Oj0 Poderoso escribió:
Lo que se me da mal:
Las incoherencias a lo largo de la novela. Al aportar muchos personajes y muchos datos de ellos, tiendo a darme cuenta de que he obviado algunas características de su personalidad que presenté y quería desarrollar pero he olvidado.
Por ej: un personaje odia a los elfos pero su mujer es semielfa ¿por qué?
Pues es una buena pregunta.
Este ejemplo que nos has puesto te valdría para desarrollar el resto del argumento de tu novela:
- ¿Los odia porque se portaron mal con su mujer, discriminándola?
- ¿Los odia porque su mujer es fruto de una unión forzada entre un humano o una elfa, o al revés?
- ¿Y si no sabe que su mujer es semielfa?
- ¿Los odia porque de pequeño se crió con ellos y su mejor amigo le traicionó?
Como ves tienes muchas posibilidades.
Creo que te vendría bien hacerte un Excel con las características principales de tus personajes. Todos los autores que conozco -y me incluyo-, tienen ese mismo problema: olvidarse de datos de sus personajes. Esto les retrasa en la escritura porque interrumpen su ejercicio continuamente para "mirar atrás", especialmente en obras muy largas. Desde el color del pelo, hasta el nombre, las edades, etc. Resulta difícil acordarse de todos los detalles.
Intenta hacer "fichas de personajes" y tenerlas a mano mientras escribes lo demás.
Citar:
También me pasa con muchos elementos que llamo "de incógnita o sorpresa". Tiendo a meter pequeñas incógnitas a lo largo del relato, que quizá al principio desarrollo y luego tiendo a "relegarlas" tanto tiempo que qudan "desfasadas" (considero que un elemento-incógnita debe tener un tiempo de vida relativo a su importancia, y necesita una tasa de refresco para que el lector sepa que ese dato es la respuesta a una pregunta).
Puede que te ocurra porque no tienes claro el mensaje de tu novela. Me explico, da la sensación de que quieres contar muchas cosas y no sabes, al menos
a priori, cuál es más importante y por dónde comenzar. Ir dejando "hilos sueltos" implica que quieres hablar de muchas más cosas de las que puedes, porque te desviarías demasiado de la trama principal. Tendría que ver cómo escribes, pero... no sé, noto mucho entusiasmo y quizá un poco de falta de organización. Pero el entusiasmo es más importante.

No te rindas.
Delimita bien la historia y no dejes que "otras secundarias" se entremezclen alejándote de tu objetivo.
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Por último, ponerme en el lugar del lector es difícil: saber que entiende y que no entiende, que suena importante y que no (puede que algo que yo veo vital a el le parezca trasfondo)... me pone de los nervios. Necesito "testers" de la novela ya...
Nada, no te preocupes, eso es práctica. "Saber qué entiende y qué no entiende". Intuyo que pones pasión a tus textos, ¿verdad? Mucha. Por eso no sabes si al escribir pierdes la perspectiva. Pero perderla es bueno, implica que tu historia "se escribe sola", desde dentro, como dicen algunos manuales.
Puedes recurrir a los lectores, y también a dejar pasar un tiempo prudencial entre la narración y la corrección. Pero creo que, si te preocupa que no te entiendan, debes trabajar el enfoque de tu narrador. Es decir, ¿desde dónde narras tu historia? ¿lo hace un personaje o un narrador omnisciente? ¿es en tercera o en segunda? ¿el narrador es igual que el lector o está en un "plano superior"?
Tendría que saber todas estas cosas para poder ayudarte más en profundidad, pero, así,
a bote pronto, como quien dice, espero que te haya servido.
Te mando muchos besos y ánimo,
Nell.
