La biblioteca de noche - Alberto Manguel

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Richar Elis
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La biblioteca de noche - Alberto Manguel

Mensaje por Richar Elis » 17 May 2007 00:23

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Iniciamos esta placentera lectura con una cita de Robert Burton, de su maravillosa ‘Anatomía de la melancolía’:

“Este talante errabundo siempre lo he tenido (aunque no con el mismo éxito), y como un perro de caza que va de un lugar a otro ladrando a todos los pájaros que ve y abandonando su presa, yo he seguido todo excepto lo que debía, y puedo lamentarme justificada y verdaderamente (porque el que está en todas partes no está en ninguna)... de haber leído muchos libros, pero con poca utilidad por carecer de método; he tropezado confusamente con diversos autores en nuestras bibliotecas con poco aprovechamiento, por falta de arte, orden, memoria o juicio”.

Por cierto, ‘Anatomía de la melancolía’ es la obra magna de Burton (1577-1640), quien vivió siempre en soledad, encerrado entre sus libros. La Asociación española de Neuropsiquiatría la ha editado en tres tomos (el último con fecha de 2002) que son perfectamente encontrables en las grandes librerías, y en cualquier caso no está agotada. Una edición de la que Alberto Manguel hizo (Alianza la publicó el año pasado) una útil antología que permite al lector tener acceso a este universo de erudición y belleza.

Nos encontramos ante otra deliciosa lectura de Alberto Manguel, y si bien a mi humilde juicio no alcanza la profundidad de su ‘Una historia de la lectura’ (Alianza), tiene como contrapartida que es más fácil de digerir. Trae igualmente una serie de fotografías e ilustraciones de lo más sugerentes para los lectores, una de las primeras que encontramos es un fragmento de piedra, bajo el que reza el siguiente ladillo: “Todo lo que queda de una biblioteca ateniense: una inscripción que indica que el horario de apertura incluye «desde la primera hora hasta le sexta» y que «está prohibido sacar obras de la biblioteca». Cuenta además con un utilísimo índice analítico, cosa que todo lector agradece siempre, consultar en qué páginas de la obra aparece por ejemplo Walter Benjamín, o se habla del campo de concentración de Birkenau.

Comienza Manguel su prólogo: “Aparte de los teólogos y los que cultivan la literatura fantástica, pocos pueden dudar de que los rasgos principales de nuestro universo son su carencia de significado y su falta de propósito discernible. Y sin embargo, con un optimismo desconcertante, continuamos reuniendo en un estante tras otro de las bibliotecas, ya sean materiales, virtuales o de cualquier otro tipo, todo fragmento de información que podemos encontrar en forma de rollos, libros y chips, patéticamente empeñados en conferir al mundo una apariencia de sentido y de orden, sabiendo perfectamente, al mismo tiempo, que, por mucho que queramos creer lo contrario, nuestros esfuerzos están lamentablemente condenados al fracaso”. ¿Por qué lo hacemos entonces?, y aunque tal pregunta no encuentre respuesta “me pareció que la búsqueda en sí merecía la pena. Este libro es la historia de esa búsqueda”.

Y continúa Manguel: “Las bibliotecas, ya sea la mía o las que comparto con una mayor cantidad de lectores, siempre me han parecido lugares gratamente disparatados, y hasta donde alcanza mi memoria siempre me ha seducido su lógica laberíntica, la cual sugiere que la razón (si no el arte) gobierna una acumulación cacofónica de libros. Siento el placer de la aventura cuando me pierdo entre estantes atestados de volúmenes con la seguridad supersticiosa de que una jerarquía de letras o de números me conducirá algún día al destino prometido. (…) Bajo el influjo de tan agradables ilusiones me he pasado medio siglo coleccionando libros. Ellos, inmensamente generosos, no han exigido nada de mí, sino que me han ofrecido todo tipo de revelaciones. «Mi biblioteca —escribió Petrarca a un amigo— no es inculta aunque pertenezca a un inculto.» Como los de Petrarca, mis libros saben infinitamente más que yo y les agradezco que incluso toleren mi presencia. A veces creo abusar de ese privilegio”.

Y finaliza el prólogo con una confesión con la que más de uno nos sentiremos identificados: “Con la temeridad de la juventud, mientras mis amigos soñaban con hechos heroicos en el campo de la ingeniería o el derecho, las finanzas o la política nacional, yo soñaba con llegar a ser bibliotecario. La inercia y una mal reprimida afición a los viajes decidieron otra cosa. Hoy, sin embargo, cumplidos los cincuenta y seis años («la edad» —como afirma Dostoyevski en El idiota—, «a la cual puede decirse con razón que comienza la verdadera vida»), he vuelto a ese temprano ideal y, aunque no puedo decir que sea propiamente bibliotecario, vivo entre estanterías cada vez más numerosas cuyos límites comienzan a desdibujarse o a coincidir con los de mi casa”.

La explicación del título la encontramos en el primer capítulo, el titulado ‘La biblioteca como mito’, y al que encabeza una cita de Sir Thomas Browne: “La Noche, que la teología pagana pudo hacer hija del Caos, no conviene a la descripción del orden”. Leemos en él:

“Durante el día, en la biblioteca reina el orden. Me muevo con un propósito concreto, a lo largo y a través de los corredores de letras, en busca de un nombre o una voz, convocando los libros a mi presencia de acuerdo con la clasificación que tienen asignada. La estructura de la biblioteca es evidente: un laberinto de líneas rectas, no para perderse sino para encontrar…
Pero de noche, el ambiente cambia. Los sonidos son más apagados, los pensamientos se hacen oír con mayor fuerza. «Sólo en la oscuridad levanta el vuelo la lechuza de Minerva», observó Walter Benjamín citando a Hegel. El tiempo parece más cercano a ese momento a medio camino entre la vigilia y el sueño en el que el mundo puede reinventarse cómodamente. Mis movimientos se hacen inconscientemente más furtivos, mi actividad, secreta. Me convierto en una especie de fantasma. Los libros son ahora la presencia real, y soy yo, su lector, quien, por medio de rituales cabalísticos y letras a medias vislumbradas, es convocado y atraído hacia cierto volumen y cierta página. (…) Un libro llama a otro inesperadamente, creando alianzas por encima de culturas y siglos diferentes. Una línea a medias recordada despierta el eco de otra por razones que, a la luz del día, siguen sin hacerse evidentes. Si la biblioteca parece por la mañana un eco del severo y razonablemente ilusorio orden del mundo, de noche parece regocijarse en la confusión festiva, esencial, del universo”.

“¿Es posible organizar una biblioteca de forma que imite esa ordenación asociativa y caprichosa, una biblioteca que puede parecer al observador desavisado una azarosa distribución de libros, cuando, de hecho, sigue una organización lógica, profundamente personal?”, y para tal pregunta Manguel tiene una respuesta, la Biblioteca Circular de Aby Warburg, en Hamburgo, a la que dedica el capítulo titulado ‘La biblioteca como mente’. Heredero de una gran fortuna, Warburg lo dejó todo en manos de su hermano con la condición de que le diera el dinero suficiente para mantener su biblioteca y comprar todos los libros que quisiera. El lema de este hombre singular era «Vive y no me hagas daño». En la biblioteca Warburg “los libros de filosofía estaban colocados junto a los de astrología, magia y folclore, y los compendios de arte se codeaban con obras de literatura y religión, mientras que los manuales de lengua estaban colocados junto a volúmenes de teología, poesía y arte”. Refiere Manguel que el filósofo Cassirer la visitó en 1920, y al final del recorrido exclamó: “No volveré jamás. Si regresara a este laberinto acabaría perdiéndome”.

Hay otras bibliotecas que a Manguel le parecen ejemplares: “La London Library, una biblioteca privada circulante que envía los libros que quieras allí donde estés y compran los libros que tú necesitas, una librería para la que los libros no son piezas de museo. Y las bibliotecas circulantes de Colombia, los biblioburros para acceder a las poblaciones perdidas de la sierra. Alguien del pueblo cuida la bolsa y luego vuelven a recogerlas al cabo del tiempo”.

En el capítulo titulado ‘La biblioteca del olvido’ leemos: “Una mitad de mi biblioteca está formada por libros que recuerdo y lastra por libros que he olvidado. Ahora que mi memoria no es tan buena como era, las páginas se desvanecen cuando trato de evocarlas. Algunas han desaparecido enteramente de mi experiencia, olvidadas e invisibles. Otras se me aparecen tentándome con un título, o una imagen, o con unas pocas palabras carentes de contexto. ¿Qué novela comienza con las palabras «Una tarde de primavera de 1890»? ¿Dónde leí que el rey Salomón utilizó un espejo para averiguar si la reina de Saba tenía las piernas peludas? ¿Quién escribió ese extraño libro Vuelo a la oscuridad, del que sólo recuerdo la descripción de un corredor in salida lleno de pájaros batiendo las alas? (…) En algún lugar de mi biblioteca se encuentran las respuestas a estas preguntas, pero he olvidado dónde”. Y ante la pregunta tópica de si ha leído todos los libros de su biblioteca, Manguel nos dice que, generalmente, contesta: “sin duda, los he abierto todos”, y señala que para ser útil, “una biblioteca no necesita ser leída en su totalidad: a todo lector conviene un equilibrio razonable entre el conocimiento y la ignorancia, entre el recuerdo y el olvido. En 1930, Robert Musil imaginó a un bibliotecario abnegado que trabaja en la Biblioteca Imperial de Viena y que conoce uno por uno todos los títulos de sus gigantescos fondos. «¿Quiere saber cómo he podido familiarizarme con cada uno de estos libros?» –pregunta a un atónito visitante–. «Nada me impide decírselo: no he leído ninguno». Y añade: «El secreto de todo buen bibliotecario consiste en no leer los libros que tiene a su cargo, exceptuando el título y el índice. ¡El que mete las narices en un libro está perdido! […] Nunca llegará a tener una perspectiva del conjunto». Al oír estas palabras, nos dice Musil, el visitante desea hacer una de estas dos cosas: o echarse a llorar o encender un cigarrillo, pero sabe que entre las paredes de la biblioteca las dos opciones le están prohibidas”.

Y termino con las primeras frases del capítulo titulado ‘La biblioteca como identidad’: “Conservo una lista de libros que a mi juicio faltan en mi biblioteca y espero comprar algún día, y otra, más ilusoria que útil, de libros que me gustaría tener pero que ni siquiera sé si existen. Esta segunda lista incluye una Historia universal de los fantasmas, una Descripción de la vida n las bibliotecas de Grecia y Roma, una tercera novela policíaca de Dorothy Sayers acabada por Hill Paton Walsh, un libro de Chesterton sobre Shakespeare, un compendio de la obra de Aristóteles debido a Averroes, un libro de cocina literario con recetas basadas en descripciones imaginarias, una traducción de La vida es sueño de Calderón hecha por Anne Michaels (cuyo estilo, creo, se ajustaría admirablemente al de Calderón), una Historia del chisme, las Memorias verídicas no censuradas de una editora, de Louise Dennos, una biografía de Borges bien escrita y documentada, un relato de lo que ocurrió exactamente durante el cautiverio de Cervantes en Argel, una novela inédita de Joseph Conrad y el diario de la Milena de Kafka”. Nos invita Manguel a imaginar los libros que nos gustaría leer, atreveos a hacerlo. Yo ya me quedo, a partir de aquí seguís vosotros. El libro tiene 16 capítulos y más de 400 páginas. Una buena lectura.

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lucia
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Mensaje por lucia » 17 May 2007 09:38

Tiene una pinta estupenda y los ejemplos de bibliotecas, como el biblioburro, pican la curiosidad. Me lo apunto y gracias por descubrírmelo.

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merxe
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Mensaje por merxe » 17 May 2007 10:04

Me ha llamado mucho la atención. Le seguiré la pista.

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madison
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Mensaje por madison » 17 May 2007 18:35

NO he podido resistirme, ya lo tengo.
Magnífica encuadernación
Preciosas fotos de bibliotecas
Bonitas ilustraciones

Tiene una pinta genial!!!!!!!!! :lol:

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sedna
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Mensaje por sedna » 17 May 2007 19:41

Yo le sigo la pista desde que salió...me lo pedí en la biblioteca pero han surgido problemillas de última hora y aun no ha sido posible que caiga en mis manos... 8)

Desde luego parece un libro muy interesante... :P
Imagen"Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada": CICERON

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merxe
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Mensaje por merxe » 18 May 2007 09:31

Yo tambien lo he reservado en la biblioteca, pero voy a tener que esperar porque hay 4 personas por delante mia. :?

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marchello
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Mensaje por marchello » 18 May 2007 21:42

¡Lo que es la vida ¡
Justamente acabo de comprarme "Viaje por mi biblioteca",
breve reseña de libros de autor chileno (U$ 20).Me hacia falta.
El mio abarca autores/libros arcaicos (Virgilio) y termina con
"Vida de Pi",son unos 200 prox.El vuestro tiene mejor pinta.
Se podría saber :¿cuantas novelas/autores abarca? y
¿cuanto$ cuesta$ ? :oops:

Ese de "2001 libros" lo vi pero es carisimo (U$ 80 ) y omite
todos los arcaicos,sobretodo por lo ultimo ,no lo compre.

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madison
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Mensaje por madison » 19 May 2007 14:27

Creo que 22 euros :wink:

Empezaeré a comentar algo la semana que viene :wink:

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Xelidoni
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Mensaje por Xelidoni » 04 Jun 2007 16:13

Es un libro estupendo.

Ideal para aquellos en que la casa que viven se ha convertido en una biblioteca.

¡Que envidia no poder comprar un antiguo priorato o presbiterio y convertir más de 70 m2 en la biblioteca ideal!

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Enrique de Rouen
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Re: La biblioteca de noche.Alberto Manguel

Mensaje por Enrique de Rouen » 19 Ago 2009 18:05

Este libro lo vi hace un par de días en una tienda Abac y me llamó muchísimo la atención :P . Me parece que me haré pronto con él.
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Srta. Hepburn
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Re: La biblioteca de noche.Alberto Manguel

Mensaje por Srta. Hepburn » 19 Ago 2009 18:28

Yo juraria que habia comentado este libro ya... :?

Me encanto cuando lo lei. Ademas fue muy curioso...

Iba por la calle caminando cuando me fije que estaba Manguel en la casa del libro firmando ejemplares pero no habia nadie, cogi el libro, por el solo hecho de ser Manguel y poner "biblioteca" y me lo firmó.

No habia escuchado ni visto hablar del libro, pero esta muy, muy bien, porque te habla de muchas bibliotecas y detalles que a todo buen lector y adicto a los libros le interesan.

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magali
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Re: La biblioteca de noche - Alberto Manguel

Mensaje por magali » 31 Jul 2018 21:43

La biblioteca de noche
Alberto Manguel

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Título original: The Library at Night
Fecha de la primera publicación: 2006
Nº de páginas: 448 págs.
Editorial: ALIANZA EDITORIAL
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788420647623
Año edición: 2007
Traductora: Carmen Criado

Sinopsis
  • La biblioteca de noche no pretende ser una historia, plagada de fechas y nombres, ni un manual sobre bibliotecnología. Es una inmersión emotiva, amena y erudita, alentada por la curiosidad, sobre el atractivo de esos lugares que llamamos bibliotecas y el afán del hombre por coleccionar, en este caso libros. Lugares «gratamente disparatados», según le han parecido siempre al autor, que le han seducido por su «lógica laberíntica» a la hora de ordenar esa «acumulación cacofónica de libros».
    Alberto Manguel, que quiso ser bibliotecario de joven, nos muestra en La biblioteca de noche su amor apasionado por los libros y por esos espacios, míticos en algunos casos, que los han albergado a lo largo de los siglos. Nos revela el placer de la aventura que siente cuando se pierde entre estantes atestados de libros «con la seguridad supersticiosa de que una jerarquía de letras o de números me conducirá algún día al destino prometido». Esas delicias que se esconden entre sus anaqueles y entre páginas, en negro sobre blanco; lugares en los que hallar consolación.

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