Dramática sucesión de despropósitos

Espacio en el que encontrar los relatos de los foreros, y pistas para quien quiera publicar.

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JANGEL
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 12:46

IV

Hay ocasiones, extrañas ocasiones, en las que el tiempo pasa muy rápido y, sin embargo, te estás aburriendo como una ostra. Forma parte de esas cosas totalmente inconcebibles para la mente humana. ¿Cómo puedes aburrirte y sentir que el tiempo se te va? Tiene que ser algún problema mental, un momento de desconexión con el espacio-tiempo, la señal de que te empezarán a salir canas en la cabeza o cualquiera sabe. Bueno, no importa, pero aquella noche experimentaba esa sensación.

Después de cuatro horas, comiendo y bebiendo, los chistes habían degenerado hacia un diálogo de besugos. ¿De qué terminan hablando los recios varones? De deportes, tema del que no entiendo nada, o de mujeres, por el simple placer de meterse con ellas. Puedes imaginar qué derroteros tomaron los comentarios jactanciosos de los cuentachistes. Se unieron los tres para sacar a relucir la imposibilidad de no verse tentados por la belleza de una chica atractiva cuando pasaba a su lado. En particular, hablaban de la joven que, desde hacía unos meses, se encargaba de recoger y entregar la valija y el correo de la compañía. Santo Cielo, qué horror, les asomaba la saliva por las comisuras mientras recordaban la última vez que la habían visto.

-Es tremendo -criticó María, la voz omnipresente de la reunión en los temas más controvertidos. Entre las mujeres presentes, ella era la única que trabajaba con nosotros-. Al menos podían reservarse los comentarios y disimular las miradas cuando están reunidos con nosotras.

Decía esto mirando sin compasión a José Luis y Guillermo, a pesar de que Marta, la esposa de José Luis, estaba allí presente, tragándose el orgullo y manteniendo la sonrisa de forma elogiable. Nunca había conocido a una persona con mayor temple.

Obviamente, mi mujer también buscó mis ojos. Tu mujer sabe dónde tiene que mirar para que le confieses la verdad.

-Yo fui el primero que la vio -aseguré firmemente, depositando mi tenedor sobre el plato-. Coincidió que, recién llegada, me envió un correo electrónico para que recogiera una carta. Fui a por ella y me la entregó. La conocí, la saludé sin más y me marché. En aquel momento, no me pareció tan espectacular. Luego, todo el mundo empezó a hablar de ella. Y, es cierto, es muy mona, pero ya está.

-Es muy exuberante -agregó María condescendiendo con mi manifestación-. Y sabe sacar provecho de ello.

Esto lo dijo porque nuestros compañeros encontraban pretexto para su comportamiento en la forma de vestir de aquella chica. Desde luego, a mí no me parecía la más adecuada para el puesto que ocupaba y resultaba algo provocativa, pero cada cual era libre. En este contexto, a mi criterio, "provocativa" era sinónimo de "ordinaria", lo que le hacía un flaco favor por muchas que fueran sus virtudes.

-Sí, pero aunque fuera completamente tapada, la mirarían igual -espeté sin tapujos. Qué narices, todos podíamos controlar nuestras emociones, nuestros instintos. ¿O es que ellos eran animales?

-Cuando nos encontramos el otro día -dijo Eva, la mujer de Juan, que apenas se había pronunciado hasta entonces-, empezaron a hablar de ese tema y finalmente tuve que darles la espalda, porque te decían con pelos y señales el tamaño que tenían sus...

¿Para qué seguir? La apreciaba mucho, pero había estado mejor callada. Acababa de rematar la faena, haciendo constar lo que todos ya sabíamos en nuestro interior. Era de esas veces en las que alguien expresa algo que los demás prefieren omitir para no poner en apuros a nadie. En aquella situación, era José Luis quien estaba en el aprieto, amenazado por los gestos elocuentes de Marta. Era evidente que esa noche, al abandonar la fiesta, se armaría una buena entre ellos. Lo sentí sobre todo por ella, pues acababan de poner en ridículo la relación conyugal que les unía y no tenía culpa de nada.

En aquel momento, con todo el mundo enfrentado, pensé: "Si alguien muriera asesinado ahora, por ejemplo, José Luis, sería difícil averiguar quién ha sido el homicida. Igualito que en las novelas de Agatha Christie."

Continuará...
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Roland
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Mensaje por Roland » 27 Sep 2005 12:54

A mi también me está gustando mucho, ta muy interesante.
Yo también quiero saber cuántos libros has vendido!!jeje 8)
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lucia
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Mensaje por lucia » 27 Sep 2005 12:56

Debes de tener a un José Luis muy atravesadito , Jangel.

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madison
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Mensaje por madison » 27 Sep 2005 13:03

Esto va en aumento de interesante me refiero..

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JANGEL
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 13:05

Lucía escribió:Debes de tener a un José Luis muy atravesadito , Jangel.

Es alguien que me parece el colmo de lo que nunca querría ser. Pero, en realidad, en el relato sólo representa un modelo, un perfil. Como bien sabes, hay muchos casos así.
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JANGEL
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 17:07

V

Pero no estábamos dentro de una novela de Agatha Christie, sino en la más absoluta realidad.

Después de la copiosa cena, vino el guateque. Sí, cuando me veo metido en una habitación, acorralado por sillas, con el equipo de música sonando y la música de moda retumbando, no puedo evitar pensar en los guateques que organizaban nuestros padres. Aquello no era una fiesta, era un guateque. Aunque el tocadiscos quedaba reemplazado por un reproductor de DVD y MP3. Aun así, nadie se marcó un baile en toda la noche.

-Parecemos una panda de viejos -dijo alguien, pero tampoco él se aventuró a mover las caderas.

Sinceramente, a mí aquellas canciones no me animaban a moverme. Soy adepto de las composiciones más melodiosas, los clásicos de los ochenta y los noventa con ritmo para ser escuchadas y permitir un juego de piernas. Ahora que se empezaba a marginar la "música bakalao" y el "hip hop" tenía sus propios aficionados, ese dichoso "reggaeton" martilleaba los oídos. Sin embargo, a casi todos entusiasmaba. En cambio, a mí me ponía la cabeza como un tambor.

-A Juan no conseguirás hacerle bailar con eso -explicó Eva defendiendo la inmunidad de su marido ante aquellos sonidos repetitivos-. A él le gusta otro tipo de música.

-¿Sí? -indagué, porque por fin se abría un debate interesante. De los gustos musicales podía aprenderse mucho-. ¿Qué tipo de música te gusta?

¿Para qué se lo pregunté? Había permanecido demudado toda la cena y aprovechó mi pregunta para lanzarse, bombardeándome con un montón de nombres de grupos que desconocía completamente. Hacía muchos años que había perdido mis vínculos con el mundo musical y mis nociones se habían visto muy menguadas. La mayoría de los intérpretes que nombraba me parecían de un género específico de música contemporánea. Por un momento, me imaginé a Juan con una camiseta negra, con tatuajes en los brazos, pendientes en la oreja y melena larga. Esa imagen habría encajado mejor con sus gustos, pero seguía siendo el tipo repeinado y modesto que se ponía un traje y una corbata y trabajaba como analista de sistemas.

-Bueno, ¿qué me dices de Bryan Ferry? -adujo Juan, atisbando que me había perdido en medio de su discurso. Yo me encontraba mirando en aquel momento al infinito; bueno, al infinito no, a Sebastián, que estaba arrellanado en el sofá, ebrio hasta las cejas y con cara de náuseas. Mi mujer estaba demasiado cerca de él y corría cierto peligro.

-Ah, música para todos los tiempos -exclamé convencido-. Un clásico fabuloso.

-¡Bobby McFerrin! -vociferó José Luis dejándome anonadado. Empezó a hacer ruidos raros con la boca y a moverse espasmódicamente-. ¡Pero si ése lo hacía todo con ruiditos! ¡Eso ni era música ni ná!

Naturalmente, aunque había articulado mal la mitad de las palabras, se refería al autor de "Don't worry, be happy". No sé cómo pude descifrarlo a partir de sus gestos, pero empecé a reír por su metedura de pata.

-No, hombre, ¡Bryan Ferry! El de Roxy Music. ¿No recuerdas "Avalon" y "More than this"?

-...

Ésa fue toda su respuesta. Mejor que no intentaras sacar a aquel patoso de los cantantes que siempre le habían gustado y le parecían auténticos, a mucha honra, Loquillo, Gabinete Galigari y Los Rebeldes.

"Me parece que esto está tocando a su fin", sopesé sirviéndome el único cubata que iba a tomar, para poder conducir sereno y asegurarme un regreso inminente a casa.

Continuará...
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Mensaje por madison » 27 Sep 2005 17:10

A ver como acabrá todo esto......debe faltar poco así que no te entretengas demasiado

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JANGEL
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 17:14

Lo siguiente debería ser el desenlace, pero me estoy divirtiendo tanto escribiendo esto que no sé si prolongarlo un poquito más. ¡Qué malo soy! :twisted:
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 17:50

VI

Haz oídos sordos a las propuestas inteligentes. Si estás trabajando, te darán más trabajo. Si estás de fiesta, te la aguarán. Mi pequeño cerebro me decía que no podía beber más de una copa, pero así no había forma de divertirse teniendo en cuenta el ambiente a mi alrededor. Se había convertido en un entorno hostil. No obstante, si bebía, terminaría como una cuba y, ¿quién nos llevaría a casa?

Mi mujer, ¿verdad? Eso es lo que habéis contestado, ¿no es cierto? Parece tan obvio. Pero, a la hora de la verdad, chicas, ¿no os hacéis las remolonas? Pues eso es lo que suele hacer mi querida esposa. Ella no se priva de algún que otro ron con cola y al final siempre me toca conducir a mí, para lo cual tengo que mantenerme sobrio. Bueno, tampoco es que me importe. Detesto el alcohol, porque soy propenso a que me siente mal. No, no es que me maree, es que me provoca ardores. Pero eso de conducir es una de las pocas ocasiones en las que percibo que algo se impone sobre mi voluntad indefectiblemente. Por otra parte, aquella noche hubiera deseado apaciguar mi inquietud bebiendo un poco más. Tuve suerte, porque el cubata que me había tomado, calmó mis nervios.

Habíamos comenzado bien, mezclados, hombres con mujeres, y hablando de todo un poco. Se habían conciliado los ánimos y discutíamos amigablemente sobre diversos temas mundanos. Pero no tardaron en formarse dos grupos: hombres y mujeres.

Esas situaciones me incomodan, porque existe la inviolable tendencia, entre los hombres, a tratar profusamente de toda clase de deportes y, entonces, me tengo que limitar a escuchar. Cuando no son deportes, puede ser algo peor, así que date por satisfecho.

Aquella vez no fueron deportes. Y, de vez en cuando, José Luis y Guillermo intercalaban algún gracioso insulto contra mi persona que yo me pasaba por el forro de la cazadora vaquera. Sebastián sólo aportaba a la tertulia alguna necedad, tal era su estado de conservación, y Juan contribuía con someros comentarios.

Me distraía contemplando a las chicas, tratando de averiguar de qué estaban hablando ellas. Pero María portaba la bandera del protagonismo, que parecía no querer soltar, y le rodeaban unas cuantas caras de aburrimiento. Así que allí las circunstancias no eran más favorables. Sólo había que esperar a que alguien dijera que se marchaba, para no ser los primeros, y aprovechar la oportunidad para poner pies en polvorosa.

Fue entonces cuando el anfitrión, Guillermo, quiso expresar su preocupación por mi porte meditabundo.

-Angel, ¿qué te pasa? Has estado muy callado. ¿Es que no te lo has pasado bien?

-Qué va, ni mucho menos. Me lo he pasado genial –mentí. Mentí como un bellaco, tengo que reconocerlo, pero no me gusta enfrentarme con un sujeto más alto y corpulento que yo y aún menos fastidiarle la fiesta a un amigo. No obstante, lo que dije a continuación lo dije creyendo en mis palabras-. En serio, me he divertido mucho.

-Pues yo sólo te he visto mirar de un lado a otro –apuntó Sebastián, muy perspicaz, pegándose a mí mucho, como siempre.

-Naturalmente, os he estado observando toda la noche. Es lo que debe hacer constantemente un escritor, observar. Ha sido muy divertido.

Hasta otra fiesta.
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Mensaje por lucia » 27 Sep 2005 20:31

:lol: :lol: Final con puñalada trapera y retorciéndole las tripas al enemigo ¿eh?

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Mensaje por Jaime » 27 Sep 2005 20:58

Me ha gustado mucho Jangel, enhorabuena :wink: es deprimente que haya personas como algunas de las que describes en este tipo de fiestas pero es la cruda realidad. Por desgracia supongo que las conoceré en unos años :roll: Te expresas de maravilla, felicidades!
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Mensaje por JANGEL » 27 Sep 2005 23:54

¿Podía acabar de otra manera? :D
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Mensaje por merxe » 28 Sep 2005 10:45

Genial.. me ha gustado mucho, y ya han dicho mis compañeros.. es el final que se merecia la historia. :P :P

Sigue abriendo este tipo de temas.. que enganchan. :roll:

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Mensaje por JANGEL » 28 Sep 2005 10:58

merxe escribió:Sigue abriendo este tipo de temas.. que enganchan. :roll:

No todas las experiencias inspiran tanto. :D Pero tendré en cuenta tu recomendación.
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Mensaje por merxe » 28 Sep 2005 11:00

Bueno si no son experiencias propias, seguro que de alguna anecdota nuestra sacas algo tan bueno.

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