciencia-ficción moderna.

A pesar de que es una lectura dura y científica —en la que la profusión de datos, cálculos y conjeturas hace que se le nuble la visión a aquellos que hemos desviado nuestras inquietudes académicas hacia el campo de las Letras—, la narración, simple en sí, nos empujar a continuar leyendo, entrada de diario tras otra. Lo agobiantes que pueden ser sus matemáticas de servilleta o la posibilidad de llegar a gritar en público o en privado una frase como la siguiente: «estoy hasta las pelotas de ti, Watney, y de tus putas patatas» (no le sobra ni una sola letra), no impide que sigamos página a página. ¿Cuál es el secreto? ¿Entradas de corta duración y rápida lectura? ¿El sentido del humor del protagonista? No lo sé. Quizá querer saber cómo se salvará Mark (o cómo morirá).

El autor se identifica con su protagonista principal en varias ocasiones, algo que se nota en sus conocimientos de ingeniería compartidos, pues la botánica y el experimento con las patatas bien pronto quedan en el olvido, probablemente porque el dominio de este campo del hombre en la Tierra se agota con rapidez, dejando que el MacGyver se pasee feliz y libre sobre Marte. Esto se nota a la legua y, curiosamente, nos da un respiro en este aspecto de la historia.

Sin embargo, si tengo que revelar qué parte del libro me ha gustado más, es cuando dejamos a Watney, con lo suyo en Marte, y pasamos a una narración omnisciente, en la Tierra. Con la misma sencillez y dejando que los personajes hablen (a destacar el malencarado director de vuelo Mitch Henderson o la tímida controladora de satélites Mindy Park), el libro se hace más llevadero y permite que adquiera fondo, pues si solo se compusiera de posts de blog sería imposible de tragar y nos privaría de muchos aspectos clave de la trama, como es la forma en la que piensa la NASA rescatar al náufrago más solitario de la Historia de la Humanidad y cuyo día a día es observado constantemente por satélites en la órbita del planeta rojo como en un particular «Show de Truman».

Esta combinación permite cerrar un círculo que podría adjetivarse como de casi perfecto, mas también es posible dar con diferentes taras a lo largo de la narración: por un lado, a pesar de que estemos año y medio en Marte, pegados a la chepa de Watney, apenas acabamos sabiendo nada de su vida personal. Sí, es un tío cojonudo, cuyas mejores herramientas de supervivencia son su ingenio y su humor, pero casi no hay nada más. Otro tanto sucede con sus compañeros de misión, siendo que el personaje al que más jugo se le saca sea a la comandante Lewis, y más bien por su obsesión casi malsana por todo lo que sepa, huela y suene a la década de 1970 y ya está. Parece ilógico que tan poco se desvele de hombres y mujeres que se tiran años en el espacio exterior y de un tipo que está haciendo de las suyas y, de paso, Historia.

No se encuentra en los personajes un desarrollo real y muchos parecen la misma persona; sus líneas de diálogo lo mismo podrían haber ido a parar a una boca que a otra. Y, respecto a las tramas secundarias, como la intervención china con su cohete, casi es anecdótica y por culpa de las prisas excesivas de la NASA en determinado momento. Personajes y escenas que se pierden en el vacío; por no decir que carecemos de referencias de la repercusión en la sociedad de la odisea de Mark Watney.

Tampoco la composición del diario es constante. Entiendo a la perfección la forma de escribir que ha adoptado Weir con «El marciano», pues yo mismo la experimenté con mi primera novela, pero es chocante que en un punto de la narración, tras una rutinaria y exhaustiva relación de entradas, el protagonista deje esta tarea durante 164 soles (si no me equivoco), así, como si tal cosa, como si no viniera a cuento. Durante esta interrupción se introducen escenas en Houston y Pasadena, pero nadie se molesta en decir ni pío al otro lado. ¿Habría que tenérselo en cuenta? De nuevo: no lo sé.

Weir es un buen narrador, descubierto por accidente, pero demuestra, aún con las generosas alabanzas que ha recibido desde medios especializados, que es un neófito en esto de escribir y que tiene que apuntarse como miembro de nuestro querido y abarrotado club de aprendices de escritor. Posiblemente lo que equilibra la balanza en «El marciano» sea su tenso y espectacular final, muy bien llevado y que te deja en el más absoluto desasosiego e impotencia del mero espectador.

Novela de ciencia (pues la ficción está solo en una historia que aún no ha sucedido) que atrapa por su sencillez, por su humor y porque reaviva esa necesidad final de la Humanidad por la conquista del espacio.


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Reseña a la adaptación cinematográfica publicada en mi blog http://navengantedelmardepapel.blogspot ... idley.html

Título original: «The Martian». Año: 2015. Color. EEUU-RU. 144 Minutos. Thriller-Ciencia ficción. Dirección: Ridley Scott. Guión: Drew Goddard (basado en el best-seller de Andy Weir). Elenco: Matt Damon, Jessica Chastain, Sean Bean, Kristen Wiig, Jeff Daniels.


Antes que de que se distribuyera la cinta de «Blade Runner» por las salas de proyección, donde se esperaba con zozobra la siguiente obra del director de «Alien», se procedió a realizar (como es sana costumbre en la Industria) a tantear al respetable sobre el montaje en cuestión en distintos pases previos. Aquellos primeros y afortunados espectadores se levantaron de sus butacas, al de dos horas, con las retinas dilatadas ante el despliegue visual servido con elegancia en la gran pantalla; sin embargo, absolutamente nadie ocultó su malestar en las fichas de opinión: no se habían enterado de la misa la media, ni siquiera los que habían leído antes la obra de Philip K. Dick en la que el guión se inspiraba («Sueñan los androides con ovejas eléctricas?»). Pocos hubo que se sintieran de forma distinta a pulpos en un garaje.

Ridley Scott se vio obligado a dar el brazo a torcer al desbordarse las salas de reuniones con productores que se arrancaban mechones de pelo: no quedó otra que introducir comentarios de Rick Deckard en off, explicando aquí y acullá la jugada, pues el director se pasó, quizá, un poco de rosca y de criptográfico (para su alivio, pudo hacer y deshacer años después, razón por la cual tenemos seis versiones distintas del filme, si es que no me he dejado ninguna atrás).

Pues otro tanto de lo mismo puede suceder con «The Martian», aunque ya hay pocos productores capaces de soplarle a Scott. La cinta adolece de no pocas carencias para el público que no se haya trasegado la obra de Andy Weir y que necesita verse apoyado con más comentarios en off. Bueno es que no se nos dé la tabarra con el tema de las patatitas, pero se va a tal velocidad en el silencio durante las primeras decenas de minutos, que la gente que estaba a mi lado no se enteraba de nada. Se abandona al espectador en el más frío y desolador escenario, sin permitirle conocer en toda su extensión la verdadera odisea a la que se enfrenta el astronauta Mark Whatney durante los primeros días (soles) o cuando decide recuperar el aparato Pathfinder. Tan solo se suceden las fechas y como si nada: don’t worry, be happy, y nada más lejos de la realidad (ficción novelada). Cualquiera que haya leído «El marciano» me entenderá.

Y a esta lamentable sequía de información de apoyo para pulpos de garaje de primer curso, ha de unirse la simplificación hasta el extremo de la narración original del libro en su extrapolación a la gran pantalla, pues parece que al bueno de Whatney no le cuesta gran trabajo aguantar el trámite con un poco racionamiento de comida y un par de contratiempos bien simplones. Se nos priva de saber de su lesión de espalda cuando estalla el Hab; tampoco se explica porqué dedica un buen esfuerzo y tiempo en desmantelar medio rover a base de taladrazos (que en el libro lo hace con un taladro tamaño martillo neumático, pues no es tan fácil como hacer agujeros para colgar un cuadro de la pared); cuando se carga el sistema de comunicaciones de la Pathfinder y ha de comunicarse con la Tierra a base de puntos y rayas… Incluso sus viajes de cientos, cuando no de miles, de kilómetros en el rover se ilustran como paseos campestres (oh, Dios, no lo fueron, me acuerdo bien: ¿Dónde están la tormenta y el accidente que hizo volcar el rover cuando llega al cráter Schiaparelli?).

La simplificación sigue avanzando por un camino torcido, afectando, por ejemplo, a la naturaleza y extensión de la colaboración de la agencia espacial de la República popular de China, con la cesión del cohete Taiyang Shen (aún menos que en el libro, que ya es decir). De sus consecuencias positivas sabemos gracias a los títulos de crédito finales, pero nada se nos dice de las negativas, que las hubo.

Simplificación que afecta incluso a personajes tan claves (y divertidos) en el texto de la novela como son Mitch Henderson o Annie Montrose, director de vuelo y responsable de relaciones con la prensa de la NASA respectivamente; ambos demasiado descafeinados y correctos, dejando de ser contestatarios y beligerantes, llegando incluso a trasladarse parte de la personalidad de Mitch a Ted Sanders, director de la NASA, por lo que el tipo que interpreta Sean Bean pasa a ser débil e inseguro y el de Jeff Daniels a menos pusilánime.

Por su parte, Annie, en cuanto a diálogos, es rebajaba con agua para encajarla a la perfección y sin fricciones en un lenguaje políticamente correcto (extremo éste último que se replica como un virus, afectando incluso a los tripulantes de la Hermes y al rescate final de Whatney).

Lenguaje y comportamiento políticamente correcto para nuestros delicados oídos. ¿Por qué no se comenta el plan en caso de que la Hermes fracasara en la recogida de la Taiyang Shen? ¿Demasiado peliagudo introducir la incógnita del fracaso y el posterior canibalismo? ¿Por qué el humor negro ha desaparecido? Me acuerdo perfectamente de la escena en la que el protagonista se pregunta si habrá páginas web conectadas a los satélites de la NASA y que se titulen See Mark Whatney to die.

La película pudo haber salvado la insustancialidad del texto novelado en cuanto al trasfondo personal de los miembros de la misión ARES 3, pero ni siquiera eso.

Parece como si Scott se paseara como un elefante de puntillas, que deshoja sin piedad el árbol de «El marciano».

Pero, si apartamos la mirada de todos estos raspones en la pintura de «Marte», nos encontraremos con un producto técnicamente impecable y con unas decisiones por parte del director muy acertadas. Particularmente, me ha encantado el empleo de las minicámaras distribuidas en trajes, habitáculos y vehículos para escudriñar a Mark Whatney. Es una película que va ganando enteros e interés a medida que se desarrolla, incluyendo un acertado final que sí completa el vacío narrativo en el que nos deja la novela en su última página.

A ese nivel nada podemos objetar salvo algunas fruslerías en las que no vamos a perder el tiempo. Es una película mejorable y que, ojalá, permita a Scott poner a la venta otro de sus dignos montajes del director, pues sus dos horas y pico no dan para mucho.

No quisiera dar por finalizar esta reseña sin hacer una breve mención a la banda sonora original e instrumental de la película. He de confesar que me gusta mucho pincharla y escucharla en el trabajo; ciertas piezas se me antojan como dignas y útiles para amansar fieras en pleno ataque de estrés, pero he de acusar con el dedo bien estirado al compositor Harry Gregson-Williams de presentarnos a los oídos una obra carente de toda originalidad. No pretendiendo ser hiriente, he encontrado cuatro pistas que me recuerdan (sin comillas) a las bandas de otros cuatro filmes, cuyos títulos me los guardo para mí (pero ésta no es una opinión única en la Red, así que los curiosos podréis buscar y encontrar por ahí); incluso he dado con una pieza que es prácticamente igual a una que se esconde en uno de mis viejos cds de música instrumental folk de la Coste Este de los EEUU.

Pero nada de sangre; lo dicho. Digamos que cumple con su cometido, pero no ensalza la película a la que se funde hasta hacer única en el apartado sonoro.

Ahí queda eso.

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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por cuscurro » 03 Ago 2016 15:01

Llevo más de la mitad leído y de momento me tiene enganchado. Puedo entender que hay partes que pueden ser un poco menos emocionantes de leer como son las referentes a todos los temas más técnicos que se describen a la hora de ir resolviendo los diferentes problemas que el "marciano a la fuerza" se va encontrando: litros, kilovatios, potencia, CO2, O2, H2,... pero los veo completamente necesarios.

Yo me planto la siguiente pregunta: ¿seguro que es decente gastar la cantidad inmensa de recursos que se gastan para este salvamento cuando podrían dedicarse a otros fines humanitarios? Como no se detalla el trasfondo geopolítico de la Tierra en la época en la que ocurre, se puede asumir dos posiciones: el hambre y las desigualdades en la Tierra han desaparecido y entonces es viable este inmenso gasto, o por el contrario, la situación no es muy diferente a la actual entonces personalmente creo que no tiene sentido este ingente gasto. Pero claro, hablamos novela y ciencia ficción, jejejejeje.
No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura.

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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por cuscurro » 06 Ago 2016 13:07

Ya lo finalicé y poco más que añadir salvo que me ha gustado bastante. La pega es conocer las peripecias antes de la lectura ya que vi primeramente la película.

Altamente recomendable su lectura.
No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura.

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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por Narref » 04 Oct 2016 08:43

Estoy de acuerdo Cucurro, un libro muy recomendable, y personalmente de los que más me han enganchado, tanto que releo los capítulos no tan técnicos :shock: , que podrían ser mas :x

korrupto
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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por korrupto » 05 Abr 2017 21:12

Entretenido. No me ha parecido una gran novela, pero la verdad es que te llegas a creer las peripecias de este hombre y ese es su gran mérito.

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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por Gisso » 28 Nov 2017 20:57

Lo he empezado... aunque ya he visto la peli.

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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por Gisso » 29 Nov 2017 19:10

Llevo la mitad (estoy malito y en cama y me he pasado casi todo el día leyendo :? ) y el principio es duro de roer, con tantos datos y términos que pueden echar a cualquiera atrás pensando que va a ser todo el rato igual, sin embargo, parece que se suaviza un poco cuando ya no solo se centran en su diario, sino en el resto de protagonistas, tanto en la tierra, como en la nave Hermes. Todo se vuelve más emocionante y angustioso, a veces un poco peliculero (no me extraña que, obviando tanto término, acabara en la gran pantalla...) pero creo que también con una buena base científica, mostrándonos datos o acciones interesantes (y que alguien como yo le encanta :cunao: ). Tiene momentos de humor, sobre todo gracias al protagonista que incluso en su situación, no parece darse por vencido con alguna salida muy buena. De todas formas parece que la Ley de Murphy le persigue «Si algo puede salir mal, entonces saldrá mal» (aunque realmente su frase fue «Si esa persona tiene una forma de cometer un error, lo hará» y no la otra, pero bueno...).

Como he dicho, un principio bastante duro de roer (tantas patatas...), pero que luego se pone mucho más interesante...

Gisso
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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por Gisso » 01 Dic 2017 19:49

Terminado, lo he deborado :cunao: (y más que estando de baja en casa, casi no salgo de la cama...). Creo que es una historia que a causa de la cantidad de datos, arreglos y experimentos, puede cansar a cualquiera, pero a mí, que no entiendo ni papa, me ha parecido de lo más curioso. Es bastante angustioso encontrarse en una situación así, sin embargo, me parece demasiado peliculero en todo momento (que dureza mental la del protagonista...), y cuando no se entretiene en sus explicaciones, el resto es bastante sencillo de leer. El final, bueno, pues sí, bastante
americanada, pero oye, ¿por qué no puede tener un final feliz? Lo único, esperaba que durara un poco más y no se cortara justo en el salvamento.
A mí me ha parecido entretenido :D

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almarsn1
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Re: El marciano - Andy Weir

Mensaje por almarsn1 » 28 Sep 2018 19:10

Me lo he leído en 4 días, literalmente.

Con tantos tecnicismos no me he enterado de muchísimas cosas, aun siendo ingeniero, pero no se cómo el escritor me conseguía atrapar. No sé si con las bromas constantes, o con la tensión latente o con qué, pero normalmente estos libros con tanta densidad científica se convierten en soporíferos, y aquí ha sido todo lo contrario.

Vamos, muy ágil y divertido. Ya conocía la historia de la película, que dicho sea de paso me parece muy buena, pero es curioso ver las diferencias que hay. No me acordaba de grandes detalles, pero por ejemplo (SPOILER DE LA PELI Y LIBRO)
el final de la película es diferente del libro, es mucho más épico ya que es la comandante la que sale a salvarlo, no el médico
.

Le doy un 7/10 porque aun pareciéndome bueno es bastante tópico en todo, una estructura bastante simple y siempre la misma acción-reacción.
:101: Reina Roja - Juan Gomez-Jurado

RECUENTO 2018

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