Olvidados nombres del cine: Gonzalo de Ezquiroz

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Gudula Bavón
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Olvidados nombres del cine: Gonzalo de Ezquiroz

Mensaje por Gudula Bavón » 14 Feb 2010 22:16

Gonzalo de Esquiroz nació en Santa Cruz de Tenerife hace casi 80 años, de los cuales dedicó 15 al mundo del cine como especialista en doblar a los actores. Conoció los momentos álgidos de la industria en España: la "fábrica" del productor Samuel Bronston en los 50 del siglo XX y los "spaghetti western" de los 60.

Gonzalo de Esquiroz (13 de junio de 1930, Santa Cruz de Tenerife) es una de esas personas con una vida de cine, y nunca mejor dicho en su caso, aunque él quiera mantenerse en el anonimato y afirme no merecer ningún tratamiento especial porque, en sus propias palabras, "soy un hombre muy normalito". Mantiene, en el balance de una trayectoria vital, que se acerca a los ochenta años, haber sido "muy feliz en las tres profesiones que he desarrollado: militar, especialista de cine y productor de Televisión Española".

Y es que Gonzalo de Esquiroz pasó nada menos que 15 años, entre los 25 y los 40, rodando películas hasta completar un palmarés de 280 desde su condición de stunt, el nombre técnico con el que la industria de Hollywood bautizó a los especialistas de los grandes (o a veces no tan grandes) actores en las escenas de riesgo.

Esquiroz, como otros pioneros, participó de forma activa en los dos momentos más importantes de la industria del cine español en el pasado siglo XX: por un lado, la factoría del productor Samuel Bronston en los cincuenta y por otra los conocidos como "spaghetti western" en los años sesenta. De estos últimos llegó a la cifra de noventa películas, no sólo como especialista sino también en la faceta de actor porque "en ocasiones te lo pedía el director y había que hacerlo". Trabajó entonces con directores míticos del género como Sergio Leone o Sergio Corbucci. Eran tiempos de cine artesanal y de ahí que Esquiroz aparezca en multitud de créditos.

Gonzalo Esquiroz resume su infancia así: "De Santa Cruz recuerdo muy poco porque mi padre era militar y antes de cumplir el año nos fuimos a Cádiz, después a Lugo, y, posteriormente, en un recorrido casi por toda la geografía de España". Uno de sus tres hijos, el único varón, Ignacio, reside en Tenerife y Gonzalo, que en la actualidad vive en Murcia, mantiene a través de esta parte de la familia la relación con la isla, pero, curiosamente, ha vuelto muy pocas veces y sólo en una ocasión por obligaciones profesionales, hace bastante tiempo, "tanto que no me acuerdo", indica. Lo explica así: "Vine para rodar en Las Cañadas del Teide lo que se conoce como "una de romanos", de las tantas que se hicieron en aquella época, 'Ulises contra Hércules', y recuerdo una escena de gran riesgo cuando me lancé en el Valle de Ucanca haciendo de Ícaro".

Riesgo y peligro asegura haber pasado "muchas veces como corresponde a la profesión de especialista, que era muy respetada por los actores, aunque sólo sea porque eran conscientes de la dificultad que ellos no tenían que pasar. Tal vez el peor momento fue en Jamaica, durante el rodaje de "Papillon", cuando hice un salto desde 36 metros de altura sobre una superficie de ocho metros de agua. Lo pasé mal, igual que cuando tuve que atravesar una columna de fuego de 50 metros de altura de un lado a otro en "Las Petroleras", pero en la versión que se hizo en Madrid, con Sofía Loren y un jovencito Juan Luis Galiardo, no la del mismo nombre que rodaron en Almería los italianos con Brigitte Bardot y Claudia Cardinale como protagonistas".

En el mundo del cine entró "por casualidad, a través de unos amigos. Mi profesión era militar y siempre estuve bien preparado físicamente. Fui campeón de España de atletismo y en el año 1953 gané la prestigiosa carrera Jean Bouin de Barcelona".

En los estudios que la Bronston tenía en el barrio madrileño de Chamartín, Esquiroz vivió la época dorada de la industria del séptimo arte en esos años 50 del siglo XX. Señala que "había mucha hambre después de la Guerra Civil. España era como el Tercer Mundo hoy en día y Bronston aprovechó para montar esos estudios, que permanecen en la actualidad, propiedad de TVE. Allí hubo rodajes que llegaron a durar hasta seis meses y daban trabajo a 600 personas entre extras, equipo técnico y demás. Era como una ciudad y una gran familia que vivía, comía y dormía alrededor del rodaje".

Nuestro protagonista aprendió "sin escuela de ninguna clase. Alrededor de los rodajes se desarrollaba de forma casi espontánea el aprendizaje, desde montar a caballo hasta la esgrima para manejar la espada. No había nada organizado como tal, pero se ensañaba y se aprendía con la práctica, y ese fue mi caso".

Esquiroz dobló a muchos actores, pero recuerda, por ejemplo, "a Charlton Heston en 'El Cid', la primera de esta serie de grandes producciones en España, '55 días en Pekín' u 'Orgullo y pasión'. También a Steve McQueen en 'Papillon', en un rodaje que comenzó en España y terminó en Jamaica. Sin olvidar a otros como Alain Delon o Dustin Hoffman. En mi caso no sólo doblaba sino que también actuaba, porque eran tiempos en los que el director decía que había que hacer de indio o de villano y uno se ponía y sacaba el papel".

Remarca esta "memoria viva del cine español" que "los actores nos respetaban mucho y de las actrices debo decir que eran como muebles, una especie de mujeres objeto. Y lo digo yo que trabajé con Ava Gardner, una mujer guapísima y que hacía honor a su apodo de 'el animal más bello del mundo', Sofía Loren o Gina Lollobrigida. Eso es lo que pienso".

Esquiroz casi llega al enfado cuando plantea que " a este mundo le han hecho mucho daño los paparazzi, esa visión frívola e irreal que se monta alrededor de la fama. No la soporto".

Para rematar una vida tan interesante, después de cumplir 40 años, Gonzalo Esquiroz entró en Televisión Española, donde produjo durante muchos años el mítico programa de debate "La Clave", que durante la transición presentara y dirigiera José Luis Balbín, al que nuestro protagonista, con mucha diplomacia, relaciona con "la soberbia que siempre se paga". Recordó momentos de gran trascendencia, como la transición política y los cambios de gobierno que en el ente "llevaban a los jefes a los pasillos", o el momento de su jubilación "forzosa porque me invitaron a marcharme".

A día de hoy, Gonzalo de Esquiroz vive una tranquila vida de jubilado en Murcia, su lugar de residencia, muy alejado del frenético movimiento de la que fuera su vida como especialista en el cine. Resulta muy complicado relacionar, sin saberlo de antemano, a este venerable señor mayor con el actor que llegó a participar en casi 300 películas. Pero Gonzalo de Esquiroz mantiene lo que siempre es fundamental y alimenta la vida interior: el espíritu que le llevó un día a ser el doble nada menos que, por poner un ejemplo, del gran Charlton Heston.

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