Ayer pasé por una libreria y entré a curiosear las últimas novedades. Entre varios libros que me llamaron la atención descubrí este. Creo que por lo que he leido en la sipnosis tiene que estar muy bien. Bueno, es que a mi personalmente me encantan los libros tema diario y vivencias reales personas. En fin autobiográficos, o que sean historias reales. Y más si són de Asia, como no...

Os dejo un breve resumen:
Dang Thuy Tram era hija de un cirujano y de una profesora de la Facultad Farmacología de Hanoi. No eran sus padres ricos, pero sí cultos y refinados. Dang Thuy Tram era una apasionada lectora de poesía vietnamita y novelas rusas y francesas, que le llegaban desde la Unión Soviética. Tras acabar la carrera de medicina y especializarse en cirugía, como su padre, su destino era el de realizar estudios superiores en Cirugía óptica, pero ella eligió ir a la zona de guerra del sur.
En lo profundo de la selva una joven doctora norvietnamita empieza un diario... la envuelven el eco de las bombas, los gemidos de los heridos, y el penetrante olor de la pólvora... estamos en el corazón de Vietnam, en el corazón de la guerra. Este diario recoge las vivencias reales de la joven y apasionada doctora Tram durante dos años (hasta que es asesinada por las fuerzas de asalto norteamericanas); en él habla tiernamente de su devoción a la familia y a los amigos, de los horrores de la batalla, de su anhelo por reencontrarse con su amado, y de su lucha por probar su lealtad a su país... Es, en fin, un dibujo fiel de la fragilidad y al mismo tiempo de la fortaleza del ser humano, un retrato de la guerra, que como la misma guerra resulta a veces crudo y a veces poéticamente bello.Conservado hasta nuestros días gracias a la osadía de un oficial norteamericano que lo guardó clandestinamente, este diario es un extraño documento que remonta los tiempos y transciende culturas para dejar testimonio de lo que es verdaderamente la lucha; no en vano, el traductor vietnamita que acompañaba al soldado que descubrió el diario y que tenía orden de eliminar todo aquello que no tuviera valía militar, le advirtió antes de que éste lo lanzara a las llamas: «No lo queme... ya hay fuego en él». Tenía razón... y hoy vuelven a arder sus palabras.
Ya está en mi lista de pendientes, y que creo que caerá junto con varios más este mes que viene
