Erótica para amador

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Erótica para amador

Mensaje por Bufo Alvarius » 05 Mar 2012 23:04

Existe un modo dionisíaco de empalmarse en el mundo. Es el más natural, el más básico, el más primitivo de todos. Sus orígenes se hunden en el oscuro abismo de los tiempos remotos. Existe desde que existen los simios con cipote y pervivirá hasta la emasculación del último homínido heterosexual. Una polla poseída por Dionisos aspira a la vida en su máxima expresión glútea y en su copa G. A los ojos de este especimen tradicional de homo sapiens el cuerpo femenino es como una buena chuleta para el paladar y para él toda pieza excesivamente huesuda resulta siempre un pequeño fiasco, del que, sin embargo, y llegado el caso, roerá con ansia hasta el último vestigio de carne (como en todo buen depredador, el hambre en él es tan poderosa que puede mil veces más que sus gustos predilectos: si sólo hay una tía algo delgadita a la vista, se la follará un poco a regañadientes y punto, aunque no sea desde luego su presa más codiciada). Todo esto lo convierte en un follador omnímodo, all-road, de verriondez desbordante, sin duda, pero también profundamente heterosexual, en el sentido de que su gusto por las caderas amplias, los grandes pechos y los culos generosos no da pie a comprometedoras “confusiones”: no en vano, la sabia madre naturaleza moldeó al ente dionisíaco precisamente así para que, en medio de esas oscuridades sin fin de la noche prehistórica, anteriores al descubrimiento del fuego, y teniendo grabadas a fuego las rotundas formas femeninas que debía palpar con sus manos, no se la entochase por error a un troglodita escuchimizado de líneas delicadas, caderitas estrechas y culito lampiño. Estas pollas primigenias se nos aparecen, por tanto, irremediablemente dominadas por la voluntad de poder follar (hablando en términos nietzschianos); por una cachondez poderosa que no impone cánones artificiales en la naturaleza del cuerpo femenino: sólo un buen culo como Dios manda y unas tetorras del demonio (lo de la “carita bonita” y demás filigranas melindrosas es algo importante, sin duda, pero no fundamental para un follador dionisíaco, para un hijo de las orgiásticas empalmadas de Príapo y de Pan). A este especimen de varón heterosexual puro, de la vieja escuela, la materia y la sensación siempre le parecerán superiores a la mera forma y a la representación; la aplicación de los cánones de Vitrubio y de Policleto a cualquier buena moza del pueblo serán automáticamente consideradas por él como una sospechosa mariconada griega, que sólo puede acabar desembocando, con el paso del tiempo, en los avernos de la sodomía o la pedofilia. Allí donde Vitrubio exige un cuerpo de la medida de siete cabezas y otras reglas armónicas aun más extravagantes, el dionisíaco tan sólo pide un buen culazo y dos grandes tetas; allí donde Policleto pontifica que la “perfección viene poco a poco -paramikron- a través de muchos números armónicos”, el follador báquico sólo se nos mostrará interesado por un único gua(r)rismo: el de la copa de sujetador de la susodicha verraca. Infinidad de fuerzas telúricas, instintivas, habitan las interioridades del escroto dionisíaco: pollas que responden al instante, con una potente erección, a la antiquísima llamada de la madre tierra, de la adorada “pechomama”.

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Re: Erótica para Amador

Mensaje por Bufo Alvarius » 05 Mar 2012 23:05

Frente a estas pollas arcaicas (de las que yo y otras pollas gemelas nos sentimos legítimos descendientes), nos encontramos con el delicado pene apolíneo. Lo apolíneo simboliza la serenidad, el elegante equilibrio, la medida y la armonía; es un principio sosegador y aquietador, que sumerge a los varones dominados por este espíritu testicular en la tranquila serenidad de la apariencia bella, de las infinitas novias-replicantes de los futbolistas famosos; así se sienten sustraídos del flujo salvaje y caótico de las desbordantes líneas femeninas del mundo terrenal; resguardados del mundo amenazador de las fuerzas instintivas y dionisíacas, del mundanal michelo, de todo lo “titánico” y “bárbaro”, allá arriba, en la perfección estatuaria de las diosas olímpicas. Aterrados ante una buena perola que rebose la copa de su sujetador, ante un glúteo que tense en demasía la resistencia de una frágil y diminuta braguita, el apolíneo esboza un gesto de aprensión, casi podría decirse incluso que de horror, allí donde el dionisíaco se relame del gusto con la mera posibilidad de que el cierre de ese sujetador explote debido a la superabundante presión mamaria, dejando bambolear en absoluta libertad esas salvajes formas fatalmente aprisionadas por un mero ideal estético. Y es que el apolíneo, en su afán de mesura y de simetría, no es capaz de soportar la ruptura del trazo de una sola línea femenina, como si unas buenas caderas de percherón o unas pedazo tetazas como Dios manda perturbaran determinados principios fundamentales de la geometría euclidiana, el número áureo que en sus mentes matemáticas y racionalizadoras marca la proporción perfecta o el pitagórico pi mamario que según ellos define la relación entre la longitud de la circunferencia de un pecho y su diámetro. De aquí al establecimiento de un estricto canon no hay más que un paso: al basarse la belleza en las formas definidas, tenemos que las representaciones transfiguradas que brotan de lo apolíneo tienen como cometido idealizar o embellecer lo plasmado; este refinamiento en el objeto en sí se basa en su adecuación a un principio de forma: la belleza no puede refulgir en las meras sensaciones, necesita de una forma definida e ideal, algo que “contemplar”: es decir, un canon. Se nos argüirá que la polla dionisíaca impone también un modelo a la forma femenina, pero esto no deja de ser un torticero paralelismo, que se cae por su propio peso al menor análisis serio de la cuestión. No en vano, no tenemos constancia histórica, ni siquiera en los jamonescos tiempos de Rubens, de que las rollizas fashion victims de la época se sometieran a esforzados regímenes de engorde para así ajustarse a los parámetros físicos exigidos por el varón empalmado medio. ¿Por qué? Porque al 90% de las mujeres (típicas delgadurrias pequeñajas consumidas por su propia mala hostia y otros engendros teratológicos con forma de palo de escoba aparte) les basta con acudir un par de fin de semanas al año a comer a casa de su madre para acumular irreductibles reservas adiposas en sus pechos, traseros y caderas para dos o tres inviernos seguidos, mientras que en cambio necesitarían los días de varios años neptunianos (por supuesto todos ellos haciendo fitness, rumiando vegetales sin parar, cual vaca masticadora, al tiempo que coquetean con la anorexia) para cumplir con los despiadados ideales requeridos por un pene apolíneo. De existir un canon dionisíaco, es difícil negar que este es mil veces más “natural”, y por tanto más asequible para la fémina media, que su opuesto arquetipo, que la obliga a vivir bajo un régimen (nunca mejor dicho) opresivo, alucinado e innatural. Admitamos la realidad, compañeros: para la mayor parte de las mujeres, el proyecto de entrar y mantenerse en el tiempo en una talla 36 es algo casi tan irrealizable y lacerante como cumplir con los objetivos de un Plan Quinquenal stalinista.

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Re: Erótica para Amador

Mensaje por Bufo Alvarius » 05 Mar 2012 23:06

Por supuesto, no quiero culpar con esto a los varones de pene apolíneo de todos estos fenómenos (con faldas y a lo loco) que he citado más arriba, pues en realidad responden únicamente a la intrínsecas complejidades de la mente y el espíritu femeninos, de sus misteriosos y laberínticos arcanos, que sólo serán dilucidados y sanados tras el paso del Juicio Final; pero no deja de ser cierto que el gusto apolíneo retroalimenta cierta sinuosidad mental de base que se aloja en el seno de la materia femenina. Dicho lo cual, camaradas apolíneos, j'accuse, porque sois como una fatal quinta columna inserta en nuestras huestes dionisíacas, saboteadores de nuestros legítimos anhelos de “sustancia”; agentes estéticos subversivos que, con vuestras pequeñas trancas finolis, mantenéis a nuestras mujeres alejadas de la pizza peperoni con extra de queso (es decir, eternamente malhumoradas). De seguir esto así, llegará el día en que cualquier verraca de sábado noche se niegue a tragar nuestro nutritivo semen, alegando que han leído en la revista Telva que la lefa aporta 15 calorías a sus cuerpecitos liofilizados, hidratados en litros de diet coke, endulzados en sintético edulcorante, desvanecidos en oscura materia light, en packs y más packs de yogures al 0%.

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Re: Erótica para Amador

Mensaje por Bufo Alvarius » 05 Mar 2012 23:07

Y digo esto, porque durante mi vida, he conocido (en territorios semánticos ajenos al sentido bíblico, claro está) a cierto número de penes apolíneos, y he ido descubriendo que, curiosamente, la mayoría responden a una misma polla-robot: en primer lugar, y este es el único rasgo no femenino del pack, casi siempre hablamos de tíos de ciencias (o cuando menos estudiosos de carreras de letras en los que hay un componente estadístico o numérico muy importante); hablamos también de gente un poco tiquismiquis, ligeramente aprensiva, que le da vueltas a las cosas como una tía (aunque Klipsus no termine de creérselo, en el semblante de estos individuos se dibujará un rictus de profundo asco ante la idea de follarse a una pava un poquito regordeta y con buenas tetas y dejarán pasar más y más oportunidades pólvicas hasta que den con una que esté a la altura de sus elevados cánones estéticos, aunque tengan los huevos como dos piedras incandescentes de no haber follado seis meses o un año entero: en otras palabras, no saben “cumplir” y pueden “resistir” largas temporadas a cualquier tipo de tentación que no se ajuste a su ideal femenino, eso lo he visto con mis propios ojos); son gente que habla del cuerpo de una pava en diminutivos estilo “uy, qué culito” o “uff, qué pechitos”, como un vulgar Ned Flanders cualquiera, allí donde cualquier tío medio normal hablaría de “tetazas” y “perolones” (es decir, se comunican poco más o menos en el lenguaje que utilizarían dos mujeres hablando del culo de un boy en una despedida de soltera)...

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Re: Erótica para Amador

Mensaje por Bufo Alvarius » 05 Mar 2012 23:08

Lanzaré mi última profecía, con la tortuosidad luminosa de un vaticinador bíblico del Antiguo Testamento, y el que tenga oídos para oír que oiga: hubo un día, tan remoto en el tiempo y los eones que los varones lo hemos olvidado y ninguno de nosotros cree ya siquiera en su pretérita existencia, en el que el coño de una tía fue libre y salvaje, tan dionisíaco como nuestras propias pollas, que no dejan de concentrarse en un único objetivo: follar, follar y follar. Pero algo en la mente de una de estas féminas paleolíticas, quizá una neurona fatalmente enroscada, provocó cierto extraño fenómeno de rebuscamiento mental, que acabó obstruyendo la libre comunicación mente-coño (pensar en follar-follar), redirigiéndola hacia la nada, en múltiples e incomprensibles objetivos y límites (como un poderoso río Zambeze que, fatalmente desorientado de su natural curso, acabara desecándose en infinitos hilillos de agua, en mitad del desierto del Kalahari, frustrando su destino primigenio); desde entonces, el caudal del gran río de la libido es en ellas intermitente y caprichoso; algo que era una corriente pura y constante de vida y que nos hermanaba a machos y a hembras en el rito orgiástico del polvo sin fin, se trucó en una dolorosa hendidura, que nos aflige en lo más hondo de los testículos. Pues bien, ya está llegando el día en el que en la polla de algunos hombres se está produciendo el mismo proceso fatal, y todo está empezando por la mente de estos individuos, que poco a poco se retuerce en tortuosos giros de pensamiento femenino, imponiendo todo tipo de límites, reparos y demás escrupulosas mariconadas ideales a un flujo de vida que correrá libre y salvaje sobre esta tierra, elevando orgullosamente su capullo al cielo, mientras la última polla dionisíaca, tan vieja como el mundo y tan elemental como la primera erección de un homínido (que retumbe, llegados a este punto, la música inicial de “Odisea en el Espacio”) se siga poniendo dura ante cualquier tía jamona (o no, que también la entocharemos) que se tercie, por los siglos de los siglos, amén.

Porque he aquí que Zaratustra desabrocha su bragueta con júbilo infantil, profiriendo una carcajada de resonancias cósmicas allí en la cumbre de la montaña, y susurra a los oídos del mundo que quiera escucharlo allá abajo, en el submundo de las tías light y los delicados penes apolíneos: basta ya de mariconadas, joder, la hora de los que no temen convertirse en “Superpollas” ha llegado.

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lucia
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Re: Erótica para Amador

Mensaje por lucia » 06 Mar 2012 20:30

:lol: :lol:

Que sepas que el tener niños fue un factor importante a la hora de no pensar todo el día en follar, follar, como dices tú, al menos hasta que llegaron los anticonceptivos eficaces :grinno:

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