CN4 - El diario de Aquiles - Jilguero

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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Lifen
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CN4 - El diario de Aquiles - Jilguero

Mensaje por Lifen » 23 Dic 2015 12:08

El diario de Aquiles

El párpado derecho se movió de forma casi imperceptible y, tras un breve titubeo, se cerró; el del ojo izquierdo, en cambio, se mantuvo abierto y la fijeza de aquella mirada era muy turbadora. Los dedos dejaron de presionar y el cuaderno se le escapó de las manos. Aquiles se giró entonces hacia el lado derecho y, al hacerlo, el diario se entreabrió noventa grados y se quedó en posición vertical a un palmo de su rostro. Su respiración se ralentizó y los músculos de la cara se le relajaron. Y de inmediato, como si llevara ya mucho tiempo al acecho de que el otro se durmiera, el ojo izquierdo empezó a recorrer con su mirada de sílice los renglones del diario:

Una serpiente blanca vive en mi pelo. A veces quiere zigzaguear, ocultarse entre la maleza. Madre no lo permite, nunca lo ha permitido, ni siquiera ahora que yo soy el encargado de vigilarla. Debo mantenerla siempre recta, como esa otra sierpe negra que pasa junto a este pueblo y cuya cabeza, gracias a padre y al resto de los vecinos, cada día se aleja un poco más.

El ojo muerto se desplazó esta vez unos milímetros hacia arriba, dando la impresión de que aquella prótesis de vidrio estuviera mirando hacia la lejanía. Pero luego volvió a ocupar la posición de antes y se reanudaron los desplazamientos laterales.

Padre ya no ronca, solo tose. Anoche madre estaba muy enfadada. Enfadada porque la serpiente negra es cada vez más larga y padre se ve obligado a caminar cada día más para volver a casa. Madre tiene ahora la voz rara, como la del abacero antes de que le quitaran la nuez y le hicieran un agujero en la garganta. Y cuando se enfada, como anoche con la tos de padre, en lugar de hablar silba. Un silbido que produce escalofríos, que da miedo. Aunque a mí no me asusta, sé lo que le pasa: en la garganta de madre vive ahora una serpiente. No es negra como la que padre construye, ni tampoco blanca como la que vive entre mi pelo. La serpiente de madre es transparente. A veces se asoma por su boca y sisea, pero nadie puede verla, ni siquiera yo. Por la noche, sin embargo, en cuanto me meto en la cama, la escucho silbar.

El ojo de vidrio se quedó inmóvil al llegar al final de la página y, por unos segundos, dio la impresión de que también él se hubiera dormido. Luego, en cambio, su pupila mineral empezó a recorrer la sábana como si también ella formara parte del diario y los movimientos laterales se reanudaron. Una repentina racha de aire desordenó el pelo del niño y el trazado de la raya dejó de ser perfecto. En respuesta, los músculos de la cara se tensaron y bajo el párpado cerrado el ojo vivo empezó también a desplazarse. Pero sus idas y venidas se produjeron con un ritmo más pausado, como si hubiera entendido que adelantar al otro ojo, al muerto, equivaldría a encontrarse con un trozo de sábana en blanco.

Por fin he conseguido callar a la serpiente de madre. Desde que nos dieron la noticia de que padre había tenido un accidente, no paraba de silbar. Tras cruzar la campiña en línea recta, la cabeza de la otra serpiente ―la negra de padre― tenía que curvarse para esquivar la montaña; y cuando trataban de hacerlo, una de las apisonadoras se volcó y hundió la cara de padre en el asfalto todavía blando. Un accidente más, un vecino menos, se comentó esa noche en la tasca. Pero esta vez el muerto era padre y la serpiente de madre se volvió loca. Aunque no pudiera verla, de madrugada la escuchaba sisear sin tregua. Por eso aquella noche, cuando madre se acostó, yo me quedé al acecho de que la otra asomara la cabeza. Y en cuanto oí el silbo cerca, agarré el cuello de madre y no dejé de apretar hasta que la bicha se calló. Los vecinos se las llevaron a las dos al día siguiente y las enterraron al lado de padre. Yo me encargué de poner las macetas de gitanillas de madre alrededor de las tumbas. Y mientras las estaba colocando, alguien se compadeció de mí a mis espaldas: ¡Pobre Aquiles; además de tuerto, huérfano!

Una nueva ráfaga de aire desdibujó todavía más la raya del pelo del niño y, como si aquella fuera la señal esperada, la mirada de sílice se detuvo definitivamente. Por su parte, el párpado derecho hizo un nuevo intento de abrirse y, aunque permaneció cerrado, eso no evitó que el ojo vivo se pusiera en movimiento. Ahora era ya el único que se movía y, sin embargo, continuó haciéndolo de manera muy pausada, como si estuviera leyendo un texto impreso en la cara interior del párpado.

¡Ya vienen!, puedo oírlos. Junto al sordo runrún de los vehículos sobre la serpiente de asfalto, ahora escucho la gravilla de la calle crepitando bajo los neumáticos... Sin duda una familia de turistas aventureros que se habrá perdido en este baldío; ellos son ya los únicos que de vez en cuando llegan a este pueblo maldito ―según padre, hasta las raíces de los árboles están aquí recubiertas de asfalto―. Al igual que madre, ahora yo tengo una serpiente trasparente en la garganta. Y será la niña, la benjamina de la casa, la que oiga mi silbido y, tras subir de dos en dos los escalones, asome la cabeza por la puerta que hay a los pies de esta cama. En medio de tanto silencio y tanto olvido, en lugar del fantasma travieso que viene buscando, encontrará un puñado de huesos recubierto de piel reseca y ennegrecida ―también el mal del asfalto se habrá adueñado de mis restos―. Una niña valiente pero que se tapará la boca con la mano para ahogar un grito. Valiente sí, mas no lo bastante como para tocar la amalgama fusca en la que ya me habré convertido. No vacilará, empero, en guardarse en el bolsillo la bola de vidrio que, en medio de tanta negrura, ha llamado su atención. Mientras, abajo, el padre y el hermano se preguntarán por qué está la niña tan callada y subirán a comprobarlo. Pero esta vez será el niño quien, elegido del azar, al ver mi cuerpo acartonado recordará el hoyo vacío que ha visto detrás de la iglesia. Le anunciará al padre que la tumba está lista y la niña brincará de alegría pensando en el entierro. Y si bien en un primer momento el padre dudará, la ilusión de sus hijos despertará al pequeño aventurero que sigue llevando dentro. Un secreto que los unirá para siempre, se dirá a sí mismo como excusa. Una aventura vivida en este pueblo del que todos ―primero los gorriones, luego los vecinos y por último los recuerdos― han huido por miedo a los silbidos.

Sí, ya vienen, puedo oírlos. Ya llegan quienes nos darán sepultura junto al resto de los nuestros. Primero trasportarán los despojos hasta el hoyo vacío que hay junto a la tumba de madre. Y me gusta creer que luego, mientras el padre nos entierra y el niño coloca las macetas de madre de nuevo en su sitio, la niña se sacará del bolsillo su nuevo tesoro y, al abrir la mano para mirarlo a la luz del sol, yo podré ser testigo de mi propio entierro y, con un poco de suerte, hasta veré en flor las gitanillas de madre.


Por un par de segundos, Aquiles sonrió en sueños. Luego, en cambio, giró la cabeza con brusquedad y la serpiente blanca se ocultó entre sus pelos. A partir de ese momento, la batalla fue breve pero intensa. ¿El diario rehuyendo el punto final?, tal vez. En cualquier caso, la respiración del niño se convirtió en jadeo y la frente se le humedeció. Poco después se escuchó un leve estertor y cesó la agitación. El párpado del ojo sano se abrió entonces de par en par y la única armonía posible por fin triunfó: en adelante, los dos ojos de Aquiles contemplarían el mundo con una mirada igual de fija e inquietante…


Un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato,
las acuosidades desapasionadas de un ojo que, por querer olvidar algo,
ha terminado por olvidarlo todo.

(2666, de Roberto Bolaño)
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Mister_Sogad » 23 Dic 2015 18:29

Decidido autor/a, tendré que volver sí o sí en la segunda vuelta, a ver si logro agarrar bien a la escurridiza serpiente.

Pero no me voy sin decirte que me gusta el juego que le has dado al texto, con tu prosa y con las ideas inquietantes vertidas. pegas no tengo... bueno quizá necesitaría aclarar ciertas cosas, pero me espero a mi segunda vuelta.

Me tendrás de regreso autor/a.
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Gavalia » 23 Dic 2015 19:00

Volveré cuando esté preparado para leerte de nuevo. Ahora no soy capaz. Es de esos relatos que me hacen pensar si soy tonto del culo :mrgreen: porque palabrita que no me he enterado de nada. Eso si, la prosa parece buena, aunque en el relato me pierdo, y que conste que he buscado "sierpe" en el diccionario :oops:
Un saludo autor... volveré 8)
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Ratpenat » 23 Dic 2015 21:16

Anoche madre estaba muy enfadada. Enfadada porque la serpiente negra es cada vez más larga y padre se ve obligado a caminar cada día más para volver a casa.
No es negra como la que padre construye
la cabeza de la otra serpiente ―la negra de padre― tenía que curvarse para esquivar la montaña
Entiendo que la serpiente negra es una carretera.

Ostras, es que es un poco complejo esto, eh. Mañana vuelvo a entrar y veremos qué es la serpiente blanca que sale de su pelo (si no viene Kassio antes).

No veo mal el relato, pero a la primera lectura se me pasan cosas, sorry :roll:

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por jilguero » 24 Dic 2015 17:37

Ilusa de mí creía ir entendiendo, sin entender, el texto, pero cuando he llegado a ese ¿El diario rehuyendo el punto final?, tal vez, me he planteado que a lo mejor no me he enterado de "ná". :oops:
Creía que el niño había escrito un diario y ahora ya no sé si, como en Escrito con sangre, es el texto quien "engulle" al niño... O si ocurren ambas cosas a la vez :shock: :shock:
Pero no te preocupes, autor, creo que la espesura la da la temática porque son ya varios los relatos que me han dejado a cuadros, pero prometo volver :60:
¿Participa el poeta majareta? :roll:

Rat, la serpiente negra parece ser una carretera asfaltada. Las otras serpientes son ya harina de otro costal.
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Pedro Nieto » 24 Dic 2015 20:52

Mi sensación es bastante parecida a la de Gavalia. :roll:

Es interesante, aunque a veces te suelta de la mano y te pierdes...
Puedes conseguir más con una palabra amable y una pistola, que sólo con una palabra amable.
Al Capone.

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por noramu » 25 Dic 2015 18:21

Menudo estreno de lectura para un día de navidad. La prosa, excelente, el contenido muy complejo, en el fondo sólo veo a una pluma capaz de esto pero casi no me lo puedo creer. Mejor vuelvo mañana tras relectura.

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por jilguero » 25 Dic 2015 19:40

Intrigada me tienes, autor. :roll:
Vale, la parte en cursiva, la historia de Aquiles a grandes rasgos la he entendido en la relectura. Pero lo otro, lo de los ojos, se me escapa. El ojo muerto, según parece no lo está tanto y hasta le permitirá ser testigo de su propio entierro (un poco surrealista es, pero lo daremos por bueno :wink: ). Pero lo que más me intriga es eso de que lea en la sábana, ¿significa eso que ahora es él quién se inventa el diario? Y la frase final: ¿Quiere decir qué es la muerte un simple mirar la vida de otra manera o hay que tomárselo en sentido literal de que la mirada de un muerto asusta?
¡Uff, autor, me da que voy a tener que darte una tercera oportunidad...! :twisted:
En la primera vuelta noté un tufillo al poeta majareta, aunque no es esta su prosa habitual; pero en al relectura, el asunto del ojo de cristal me ha hecho pensar en la diosa de ébano, en aquel legendario: "¡Camarera! `[...] Hay un ojo en mi sopa" :cunao:
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Ororo » 26 Dic 2015 01:25

Me ha gustado este relato. Me encanta la idea que plasma, la simbología y cómo está contado, si bien la parte del ojo, las varias partes, se me han hecho pesadas y me han sacado de la lectura. El ojo muerto que se mueve, para arriba, para abajo, en horizontal... creo que te has detenido demasiado con eso y que no está del todo bien descrito.

Aparte de eso, me ha encantado el tema realista mezclado con la magia simbólica. Serpientes. Una muy real y nociva para la salud. Otras... crías de ésta grande, mortales como enfermedades en las personas.

Qué buena idea, autor, y bien llevada excepto por esos interminables momentos "ojo".

Lo releeré con gusto para volver a comentar más cosas.
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Ratpenat » 26 Dic 2015 10:38

Creo que la serpiente blanca es la raya del pelo que su madre le hacía y que al deshacérsele el pelo esta se torna curva. Por eso dice que tiene que mantenerla recta él solo.

Sigo investigando.

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Ororo » 26 Dic 2015 12:55

Ratpenat escribió:Creo que la serpiente blanca es la raya del pelo que su madre le hacía y que al deshacérsele el pelo esta se torna curva. Por eso dice que tiene que mantenerla recta él solo.

Sigo investigando.
Yo creo que es algo más simple pero más complicado que eso. Es una metáfora del mal que les aqueja. En el caso de la madre, el silbido, la enfermedad pulmonar, la serpiente transparente de la tos. En el caso del niño, alguna enfermedad cerebral. La serpiente como símbolo del mal, de la enfermedad y muerte.

Pero lo releeré para confirmar estas declaraciones :P
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Shigella » 26 Dic 2015 16:08

Yo lo he entendido como rat, la serpiente blanca, la raya del pelo, la negra la carretera, y la transparente, la enfermedad ¿asbestosis?
He entendido que el niño acaba con el sufrimiento de los padres y luego se suicida. Lo de que si encuentran sus restos y rescatan su ojo quizá podría presenciar su entierro desde fuera me ha gustado. Como relato muerto a mí me gusta. :mrgreen:

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por jilguero » 26 Dic 2015 16:24

Shigella escribió:Yo lo he entendido como rat, la serpiente blanca, la raya del pelo, la negra la carretera, y la transparente, la enfermedad ¿asbestosis?
He entendido que el niño acaba con el sufrimiento de los padres y luego se suicida. Lo de que si encuentran sus restos y rescatan su ojo quizá podría presenciar su entierro desde fuera me ha gustado. Como relato muerto a mí me gusta. :mrgreen:
Yo también he interpretado las tres serpientes como Shigella. Cierto es que cuando el niño se despeina parece que eso le afecta, como si esa raya del pelo tuviera un sentido metafórico añadido que se me escapa.
Y lo del ojo de vidrio mirando a la lejanía me ha dado un poco de repelús, pero coincido en que eso de poder presenciar el propio entierro gracias a él no está nada mal. :D
Diosa del ébano, no dirás lo de que no te gustan los ojos para disimular, ¿no? Es que este relato tan críptico pues... :wink:
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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por Ororo » 26 Dic 2015 16:47

jilguero escribió:
Shigella escribió:Yo lo he entendido como rat, la serpiente blanca, la raya del pelo, la negra la carretera, y la transparente, la enfermedad ¿asbestosis?
He entendido que el niño acaba con el sufrimiento de los padres y luego se suicida. Lo de que si encuentran sus restos y rescatan su ojo quizá podría presenciar su entierro desde fuera me ha gustado. Como relato muerto a mí me gusta. :mrgreen:
Yo también he interpretado las tres serpientes como Shigella. Cierto es que cuando el niño se despeina parece que eso le afecta, como si esa raya del pelo tuviera un sentido metafórico añadido que se me escapa.
Y lo del ojo de vidrio mirando a la lejanía me ha dado un poco de repelús, pero coincido en que eso de poder presenciar el propio entierro gracias a él no está nada mal. :D
Diosa del ébano, no dirás lo de que no te gustan los ojos para disimular, ¿no? Es que este relato tan críptico pues... :wink:
Es pronto para adivinanzas, petirrojo.
Pero sólo diré que Shigella tiene una sierpe en su avatar :boese040:

Será una cicatriz? Lo releeré a su debido tiempo. Elucubro, nada más.
No soy lo que escribo; soy lo que tú sientes al leerme.

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Re: CN4 - El diario de Aquiles

Mensaje por jilguero » 26 Dic 2015 16:53

Ororo escribió:
jilguero escribió:
Shigella escribió:Yo lo he entendido como rat, la serpiente blanca, la raya del pelo, la negra la carretera, y la transparente, la enfermedad ¿asbestosis?
He entendido que el niño acaba con el sufrimiento de los padres y luego se suicida. Lo de que si encuentran sus restos y rescatan su ojo quizá podría presenciar su entierro desde fuera me ha gustado. Como relato muerto a mí me gusta. :mrgreen:
Yo también he interpretado las tres serpientes como Shigella. Cierto es que cuando el niño se despeina parece que eso le afecta, como si esa raya del pelo tuviera un sentido metafórico añadido que se me escapa.
Y lo del ojo de vidrio mirando a la lejanía me ha dado un poco de repelús, pero coincido en que eso de poder presenciar el propio entierro gracias a él no está nada mal. :D
Diosa del ébano, no dirás lo de que no te gustan los ojos para disimular, ¿no? Es que este relato tan críptico pues... :wink:
Es pronto para adivinanzas, petirrojo.
Pero sólo diré que Shigella tiene una sierpe en su avatar :boese040:

Será una cicatriz? Lo releeré a su debido tiempo. Elucubro, nada más.
¡Tienes razón! ¿Pero ya con el avatar revelador? :shock:
Bueno, yo de momento sigo apostando porque este relato sea obra de alguien a quien le va lo críptico y en eso me reconocerás que... :wink:
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