Anúnciese aquí

¡¡Ábrete libro!! - Foro sobre libros y autores

Foro en el que escribir sobre todo lo que se os ocurra referente a los libros que hayáis leído y sus autores. Código VIP: libros
Fecha actual Jue Jun 20, 2013 10:38 am

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]




Nuevo tema Responder al tema  [ 4747 mensajes ]  Ir a página Anterior  1 ... 305, 306, 307, 308, 309, 310, 311 ... 317  Siguiente
Autor Mensaje
NotaPublicado: Jue Mar 15, 2012 3:12 pm 
Desconectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Ago 22, 2008 7:19 pm
Mensajes: 7486
Ubicación: La LuNa
acabo de terminar Capítulo 21: Casus belli - Parte 1.

Pensaba que el diario era el de Eric, pero he leído todos los comentarios y todos asumen que es de Herman :oops:

que le pasará a la profesora?

_________________
ya no eramos dos seres distintos, nos habíamos convertido en una tercera persona formada por los dos

Recuento 2013
Libros desde cualquier rincón


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Dom Abr 15, 2012 8:46 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
Pant escribió:
que le pasará a la profesora?


La buena de Kalivas :mrgreen:

Pant escribió:
Pensaba que el diario era el de Eric, pero he leído todos los comentarios y todos asumen que es de Herman :oops:


Sí, el diario es de Herman. Básicamente no me imagino a Eric escribiendo un diario :lol:

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Jue Jun 14, 2012 12:15 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
Missing pieces: Desperate housewives - Parte 1

Hace 7 meses. Austin. Texas

El viaje en coche desde El Dorado había sido eterno. Arnold era incapaz de dejar de dar vueltas a los pormenores de su vida. Nunca se había cuestionado sus acciones, a pesar de que sabía perfectamente que no era feliz. Pero creía que era mejor sentirse útil que pensar demasiado en sí mismo y en lo que le rodeaba. Walter había derribado tan fácilmente esos muros que le asustaba la cobardía de la que había hecho gala esos últimos años.

Pero más miedo aún le daba el cambio. No sólo porque Reginald tendría algo que decir al respecto, y él mejor que nadie sabía que era un experto en imponer su voluntad, sino que también tenía miedo de sí mismo. Su manual de reglas estaba totalmente corrupto. A la vista quedaba lo que había pasado con Robert. Al menos de ese modo pudo recordar la primera norma: “Un buen motivo no lo justifica todo”. Se le llenaba la boca de bilis sólo con pensar en el accidente.

A partir de ese momento se fijaría en Walter y en su modo de actuar con sus amigos. De ese modo aprendería lo importante que son esas relaciones, aunque en ese momento no lo sintiese así. ¿Cómo había llegado al punto de sentirse tan despegado de todo? Suponía que era lo que Reginald siempre había querido y si su jefe estaba contento, Arnold estaba contento. Igual había llegado el momento de pensar en sí mismo un poco más, aunque tendría que ir con pies de plomo.

Se sintió aliviado al ver el familiar bloque de apartamentos que daba cobijo a su moderno y amplio ático. Entró en la planta del garaje que era de su propiedad, todo un piso del mismo para él solito. No es que tuviese muchos coches. En realidad, de su propiedad sólo era uno; el que conducía en ese momento. Un coche deportivo de gama alta con todos los complementos, pero que empequeñecía en importancia al ser aparcado junto al resto. Los otros tres vehículos eran propiedad de Reginald y los usaba para irle a buscar a su mansión cada mañana.

A su apartamento sólo se podía acceder por un ascensor privado o bien por una salida de incendios también privada. El señor Summers le había construido aquella casa de tal manera que no tuviera que mantener ni siquiera contacto visual con sus vecinos. Nada más salir por la puerta del elevador, la puerta principal de su domicilio se abrió. Arnold sonrió ante el detalle que había tenido su única amiga en la ciudad.

- Hola, Sarah –dijo entrando y dejando el equipaje a un lado- Gracias por abrir.
- Siempre a su servicio –dijo la voz sintética de mujer del sistema inteligente de su casa- ¿Ha tenido buen viaje?
- Ha habido de todo un poco.

Arnold agradeció que la inteligencia artificial de Sarah no fuese lo suficientemente avanzada como para buscar un significado a la incipiente rojez de su rostro al pensar en Walter. Acababa de llegar y no veía el momento de volver a irse a El Dorado, pues todavía tenía un montón de días libres por delante. Pero había viajado hasta Austin por un buen motivo… Al menos esperaba no meter la pata en aquella ocasión.

- ¿Tengo correo?
- Hay tres mensajes sin leer en su bandeja de entrada personal.

Había programado el gestor de correo de Sarah para que diferenciase los mensajes que recibía de la R.S. Corporation, también conocidos como los mensajes de Reginald, y el resto. La proporción era abrumadoramente desigual, llevándose los primeros el 100% del total prácticamente todos los días. Por lo que tres mensajes en su bandeja personal era una buena noticia para su vida social.

- Léelos, por favor –pidió animado.
- ¡Deje de medir su virilidad en milímetros! Avance en el sistema métrico con nuestro nuevo sistema de alarg…
- ¡¡Espera!! –cortó Arnold a Sarah- Se te ha olvidado pasar el filtro antispam. Otra vez… -suspiró pacientemente- Actualiza la información.
- Tiene cero mensajes nuevos en su bandeja de entrada personal.
- Eso suena más a mí –se rió, por no hacer otra cosa.

Tampoco estaba del todo mal, pues así no tendría ninguna distracción y podría centrarse en su pequeña misión autoimpuesta. Utilizó el permiso especial que tenía la R.S. Corporation para colarse en el servidor de la Universidad de Austin con la ayuda de Sarah. Consultó las plazas del Máster que quería cursar Walter, viendo que en efecto estaban ocupadas. A veces el centro reservaba algunas para clientes VIP indecisos. Y para colmo de males, el plazo para apuntarse había expirado.

- ¿Cuál era el precio de la matrícula?
- Unos 15.000 dólares aproximadamente.

Arnold lanzó un silbido. No es que fuese una cantidad que significase mucho para él, pues ganaba más de eso al mes; pero entendía que para alguien como Walter era un importante desembolso. Estaba dispuesto a conseguirle una plaza en el Máster, se lo merecía. Aunque no podía ignorar que en aquel asunto había también un ligero toque egoísta. Si se iba a vivir a Austin, lo tendría más cerca.

- Usa la prioridad de la empresa para concertar una cita con la rectora mañana a la mañana –suspiró- Y prepara una extracción de dinero de una de mis cuentas por el importe que te diré luego.
- ¿Algo más?
- Prepara el baño, por favor.

Aunque eso era arriesgado, estaba deseando relajarse sumergido en agua caliente mientras escuchaba música. No estaba excesivamente preocupado por el encuentro del día siguiente, pues ya había tratado con la rectora con anterioridad y sabía cuántos ceros daban acceso a sus simpatías.

A la mañana siguiente comenzó a vestirse con ropa informal, pero cambió de opinión y decidió ponerse uno de sus incontables trajes de chófer. Con ese atuendo daba una apariencia más seria y, no había necesidad de negarlo, más intimidante. La rectora de la Universidad no tenía que sentirse cómoda con su presencia. Reginald siempre se decía que se conseguía más con miedo que con buenas palabras. Ya iba siendo hora de usar esas lecciones para una buena causa.

Se montó en uno de los coches que usaba para llevar a su jefe, pues era mejor que se pensasen que lo que estaba haciendo era un asunto oficial de la R.S. Corporation. Sobre todo ayudaría en el banco, donde no harían preguntar por sacar 40.000 dólares de golpe. El guardia del edificio le indicó una plaza reservada para los clientes importantes y no tuvo que hacer cola enfrente de una taquilla como el resto de los mortales.

El director del banco fue capaz de hacer la pelota a Reginald, aún no estando presente, mientras contaba los fajos de billetes y los metía en un maletín plateado. Arnold se limitaba a asentir con la cabeza, escuchando vagamente las palabras del otro. Una vez recibido todo el dinero, lo cogió y salió del lugar tras asegurar que haría llegar la invitación para la barbacoa al señor Summers. Aunque eso no fuese a ocurrir, pues se suponía que estaba de vacaciones.

En la Universidad tampoco tuvo que esperar para ser atendido por la rectora. En presencia de Arnold su ceño estaba menos fruncido de lo habitual y en su tono de voz aparecía un ligero temblor. Tomó asiento sin que se lo ofrecieran y fue directo al grano con su consulta.

- ¿Es una plaza para usted? –preguntó extrañada.
- No.
- Entiendo –en realidad no lo hacía; pero no era buena idea discutir con la mano derecha de Reginald Summers- La cuestión es que no quedan plazas.
- Lo sé, por eso estoy aquí –la rectora miró de reojo el maletín… los ojos se la iluminaron.
- ¿Cuánto? –Arnold sonrió. Era tan predecible.
- He estimado que 40.000 dólares son más que suficientes.
- Por supuesto que sí. Estamos más que complacidos por ayudar a la R.S Corporation.

No estaba por la labor de decir que no se trataba de ningún asunto de la compañía, pero si así lo creía la rectora; mejor para Walter. Dio todos los datos necesarios para inscribirle, aceptó una copia del horario y de la bibliografía y se marchó de allí sin pensarlo más. En un par de días volvería a ponerse de viaje, pues quería dejar el apartamento preparado para la posible llegada de un invitado. Si éste rechazaba la oferta… Era mejor no pensar en eso.

En la recepción de la Universidad se encontró con la última persona que esperaba ver en Austin: Mamaje. No sabía muy bien cómo reaccionar en su presencia. Nunca habían sido realmente amigos y bien sabía que eso era por culpa suya. La mejor manera de resumirlo es que había estado celoso de su relación con Zach. ¿Por qué de repente se daba cuenta de lo absurdo que era sentir celos? Esperaba que esa etapa de redescubrirse a sí mismo no durase mucho o acabaría volviéndose loco.

Pensó en qué haría Walter en una situación así, llegando a la conclusión de que era educado y socialmente esperado que al menos la saludase. Se acercó a ella justo a tiempo para oír la conversación que mantenía con el servicio de mantenimiento que tenía contratado la Universidad. La habían dado largas en la información que solicitaba y no parecía demasiado contenta con ello. Al darse la vuelta y verle tan cerca, soltó un grito que incluso le asustó a él.

- ¿A... Arnold? –hacía años que no hablaba con él cara a cara.
- Hola, Mamaje. Te he visto con el móvil y no quería molestarte… -un eterno silencio se instauró entre ambos.

Para su incómoda sorpresa, Mamaje le plantó un beso en cada mejilla. ¿Cuándo era la última vez que le habían saludado así? Reginald jamás le presentaba a las mujeres con las que mantenía reuniones y, si lo hiciese, era bastante improbable que aprobase un comportamiento así. Todos los músculos del cuerpo se le tensaron, como si se estuviese preparando para la inevitable catástrofe natural que se les iba a echar encima. Pero nada pasó, a no ser que se cuente con las cosquillas que le hacían en la mejilla la humedad de los labios de la detective. Y eso no se podía categorizar como algo malo.

- Quería volverte a agradecer lo de Zach…
- No es nada.

¿Acaso podía haber hecho otra cosa? Y puestos a hacerse preguntas… ¿no debería odiarle Mamaje? Al fin y al cabo, Zach estaba muerto por su culpa. Si nunca le hubiese propuesto el trabajo como chófer de Sarah... El agradecimiento era sincero y no se veía rencor por ningún lado. Estaba tan acostumbrado a ver lo peor de las personas, que casi le costaba aceptar lo bueno.

- ¿Es… está todo bien entre tú y yo? –tragó saliva- Ya sabes, ahora que el mayor competidor de Reginald vuelve a estar concentrado en el trabajo gracias a mí…
- No hay problema.

Encima eso… ¿él enfadado con ella? ¿Por qué? No comprendía nada. Cierto era que la detective había reunido a padre e hija y el primero volvía a estar más centrado en los negocios. Y, por lo tanto, más ocupado haciendo la competencia directa a la R.S. Corporation. Pero el padre de Tisbe era un pez diminuto en comparación con Reginald y la compañía no peligraba.

Además, en todo caso Reginald tendría que agradecérselo a Mamaje. Durante años había intentado corromper a su competidor sin éxito, siempre tan obcecado con hacer las cosas según manda la ley. Ese comportamiento llegaba a enervar a su jefe, que había convertido al padre de Tisbe en su particular Némesis que tenía que destruir… costase lo que costase. Por suerte, sus técnicas normales no funcionaban contra alguien inquebrantable.

Por eso tenía que usar técnicas más sutiles, aunque tampoco eran efectivas contra alguien tan obsesionado como su Némesis por la seguridad. Pero eso no era aplicable a su hija. Tarde o temprano, Tisbe se convertiría en la puerta trasera para echar abajo el imperio de su familia. Sólo era cuestión de ser pacientes. Arnold tuvo la tentación de decirle todo eso a Mamaje, pero eso bien podía suponer su muerte, la de la detective y la del propio Walter si se encontrase ya en Austin. Cada uno tendría que lidiar con sus problemas.

- Tendría que irme. La verdad es que tengo prisa. Prometí a una persona que volvería lo antes posible –dijo Arnold, mientras se encaminaba de espaldas a la salida.
- No importa. Yo también debo marchar. No hagas esperar al señor Summers.
- No, no, no… No es él… Es… Bueno, no importa. Un placer volver a verte.

No sabía muy bien por qué se había ofendido con las palabras de Mamaje, cuando habían dicho una verdad como un templo. No sabía que era tan obvio que era un chico solitario y sin prácticamente vida social, y eso siendo generosos. Normalmente no le costaba mantener una actitud fría hacia el resto de las personas. Siempre distante para que no le afectasen en absoluto, ya fuese para bien o para mal. Pero había salido del encuentro de Mamaje casi hiperventilando.

El corazón le latía con fuerza y le temblaban las manos. Se acababa de dar cuenta que ser un nuevo Arnold le aterraba hasta la médula, pero no se sentía mal por ello. La conversación con ella había sido fluida o todo lo fluida que podía ser con su experiencia. Ya iría mejorando en ese aspecto poco a poco. Con Walter todo parecía tan fácil… algún día adquiría esa confianza con el resto.

Tuvo una idea que en otro momento le hubiese parecido estúpida, pero se lanzó a por ella. Estaba a punto de hacer su primer favor desinteresado. Lo de Walter no contaba porque esperaba que todo lo que había hecho tuviese como consecuencia que fuese a Austin y así tenerlo más cerca. Sólo tuvo que hacer una llamada para conseguir que el servicio de mantenimiento de la Universidad se pusiese a disposición de Mamaje. La intrincada red de tratos de dudosa legalidad de la R.S. Corporation al fin servía para algo bueno.

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Jue Jun 14, 2012 1:15 pm 
Conectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 25, 2009 10:31 am
Mensajes: 10383
Ubicación: Norte
Aquí estamos :hola: :60:

Qué fácil le ha apañado el asunto de la matricula a Walter, lo que hace el dinero :lol: .

Se aprecia un notable cambio en Arnold desde que conoció a Walter, está haciendo esfuerzos de tratar de ser mejor persona, y ese favor desinteresado puede ser el primer pasito. Es normal que le cueste trabajo relacionarse socialmente.

Ahora no recuerdo si habiamos conocido a Sarah, su inteligencia artificial, no me suena. Muy gracioso lo del correo spam :meparto: :meparto:

Estoy preocupada por de Tisbe :roll: . Este Reginald no se anda con chiquitas :noooo:

_________________
Imagen
" TOBERMORY " - SAKI

Recuento 2013


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Vie Jun 15, 2012 2:50 am 
Desconectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jul 28, 2009 2:29 pm
Mensajes: 17692
Ubicación: Valencia
Ays, al fin lo puedo leer!!!!!

Mi alter ego se ha encontrado con Arnold.... :08: :08: :08: yo me he quedado con ganas de un achuchón o algo, pero entiendo que es demasiado pedir para él :lol:

Al final con unos de miles de euros le ha conseguido la plaza a Walter :cunao:

Me he rayado un poco con lo del padre de Tisbe, y las posibles muertes de Walter y de mamaje si le contaba algo :shock: no se si se me está olvidando algo o es algo de lo que no sabemos nada aún.

Progresa adecuadamente Arnold :mrgreen:

_________________
Imagen
Rule #7 Never run when you're scared


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Vie Jun 15, 2012 2:43 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
masako escribió:
Ahora no recuerdo si habiamos conocido a Sarah, su inteligencia artificial, no me suena. Muy gracioso lo del correo spam :meparto: :meparto:


Sí, la llamé así en honor a la casa inteligente de Eureka :lol: Es uno de los proyectos de la RS y Arnold vive en él :) Digamos que el papel de Sarah tendrá importancia en un futuro :lol:

masako escribió:
Estoy preocupada por de Tisbe :roll: . Este Reginald no se anda con chiquitas :noooo:


Pues sí, a ver qué trama... Vete a saber... con lo bien que se lelva Tisbe con su apdre igual ayuda a Reginald y todo :shock:

mamaje escribió:
Mi alter ego se ha encontrado con Arnold.... :08: :08: :08: yo me he quedado con ganas de un achuchón o algo, pero entiendo que es demasiado pedir para él :lol:


Uuuy Arnold dando achuchones... es un poco pronto :lol:

mamaje escribió:
Me he rayado un poco con lo del padre de Tisbe, y las posibles muertes de Walter y de mamaje si le contaba algo :shock: no se si se me está olvidando algo o es algo de lo que no sabemos nada aún.


Lo de Tisbe y Mamaje no se ha contado, pero se ha insinuado varias veces :lol: Creo que tengo planeado contarlo cuando me meta un poco más con el pasado de Tisbe en Fool me twice...

mamaje escribió:
Progresa adecuadamente Arnold :mrgreen:


Es un alumno aventajado :lol:

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Vie Jun 15, 2012 2:46 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
Missing pieces: Desperate housewives - Parte 2

El Dorado. Arkansas

Garol estaba como un flan al salir de la habitación de su mal llamado hotel. La entrevista para el puesto de Administrativo para la compañía de seguros de Pant era posiblemente su última oportunidad de poder ayudar económicamente a su familia en el tratamiento de su padre. Estaba tan nervioso porque la verdad era simple: no estaba cualificado para el puesto. Cierto era que Mamaje había maquillado su currículum para al menos llegar al cara a cara, pwro mucho temía que acabarían mofándose de él cuando empezasen las preguntas.

La ciudad le gustaba tanto o menos que Little Rock. Estar tan alejado del mar empezaba a cobrarle factura, pero tenía que aguantarse por el bien de su padre. El momento más dulce del día era cuando se acostaba; pues si los sueños eran generosos, le obsequiaban con imágenes de él surcando olas imposibles en días soleados. Iba a volverse loco si no conseguía pronto una actividad para enfocar su mente.

La oficina se encontraba en la planta baja de un edificio y se veía luz en su interior, por lo que suponía que Pant ya estaría trabajando. Se encaminó decidido hacia la puerta, pero en el último momento se acobardó. ¿Cómo tendría que presentarse? ¿Cómo de formal tendría que ser? Maldi8jo en susurros al darse cuenta de que igual debería haberse puesto traje. Pero no podía permitirse el lujo de alquilar uno en esos momentos.

Se quedó a la entrada de la puerta, ensayando varias maneras de presentarse. O bien variaba lo que decía, o bien el tono o la manera en que alargaba la mano para estrecharla contra el aire. No parecía convencerle ninguna forma de las usadas, por lo que siguió probando dando paseos delante de la fachada y con la cabeza agachada murmurando una y otra vez su nombre. Se quedó de piedra cuando el trigésimo ensayo encontró piel, huesos y músculos en vez de aire.

- Encantada de conocerte. Yo soy Pant.

De la boca de Garol sólo consiguieron salir unos gorgojos, pues todavía era incapaz de salir del estado de shock ante la sorpresa. Notaba que su mano parecía estar derritiéndose en sudor en contacto con la de ella. Sin duda alguna, ese había sido el peor ensayo de todos.

- Como veía que no te decidías a entrar…
- Yo… yo… -se había convertido en el manual viviente de primeras impresiones a evitar.
- Pasemos dentro.

Pant le soltó la mano y abrió la puerta de su negocio. Garol respiró hondo varias veces y la siguió dentro.

- Soy Garol Egli –consiguió decir por fin.

Para su horror, su entrevistadora se echó a reír a carcajada limpia. El despacho de ella estaba al final del recinto. Era espacioso y estaba lleno de papeles hasta arriba. Al parecer, era la única empleada del lugar.

- Me está costando media vida cubrir el puesto de administrativo –señaló todo el trabajo que se estaba acumulando- Intento hacerlo todo yo, pero tengo un límite de aguante.
- Las condiciones del puesto son muy buenas –indicó Garol para dar a entender que no entendía la falta de candidatos.
- La persona que se encargaba de ello, Lucy, fue asesinada por un vampiro. La inmensa mayoría de mis clientes pertenecen a ese colectivo, por lo que la gente se muestra reacia a acercarse a este lugar. A pesar de todos los ceros que he puesto en el sueldo.
- ¡Oh! –fue lo único que fue capaz de decir.
- Pero no te preocupes. El vampiro que la asesinó ni siquiera tiene contratado nuestro seguro y ahora creo que vive en Canadá. Además, Lance resultó no ser tan malo como parecía. Asesinato dejado de lado, claro.

¿Por qué le estaba contando todo aquello a un perfecto desconocido? Posiblemente era porque Garol parecía muy tímido y callado y tenía la sensación de que la estaba analizando a ella y a su negocio y debía excusarse de todo lo que había pasado. Lo mejor sería cambiar de tema, así que rebuscó el CV del chico y lo miró por encima lanzando onomatopeyas de conformidad.

- Así que eres bueno manejando herramientas.

El cerebro de Garol se puso a trabajar a marchas forzadas. Él pensaba que el trabajo estaba relacionado de alguna manera con la informática. Lo que el australiano no sabía era que Pant se refería a herramientas ofimáticas.

- Supongo que no se me dan mal las chapuzas domésticas –respondió con toda su buena voluntad. Pant se echó a reír una vez más. Era un sonido agradable.
- ¡¡Y sentido del humor!! –se libró de los últimos resquicios de risa tonta antes de seguir hablando- Voy a serte sincera. Estoy un poco desesperada ya. ¿Podrías empezar este lunes?
- ¿Perdona? –estaba convencido de que no había entendido bien.
- Este fin de semana no abro, por lo que te digo de empezar el lunes.
- ¿Yo? –se obligó a no seguir hablando y simplemente asintió- Por mí no hay problema
- Perfecto entonces –Pant se puso de pie- Bueno, demuéstrame que tanto entrenamiento ha servido para algo.
- ¿Con las herramientas? –preguntó frunciendo el ceño. Ella volvió a reírse.
- ¡Vas a acabar conmigo! –se enjuagó las lágrimas- ¡¡Estrechando la mano!!
- ¡Aaah! –se levantó de un brinco y dio torpemente la mano a su jefa.

Garol fue acompañado a la salida y se despidieron hasta la siguiente semana. El corazón le latía con tanta fuerza que daba la impresión de que se le iba a salir en cualquier momento. No comprendía muy bien lo que había pasado, pero se conformaba con saber que había conseguido el trabajo. Ya sólo le quedaba ser capaz de mantenerlo…

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Vie Jun 15, 2012 2:54 pm 
Desconectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jul 28, 2009 2:29 pm
Mensajes: 17692
Ubicación: Valencia
Bueno, Garol tiene el trabajo!! :) :) :)

Ahora a ver que tal le va... en este caso el secre buenorro es chico... a ver si la jefa termina seduciéndole :cunao:

_________________
Imagen
Rule #7 Never run when you're scared


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Sab Jun 16, 2012 12:37 pm 
Conectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 25, 2009 10:31 am
Mensajes: 10383
Ubicación: Norte
Ha sido muy simpatica la confusión que ha tenido Garol con las " herramientas " :lol: , veremos que tal le va en el trabajo y si es capaz de estar alejado del mar, porque eso de tener que encomendarse a los sueños para disfrutar de las olas... :cunao: me gusta estos puntitos patéticos que acompañan a los personajes :mrgreen:

_________________
Imagen
" TOBERMORY " - SAKI

Recuento 2013


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Dom Jun 17, 2012 9:47 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
Missing pieces: Desperate housewives - Parte 3

Amanis casi no se había ido del hospital en la semana que Robert llevaba ingresado. Darle la noticia de su invalidez había sido un gran palo para los dos. Su ex – marido se había pasado todo el día llorando y no parecía ser capaz de hacer nada para consolarle. Después de ese día, no había vuelto a derramar una sola lágrima; pero estaba todo el rato de un humor ensombrecido.

El doctor les había dicho que se estaba recuperando rápidamente del resto de sus lesiones y que no merecía la pena seguir teniéndole en el hospital. Amanis ya había tomado la decisión de llevarlo a su casa y delegar sus funciones en la compañía a alguno de sus empleados. Iba a dedicarse en cuerpo y alma a la comodidad de Robert.

- Vamos, una pinchada más.

Tenía un brazo escayolado y el otro le habían dicho que no lo moviese demasiado, por lo que Amanis le estaba dando las acelgas directamente a la boca. No se podía decir que fuese un paciente modelo a la hora de comer las verduras. Apretaba los labios y torcía la cabeza como si de un niño de dos años se tratase.

- Tienes que comer. Estás tomando mucha medicación.
- ¡Pide una pizza!
- Sólo tienes que estar a dieta unos días más, no seas tan infantil.

Robert abrió la boca de nuevo para quejarse, pero Amanis aprovechó para colarle a traición otra pinchada de acelgas. Se ganó una mirada asesina, pero ella se limitó a acercarse a él y plantarle un suave beso en la frente. Uno que resultó ser más largo de lo que ella misma pretendía.

- Esta es una buena visión de tu escote. ¿Por qué no te pones ahí las acelgas y hago el esfuerzo de comerlas? –dijo maliciosamente.

Amanis se apartó de golpe, pero la alegró el alma verle bromear como siempre. Era la primera vez que le veía sonreír desde el accidente. Los médicos tenían razón: salvo por su lesión en la médula espinal, el resto parecía estar curándose rápido y bien.

- Me han dicho que esta noche te dan el alta.
- ¿Y qué voy a hacer? –no podía evitar sentirse un poco inútil en su nuevo estado.
- No preocuparte por nada. Eso es lo que vas a hacer. He pedido un par de favores y han adaptado zonas de mi casa para una silla de ruedas en un tiempo récord. Vas a estar perfectamente bien.
- No quiero ser un mantenido…
- No seas tonto, Roro. Antes de que te des cuenta, estarás sacando otra vez fotos.

Robert asintió sin mucho entusiasmo. Toda la parte inferior había quedado inutilizada, incluyendo la que había proporcionado placer a prácticamente toda la población femenina de la ciudad. El sexo era una parte muy importante de su vida y se la habían arrebatado por completo.

El resto de la tarde lo gastaron preparándose para el momento en el que el doctor apareciese con la silla de ruedas y le anunciase que estaba listo para volver a casa. No le incomodaba en absoluto que Amanis le ayudase a bañarse o vestirse, pues lo había hecho otras veces cuando todavía podía tenerse en pie. Lo que le producía incomodidad era la certeza de que eso se iba a convertir en una rutina. Ya no sería algo espontáneo y juguetón… Suspiró, forzando una sonrisa para ella.

El que apareció con la silla de ruedas varias horas más tarde fue Walter, que se ofreció a llevarlos a casa y pasar la noche con ellos. Siempre habían sido un buen amigo, pero hasta ese momento no se dio cuenta de hasta qué punto le estimaba. Durante los primeros días, Robert tenía que ser trasladado a todos lados por uno de los dos. Sólo fue capaz de propulsarse por sí mismo cuando le quitaron el cabestrillo del brazo derecho.

Mover su propio peso con un solo brazo le costaba más esfuerzo del imaginado, y eso que ya de por sí era un chico bastante fuerte. Hasta que la musculatura de su brazo no se adaptó al nuevo ejercicio, se fatigaba con demasiada rapidez y tenía que volver a pedir ayuda para moverse. Pero eso no mejoraba en absoluto su humor taciturno. Y eso que lo peor estaba por llegar.

Su cumpleaños era esa misma semana y Amanis había insistido en celebrarlo para ver si así se animaba. Había cogido la agenda de Robert (las agendas, en verdad) repletas de número de teléfonos de mujeres con las que se solía encontrar de vez en cuando. Todas se habían apenado mucho de su situación o al menos eso decían, pero acababan excusándose con cualquier tontería para no ir a la fiesta.

Tenía que asumirlo. Todas las relaciones que había mantenido a lo largo de los años le habían proporcionado buenos momentos. Y, aunque no se llevaba mal con ninguna de ellas, era obvio que no se podía considerar amigo de las mismas. Al ver que ya no iban a poder encontrarse en las mismas condiciones, preferían pasar de página e ir a por el siguiente.

Amanis por supuesto había hecho lo posible para que no se enterase de nada de eso, pues se suponía que la fiesta era una “sorpresa”. Pero su ex – mujer nunca había sido muy buena mintiéndole. Todo el complot se vino totalmente abajo cuando una de las mujeres de su segunda agenda fue a visitarle con el único propósito de pedirle el iPod que le había prestado. Según sus palabras textuales: “Te lo pido ahora que tengo tiempo, porque no creo que nos volvamos a ver”.

- Eso es tacto y lo demás tonterías –apretó los dientes para no decir ninguna burrada.
- No es para tanto –la mujer se encogió de hombros- ¿Y mi iPod?

Robert se arrancó el que tenía sujeto al brazo y se lo arrojó a ella con fuerza, aunque todavía estaba débil por el atropello y el resultado fue bastante patético. Al principio pensaba que se iba a echar a llorar al ser testigo de lo que ya se temía, pero en cambio, sólo sintió una paz interior como nunca había imaginado.

- No es el tuyo, pero no me apetece que te quedes aquí más tiempo del necesario.
- ¿Por qué te enfadas conmigo Roro?
- No lo sé. Me he debido volver loco –la miró con dureza- Ahora lárgate. Y no me vuelvas a llamar así. Sólo hay una persona que tiene ese derecho y sus zapatos te quedarían gigantescos.

Se metió el reproductor de música en un bolsillo y salió de allí sin darle demasiada importancia a la conversación. Robert se quedó mirando la puerta, como si acabase de despedirse de una parte de su vida que jamás iba a recuperar. Pero en ese momento no estaba seguro de querer tenerla de vuelta. Notó la mano de Amanis posándose en su hombro derecho.

- ¿Estás bien? Me encontraba en la cocina y no he podido evitar escucharlo todo. Si quieres que cancele la fiesta…
- ¡¡NO!!

Alzo la mano de su brazo sano y agarró con fuerza la de Amanis. Dio un ligero tirón para indicarla que se pusiera delante de él.

- Puede que antes renegase de ella, pero ahora quiero esa fiesta. Walter, Pant, tú y yo. ¡¡No necesitamos a nadie más!! Creo que me merezco por fin una fiesta en la que la gente esté por mí, no pensando únicamente en cuánto queda para que me baje los pantalones.
- Bien dicho.

Su discurso de pro – amistad se alargó durante varios minutos más, tras el cual pidió a Amanis que se acercase. La abrazó como pudo con su brazo sano y ella se enrolló cobre su torso con fuerza. Cuando Roro comenzó a llorar en fuertes espasmos, le acarició la espalda de arriba abajo mientras le aseguraba que todo iba a estar bien.

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Lun Jun 18, 2012 12:21 am 
Desconectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jul 28, 2009 2:29 pm
Mensajes: 17692
Ubicación: Valencia
jolines... pobre Roro :( :( :( :( :( :( :( :( :( :( :( :( :( :( :(

_________________
Imagen
Rule #7 Never run when you're scared


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Lun Jun 18, 2012 9:53 am 
Conectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 25, 2009 10:31 am
Mensajes: 10383
Ubicación: Norte
Pobre Roro, sí, sabiamos que iba a ser duro :cry: :cry: pero también está empezando a valorar y darse cuenta de otras cosas, como compartir el tiempo con la gente que de verdad le quiere, esa gente que va a estar con él en esos momentos.

Que haya echado mano del humor con el tema de las acelgas, en su situación, lo hace mas entrañable.

La mujer del ipod no ha tenido nada de delicadeza :noooo:

_________________
Imagen
" TOBERMORY " - SAKI

Recuento 2013


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Lun Jun 18, 2012 3:41 pm 
Desconectado
Fuera de serie
Avatar de Usuario

Registrado: Mié Ago 09, 2006 3:16 pm
Mensajes: 11161
Missing pieces: Desperate housewives - Parte 4

Walter se desperezó en su colchón, sintiéndose un poco vago para comenzar ese lunes. Al fin y al cabo, no había nada relevante que hacer. No tenía ningún trabajo para Amanis programado en las próximas dos semanas, por lo que había un montón de tiempo libre que ocupar. Mucho temía que su tarjeta de crédito se iba a resentir mucho. Pero ir de compras era tan entretenido… Además, necesitaba algo con lo que no pensar en Arnold, el cual no había dado señales de vida desde que se marchó.

Bien era cierto que no era una persona muy comunicativa y que se notaba que la costaba entablar amistad. Incluso entenderla, si le apuraban. Ese silencio que se había prolongado durante días podría muy bien no significar nada para él, pero a Walter le estaba carcomiendo vivo. Se pasaba el día mirando sus teléfonos (tenía una Blackberry y tres Smartphones), pero nunca sonaban por el motivo esperado.

Desayunó y se preparó para otro día exhaustivo de compras. Se le antojó que hacía mucho que no se compraba un reloj. Lo cual no era lo mismo que necesitar un reloj, pues tenía al menos una veintena esparcidos por toda la casa… Aunque no se atrevía a asegurar que fuese a encontrarlos todos. Al fin y al cabo, mirar la hora en alguno de sus teléfonos era más cómodo. Pero los relojes elegantes (y caros) eran importantes para según qué ocasiones.

Más animado por tener un objetivo en mente, se encaminó a la puerta justo en el mismo momento en el que sonaba el timbre. Al abrirla, se le olvidó por completo qué era aquello tan urgente que necesitaba comprar. Arnold estaba a la puerta sujetando una bicicleta de montaña último modelo.

- Esto estaba al lado de tu puerta –dijo al ver que nadie decía nada.
- ¡Oh, sí! La pedí el otro día por Internet. Habrán llamado y no me he enterado.

Walter cogió la bici y la metió dentro, dejando sitio para que pasase Arnold. Tras cerrar la puerta, se giró a él con el ceño fruncido.

- ¡Pensaba que ya no ibas a volver!
- ¿Qué? ¿Por qué? –semejante barbaridad no se le había pasado por la cabeza.
- ¡No has dado señales de vida!
- Pero sólo han sido unos pocos días… -dijo extrañado.
- Se me hizo largo desde que saliste por la puerta –Arnold se sonrojó ligeramente a la vez que se erguía en toda su longitud.
- Gracias –nadie nunca le había dicho algo así.
- No era un piropo, grandullón.

Walter no pudo evitar sonreír y se acabaron fundiendo en un abrazo prieto que ninguno de los dos se atrevía a romper. Antes de que el asunto fuese a más, se separaron y comenzaron a hablar de trivialidades. Mientras, fue a guardar la bici a un armario donde guardaba parte de su equipamiento deportivo. Arnold vio que la colocó al lado de otras dos que estaban flamantes. Tanto, que aún colgaban de ellas la etiqueta del precio.

- Ya… Es que siempre pienso que voy a tener tiempo para montar… pero luego siempre surge algo…
- ¿Y por qué sigues comprando?
- Porque me gusta estar siempre a la última.

Sin duda, el peor enemigo de Walter era él mismo. Decidió que ayudarle en ese problema sería la mejor manera de explorar al nuevo Arnold renacido. Sacó una carpeta que había metido en la maleta y se la dio a su anfitrión.

- ¿Qué es esto?
- Ábrelo –no dudó en obedecer.
- ¡No es posible! –sacó el papel de la matrícula para el Máster que quería hacer.
- Sólo tienes que firmarlo.
- ¿Cómo lo has conseguido?
- He pedido un favor –Walter miraba absorto los papeles, como si no se lo creyese.
- No sé qué decir –se llevó una mano a los ojos al notar que se le caían las lágrimas.
- ¿He hecho algo mal?

Walter no pudo contener una risotada temblorosa. Dejó caer la carpeta al suelo y se lanzó a por la boca de Arnold, agarrándole de la camiseta para hacer que se agachase. La posesión fue exhaustiva, compartiendo cada uno el aliento agitado del otro. Cuando se separó, rozó ligeramente con sus labios la mejilla del chófer hasta acercarlos a su oído. Le susurró todo lo que pensaba hacerle. Todos y cada uno de los detalles descritos punto por punto con una riqueza de adjetivos que le hicieron salivar. Y esas glándulas no fueron la única parte de su cuerpo que se había activado.

Justo cuando ya no podía contenerse más y se disponía arrancarle a bocados toda la ropa, el timbre de la puerta volvió a sonar y toda la ardiente magia fue sofocada con un jarro de agua fría. Se tomaron unos momentos hasta asegurarse que estaban presentables para abrir la puerta. Al otro lado, Pant sujetaba con esfuerzo la torre de un ordenador. Walter se la cogió de inmediato para aliviar su carga.

- ¿Interrumpo? –preguntó la mujer al ver que estaba acompañado.
- No, tranquila. Este es Arnold. Pant –dijo a modo de presentación.
- ¿Tú también trabajas para Amanis?
- No, ¿por qué? –se sintió un poco incómodo al ver que le miraba de arriba abajo.
- ¡Ey! –se quejó Walter- Córtate un poco. Ya está pillado.
- ¿En serio? –dijeron Arnold y Pant a la vez en tonos diametralmente opuestos.

Pant dejó instrucciones de lo que necesitaba, excusándose por las prisas para irse pero no quería encontrarse con el banco cerrado.

- Bueno, ya nos conoceremos mejor en la fiesta –dijo a Arnold antes de marcharse.
- ¿Fiesta?
- Creo que te acaban de invitar al cumpleaños de Robert. Yo quería hacerlo, pero tenla otras prioridades contigo –cogió la torre del ordenador- Vamos, quitémonos esto de encima cuanto antes.

Al parecer, era el servidor del negocio de Pant. Había sufrido pérdida de información importante y esperaba que Walter fuese capaz de recuperar aunque fuese una pequeña parte de la misma. Éste prefirió omitir el comentario de que no hacía falta que se hubiese cargado con todo.

Arnold se maravilló al ver la habitación de los ordenadores. Era la más espaciosa y la única que estaba ordenada. Ni siquiera estaba sobrecargada de sus compras compulsivas. Walter le presentó a Havok, que era como llamaba al sistema de seguridad que había diseñado. Así como al sistema de hackeo para derribar el de los contrarios. Había formado parte de una competición legal entre hackers de todo USA. El sistema vencedor sería comprado por una gran compañía. Un gran pellizco que se había esfumado al ser derrotado por la Princesa Victoria de Denver.

- Otra vez será –dijo mientras extraía el disco duro del equipo de Pant y lo conectaba a uno de los suyos.

Todo lo que había en esa habitación estaba relacionado con la tecnología de alguna manera o de otra. Todo salvo un gran fotografía que descansaba orgullosa sobre una pila de DVD’s. Era una foto reciente de Walter con un montón de personas. Los más mayores no debían de tener más de 35 años, mientras que los más jóvenes rondarían los 5 o 6.

- ¿Quiénes son?
- Son mis hermanos.
- ¿Todos? –puso los ojos como paltos. Había casi una veintena de personas en esa imagen.
- Sí, son todos medio hermanos o hermanastros. Digamos que mi madre es… un poco inquieta –se rió.
- Este es muy mono –señaló Arnold absorto en la imagen de la familia feliz. Un concepto que le resultaba muy lejano.
- Tienes hasta que llegue allí para poner ese dedo sobre mi cabeza.

Se quedaron mirando fijamente a los ojos. Cuando Walter comenzó a dar zancadas en su dirección, movió el dedo rápidamente para señalar al hermano correcto. Se colocó detrás de él y comprobó a quién señalaba. Sonrió divertido.

- Así me gusta –le dio un beso en la mejilla a la vez que le quitaba la foto de las manos y la dejaba en otro lugar.
- ¿Ya has terminado el encargo de Pant?
- Ya no depende mí –contestó mientras le mordisqueaba suavemente el lóbulo de la oreja.
- Bien…

Agarró a Walter para sentarle en su regazo y dar rienda suelta a su pasión. Para cuando sus cuerpos terminaron exhaustos y sudorosos, el programa de Walter informaba que la partición de Pant había sido recuperada y restaurada.

_________________
Imagen
Fanfics de Vampiros Sureños


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Lun Jun 18, 2012 8:47 pm 
Desconectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jul 28, 2009 2:29 pm
Mensajes: 17692
Ubicación: Valencia
jo, la de meses que llevaba esperando esta parte :cunao:

Ays Arnold... pobrecico nadie había llorado nunca de alegría por él :(

_________________
Imagen
Rule #7 Never run when you're scared


Arriba
 Perfil  
 
NotaPublicado: Mar Jun 19, 2012 1:25 pm 
Conectado
Vivo aquí
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 25, 2009 10:31 am
Mensajes: 10383
Ubicación: Norte
Muy tierno el reecuentro de estos dos.

_________________
Imagen
" TOBERMORY " - SAKI

Recuento 2013


Arriba
 Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 4747 mensajes ]  Ir a página Anterior  1 ... 305, 306, 307, 308, 309, 310, 311 ... 317  Siguiente

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  





Autores | Librería | eMarketing | Fotos | Star Wars Revelations | Libros del foro | eBay | RSS | Política de privacidad | Contacto
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Traducción al español por Huan Manwë