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Allá voy con la lista gatuna:
-Edgar Allan Poe. El Gato Negro y otros Cuentos El gato negro y otros cuentos reúne algunos de los mejores relatos de terror de Edgar Allan Poe: un terrorífico gato negro con un nombre de connotaciones demoniacas, un juego entre los sentidos desarrollado en un espacio cerrado, el fetichismo necrofilito de los blancos dientes de la joven Berenice, la terrible y detallada historia de un naufragio, una parábola sobre el terror a lo desconocido a bordo de un barco, las bases de un estudiada venganza, un crimen perfecto y los increíbles hechos de un caso articulado en torno a la doctrina del magnetismo animal.
-William Burroughs. Gato Encerrado. El Aleph, 2007 Originalmente publicado en una edición limitada en 1986 e inédita hasta ahora en lengua española, Gato encerrado es un discurso conmovedor e inteligente sobre los gatos, esos elegantes animales de compañía. Burroughs narra de manera entrañable la relación que estableció con los muchísimos gatos que han formado parte de su vida y de sus sueños. El autor también presenta una reflexión sobre la relación misteriosa y duradera entre los felinos y los seres humanos, que rastrea hasta el culto egipcio a la parte animal de las personas. Gato encerrado, con una erudición arcana y una prosa recurrente, gustará a los fans de Burroughs y a los amantes de los gatos.
-Luis Sepúlveda. Historia de una Gaviota y del Gato que le enseñó a Volar Luis Sepúlveda, a quien el público de lengua española ya conoce bien, tiene dos hijos muy jóvenes, a quienes llama «mis enanos» y a quienes prometió un día escribir una historia acerca de lo mal que gestionamos los humanos nuestro propio entorno, lesionando la naturaleza, que nos brinda tantos bienes, y de paso autolesionándonos sin piedad. Así nació Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, que cuenta las aventuras de Zorbas, un gato «grande, negro y gordo», cuyo inquebrantable sentido del honor le conduce un día a comprometerse a criar un polluelo de gaviota. Su madre, una hermosa gaviota, atrapada por una ola de petróleo vertido en el mar por un buque varado, le deja en prenda a Zorbas, justo antes de morir, el huevo que acaba de poner. Zorbas, que es gato de palabra, cumplirá sus dos promesas: no sólo criará al polluelo, sino que le enseñará a volar. Los amigos de Zorbas, Secretario, Sabelotodo, Barlovento y Colonello, le ayudarán en una tarea que, como se verá, no es tan fácil como parece, y menos para una banda de gatos más acostumbrados a hacer frente a la dura vida en un puerto como el de Hamburgo que a hacer de padres de una cría de gaviota. . . Pensada en principio como un cuento para «enanos», Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar se dirige en realidad a todos aquellos que, chicos o mayores, no sólo disfrutan con las historias bien contadas que estimulan la imaginación y el ingenio, sino que, a la vez, aprenden a ver el mundo bajo una óptica distinta, conociéndolo mejor y, por lo tanto, amándolo y cuidándolo con más inteligencia.
-Natsume Soseki. Yo, El Gato Un gato sin nombre, narrador y protagonista, se convierte en observador y crítico de la sociedad japonesa de su tiempo. El perspicaz y sabihondo felino se interna en los escondidos recovecos de la sociedad para escudriñar conductas, escuchar conversaciones y presenciar hechos que le dan pie para sentar cátedra de filósofo. En realidad, al confiar al gato el papel de inquisidor y fustigador de los entuertos humanos, lo que el autor intenta es pasar por el tamiz modas, costumbres y formas de pensar importadas de occidente. Bajo la implacable férula de un gato que se presenta con un yo mayestático y petulante, la novela suscita, además de sonrisas, inquietud en torno al eterno conflicto entre la horma cultural indígena y el modelo de civilización traído del exterior. La obra viene a resultar útil para comprender al pueblo japonés, siempre atento al progreso moderno y, al mismo tiempo, respetuoso con su patrimonio ancestral, que, a veces, se nos antoja misterioso, enigmático. Sin pretenderlo, el gato sin nombre acaso ayude también a superar barreras y enigmas culturales.
-Henning Mankell. El Gato al que le gustaba la Lluvia «¿QUIEN HA VISTO UN GATO NEGRO CON UN POCO DE BLANCO EN LA PUNTA DE LA COLA? DESAPARECIDO DE LA CALLE RÖNNBÄR, 19 LLAMA AL 4911408 Una mañana, cuando Lukas se despierte, descubrirá que Noche, su gato, ha desaparecido. Lukas lo buscará sin descanso. -Te voy a encontrar, Noche — se dijo a sí mismo en voz baja para que nadie pudiera oírlo-. Sé que ha pasado algo. Pero te encontraré. Lo prometo. El gato al que le gustaba la lluvia es una inteligente novela infantil galardonada en 1991 con el premio Nils Holgersson. Con sentimiento y fuerza, esta novela narra las profundas cuestiones de la vida como la libertad, la nostalgia o el amor.
-Georges Simenon. El Gato Georges Simenon escribió El gato en 1966, acuciado por la dolorosa separación de su segunda esposa, Denise, quien le había abandonado tras años de conflicto. La novela es un sórdido drama protagonizado por un matrimonio de ancianos empeñados en destruirse el uno al otro. La pareja tiene de mascota a un gato. El propio Simenon, persuadido de que la obra era un inconsciente arreglo de cuentas con el pasado familiar, afirmó más tarde que El gato era su novela «más cruel», y su amigo Marcel Achard la calificó como «uno de sus libros más estremecedores». En El gato, Simenon explora una de sus obsesiones favoritas y que pocos escritores han sabido reflejar como él: la de que basta hurgar un poco en la realidad cotidiana más trivial para que aflore ante nuestros ojos todo un insospechado mundo de sordidez y crueldad.
Nota: he puesto un párrafo porque el resto de la sinopsis destripa la novela.
_________________ Flavio Josefo:
A los Idiotas no se les discute con Palabras sino con Hechos
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