
Citar:
EDUARDO CARRANZA
Poeta colombiano (1913- 1985). Rompió con la poesía modernista afrancesada que se escribía en Colombia en las primeras décadas del siglo XX, y regresó a lo hispánico clásico y moderno. Asoció siempre a su poesía el recuerdo de su remota provincia llanera, y fue capaz de pasar de una poesía transparente y obvia a una poesía madura y de alto vuelo hacia el final de su vida.
Desde 1942 es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. Crea la Alianza Revolucionaria con Eduardo Caballero Calderón.
En 1945 recibe el premio de Poesía de Venezuela.
Viaja a España y durante su estancia en este país conoce a Amado Alonso, Camilo José Cela, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Salvador Dalí y Leopoldo Panero.
Jurado de la I Bienal Hispanoamericana de Arte en Madrid, preside el I Congreso de Poesía de Segovia.
A su regreso a Colombia dirige la Biblioteca del Distrito Especial, enseña en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo.
En 1984 es embajador volante de Colombia y clausura junto a Léopold – Sedar Snghor y Jorge Luis Borges el Congreso Mundial de Poesía de Marrakech, Marruecos.
Su producción poética está recogida en Seis elegías y un himno (1939), Diciembre azul (1947), El olvidado y la Alhambra (1957), La poesía del heroísmo y la esperanza (1967), El corazón escrito (1968), Los pasos cantados (1970), Los días que ahora son sueños (1973), El olvidado y otros poemas (1974), Hablar soñando y otras alucinaciones (1975), Leyendas del corazón y otras páginas abandonadas (1976) y Un corazón de patria y de melancolía (1978).
SONETO A LA ROSAEn el aire quedó la rosa escrita.
La escribió, a tenue pulso, la mañana.
Y, puesta su mejilla en la ventana
de la luz, a lo azul cumple la cita.
Casi perfecta y sin razón medita
ensimismada en su hermosura vana;
no la toca el olvido, no la afana
con su pena de amor la margarita.
A la luna no más tiende los brazos
de aroma y anda con secretos pasos
de aroma, nada más, hacia su estrella.
Existe, inaccesible a quien la cante,
de todas sus espinas ignorante,
mientras el ruiseñor muere por ella.
SONETO CON UNA SALVEDADA Pedro Laín
Todo está bien: el verde en la pradera,
el aire con su silbo de diamante
y en el aire la rama dibujante
y por la luz arriba la palmera.
Todo está bien: la frente que me espera,
el agua con su cielo caminante,
el rojo húmedo en la boca amante
y el viento de la patria en la bandera.
Bien que sea entre sueños el infante,
que sea enero azul y que yo cante.
Bien la rosa en su claro palafrén.
Bien está que se viva y que se muera.
El Sol, la Luna, la creación entera,
salvo mi corazón, todo está bien.
_________________
"L'amour est fou ou n'est pas" La vie est ailleurs. M.K.
Leyendo: La invitada, Simone de Beauvoir
