madison escribió:
Abro hilo para comentarlo. Es un libro que se editó por primera vez creo que en el año 1945.
Eso dice en el libro que yo tengo, sí. Primera edición con copyright de Salinger en 1945.
madison escribió:
me divirtió mucho el segundo capitulo en el que hace una visita a su profesor que está en cama, antes de su expulsión del colegio. En este capitulo hace una descripción del profesor y sobre todo de cómo va vestido que me impresionó, tenía la impresión de estar en aquella habitación.
Es cierto. Este capítulo es formidable. Es el que más me ha gustado hasta el momento, aunque me gusta cómo describe la atmósfera, el entorno, la personalidad de cada personaje en cada capítulo.
El libro se lee con pasmosa rapidez, debido seguramente al lenguaje fácil y cercano que se utiliza. Hoy, en dos ratos, he leído las primeras cincuenta páginas. Y con esto no es suficiente para hablar de un libro como éste, pero, aunque me equivoque, quiero exponer mis impresiones hasta el momento.
Cuando empezaron a mencionarse los títulos de otros libros como
Memorias de África, se confirmó la sensación que tenía de estar encontrando similitudes con
Tokio Blues. Tal vez, como la he leído recientemente, la guardo demasiado fresca en la memoria.
El joven Holden nos cuenta su historia, como Watanabe, en primera persona. También le gusta leer y lo deja bien claro desde el principio. Además lee títulos clásicos e importantes, como Watanabe. Sin embargo, quizás esto es lo más chocante en Holden, al que acaban de expulsar de nuevo del colegio por su falta de entrega a los estudios.
Pero también se aloja en una residencia de estudiantes y tiene compañeros tan singulares como los de Watanabe. Uno, por sus rarezas, recuerda al primer compañero de cuarto del japonés, ese grandullón insociable. El otro, ¿no tiene la misma vanidad y prepotencia que Nagasawa? Muchas similitudes.
Aunque también muchas diferencias. Porque Holden es muy distinto de Watanabe. Se resiste a conformarse, no es ajeno a lo que pasa a su alrededor, es más natural y espontáneo, pese a que también oculta a menudo sus verdaderas intenciones.
Seguiré leyendo...