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La autoedición merece la pena en función de los recursos de los que dispongas, de la calidad real del trabajo y de tu don de gentes.
Yo soy un autoeditor de vieja escuela, y no dependo de ningún servicio integral como los archi-conocidos Lulu, Bubok o CreateSpace. Escribí los libros, los edité, los maqueté, construí las portadas, rellené todo el papeleo legal y contraté una imprenta. Ahora tengo varios libros almacenados y los estoy vendiendo razonablemente bien. He construido una página web con una tienda online muy funcional que ya ha atendido pedidos y que me cuesta muy poco dinero en mantenimiento.
Mi principal problema es que contratar una distribuidora como las que trabajan en las editoriales es excesivamente caro, y sólo sale rentable si eres capaz de poner en el mercado muchísimos títulos. A las editoriales, cada novela sólo les sale rentable si vende más de mil ejemplares al año, así que fíjate si tienes que competir a ése nivel.
Si optas por la distribución a pequeña escala (esto es, la haces tú mismo), los gastos de almacenamiento son cero. Te digo por experiencia que, si los libros son buenos y puedes pactar con al menos alguna librería, los vas a acabar vendiendo todos. Tardarás un año, dos o tres, pero los libros no necesitan comida ni manutención así que, ¿qué importa? Lo difícil aquí es convencer a los libreros de que vendan tu obra por una comisión razonable, pero es cuestión de dar la tabarra, utilizar técnicas de boca a boca para darse publicidad, tener amigos en el mundillo y no dejar morir el asunto.
Llevo desde los 18 años en esto y, a decir verdad, el alcance de mis novelas es limitado, pero están en los escaparates, están en la web, me siento fenomenal conmigo mismo y un miembro de una asociación freaky me ha contactado para organizar un evento de firma de libros. Estoy tan seguro de mis habilidades que paso de las editoriales directamente.
Si optas por la autoedición con fines comerciales, no creo que tengas problemas si el contenido es vendible, si tienes con qué financiarlo y si eres capaz de manejar los números lo bastante bien como para darles a los libreros una comisión del 30% y que quede algo para ti. Deberás asumir, no obstante, que el dinero que inviertas no lo recuperarás en mucho tiempo, y que te va a tocar sudar. El trabajo es bastante duro y, créeme, deprime un poco hasta que les coges el pulso a los intermediarios. Si estás un poco vago, puedes omitir la edición física directamente y publicar los libros en formato digital: sólo asegúrate de leer toda la letra pequeña para evitar desgracias. Incluso puedes contratar a alguien para formatear decentemente las novelas por dos pesetas... aunque, por si no lo has notado, yo abogo por el método de hacerlo por uno mismo todo.
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