Metidito ya de lleno entre sus primeras paginitas

ay pillín!
Y manteniendo las espectativas por todo lo alto.
He notado, eso sí, un abundante uso de los diminutivos y que todo es muy pequeñito y muy cuco, todo muy de flor de pitiminí y encantador a más no poder, sobre todo
| la lunita de miel de Jacinta y el auténtico e inigualable, el genuino y encantador, número uno de entre todos los de su clase y condición, Juanito Delfín Santa Cruz. Vaya par de pastelosos! Pero en realidad así son todos los comienzos, dulces, dulces y luego igual empachan. Ya veremos como termina éste. |
Esta forma de describir y adjetivarlo todo como si de un niño pequeño se tratara, me parece un recurso muy gracioso y acertado para retratar con sutil ironía y con más indulgencia que burla, a una clase social media/alta que parece inmadura, pendiente y preocupada por naderías, ya que superado el umbral de supervivencia, resulta que son estas trivialidades las que conducen las preocupaciones del día a día.
Me resulta también muy gracioso como ha conseguido relacionar los cambios de la época con las últimas tendencias en pañolería, camisería y demás atuendos, este Benito además de escribir de maravilla es, quien lo iba a decir, catedrático en corte y confección!!!
Y además de la forma de narrar tan maravillosa, de elocuente verborrea y prolija locuacidad, nos encontramos con unos personajes que son todos un cúmulo de virtudes, amasijo de excelencia y acervo de ética e integridad,
o eso parece  |
. Por ahora me encantan todos ellos, hasta Barbarita con su puritanismo y sus rezos.
| Y es que madre no hay más que una! |
¿ Será en la evolución de estos personajes donde demuestre Don Benito su saber hacer ribeteador, confeccione una buena historia y lo borde? Seguro que así es. Y en otros aspectos también. Así que continuo.
Qué maravilla!