|
Escúchame bien,
estoy harta, ¿me oyes?, ¡har-ta! ¡¿Qué coño te pasa?! ¡¿Cuándo vas a hacer el jodido favor de abrir los ojos de una vez por todas?! ¿Qué necesitas? A ver, di, ¿qué quieres? ¿Cariño? ¿Atención? ¿Niños? (¿Padres? ¿Abuelos? ¿Piedras?... ¡Cállate, que ahora estoy hablando yo!). Perdona, ya sabes cómo vamos estos días... Pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. O quizás sí, pero ese no es el tema ahora mismo.
A ver, dime, explícamelo porque de verdad que no lo entiendo, no me entra en la cabeza, no soy capaz de comprender como alguien como tú se está dejando hacer lo que te estás dejando hacer. ¿Dónde se fue la persona a la que le escribí una carta, llena de orgullo, hace unos meses? ¿Qué maldito resorte hay que activar para que vuelva a salir a flote ese valor, ese coraje que demostraste entonces? Y, de paso, ¿cuál es el botón de "permanente"? Porque si tiene que durarte un suspiro, como te dura siempre, casi que no vale la pena ni que hagas el esfuerzo, ¡porque luego mira cómo me pones de encendida!
Me das lástima, ¿me oyes?, lástima. Todo esto es patético... ¿No lo ves? ¡Despierta, joder! Si no comes, te comen, ¡y no puedes servirte en bandeja! Ni me vengas con tu estúpida cabezonería porque saldrás perdiendo, hagas lo que hagas perderás, así que demuestra ese puñetero coeficiente intelectual que dicen que tienes y sé lo que siempre quisiste ser, y no este puto florero de mierda en el que te has convertido. ¡No, no me digas que me controle, porque me tienes hasta los ovarios! ¡¿Pero tú no te ves?! ¿¡No te miras en el espejo todos los días?! ¡Incluso ella vale más que tú! ¡Ella por lo menos hace lo que no quiere hacer porque quiere hacer lo que no debe! ¡Ella tiene valor! Pero tú no... Tú no eres débil... Ni cobarde... Tú no eres nada, eres menos que nada, eres...
Sí, me avergüenzo de ti, pero es que no me dejas otra opción. Y quizás te parezca dura, pero te aseguro que lo hago por ti... (Simplemente te cuido, y no me interesa ser como mi madre... Por favor, ¡cállate! Puedo soltar el discursito yo sola, gracias. Ahora vamos arriba y hablas todo lo que tú quieras, pero déjame que termine...).
Mira, esto no puede seguir así. Pero nadie va a cambiarlo por ti. Nadie te va a ayudar porque no podemos ayudarte... Sólo tú puedes hacerlo, da igual lo que digan los demás, da igual que incluso yo les dé la razón y te suelte discursitos y me enfade contigo y me entren ganas de abofeterate cada vez que... Da igual. No sirve para nada, si tú no quieres que sirva. Tienes que ser tú. Tú y no yo.
Ya sé que no me harás caso... Quizás tengas razón cuando te justificas diciendo que no puedes, pero tú siempre has defendido aquello del querer es poder... ¿No será que no quieres?... Y te estás echando a perder de una forma que ni te imaginas... Y no lo ves... No lo quieres ver... ¡Y me da tanta pena!...
Ya sabes que voy a estar a tu lado siempre, hagas lo que hagas, a las duras y a las maduras... Pero no me pidas que te apoye siempre en todo lo que te propongas, y menos cuando te propones algo así... Lo siento, siento si algún día dije que me parecía bien, ahora ya no me lo parece, se te ha ido de las manos, y es peligroso. Para ti... y para mí.
Por favor, por favor, no sigas permitiéndolo... No sigas postrándote así... Dime lo que necesitas, lo que sea, y te juro que moveré cielo y tierra para dártelo... Pero no sigas haciéndome llorar de este modo, porque nos estás matando...
Debería darte una bofetada fuerte, de las que resuenan, pero te mando un abrazo, por si sirviera... Y un beso, donde te apetezca. Y fuerza, si es que puede transferirse...
E-2
_________________ Último leído: Un tranvía llamado Deseo, Tennessee Williams (Teatro)Leyendo: La pasión, Jeanette Winterson (Contemporánea) Recuento 2013
|