Pues ya la he terminado. Me gustó. Como menciona Arden, la misma sátira de la hipócrita burguesía inglesa de aquella época, y más allá de eso, las apariencias que uno tiene que dar ante cada persona, ya sea por una razón o por otra. Y tiene unos momentos en que sí se capta el humor con facilidad, como en donde habla de las mujeres que buscan a un hombre malo para reformarlo, situación que se ha presentado en muchos otros lugares.
Lo más curioso es cómo se enlazan las lecturas, o cómo las enlazamos. Al final me di cuenta:
| Lady Windermere quiere quedarse ante todo con el recuerdo de su madre, una mujer idealizada por lo que le contó su padre. |
Lo mismo pasa en una obra de Alejandro Casona
| En La dama del alba Angélica muere en manos de su esposo Martín, pero en realidad es que ella se fue, al igual que Erlynne, de la casa con su amante; para salvar la reputación de aquella, Martín les dice a todos que se su esposa se ahogó en el río, y todos la idealizan. Martín guarda siempre el secreto, porque prefiere dejar intacto el recuerdo a que enfrenten la realidad. |
Exactamente como ocurre en las últimas páginas de esta obra. Y de igual manera Casona lo llevó al extremo en una de sus obras más famosas.
| En La sirena varada, los hombres, cobardes como los llamo yo, desean abandonar la realidad, que les parece aburrida, pero que es porque les es dura y a la que no pueden enfrentar. |
También vi en una película con el mismo tema, más parecido a la obra que mencioné arriba que a
El abanico de Lady Windermere, pero que igual y por el mismo punto siguen asociándose.
| La rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen. Aquí una mujer empieza a salir con un personaje de una película. |
Y lo más curioso de todas es el final:
| En todas las que mencioné coinciden en que es preferible refugiarse en lo ideal que afrontar la realidad |
Todo esto lo vi y lo leí este mismo mes: ¿Algo me querrá decir la literatura?