Se me olvidó comentar.
El libro me gustó muchísimo. Para los que se echan para atrás por los experimentos con vivisecciones en humanos, les digo que al llegar a ese punto Endo no cae en la crueldad innecesaria, se limita a describir lo justo para que el lector se haga una idea, su lenguaje es a veces hasta poético y se interesa más por las reacciones de las personas implicadas que por el procedimiento en sí.
El libro muestra el testimonio, por así decirlo, de tres personajes que participaron en los experimentos: dos jóvenes médicos y una enfermera, la historia detrás de cada uno, las circunstancias por las cuales se vieron implicados en ellos y sus razonamientos en torno al hecho, entre los cuales son fundamentales aquellos relacionados con la culpa.
El contexto es Japón en la Segunda Guerra Mundial, la crueldad y la degradación no se limitan a la puesta en escena de la guerra, a las trincheras y los combates, sino que van calando en todos los ámbitos de la vida.
| Así, terminando dando lo mismo si dejas morir un paciente, de todas formas al salir del hospital hubiera muerto en un bombardeo. |
De todos los casos, el de Suguro es el más conmovedor,
| un médico por vocación, cuyos ideales chocan con la realidad del mundo profesional, experimenta un desequilibrio ante la pérdida de su primer paciente y no es capaz de decir "no", terminando inmiscuido en una atrocidad para la que no esta preparado, pero el simple hecho de estar ahí lo hace culpable y lo marca de por vida. |
Es una pena que, al parecer, nadie más lo haya leído.