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Mi estimado Manuel, todavía andamos algo desconcertados en la tribu desde tu última visita. Entendemos que te resulte difícil asimilar el progreso y la evolución de nuestra raza. No pienses que para mi, el instigador de todo este cúmulo de novedades, ha sido sencillo. Necesitamos carne si queremos progresar y abandonar el papel de carroñeros que ésta primitiva sociedad nos ha impuesto.
--¿Por qué le molesta tanto el uso del fuego al Tito Manuel? Fue la pregunta que nos hizo el pequeño Pedrito, encaramado en el árbol más alto de su pena, porque su tío favorito abandonó la tribu a cuenta del uso del fuego artificial.
De verdad Manuel que debes hacer un esfuerzo por asimilar que estamos evolucionando y no podemos ni debemos parar, sobre todo ahora. Los árboles que tú tanto adoras, no son refugio seguro en un mundo de depredadores decididos a alimentarse a como de lugar. Las hembras tienen razón cuando se lamentan por no poder criar tranquilas a nuestros pequeños. ¿Por qué, el gran oso de las cavernas dispone de domicilio propio y nosotros debemos conformarnos haciendo equilibrio sobre una rama? Ya está bien hermano, eso se ha terminado gracias al fuego, algo tan peligroso como a la vez útil, y eso no puedes negarlo querido tío Manuel. Todos pudimos observar como corría la untuosa grasa de ciervo asado entre tus dedos, y como te deleitabas con ese sabor nuevo que sacudía tu paladar sólo con olerlo, a pesar de alguna que otra pequeña quemadura.
También es cierto que tiene su parte amarga y de castigo quizás, por nuestras desmesuradas ganas de avanzar en éste duro pleistoceno, tener que acudir a la cima del volcán para robarle al dios de la montaña un poco de su roja sangre y traerla hasta el hogar de la tribu. El viaje es largo y costoso tanto en esfuerzo como en vidas por el asunto de la calcinación casi instantánea. Más debo decirte tío Manuel, que tu pequeño y despierto sobrino Pedrito, está trabajando después de mucha observación en la forma de conseguir producir fuego de forma artificial por medio de lo que él llama fricción, este chico llegará lejos, ya te lo digo yo. Si lo consigue será un gran paso para la humanidad, pues imagínate, disponer de luz, calor y llamas cuando así lo desees. Jamás ser vivo alguno alcanzó ésta condición en el control de la naturaleza, y creo firmemente tío Manuel, que a partir de ahora seremos nosotros y no ningún otro depredador, los que dominemos el mundo, y en consecuencia la cadena de la alimentación. Con éste invento tío Manuel, seremos imparables.
La pasada luna nueva, nos trasladamos a una nueva cueva, amplia y con varias salas independientes, que hemos decidido llamar apartamentos, otra ocurrencia de Pedrito. Ahora disponemos de intimidad todos los miembros del clán, cosa que hasta hace muy poco, ni imaginábamos que podríamos tener nunca, a no ser que te subieras a la copa de una secuoya para aislarte del mundo, y así poder disfrutar de algo de intimidad.
Todo ha sido gracias al fuego; desde sacar un oso de su guarida y apoderarnos de ella para hacerla nuestro hogar familiar. Hasta cazar a su antiguo inquilino con puntas endurecidas por las llamas y posteriormente hartarnos con su dulce carne espetonada sobre el fuego. Y Aún así rezongas entre babas que es antinatural, que la evolución requiere tiempo, que esto es ir demasiado deprisa y que pagaremos por ello si no nos conformamos con lo que la naturaleza nos ofrece. Estás equivocado Manuel, ya nadie nos podrá parar. Reconsidera tu actitud tío Manuel, y baja de una puñetera vez de las ramas, te esperamos para la celebración de la inauguración del nuevo calendario confeccionado por Pedrito en la próxima luna nueva, será el comienzo de una nueva era, la del futuro homo Sapiens, pero sobre todo te recuerdo, que habrá asado de mamut esperándote sobre la mesa.
Tu afectuosísimo hermano, Juan.
_________________ Nunca fui el primero en nada....pero les hice sudar tinta
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