Hombros chéquenlo!!!! n_n

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Lenn_n
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Hombros chéquenlo!!!! n_n

Mensaje por Lenn_n » 23 May 2010 20:46

Hola!!!! pues les dejo otro cuento, a ver qué les parecera!!!!! Si hay alguna falta de ortografía o gramática háganmelo notar por favor.

Hombros


Desperté de repente con un trueno que sacudió mi cabeza. El fulgor a penas me dejó ver a Claince que parecía despertar también. Las gotas de lluvia hacían más ruido golpeando los vidrios, que ella levantándose a un lado de la cama. -Lo hecho, hecho está -le dije cuando noté que le costaba mantenerse de pie, probablemente seguía somnolienta. Habíamos estado juntos muchas veces, pero especialmente esa noche era diferente.-Me siento mal -balbuceó ella.
-¿Mucho?
Claince se encogió de hombros, detestaba que hiciera eso, hacerlo, me obligaba a pensar que no le importaba lo que en realidad estaba sucediendo, cuando era trascendente, era como si se sumergiera en un mundo vago e inexplicable del cual me exiliaba. Pensaba mucho en eso, ¿sería una técnica? ¿Querría ella que me preocupara? ¿Sería seducción femenina que me invitaba a abrazarla y decir que yo la protegería? Pero… yo no quería abrazarla, ni mucho menos decir cursilerías. Cuando se encogía de hombros una furia por la indiferencia crecía en mí.
-¿No te importa? -pregunté molesto- Esto no es un asunto en el que puedas hacerte la desentendida. ¡Es muy importante!
-¿Importante por qué? -inquirió ella a su vez y un relámpago vistió su cuerpo de plata.
-¡Todo está en riesgo con esto y a ti ni te interesa! -grité deseoso de sostenerle esos hombros que parecían burlarse de mí.
-Ya sé que tuve la culpa -dijo ella y me molesté, siempre reñía conmigo acaloradamente defendiendo sus puntos de vista y ahora, ella era la mustia, a la que le pasaba todo, incluso cambió su voz a la de una niña-. Ya sé que todo en este mundo es mi culpa y que tú podrías ser el rey de cualquier lugar al que te propongas reinar.
Yo permanecía callado, observando sus hombros con una extraña atención, sabía a dónde se dirigía, deseaba que peleáramos en vez de resolverlo todo, estaba convencida de que tenía la razón y la mejor manera de conseguirlo, era recordarme todo lo malo que yo he hecho. ¿Y cómo? Fácil, diciendo primero lo "poco" que ha hecho ella para después recaer en mí. Era una táctica confusa, porque empezaba con ella y terminaba diciéndome cosas pasadas que no había manera de arreglar, pero que le servían para hacerme sentir mal, pues yo ya las había olvidado.
-Lamento haber arruinado tu vida, lamento que tuvieras que casarte conmigo, pero ¿qué esperabas que hiciera? ¿Mantener al niño yo sola? Los bebés son cosa de dos ¿sabes?
-Te dije que lo mejor por ahora era no casarnos, yo iría a la ciudad y trabajaría ahí para el niño -contesté, mas ya sabía que saldría con lo mismo.
-No soy estúpida, en la primera oportunidad que tuvieras te largarías y entonces tendría que mantener al chico sola.
-¿Entonces te casaste conmigo por eso? ¿Para tener derecho a reclamarme? ¿Es así como lo ves? -le dije apartando mi mirada y dándole la espalda, no quería seguir viendo sus hombros riéndose de mí.
-¿Olvidas que tú también quieres tener derecho a reprocharme? Según tú yo te engañaba, y aunque no tenías ni una maldita prueba lo sostenías. No porque tú te atrevas a hacer eso quiere decir que soy igual a ti. No me culpes por tu inseguridad.
-Ahora me dirás que me amas ¿no? -reproché un poco molesto, ya se transformaba de nuevo en papel de víctima.
-No -respondió, lacónica-, pero no lo haría.
-¿Entonces cómo estás segura de que te engaño?
-Psicología bebé, psicología.
Me reí irónico y exasperado. ¡Psicología?
-¿Y desde cuándo eres psicóloga?
-No lo soy, pero dime ¿es que no adiviné? -me dijo, y casi pude ver su rostro, la expresión que hacía cuando me atrapaba y a sus hombros murmurando entre sí.
-Sí, adivinaste ¿y qué quieres que haga, si ni tú ni yo sentimos nada por el otro? En primera tú fuiste quien dijo que nos casáramos.
-¡Por favor! ¡Me vas a decir que no querías? Querido, si no hubieses deseado casarte conmigo, no lo hubieses hecho, nadie puede obligar a nadie a hacer nada y menos a la clase de macho a la que perteneces, machos que se creen lo máximo, pero que son más débiles que una hormiga inválida, que necesitan hacer menos a las personas para sentirse bien consigo mismos.
-¿Eso lo sacaste de tu manual de psicología? -ataqué riéndome mientras me volvía hacia ella con un odio descomunal, pero en vez de su cara me topé con sus hombros, ese maldito par de hombros que se reían, jactándose a sus anchas. Los relámpagos que retumbaron en los vidrios sólo acrecentaron mi furia al iluminar las sonrisas que podía ver en ellos. Sentí volverme loco, ya no entendía lo que Claince balbuceaba, sólo las carcajadas ininteligibles retumbaban en mis oídos. El cuarto se desvanecía poco a poco como las calles cuando llueve. Sólo estaban esos hombros que ya no tenían dueña, iban y venían a voluntad, rodeándome con su aliento a burla. Pude sentir un cuchillo entre mis dedos que luchaba por clavarse en los que me atormentaban. Intenté detenerlo lo más que me fue posible, mas pronto mi mano no soportó la humillación abalanzándose hacia ellos. Me movía como un vagabundo, torpe. Mis movimientos no parecían obedecerme aparte de ser absurdos. De lo ilógico surgió el grito aterrador de una mujer ahogando las risas que me aturdían. Mi vista nublada buscó con desespero a la persona a quien pertenecía aquella voz chillona, hasta que se detuvieron en una silueta de plata, pálida por la sangre, que poco a poco tomaba forma. ¡Era Claince! ¡Qué había hecho? Claince se retorcía de dolor entre las cobijas, había caído en la cama por la impresión, al mismo tiempo en que sostenía el cuchillo clavado en su hombro izquierdo sin atreverse a sacarlo.
-¡Claince! ¡Ellos me obligaron! -intenté excusarme un poco mareado. Aunque quería ayudarla, mi confusión era tal que sólo miraba con estupefacción la sangre corriendo por su hombro, que… había dejado de burlarse. Su compañero ahora me veía atónito y una sonrisa triunfal escapó de mis labios. Claince chillaba desde su posición, seguía gritándome algo que dejé de entender. La cabeza me daba vueltas. Me senté en el sillón más cercano para admirar mi acto con las manos entrelazadas, sin embargo, un trueno retumbó nuevamente y su luz hizo que observara cómo el brazo derecho desprendía de su hermano el cuchillo que le había clavado con avidez. Un último relámpago iluminó el rostro contraído por el dolor de Claince, separando también al hombro derecho que sostenía el cuchillo que se acercó amenazándome. Me levanté de inmediato; ahí estaba uno de los hombros aproximándose y el otro llorando lágrimas de sangre, y Claince… ya no la veía, pero escuchaba sus gritos en mi mente.
-¡Claince! -grité contemplando el filo del cuchillo acercarse a mí- ¡Claince! -se acercaba más...
-¿Qué pasa? -preguntó ella, estaba a mi lado, en la cama- ¿Tuviste una pesadilla?
La miré sudando con la respiración descontrolada.
-Bueno -dijo entre un bostezo-. Es normal que tengas pesadillas con esta tormenta. Mejor vuelve a dormir.
Se dio la vuelta y yo me quedé ahí, en la oscuridad del cuarto. ¿Un sueño?, me pregunté, fue tan real. Giré el rostro hacia ella, no veía su cara, sus hombros me lo impedían, recelosos.
No sé qué voy a perder intentándolo, pero sé que si no lo intento perderé la oportunidad de hacerlo mientras viva.
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Re: Hombros chéquenlo!!!! n_n

Mensaje por sergio, » 23 May 2010 23:05

En la primera frase, a penas. Se escribe junto :wink:

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Lenn_n
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Re: Hombros chéquenlo!!!! n_n

Mensaje por Lenn_n » 24 May 2010 16:51

sergio, escribió:En la primera frase, a penas. Se escribe junto :wink:


ooooooh!! muchas gracias, un error por lo demás elemental :) ¿No encontraste alguna otra falla? ¿Y qué te pareció?
No sé qué voy a perder intentándolo, pero sé que si no lo intento perderé la oportunidad de hacerlo mientras viva.
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