Ya es viernes. Yo, sin embargo, no había leído este cuento con anterioridad. Está muy bien. Una vez más, ese humor negro, aprovechado en esta ocasión para parodiar el género policíaco, burlándose un poco de esos detectives tan seguros de sí mismos y de la importancia central que se le da dentro del género al hallazgo del arma ejecutora. Magnífico ese final, con la protagonista riéndose entre dientes.
Protagonista que, por cierto, constituye un personaje complejo en su forma de reaccionar ante lo que le comunica el esposo (que, aunque no es explícito, se adivina perfectamente). Es brusquísima la transición que experimenta la señora Maloney, desde esa inicial espera del retorno al hogar del marido tan empalagosamente amorosa -y propia de una buena esposa de los años cincuenta- hasta el cinismo con que afronta la preparación de la coartada y la eliminación de la principal prueba, pasando por ese breve momento intermedio en el que trata de continuar actuando como si nada hubiera pasado (corre a prepararle la cena). El hecho de que esté embarazada es también un detalle importante, tanto en la dimensión que cobra la "jugarreta" de Patrick como a la hora de tratar de entender las reacciones de ella.
Este cuento fue llevado a la pequeña pantalla por Alfred Hitchcock y lo podemos ver en español. Merece la pena:
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