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Llevo algo más de cien páginas y aunque es pronto para tener una opinión fundada de esta novela de casi mil páginas, por ahora me está pareciendo una estupenda novela; ¡qué digo!, una magnífica novela, que no quiero soltar ni a tiros y me tiene fascinado.
Lo que llevo leído se desarrolla entre otoño de 1935 (Madrid, preguerra) y otoño de 1936 (Estados Unidos, primeros meses de la guerra), con saltos atrás y adelante. Por ahora predomina mucho más la historia en minúscula del protagonista de ficción, "Ignacio Abel" -arquitecto de prestigio, amigo de Negrín, que huye de España en los albores de la guerra civil abandonando a su familia-, que los hechos que acontecieron en los meses previos a la guerra, pero al final todo será uno, supongo.
Es el Muñoz Molina observador, pausado, descriptivo, más de las sensaciones de los personajes que de los acontecimientos -que ya vendrán, supongo-, el MM que se detiene para describir cada momento, adentrarse en el estado de ánimo del personaje, sus pensamientos, el MM que nos regala esa prosa elaborada, reposada, sin prisa por contar, detenido en momentos y sensaciones, muy narrativo y con poco diálogo.... Y para contar se sirve de un narrador externo (omnisciente), que se adentra en el mundo interno de los personajes y que a veces, incluso, se atreve a poner un pie en la novela, siempre como observador (el narrador "ve" a los personajes).
Espero que no decaiga...
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