Versalles
En el capítulo sexto,
El patrimonio de los Lygon, se nos hace una primera semblanza del patriarca, el conde de Beauchamp: toda una personalidad en su época, impulsor de reformas en favor de las clases trabajadoras, político hábil y brillante, amante de todo tipo de artes, buen marido, padre cariñoso... y, también, muy aficionado a las aventuras sexuales con lacayos, mayordomos y demás miembros masculinos del servicio. Una afición que el conde no se preocupa demasiado de esconder, y que al ser descubierta, terminará causando su ruina social.
El capítulo séptimo,
Incidentes adversos, se sitúa en 1926 y nos muestra a un Evelyn Waugh dando sus primeros pasos como escritor. Continúa su íntima amistad con "el amigo de su corazón", su antiguo compañero de Oxford Alastair Graham. Aprovechando que éste ha sido nombrado para un cargo diplomático en Atenas, va a visitarle durante unas vacaciones de navidad: verá que su amigo lleva allí una vida disipada, sin freno, típica del homosexual inglés expatriado, y más tarde la retratará en
Retorno a Brideshead, hablando de la decadencia de Sebastian en Argel. Poco después, cuando sus primeros libros empiezan a conocer el éxito, Evelyn Waugh se casa con Evelyn Gardner (sus amistades los llamaban Evelyn-Él y Evelyn-Ella), hija de aristócratas a los que no hizo ninguna gracia la boda con un chico de clase media. Ella es una mujer moderna y alegre, cuya influencia le servirá a su marido para despegar definitivamente en su carrera de escritor.
El capítulo octavo,
Brillante juventud, es un paseo por la era del jazz. "
1929 fue el verano de las fiestas", como escribió Nancy Mitford:"
Apenas veíamos la luz del día, excepto al amanecer; había un baile de disfraces cada noche: la fiesta de blanco, la fiesta del circo, la fiesta de a bordo..." Fiestas temáticas llenas de excesos de todo tipo, en las que Waugh se inspirará para escribir su primer gran éxito,
Cuerpos viles. Ésta es la gran novela inglesa de la era del jazz, como la muy diferente
El gran Gatsby es la gran novela americana de la misma época. Waugh se convierte en el escritor de moda, aprende a autopromocionarse y a crearse una imagen pública. Pero al mismo tiempo, su matrimonio se rompe de la forma, para él, más inesperada: Evelyn-Ella, después de apenas un año de casados, le abandona por un amigo común y solicita el divorcio. Para Waugh, que estaba convencido de que su matrimonio era "serenamente feliz", esta ruptura fue todo un trauma del que tardó mucho tiempo en recuperarse.
Se refugió en amistades como la de Diana y Bryan Guinness. Diana, hermana de la escritora Nancy Mitford, más tarde abandonaría a su marido Bryan (dueño de las cervezas Guinness) por Oswald Mosley, el líder fascista, con quien terminaría casándose en el despacho de Goebbels y en presencia de Hitler. Pero eso sería mucho más tarde. Ahora Diana y Bryan son un joven matrimonio de la alta sociedad que espera su primer hijo, y Evelyn Waugh disfruta de su compañía y de su sincera amistad, sobre todo la de Diana, con la que le gusta hacer el papel de hermano solícito.
En septiembre de 1930, Evelyn Waugh se bautiza en la Iglesia Católica. La suya es una conversión de tipo intelectual más que sentimental, de la que ofrecerá luego un retrato burlón en
Retorno a Brideshead cuando hable de la catequesis y bautizo de Rex Mottram. Está convencido de que la fe católica es la verdadera y como tal la abraza, aunque para él, como hombre divorciado, signifique tener que renunciar a la posibilidad de volver a casarse y tener hijos. Un tema que será fundamental también en su futura novela, marcando el fin de las relaciones entre Charles Ryder y Julia Flyte.
Y ahora estoy terminando el capítulo noveno,
El estallido de Boom. "Boom" era el apodo familiar con el que, en secreto, los hijos del conde de Beauchamp llamaban a su padre, por su voz sonora. El "estallido" no es sino el tremendo escándalo en que se ve envuelto, ya cumplidos los sesenta años, cuando sus prácticas homosexuales, que ha llevado a cabo durante toda su vida, cada vez con menos discreción amenazan con ser descubiertas. Quien tira de la manta es su cuñado, que siempre le ha envidiado, y que no ha podido soportar que el Rey nombrara a Beauchamp caballero de la Orden de la Jarretera. Le denuncia, aporta testigos, amenaza con un juicio público que sólo deja de producirse por la intervención personal del Rey: Jorge V decide que no puede tolerar tal humillación a Beauchamp, en atención a los muchos servicios que éste le ha prestado. Pero eso sí, debe abandonar inmediatamente el país y no volver nunca, bajo la amenaza de que, si alguna vez regresara, sería inmediatamente detenido. Sus hijos, que lo adoran, se turnarán para acompañarle en los primeros tiempos de su exilio en Venecia y alejarán así de su mente las tentaciones de suicidio. Su esposa solicitará, y obtendrá, el divorcio.
Un padre ausente, una madre siempre presente, y siete hijos. Esta es la familia de la que Waugh se enamorará y que será la inspiración directa de su futura novela, entrando en ella de la mano de su antiguo compañero de Oxford, Hugh Lygon, y también de la mano de sus hermanas.