"Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Martín G

Aquellas maravillosas cartas.

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Jack Skellington
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"Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Martín G

Mensaje por Jack Skellington » 15 Feb 2011 16:24

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ISBN: 978-84-92837-14-4
Páginas: 96
P.V.P.: 7,50 €
Fecha de publicación: 24 de enero de 2011
Formato: rústica 10,5 x 15 cm
Edición: 1ª
Impresión: 1ª

Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios

Rubén Martín G. / Alpha Mini

Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios es una pieza dividida en dos provocaciones que se dirigen al propio Pynchon. Una pluralidad de voces insatisfechas tientan al escritor de El arco iris de gravedad durante lo que se empeñan en llamar «el día antes de la fama». La procacidad y el arrebato se dan turno aquí con una cierta reverencia desganada que rápidamente se revuelve en insulto. Se alza en algún momento una voz más ambiciosa y contenida que ama y desprecia a Thomas Ruggles Pynchon y le achaca como un fallo el haber forzado el mecanismo de sus lectores hasta lo insoportable, le acusa de haber perdido la noción de que su lector es real y tiene que hacer una lectura real de su libro. Le condena a ser, en adelante, «leído fingidamente» como serán leídos Gaddis, Juan Benet, William H. Gass o Danielewski.

El texto va perseguido (ésta es la palabra que nos piden que usemos) por diez fotografías y dibujos del pintor de micro-óleos Alfonso Rodríguez Barrera (Cerdanyola del Vallès, 1978), que funcionan como documentación anexa, probable y falaz también por turnos rigurosos, y sin los que el libro se comportaría, seguramente, con un poco menos de soberbia.

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Jack Skellington
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Re: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Mart

Mensaje por Jack Skellington » 15 Feb 2011 16:26

El fin de semana leí este libro y mañana empiezo a comentarlo. Serán tres entradas en mi blog, pero las dejaré también aquí.

¿ Queréis saber si me gustó? Le dedico tres entradas, ¿a vosotros que os parece?

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lucia
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Re: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Mart

Mensaje por lucia » 15 Feb 2011 20:15

Que o muchísimo o poquísimo, pero indiferente desde luego no te dejó :cunao:

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Re: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Mart

Mensaje por Jack Skellington » 16 Feb 2011 10:39

Bien, lo prometido es deuda. Parte 1 de 3. Aquí_ http://lamedicinadetongoy.blogspot.com/ ... tin-g.html con fotos y todo eso o inmediatamente después.


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A Coruña, 10 de Enero de 2011


Estimado Rubén (Martín G.):

Dentro de exactamente 37 días, el 16 de febrero de este mismo año, recibiré un email de un amigo en el que despachará una venganza a fuerza de relatar una serie de guarradas que tendrán lugar entre escritores, editores y distribuidores que escandalizarían al mismísimo Sade y de las que no podré sacar provecho por falta de pruebas pero que prometo detallarte en cuanto tengan lugar. Lo que realmente importa es que en ese mismo correo me contará otras cosas: unas inconfesables y otras no tanto, entre las que se encuentra ciertas experiencias vitales como lector que te afectarán a ti directamente: “Me pasan cosas raras con Pynchon: no puedo leer “V”, no quiero leer “Vinelad”, no me atrevo con “El arco iris…”, muero por leer “Mason &Dixon” casi tanto como por leer “Contraluz” y seré el primero en comprar y el último en leer "la nueva": "Inherent Vice". Quiero lo que no puedo y puedo lo que no quiero. Pynchon me cabrea tanto o más que a Rodolfo Martín G.

Esto último será definitivo para llamar mi atención porque yo a ti, Rodrigo querido (aunque mi amigo insistirá en llamarte Recaredo) te veneraré -ya lo descubrirás- desde que hiciste tuya mi fantasía eroticoliteraria favorita: vender un libro, antes de escribirlo, que hablase de algo que no soy capaz de hacer. Me consta que tu fortuna, Roberto, –aquella que te hará mundialmente famoso e inmensamente rico- vino de la mano de una editorial un tanto hiperactiva (ya supongo que la habrás visto en facebook repartiendo novedades cómo octavillas) aficionada a perpetrar -sí, esa es la palabra- las mejores portadas del panorama literario español actual. (1)

Si me fuese a dar –cosa que no creo (aunque no me atrevo a descartarlo)– por abrir un grupo en Facebook llamado “yo también quiero que Alpha Decay me encargue una novela”, me juego un huevo y parte del otro a que en una semana sumaría más agregados que si Pola Oloixarac abriese al mismo tiempo otro al que diese por llamar “deja que te cure la disfunción eréctil con una foto y un poema de Luna Miguel” porque en este país, lo sabe todo el mundo, hay muchísimos más escritores aficionados adictos al Facebook -de esos que se empalman cada vez que Alpha Decay les pone un “me gusta” en sus comentarios- que sinceros amantes de la filosofía que crean posible poder verle otra cosa que no sea la sintaxis a nuestra común amiga Pola. Tantos (escritores aficionados… etcétera) como el resultado de restarle al total de blogs literarios todos aquellos que le hayan colado algún manuscrito a Seix Barral, Anagrama, Tusquets o Mondadori. No soy optimista: la cifra resultante sería el equivalente al producto interior bruto de alguna pequeña dictadura bananera.

Lo que quiero decir con todo esto, amigo Rogelio, es que eres un tipo con suerte y de que independientemente de que te la merezcas o no, seguirás siendo un tipo con suerte. Confía en mí: lo he visto.

Dentro de exactamente 38 días (el 17 de febrero) recogeré tu libro; lo dejaré respirar y después lo leeré y una vez leído me voy a poner a parir elogios o tempestades según lo que merezca. Sabrás de mí por los gritos o los suspiros: veremos qué.

Un abrazo y hasta pronto.


Con cariño,

La Medicina de Tongoy





(1) (Dile a Ana, si la ves, que el peloteo es gratis).




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Próximamente:

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre el libro Ricardo Martín G.: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios".


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Mi relación con los implicados (para no dejar sombra de duda): con Thomas Pynchon y Rubén Martín (G.) tomo café un día sí y otro también. Con Alpha Decay tengo un acuerdo no verbal ni escrito de no publicar nada de lo que no escriba hasta que lo haga sin faltas de ortografía y tenga algo interesante que contar en menos de 60 páginas. Pero yo con 60 páginas no tengo ni para el índice y por eso me llevo mucho mejor con Jorge Herralde que con Ana S. Pareja porque Herralde tiene el corrector ortográfico y gramatical actualizado y no le importa publicar libros en los que no ocurra absolutamente nada digno de mención.

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Re: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Mart

Mensaje por Jack Skellington » 17 Feb 2011 13:56

Imagen irreal de una lectura: http://lamedicinadetongoy.blogspot.com/



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Este blog permanecerá cerrado durante la lectura del libro de Rubén Martín G. Acontecimiento que, si nadie evita, tendrá lugar en unos minutos.

El dueño y señor de este espacio ha cerrado sus puertas, ha apagado las luces y ha vuelto a encenderlas porque al no ver se ha dado un golpe contra una mastodóntica escultura hecha de poliestireno expandido que algún desaprensivo cartero del servicio de correos Tristero & Co. ha dejado en el portal de acceso a este blog y que reproduce, con virtuosismo milimétrico, una trompetilla anudada con sordina.



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El dueño y señor de este lugar, aún estando herido de muerte mortal, logra descorchar el libro, lo deja respirar y se recrea en estos momentos con los vapores que exhala; vapores estos que se cuentan por millares y que le provocan pequeños y taquicárdicos placeres.

El dueño y señor de este antro se recrea en este momento en la lectura del libro en cuestión y se compromete en silencio silencioso a comentarlo inmediatamente después de acabado; cuando pase de pendientes a histórico. Como el libro tiene apenas 90 páginas e incluye fotos y saltos de página calcula, el lector, que será cuestión de cinco minutos.

Y no se equivoca.

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Re: "Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" - Rubén Mart

Mensaje por Jack Skellington » 18 Feb 2011 16:06

Porque sé que lo estabais deseando. La entrada final aquí: http://lamedicinadetongoy.blogspot.com/ ... r-sin.html o inmediatamente después.

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"Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios" de Rubén Martín G.


Rubén, Rubén, Rubén.... querido Rubén:


¿Qué decir cuando se ha quedado uno sin palabras? ¿Qué clase de crítica puedo hacer de algo que no sé ni cómo afrontar? ¿Qué hago con esta desazón: fingir una crítica tal como haces tú con "El arco iris de la gravedad"? ¿Le rizo el rizo y finjo fingir a ver si así me sale la verdad? ¿Me meto contigo como te metes tú con el pobrecito Pynchon? ¿Te plagio como homenaje? ¿Acaso no lo he hecho ya? Tal vez debería –plagiarte, mentirte, rizarte el rizo- al fin y al cabo nos mueven las mismas razones; nos une el odio, que es más fuerte que el amor para estos asuntos de las letras. Somos almas gemelas de la sinrazón pura. Ambos libramos guerras que tenemos perdidas en batallas con cubiertas negras color tusquets, usando las misma armas de fogueo que nuestros enemigos y demostrando una manifiesta incapacidad para juzgar algo como se merece (en tu caso, Pynchon; en el mío, tú). Lamento que a estas alturas no sepas si voy de elogio o de insulto (1). Sigue leyendo, a ver si entre los dos lo descubrimos.


[Modo Paréntesis ON]
En vista de que el libro es pequeño (el "mini" de Alpha no es un chiste sin gracia) y porque me consta que mi público se pirra por las entradas pequeñas haré lo imposible por ser breve y reducir esto a su mínima expresión.
[Modo Paréntesis OFF]


La primera imagen –la primera impresión- que me vino a la cabeza mientras leía tu pequeño manual de tortura fue VÉRTIGO. Al principió pensé que tenía que ver con que leía caminando; que el adoquinado, en exceso colorido, cubría de chiribitas los márgenes del libro (no en vano estuve a un tris de romperme la crisma un par de veces y darme (también "casi") de bruces contra un poste telefónico color asfalto deslucido -tendría su gracia: citabas a Tristero en aquel momento-) pero luego comprendí que "no", que era "también", que la culpa era tuya; que esa primera carta puñetera era un prodigio de organización y de ahí mi vértigo: hablabas del presente como si fuera el pasado y el futuro que predecías era anterior al de hoy, también futuro entonces (desde tu presente/pasado) y además cruda realidad. (Desenreda la frase anterior como castigo: yo te padecí 87 páginas y llevo 1.285 palabras sin quejarme).


El culpable (de esta “incapacidad manifiesta” de tratarte) eres tú, creo, o así, al menos, te quiero imaginar: ligeramente alocado y plagado de ingenio fácil, de humor corrosivo, de elogio encubierto, de prosa enredada, de ideas plurales, de doble intención. Tu artificio -tu “vértigo”- es genial: hay que odiar tanto como amar a Pynchon para entenderte. No eres para iniciados, aunque finjas brillantemente ese papel, sino para expertos, para aquellos dispuestos a dejarse los huevos en el intento de leer a aquel cabrón que dicen genio y que te ha dado a luz como escritor (como escritor editado porque inédito ya lo eras). Tú eres tu libro y la rabia que lo acompaña y la sensación que va pareja a esa rabia, que es la sensación de que en el fondo lo que quisieras –lo que haces- es elogiar a Pynchon, reconocerle el mérito que tiene escribir cosas que sólo se comprenden cuando se le presta la máxima atención: la sensación de impotencia; el complejo de inferioridad que acompaña cualquier lectura pynchoniana. La misma sensación y el mismo complejo que me acompañaron a mi hace unos días cuando llevando ese “vértigo” que es tu epistolar en las manos redescubría que en ocasiones los libros pequeños esconden pequeños tesoros en forma de grandes ideas y prosas sencillas unas veces, enrevesadas otras y delirantes siempre. Que no hace falta escribir como Pynchon para ser también un poco Pynchon.


SENTENCIA

Acabo. Ahora sí; ya lo puedo decir: me ha encantado. Siempre es un placer leer un libro de estas características, que evita voluntariamente el ensayo más sesudo en favor de la naturalidad y el divertimento para decir algo para lo que nadie parece nunca dispuesto: (en este caso) que Pynchon escribe para sí mismo y para los Pynchons del mundo. La risa y la ironía como medio de transporte, eso he aprendido. Y en el viaje me he divertido, he disfrutado como un enano en donde sea que disfruten los enanos y no me he quedado con las ganas de volver a leerlo porque lo he vuelto a leer. Y no por última vez.



FIN


Actualización de mi relación con los implicados: Con Thomas Pynchon todo sigue igual: aunque tomamos café regularmente todas nuestras citas son siempre a ciegas y esa no es manera de amarse. Ana S. Pareja sigue sin proponerme nada: ni libros ni matrimonio y por eso no la nombro en esta tercera parte. Con Rubén un poco más de lo mismo, pero sin café y sin matrimonio. Conocer no lo conozco mucho o le hubiese hecho o pedido una foto que pudiese poner en la primera entrada sin tener que ir por ahí robándola.



(1) A ver, no será tan difícil suponerlo, al fin y al cabo ésta es la tercera entrada que le dedico al mismo libro.

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