Sigo intercalando cuentos entre otras lecturas y me siguen gustando mucho. Eso sí, esta vez también he dejado atrás
El extraño caso de Benjamin Button: le tengo manía

Supongo que lo leeré algún día, pero de momento sigue sin apetecerme.
Sueños de invierno es... fabuloso

Y redondo, además. Todo melancolía, romanticismo puro, a la manera Fitzgerald, claro. Sé que el autor lo describió en su día como "un primer borrador de Gatsby"; a mí me parece que sí, que muchos de los elementos que desarrollará en la novela están ya aquí, pero es que además esta historia resulta muy válida en sí misma, prescindiendo de ese detalle. Me impresionó en particular que
| Judy, la coqueta por excelencia, después de tanto tomar y dejar, terminara atrapada en un matrimonio infeliz. Comprendo que Dexter no quisiera volver a verla. Creo que yo hubiera reaccionado igual. Es mucho mejor no contaminar la belleza del recuerdo; conservar intacto lo que nos llevó a "saborear el dolor profundo que está reservado a los fuertes, como habíamos saboreado por un momento la más profunda felicidad." |
En cambio,
Dados, nudillos de hierro y guitarra es de nuevo una fábula divertida, levemente satírica aunque sin acritud, en la línea de
Cabeza y hombros. Una lectura encantadora, que te sumerge por completo en ese ambiente sureño que los lectores no podemos dejar de identificar con Zelda y sus locuras.
Absolución me ha parecido muy original. ¿Era católico Fitzgerald? Creo que debió ser educado en esta religión, porque describe los terrores y escrúpulos del niño protagonista de una forma demasiado viva como para no haberlos experimentado él mismo en su infancia. Me ha caído estupendamente el personaje del padre Schwartz; qué bien nos lo dibuja el autor; son apenas cuatro trazos, pero consigue que el lector cale de verdad el fondo de su alma, de su soledad y su frustración. Un gran cuento.
Rags Martin-Jones y el Príncipe de Gales es divertidísimo

aunque creo que lo hubiera disfrutado más si en el prologuillo no me hubieran hecho una advertencia en plan spoiler que desmontó bastante la sorpresa final

Aun así, es muuuuy divertido, lo lees con una sonrisa permanente. Qué encantadoramente locos están los personajes

son adorables.
Lo más sensato está lleno de verdades. Resulta muy aleccionador. Hay ocasiones en la vida en las que realmente hay que liarse la manta a la cabeza; y si no se hace así, si se elige hacer "lo más sensato", entonces... lamentablemente se perderá el encanto y nada volverá a ser nunca lo mismo.
Pues, ¿y
Amor en la noche? Aaaaay, por ahora es casi casi mi favorito. Me encanta el ambiente de la Costa Azul al borde del abismo, qué bien lo describe, qué delicia, qué gozada, con su puntito de melancolía

Y qué romáááánticoooo, qué preciosoooooooo el final. Es un bombón este cuento; me dan ganas de hacer fotocopias y repartirlas por las calles, de verdad
El joven rico y
La escala de Jacob me han gustado menos. El primero se me ha hecho un poco largo... y al protagonista no he terminado de cogerle el punto. El segundo me hacía pensar todo el rato en la película
The artist y, como la propia película, no me ha convencido demasiado.