Alcanzada la mitad del libro. No es del tipo de novela que me suele atraer, pero es buena literatura, eso es indudable, y me está gustando mucho, cada vez más.
Es un relato cuyo estilo tiene mucho de novela negra: sobrio, no abundan las descripciones, apenas sabemos nada de las características físicas de los personajes, y únicamente a través de los excelentes diálogos que llenan la novela y de los hechos podemos deducir las personalidades y sentimientos de los personajes, unos perdedores que juegan a ser malos y se encuentran con malos de verdad.
La derrota moral que supuso la guerra del Vietnam para todo un país es plasmada en el desengaño, el miedo y el derrotismo de los personajes de la novela: todo vale... pero nada funciona... a excepción quizás de la droga... pero no dura mucho.
A pesar de que no es una novela bélica (muy pronto el escenario principal va a ser California) las referencias a la película Apocalypse Now o a su hermano literario, El corazón de las tinieblas, son inevitables; de hecho, la novela empieza con una significativa cita de este libro:
Citar:
He visto el demonio de la violencia, el demonio de la avaricia y el demonio del deseo ardiente; pero, ¡por todos los cielos!, eran demonios fuertes, vigorosos, con ojos rojos, que tenían a su merced a hombres; a hombres os digo. Pero de pie en aquella ladera, presentí que, bajo la cegadora luz del sol de aquella tierra iba a conocer un demonio fláccido, pretencioso y con ojos apagados, de una locura voraz y despiadada.