Es lo primero que he leído del autor, y pienso que igual me he equivocado a la hora de elegir por qué libro empezar. No es que no me haya gustado, hay partes que he disfrutado de una prosa limpia y relajada, y, en conjunto, me ha aportado un nuevo punto de vista y algunas reflexiones interesantes. Pero hay muchas partes que se me han hecho pesadas

. Sin duda, la novela tendrá una gran carga emocional para el autor y su familia, pero a mí como lectora muchas veces me deja fría. Mezcla muchos componentes o sentimientos reales con ficción y filosofía, lo que en principio me atrajo. Pero abusa de la mezcla, o al menos así me lo parece. Hay ideas que no están mal, como que al tener seres queridos vivimos más de una vida porque compartimos con ellos sus vidas. Luego hay otras que me chocan bastante, como lo de
| criar a un nuevo niño como si fuera la persona que ha muerto, con sus gustos y sus recuerdos. |
Es algo que se comenta de forma muy emotiva, pero que a mí personalmente incluso me llega a disgustar. También parece original que el protagonista
| siga hablando con su amigo muerto a través de unas grabaciones, |
pero hasta esto acaba siendo repetitivo y perdiendo la magia inicial. En fin, llega un momento en que todo es bucle, todo es un sinfín de recuerdos que llevan al protagonista una y otra vez al mismo recuerdo de su juventud que, en teoría, dota de significado toda la vida de ambos amigos, y que sin embargo me dejó tal cual.
Al final entendí que renace
| Goro al escribir sobre él y sus recuerdos, y todos los demás renacen al superar o aceptar su muerte. |
En general la novela me ha resultado curiosa de leer, pero no he disfrutado con ella demasiado. Tal vez lo intente más adelante con otra novela del autor.
