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Ëpoca convulsa y cambiante, el siglo V contempló el hundimiento de Roma y el irresistible triunfo de las hordas bárbaras.
Caleidoscópico y vibrante, este libro refleja la violencia y el dinamismo de un tiempo irrepetible y definitivo para la historia de Europa: las intrigas de las cortes de Constantinopla y Rávena, el esfuerzo de las legiones que a duras penas defendían las fronteras del Imperio, el salvaje furor de las hordas de Atila, el temor y el sufrimiento de los ciudadanos corrientes que, impotentes, asistían al desmoronamiento de su mundo.
Al empezar a leerlo, me he fijado en el prólogo y me ha gustado como adelanto.
Época convulsa y cambiante, el siglo V, el de las invasiones definitivas de los pueblos germanos y hunos, contempló el irreversible hundimiento de Roma como civilización y concepto, dando paso al que podríamos denominar: triunfo de los bárbaros.
Estos, empujados por la necesidad, la presión ejercida por los hunos y por la falta de compresión e inteligencia de los propios romanos, cruzaron en masa el Rin y el Danubio, en sucesivas oleadas, y fueron conquistando los desprotegidos territorios imperiales creando, con el tiempo, asentamientos fijos y reinos que fueron el embrión de muchos estados europeos actuales: los visigodos en España, los francos y burgundios en Francia, ostrogodos en Italia...
De esa savia nueva, mezclada con la tradición romana, surgieron nuevos estilos de vida y civilización, nuevas creencias, inquietudes y objetivos, otros miedos y esperanzas, incluso otra era: la Edad Media.
Los romanos, agotados militarmente y divididos en dos imperios contrapuestos y con intereses rivales - Occidente con sede en Rávena y Oriente en Constantinopla -, no sólo no se ayudaron sino que colaboraron con el hundimieto ajeno. El imperio de Occidente fue el que sufrió la peor suerte por la ineptitud manifiesta de sus gobernantes, pues quedó en manos de militares y mercenarios germanos que precipitaron el triunfo bárbaro y la desaparición de Roman en el 476, con la deposición de su último emperador, el malogrado Rómulo Augusto, a manos del jefe hérulo Odoacro. La Roma oriental o Bizancio permanecería todavía viva hasta mediados del siglo XV.
Dice el diccionario que "triunfo" es obtener algo que cuesta gran esfuerzo y sacrificio.
Por "bárbaro" hemos de entender su acepción romana, que derivaba de la palabra girega barbaroi: "extranjero que no habla la lengua latina", así como a cualquiera de los grupos de pueblos que en el siglo V invadieron el imperio romano y se extendieron por la mayor parte de Europa, dando lugar a una serie de reinos.
Y de esto trata precisamente la presente novela, de los costosos sacrificios que fueron sobrellevando los bárbaros hasta crear sus reinos sobre los restos del imperio romano occidental.
A lo largo de sus páginas nos moveremos entre los años 415 - cuando se produjeron grandes disturbios en Alejandría durante los que fue asesinada la filósofa Hipati -, y el 433 - en el que Atila subio al poder.
Durante ese período histórico encontraremos un mundo apasionante donde coexisten los dos imperios romanos, junto a los pueblos y caudillos germánicos visigodos, vándalos, suevos, francos.
_________________ Leyendo: Antonio y Cleopatra. Colleen McCullough Bonis quod bene fit haud perit. El bien que se hace a los buenos no se pierde. Plauto.
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