Arena escribió:
Motivos para casarse he visto últimamente muchos:
- por lo fiscal (temas desgravación de vivienda, declaración conjunta)
- por las vacaciones (¡que son 15 días!)
- por lo legal (como tengas la desgracia de tener un problema de salud realmente serio no tienes garantías de poder estar al lado de tu pareja, ni de poder decidir por él en caso muy grave. Este tema lo he visto recientemente y os aseguro que me convence)
- por lo pensional (usease, por poder cobrar la pensión)
- por ... ¿amor?.... Nah! Ese no se lleva
y el mes que viene voy a una boda en que se casan por la Iglesia porque la boda es mucho más bonita. Que si, que es uno de los motivos más viejos del mundo, pero el romanticismo es
asín.
El matrimonio es, desde el punto de vista civil, un contrato y un contrato con un contenido esencialmente económico: regula el régimen económico de las parejas que así lo deciden y también cuestiones relativas a la filiación. Así pues, quien quiera para sí las consecuencias jurídicas del contrato (gananciales o separación de bienes, presunción de filiación de los hijos de la pareja, pensión de viudedad, 15 días de permiso por matrimonio, etc.) que contrate, que se case. Si quiere puede hacerlo por el juzgado y en chándal, sin banquete ni niño de arras. Y el que no, pues que no lo haga.
En cuanto a lo de "que se unan los y las (un beso Reverte

) homosexuales pero que no le llamen matrimonio" es de las cosas más pintorescas que le he oído a gente más o menos seria. Lo que hay que determinar es si las parejas homosexuales tienen derecho o no a un contrato como el anterior. Si lo tienen, habrá que llamarle matrimonio, porque llamarle de manera distinta a dos contratos esencialmente iguales es un absurdo impropio de un jurista como Ra-joy Division.
El argumento etimológico es totalmente inconsistente y para eso puse el ejemplo anterior de las sociedades mercantiles: el término "sociedad" presume la existencia de un mínimo de dos socios, de una pluralidad de personas; sin embargo, desde hace años, por los cambios en las operaciones mercantiles se admiten las sociedades unipersonales y así se les llama aunque suene contradictorio. ¡Impúgnelo, señor Rajoy!