Sangre en la pared (Novela)

Espacio en el que encontrar los relatos de los foreros, y pistas para quien quiera publicar.

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dr_gonzo
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Sangre en la pared (Novela)

Mensaje por dr_gonzo » 07 Mar 2015 21:31

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¡Hola! Mi nombre es Narciso Piñero, apasionado del cine, los cómics y la literatura. Recientemente he escrito una antología de relatos titulada SANGRE EN LA PARED, y me gustaría compartirla en este foro con todos vosotros. Primero para que la leáis, opinéis sobre ella y, sobre todo, la disfrutéis (este último punto es el crucial, obviamente); y segundo para darme a conocer un poquito, ya que en mayor o menor medida me gustaría dedicarme a esto de escribir, y ya sabéis, si no te llamas Stephen King es difícil que se interesen por ti. El que no llora no mama, y tal.
Otra razón para compartir el libro por estos ciber terrenos es que, por desgracia, no me rodea demasiada gente interesada en la literatura, y si no les interesan los grandes imaginad lo que les puedo interesar yo. Dicho de otra forma: casi no tengo a nadie que lea, evalúe y critique mi trabajo, y eso es un obstáculo, ya que la mejor forma de aprender es escuchando las opiniones y consejos de los demás. Cuando no hay opiniones, el proceso de aprendizaje se ralentiza o, en el peor de los casos, se estanca. No quisiera que me ocurriese eso.

Llevo escribiendo desde los 13 años (tengo 27), y reconozco que suelen decirme que mis relatos son buenos y entretenidos, pero me gustaría contar con un público más amplio y un abanico de consejos más variados, por eso estoy aquí, mendigando un poco de atención :lol:

SANGRE EN LA PARED es una antología de terror pulp compuesta de ocho desquiciados relatos protagonizados por psicópatas, monstruos, demonios y los mismísimos horrores que se ocultan en las recónditas profundidades de Internet.

Os dejo el enlace para descargar el libro de forma gratuita.
http://www.bubok.es/libros/234705/Sangre-en-la-pared

Muchísimas gracias!

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kassiopea
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por kassiopea » 08 Mar 2015 19:00

Bienvenido al foro, dr_gonzo :hola:

Te deseo mucha suerte en tu proyecto, la verdad es que pinta interesante :wink: Lo que sucede es que este subforo es para que los usuarios compartan sus textos, copiándolos y pegándolos, para que la gente pueda leerlos y comentarlos directamente. En el caso de que solo dejes un enlace tendremos que mover el hilo al subforo de enlaces y promociones. Se me ocurre que, al menos, podrías compartir a continuación uno de tus relatos, para que podamos comentarlo aquí :wink:

Como has comentado que te gustaría recibir críticas, aprovecho también para decirte que en el foro hacemos concursos de relatos, el próximo será el de primavera y el plazo terminará el día 30 de este mismo mes :P Llevo el enlace en mi firma :lista:

Un abrazo, nos vemos por los pasillos del foro :60:
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

dr_gonzo
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por dr_gonzo » 08 Mar 2015 20:04

kassiopea escribió:podrías compartir a continuación uno de tus relatos, para que podamos comentarlo aquí :wink:
¡Claro! Ahora mismo pongo uno que no sea demasiado extenso :D
kassiopea escribió:Como has comentado que te gustaría recibir críticas, aprovecho también para decirte que en el foro hacemos concursos de relatos, el próximo será el de primavera y el plazo terminará el día 30 de este mismo mes :P Llevo el enlace en mi firma :lista:
Pues muchísimas gracias por el aviso. Me viene de perlas saberlo.

Otro abrazo para ti!

A continuación os dejo uno de los relatos incluidos en mi libro :wink:

LAURA

Cuando Víctor dijo que quería tomarse un tiempo para pensar, Laura supo que su relación con él había terminado. Los novios de algunas de sus amigas también habían propuesto un tiempo para reflexionar y encontrarse a si mismos, pero la realidad es que esa excusa no era más que una forma suave y elegante de decir que querían romper y tirarse a otra, como si de esa forma doliese menos escucharlo.
Laura esperó a que Víctor terminara de soltar el discurso sobre los beneficios que una separación temporal podrían tener sobre la relación, y entonces ella terminó la conversación confesando que ya no estaba enamorada de él y que en vez de una separación temporal prefería una permanente. Por supuesto era mentira, pues en su interior estaba llorando desconsoladamente y luchando por no suplicarle otra oportunidad, pero ya que Víctor se estaba comportando como un cobarde, lo mínimo que merecía era una respuesta inesperada que lo dejase con cara de imbécil.
En ese preciso instante de la ruptura, justo cuando Laura le dio la espalda a su exnovio y se empezó a alejar a paso ligero, dejando caer algunas lágrimas ahora que él no le veía la cara y su orgullo estaba a salvo, pensó que no quería volver a saber nada de un chico. Lo pensó de forma rotunda y decidida, como todo aquel que es abandonado por su pareja, pero un par de meses después se registró en Socialme, la red social de moda, y no tardó en cambiar de opinión.
Laura nunca había sido aficionada a las redes sociales, pero la insistencia de sus amigos fue tan grande que al final accedió a crearse una cuenta, y aunque en un primer momento estaba algo perdida y sin saber cómo funcionaba ni para qué servía exactamente esa web, poco a poco se fue soltando y aficionando, hasta el punto de conectarse diariamente y pasar largos ratos explorando y usando el buscador para dar con amigos de los que hacía tiempo que no sabía nada y añadirlos a su lista de contactos.
Encontró a un viejo amigo del colegio, el más guapo de la clase en aquellos años, pero había engordado horrores y había sido padre a los veinte años.
También dio con la chica que peor le caía durante su época de instituto, y daba la impresión de que, pese a los seis años que habían pasado desde que le perdió el rastro, seguía siendo una zorra, con la diferencia de que ahora lo disimulaba menos. Sólo había que echarle un vistazo a las fotos que se hacía con el móvil frente al espejo del baño, y que por supuesto las hacía públicas en Socialme. Su pésima ortografía tampoco ayudaba a tener una buena impresión de ella, pues ostentaba el record de faltas ortográficas: al menos tres por palabra.
Y de esta forma se pasaba Laura las horas muertas, rebuscando y cotilleando en los perfiles de sus amigos más cercanos y en los de aquellas personas de las que hacía tiempo que no sabía nada. En realidad nunca se había preocupado ni sentido curiosidad por ese tipo de detalles, pero era difícil resistirse cuando estaban al alcance del teclado.

Una mañana, mientras se tomaba el primer café del día frente al ordenador antes de irse al trabajo, vio que tenía una solicitud de amistad de un tal Roberto Alcazar, de quien jamás había escuchado hablar. Aceptó la solicitud y miró sus fotos, pero seguía sin sonarle la cara de esa persona, un muchacho elegante y apuesto, moreno y con una mirada profunda y bonita. En su perfil ponía que tenía veintinueve años y vivía en una ciudad muy cercana a la de Laura, apenas cuarenta minutos de distancia, pero la duda que le rondaba en la cabeza era ¿de quien se trataba ese muchacho y por qué le había enviado una solicitud de amistad si no se conocían de nada?
Sin darle más importancia de la necesaria, Laura terminó el desayuno y se marchó a trabajar, y pese a que al principio no le dio más vueltas al asunto, conforme pasaban las horas y el momento de salir del trabajo se acercaba, la curiosidad se iba apoderando de ella, incluso cierta ansiedad por regresar a casa y comprobar si ese desconocido estaba conectado para poder chatear con él un rato y averiguar quién era.
Por suerte para Laura sus deseos se hicieron realidad, y nada más llegar a casa y poner a calentar unos canelones precocinados en el microondas, entró en Socialme, se dirigió a la lista de contactos conectados y allí estaba Roberto. A Laura le recorrió un escalofrío desde la planta de los pies hasta las orejas, pero antes de saludarlo fue a sacar los canelones del microondas, no fuese a ser que con la emoción de la charla se le fuese el santo al cielo y el piso terminase ardiendo. Eso es si la charla era interesante, claro está. ¿Y si el tal Roberto era un muermo o un antipático? ¿Y si su tema de conversación era inexistente o sólo hablaba usando monosílabos?
Dejó los canelones al lado del portátil y, por fin, comenzó una conversación con Roberto, quien tras preguntarle por qué la había agregado si no se conocían, le respondió que porque se acababa de registrar en Socialme y apenas tenía contactos, entonces puso nombres al azar en el buscador. Uno de los nombres que buscó fue el de Laura, y ella una de las primeras personas en aparecer en los resultados de la búsqueda. Acto seguido, Roberto le dijo que si la incomodaba o le había molestado la forma que había empleado para añadirla a la lista de contactos, no dudase en hacérselo saber y la borraría sin rencores. Pero lo cierto es que a Laura le había caído bien el muchacho, quien, lejos de comportarse como un pervertido, había resultado ser alguien educado y amable. La charla se alargó durante casi tres horas, porque Roberto no sólo era un chico guapo y muy correcto en el trato, sino también un gran conversador. Era culto, se podía hablar con él de casi cualquier tema, y además tenía un sentido del humor que conectaba con el de Laura, por lo que en más de una ocasión ella misma se vio sorprendida riéndose a carcajadas frente al monitor, como si Roberto estuviese allí presente. Pero lo más curioso era la sensación que se iba incrementando en el interior de Laura conforme iba hablando con él; pareciera que se conocían desde hacía años, y es que la complicidad y confianza que Roberto transmitía a Laura eran completamente anormales teniendo en cuenta que se conocían desde hacía tan sólo un rato, pero allí estaban. Era algo innegable.

Pasaron las semanas, y desde aquella tarde Laura no había pasado ni un solo día sin conectarse para hablar con Roberto, de modo que cada día inventaba una excusa diferente para no salir con sus amigas ni hacer ningún tipo de vida social, pues todo lo que necesitaba en ese momento estaba en su ordenador, y de repente eran tremendamente lejanos aquellos días en los que Laura renegaba de los hombres y trataba de converse a si misma de que no volvería a sentir nada, blindando su corazón contra cualquier cosa que se pareciese al amor. Ese blindaje estaba hecho añicos, y Laura se había dado cuenta, pero ahora que conocía a Roberto, ese chico tan tierno, gracioso y atento, no le importaba lo más mínimo, de hecho quería que Roberto ocupase todo su corazón, porque él era, a ojos de Laura, simplemente perfecto.
Por las noches, cuando Laura se acostaba a dormir, no paraba de darle vueltas a su extraña relación, no fuera a ser que todo aquello fuese un bonito espejismo y nada más. Porque era evidente que cada vez había más química entre ellos, incluso cierta dependencia, y desde hacía días Roberto no paraba de soltar indirectas amorosas nada discretas con la clara intención de que Laura las captase al vuelo. Sí, era obvio, ella le gustaba, y él le gustaba a ella, así que ¿por qué no hacer una locura? ¿Por qué no saltarse todos los protocolos referentes al tiempo que debe de pasar antes de dar un gran salto en una relación que se está teniendo a través de Internet? Ella pensaba que la gente siempre trata de ir despacio, pero ¿en qué manual pone que hay que ir despacio? A decir verdad, lo de Laura y Roberto ni siquiera podría considerarse una relación aún, pero no era por falta de ganas ni de interés por parte de ambos. Hacía tres días que habían empezado a hablar por teléfono, algo mucho menos frío que el teclado y el monitor del ordenador, y después de escuchar su voz, Laura no podía más que reafirmar lo muchísimo que le gustaba aquel muchacho, pero el teléfono enseguida le supo a poco, así que, justo antes de dormirse, se armó de valor, dejó de lado la cautela y se prometió con firmeza que al día siguiente le propondría a Roberto verse en persona lo antes posible, sin pensarlo ni meditarlo. Simplemente actuar y dejarse llevar por el corazón.

Eran las cinco menos diez de la tarde, de modo que el autobús en el que viajaba Roberto de camino al pueblo de Laura llegaría de un momento a otro, en cuestión de minutos.
La estación estaba casi desierta, y a excepción de Laura y dos señoras mayores que cuchicheaban sobre los malos hábitos del hijo de una amiga, no había nadie más, cosa que a Laura no le gustaba. Estaba nerviosa, emocionada y algo asustada por la inminente llegada de Roberto y su primer encuentro, y deseaba que la estación estuviese llena de gente gritona, y que el bullicio la mantuviese distraída, sin pensar en las mil preguntas que se estaba haciendo. ¿Le gustaría a Roberto? ¿Sería tan simpático como lo era por teléfono? ¿Qué pensaría él cuando la viese por primera vez? ¿Le causaría una buena impresión? ¿Se había puesto demasiado perfume y maquillaje? Eran muchas preguntas haciéndose a una velocidad de vértigo, y por culpa del silencio reinante no hacían más que martillarle la cabeza.
Cuando el autobús apareció a lo lejos, un escalofrío le recorrió a Laura todo el cuerpo, y no pudo evitar dibujar una enorme y nada disimulada sonrisa en la cara, que fue ocultando poco a poco a medida que el autobús se acercaba y aparcaba en el andén, ya que no quería que lo primero que viese Roberto al bajarse del vehículo fuese a una boba con cara de haber estado fumando marihuana durante horas.
Y allí estaba Roberto, bajando los escalones del autobús con la mirada clavada en Laura, y era como un sueño. Esa persona a la que sólo había visto por webcam estaba allí, y en pocos segundos podría sentir su tacto, su olor, su ropa. Aquel instante acaba de quedar grabado a fuego en la mente de aquellos dos muchachos enamorados, y Laura había dejado de ocultar su sonrisa de chica tonta porque Roberto lucía una igual de enorme e intensa. Aquella explosión de sensaciones y emociones no podía ocultarse ni bajo la capa de modales más grande del mundo.
Roberto se acercó a Laura por primera vez, se miraron durante un instante y luego se besaron antes de mediar palabra. Era como si algo dentro de ellos les dijese que eso era lo que tenían que hacer, ni más ni menos. Demasiado tiempo soñando con verse como para retrasar ni un segundo más ese anhelado beso, pero Laura, mientras fundía su boca con la de Roberto en mitad de aquella estación solitaria, no podía imaginar que unas horas después, cuando estuviesen en su casa, tras la cena y el fresco paseo nocturno otoñal, harían acto de presencia un par de guantes de látex y un martillo. Un martillo que Roberto guardaba en el bolsillo interior de su abrigo, y que estrellaría repetidas veces sobre la cabeza de Laura hasta matarla, porque aquel tipo apuesto, educado y culto era un verdadero monstruo a punto de mostrar su rostro real y dejar de lado al personaje que interpretaba en Internet, y si Laura hubiese investigado un poco, por ejemplo en la lista de contactos de Roberto en Socialme, habría averiguado que todos sus contactos, absolutamente todos, eran chicas, se llamaban Laura y muchas de ellas llevaban tiempo sin aparecer por la red social. De hecho, no aparecían por ninguna parte.

FIN

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Leticiamc
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por Leticiamc » 11 Mar 2015 11:08

Madre mía que escalofrío. Me ha gustado mucho, ahora mismo me descargo el libro.

¡Suerte!

dr_gonzo
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por dr_gonzo » 11 Mar 2015 13:02

Leticiamc escribió:Madre mía que escalofrío. Me ha gustado mucho, ahora mismo me descargo el libro.

¡Suerte!
Muchísimas gracias Leticiamc! :D

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lucia
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por lucia » 16 Mar 2015 20:15

Hay un par de cositas, de las varias opciones que podían desarrollar la historia, dos quedan descartadas al decir tú de entrada que es terror, por lo que es obvio cómo va a acabar. La segunda cosita es que teniendo internet y las llamadas por Skype y similares, que dejan menos rastro que el teléfono, este segundo queda anacrónico y mas tratándose de un asesino. Tercero, para no llamar la atención de la policía, Roberto debería haber ido quitando a las Lauras que no aparecían para que no se las relacionase con él y la policía le tendiese una trampa.

Por lo demás, bien escrito y lo de Socialme está muy logrado ;)

dr_gonzo
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por dr_gonzo » 16 Mar 2015 21:41

Tomo nota Lucia! Muchas gracias :D

Sobre el anacronismo tecnológico, te diré que yo en ese sentido soy un poco dinosaurio. No tengo ni whatsapp, así que imagina jaja Ahora que me lo dices tú me parece lógico, pero cuando lo escribí tiré de lo que conocía, es decir, el teléfono.

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kaletrio
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por kaletrio » 16 Mar 2015 22:50

Espeluznante, me lo apunto en la lista de pendientes de leer...

Saludos
Si quieres ser escritor....escribe.

dr_gonzo
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por dr_gonzo » 16 Mar 2015 22:59

Perfecto, Kaletrio. Ya me contarás :D

dr_gonzo
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Re: Sangre en la pared (mi primer libro)

Mensaje por dr_gonzo » 20 Abr 2017 21:09

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¿Y si os digo que ya os podéis descargar mi libro, SANGRE EN LA PARED, revisado y ampliado hasta límites incomprensibles? ¡HECHO!

¿Y si os digo que es gratis? ¡HECHO!

¿Y si os digo que es una lectura perfecta para compartir en familia y leerla en la sobremesa de la cena de Noche Buena mientras vuestro cuñado, en esmoquin, toca el violín con lágrimas en los ojos junto a la chimenea? Eso ya sería MENTIRA.

Hay mucha sangre, muchas palabras malsonantes, mucha violencia y muchos personajes desagradables. ¡Y monstruos, muchos monstruos! Incluso encontraréis un relato medio porno con drogas, pijos lisiados, sexo fuertecito y degollamientos a navaja de afeitar.

En el enlace tenéis todo lo necesario para gozar hasta el éxtasis de esta obra magna de la literatura chusca.

http://www.bubok.es/libros/234705/Sangre-en-la-pared


Y ahora hablemos en serio. El tema de revisarlo y ampliarlo se debe a dos factores:
1- En el libro había erratas, gazapos y demás residuos que llevaba tiempo queriendo corregir para sentirme mejor conmigo mismo. No digo que ahora esté impoluto; aún habrá cagaditas y estará lejos de ser un material perfecto, pero al menos lo he pulido, le he sacado brillo y, a mi juicio, ahora es bastante mejor.
2- Al haber participado en varios certámenes literarios desde que acabé Sangre en la pared, tenía en el cajón, muertos de asco y risa, varios relatos sueltos que no me daban para una segunda antología. Son cinco relatos que me gustan, no os voy a mentir (de lo contrario no los habría incluido en el libro), y me daba pena que se quedaran ahí flotando en el limbo, en ese purgatorio eterno que es mi disco duro. ¿Solución? Colarlos en una segunda y mejorada versión de Sangre en la pared. No es que ahora vayan a ser leídos por millones de personas (¡o sí!), pero al menos les he dado un lugar fijo y localizable para que cualquiera que desee leerlos pueda acceder a ellos.

Espero que lo disfrutéis! Muchas gracias :D

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