Metales pesados - Carlos Marzal

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sergio,
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Metales pesados - Carlos Marzal

Mensaje por sergio, » 30 Oct 2016 18:49

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Editorial: Tusquets
Colección: Marginales
Fecha de publicación: 01/09/2001
168 páginas
ISBN:
978-84-8310-763-8
Formato: 14 x 21 cm.
Presentación: Rústica sin solapas
Precio: 14€

Premio de la Crítica 2001
Premio Nacional de Poesía 2002

Cinco años después de Los países nocturnos (Marginales 145) Carlos Marzal regresa a nuestro catálogo y sus ya numerosos admiradores con Metales pesados. No creemos exagerado afirmar que está considerado de manera casi unánime el poeta más prometedor de su generación. El tono intenso, la resolución verbal de los poemas que integraban Los países nocturnos, elegido uno de los mejores poemarios del año por algunos suplementos literarios, le hicieron merecedor de excelentes críticas.

La poesía de Marzal hunde sus raíces en experiencias directas —en ocasiones, dramáticas— que el poeta luego transciende desde una aproximación metafísica, inédita y sin duda arriesgada. Su voz personalísima, enérgica y atormentada a la vez, alcanza ahora su punto culminante en los versos de Metales pesados, tal vez su obra más ambiciosa, destinada a perdurar, a marcar una inflexión en su trayectoria y en la de la poesía española última. En ella, el poeta encara cuestiones fundamentales de la vida y el tiempo, de la conciencia y los sentimientos desde la lucidez y hondura de la mejor poesía reflexiva. Los diferentes poemas del libro van conformando una personal cosmogonía, un interrogatorio constante sobre los enigmas y las contradicciones de lo que supone estar vivo.

Metales pesados se divide en cuatro partes: «El entusiasmo de la decepción», «La mirada conforme», «La estatura interior» y «La voz del extravío». En cada una de ellas el poeta ahonda en su visión desesperanzada de la realidad, en su exploración de una humanidad dividida entre la vitalidad más desaforada y la angustia por su soledad cósmica. El fulgor de las palabras, los versos conceptualmente grávidos, dan la dimensión perdurable de este libro que supone un punto de referencia en el excelente momento de la poesía española.

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sergio,
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Re: Metales pesados - Carlos Marzal

Mensaje por sergio, » 30 Oct 2016 18:51

Tenía mucho miedo de leer este poemario porque me lo imaginaba denso, hermético. Pero todo lo contrario, es muy entendible, muy accesible. Tremendamente bueno. Creo que es una de las voces poéticas con mayor proyección, la verdad es que me ha sorprendido gratamente. Muy trabajados, es de agradecer. Os lo recomiendo muy mucho.

Copio un poema (¡a mano!):
Carlos Marzal escribió:Música de la carne

Aunque es siempre confusa la frontera
que separa las almas de los cuerpos,
y aunque ambos se contienen y socorren,
y nada significan el uno sin el otro
–porque no somos más que espíritu carnal,
no somos otra cosa más que carne pensante–,
si eludimos la ciénaga de las definiciones,
la alta especulación de los filósofos,
si fingimos volver la espalda a las doctrinas
que han procurado comprender al hombre,
parece que la ciencia del instinto
distingue, irreflexiva, entre el cuerpo y el alma,
igual que atribuimos distintas realidades
a cualquier instrumento y a su música.

Cuando un cuerpo se pulsa en otro cuerpo,
por obra de ese dios de las encrucijadas;
cuando la rutilante mecánica terrestre
dispone en su ebriedad combinatoria
que una amalgama fiel e indescifrable
compuesta de recuerdos, de fluidos,
de obediencia animal, de ciego desamparo,
tropiece en el vacío con otro desamparo
de incomprensible linfa memoriosa,
suena una multitud de músicas unánimes.

Hay una meloría voraz que se ejecuta
en el puro sigilo de las pieles,
la usura de una esgrima sin más eco
que el mudo proceder del apetito,
ese ceremonial que nos consiente
usar como instrumento a los demás,
para que en ellos suene, mientras suena en nosotros,
la bárbara armonía delicada
que vive sometida en el deseo.
Es una percusión que nos recuerda,
al desandarnos rumbo a la semilla,
las leyes primigenias de la especie,
cuando aullábamos locos en el páramo,
después de haber saciado nuestro instinto.

Una octava más alto que el placer de la carne,
mientras suena su arpegio compartido,
se escucha un contrapunto milagroso
que desprende la carne y no es la carne,
que se alza inmaterial de la materia.
No nos importa entonces que los cuerpos
sean una entelequia del espíritu,
una alada quimera de la imaginación,
y la imaginación, junto con el espíritu,
un ensueño que ha urdido la conciencia,
un redoblado enigma irresoluble.
Los cuerpos, cuando suena esa canción ingrávida
que tañe el alma, quedan condenados a ser,
culpables de su propia sustancia insatisfecha.

Se anuncia en ese instante el ángel de los raptos,
se nos muestra corpóreo en su forma intangible
y arrebata un compás del cántico secreto.
Para escuchar el himno enajenado,
no hace falta creer en la enajenación:
el himno nos transporta y nos abruma,
nos mece y nos doblega. No hace falta
profesar en el bando de los embebecidos,
porque el ángel del éxtasis acoge a los escépticos.
Sucede, y eso basta.
Ocurre, y eso es todo.

Cuando suena la melodía insólita,
se esfuman nuestras dudas y asentimos.
Por muchas suspicacias que hayamos cultivado,
la majestad del ángel nos serena,
y observamos el mundo bajo un prisma benévolo.
Mientras vibra en el éter ese compás de asombro
nos sentimos capaces de verter una lágrima
de intacta gratitud por seguir vivos.
Una sublime lágrima que otorgue
en su perfecta esencia compasiva
el don de redimir todos los daños.
Así que cuando atónitos escuchamos la música
que los dedos del ángel nos arrancan,
no hay incredulidad que venza nuestra fe.

Puede que ese aleteo,
esa hermética música febril,
no sean otra cosa más que fulguraciones
con que nuestros sentidos se extravían,
sencillas desventuras de alquimia cerebral.
Pero en su incandescencia se alumbra el universo,
se consumen las sombras y las incertidumbres,
y durante un feliz instante portentoso
de extraña comunión con la materia
suena ese virtuosismo de la carne,
alegre maestría ilusionada
que solemos nombrar con la palabra amor.

Aben Razín
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Re: Metales pesados - Carlos Marzal

Mensaje por Aben Razín » 02 Nov 2016 08:41

Gracias por descubrirme otro poeta, sergio, :60:

¡Tomo nota!, :164nyu:
Pasado: Doña Perfecta de Benito Pérez Galdós.

Presente: El hereje de Miguel Delibes.

Futuro: Los Templarios de Jesús Mestre.

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