Bueno, pues terminé el primer tomo. He tenido problemas de tiempo y me ha durado un poco más de lo que preveía. Ya estoy con el segundo, pero es hora de hacer una valoración un poco más profunda, aunque sin repetir lo que ya he comentado:
Quiero expresar que los personajes de esta novela son sublimes, su mejor cualidad y sólo a la altura, en cuanto a fantasía que yo haya leído, a los mejores personajes de "Canción de hielo y fuego" (CHF en adelante), obra que para mi es toda una referencia en este tipo de literatura porque la tengo puesta en un pedestal. Eso dice mucho de Scott Bakker pues si algo tiene de destacable en CHF es precisamente los personajes.
En "Príncipe de nada", los personajes tienen varios puntos en común todos ellos, puntos en común que concuerdan con el carácter de la obra (obviamente, sería difícil que no fuera así) y que dan ese tono... ¿cómo diría?... Desalentador, triste, negativo...
Todos, sin excepción, los principales personajes son desgraciados, viven en una perpetua tristeza y desazón. Luchan contra fuerzas SIEMPRE superiores a ellos, tienen todas las de perder y... siempre pierden. La "voz" de la obra es en extremo triste, pero de un modo curioso. Mientras lees, notas ese tono apagado, apagado pero aceptable. Paras de leer y reflexionas un rato y... ¡Joder! Yo veo a los personajes como unos profundos desgraciados, creo que lo que acabo de leer no es que tenga un tono simplemente marchito, es que es terrible.
Todos viven angustiados por el pasado, el presente, o una combinación de ambas. Algunos, incluso por el futuro... No hay un sólo personaje medianamente importante que sea feliz, y si alguien, en algún momento lo es, pronto las preocupaciones, el ansia de poder, sus enemigos, las circunstancias... lo que sea, lo va a convertir en alguien desdichado.
Eso no quiere decir que ellos renuncien a la felicidad. Están en la cuerda floja, a punto de arrojar la toalla, pero aún luchan y es por eso que su situación se hace más dura. Sus objetivos, aquello que tiene que revertir su situación para dejar su carácter sombrío es, entre muy complicado e imposible, tendiendo siempre a irrealizable. Sus vidas son duras, sus esperanzas y su futuro, también.
...Vaya, creo que se me empieza a ir la olla... otra vez.
En fin, que me ha encantado. Tenía pensado leer cada tomo de la trilogía alternando con obras de más fácil lectura, menor tamaño o que no tuviesen una visión tan pesimista, pero ahora mismo me resulta imposible abstraerme y ya estoy metido en la segunda parte.
...Por cierto, en cuanto a personajes no he comentado otras dos cosas importantes:
- Los personajes femeninos son brutales. Si ya comenté algo sobre Esmenet, resulta que Serwe no se queda a la zaga. Sus historias son de lo más duro e impactante... sobre todo por la resignación con la que aceptan su pasado, su presente y su futuro, por como siguen peleando por sus difíciles objetivos... Esto recuerda a lo dicho en general para todos los personajes: Es cierto, pero un tanto amplificado y todo.
- La rotura de tópicos ha seguido durante toda la obra, incluso metiéndose en temas considerados tabú, como las relaciones sexuales de pago, las violaciones, o las drogas. En este sentido, aunque Martin también gusta de esto, creo que Bakker va un pasó más allá aún.
Vale, ya dejo de dar el coñazo. En resumen:
Si te gusta CHF, estás dispuesto mentalmente para leer una obra más triste, más dramática y, sobre todo, estás dispuesto a hacer un mayor esfuerzo como lector (en muchas ocasiones su lectura es "difícil"), "Príncipe de nada" te gustará... O eso creo

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Quería terminar ya pero no quiero hacerlo sin antes mencionar las cosas que no me han gustado tanto de la obra:
- Mucha filosofía, las más de las veces, de difícil comprensión. Lo admito, ni tengo tiempo ni paciencia suficiente como para leer tres veces algunos pasajes y luego meditar para intentar comprenderlos. En ocasiones hay párrafos enteros difícilmente comprensibles.
- Similar a lo anterior está la necesidad de un esfuerzo a veces poco desdeñable para seguir el curso de los acontecimientos. No, no tiene nada que ver con el tema de la filosofía. Tampoco es porque pasen muchas cosas o haya gran cantidad de personajes. Bakker, en ocasiones hace ligeros saltos temporales, por ejemplo, termina un capítulo en un punto de clímax y unas cuantas páginas más adelante continúa con esa misma trama pero tiempo después de que el clímax haya sido ya resuelto, con lo que a uno le queda la sensación de que se ha perdido justamente lo mejor.
- Esto lo pondré tapado porque es un spoiler clarísimo:
| Aún no ha logrado convencerme de que un scilvendio como Cnuir pueda unirse a la Guerra Santa, no ya como comandante o consejero, sino simplemente como soldado. En más de una ocasión se habla del odio atroz que sienten los nansurís por ellos, un odio que llega a considerarlos como demonios, menos que hombres. |
Quizás haya algún detalle más, pero de poca o nula importancia.
Una GRAN obra.