Leído, quizá debería decir hojeado el
Ensayo de una cosmogonía en diez lecciones. Digo hojeado porque tiene tantas parrafadas de palabrerío científico que algunas directamente las saltée

Por mucho esfuerzo que hiciera en leerlas, nunca me enteraba de nada. Lo que sí, tengo una buena idea general. Me gustaría saber si Lugones creía en todo lo que dice, o si él se lo tomaba como algo ficcional (con cierta base hipotética científica). Es que en realidad ni siquiera sé si es verosímil o no lo que propone.
En fin, este ensayo está contado en forma de cuento. Hay (¡cuándo no en Lugones!) un científico que se las trae que revela a alguien más normalito, del tipo del lector, una verdad hasta ahora oculta. En este caso, como el título indica, le cuenta sbre la génesis del universo y todo lo que hay en él.
El texto está organizado entre un proemio y un epílogo (donde se cuenta la situación y el contexto en que tienen lugar las revelaciones) en medio de los cuales están las diez lecciones, que se titulan:
1. El origen del universo
2. El origen de la forma
3. El espacio y el tiempo
4. Los átomos
5. Nuestra teoría ante la ciencia
6. La vida de la materia
7. Los elementos terrestres
8. La vida orgánica
9. La inteligencia en el univero
10. El hombre
Era evidente que de semejante índice yo no iba a entender ni jota.
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Como conclusión sobre el recopilatorio en general, puedo decir que Lugones me gusta aunque a veces se me hace pesado y pretencioso. Quizá esa sea su maravilla, pero es un punto elitista ya que se necesita demasiado bagaje científico para seguirlo en sus disquisiciones. También creo que su estilo puede ser monótono, tantos cuentos que siguen la misma estructura lo hacen predecible y por lo tanto despierta poco interés.
Tengo entendido que Lugones escribía literatura con bases científicas para de ese modo entrar en las casas de la gente común y sumarlas a los debates en torno a la ciencia y así fomentarla. No sé hasta qué punto cumplió ese objetivo, pero humildemente pongo en duda que haya obtenido algún resultado positivo. Primero, por los bajísimos índices de alfabetización que tenía este bendito país en esa época. Los que tenían acceso a una educación universitaria, probablemente ya conocían la teoría darwnista y otras hipótesis, por lo que no era necesario que Lugones las presentase; y el que apenas sabía leer, lo último que iba a agarrar son estos cuentos. Segundo, por el enorme peso que tenía el catolicismo también en aquellos años, que batalló contra la teoría de Darwin hasta el cansancio.
Pero no puedo decir que no me haya gustado.
