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dualidad101217
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Mensaje por dualidad101217 » 09 Jul 2007 20:36

El orden había resultado falso
cada uno de los testigos había mentido
los testimonios no alcanzaron a su propia palabra
y la lluvia en los ojos de barro no bastó para lavar la culpa.

Entre cuerdas y un estilo todavía sin nombre
con el brillo del oro que emula el del cobre, venciéndolo
cruza los seis ejes que recuerdan la geometría
atisba las referencias, la posibilidad de una magia del tiempo.

Cada gesto del agua cuando llega a la orilla
dentro de cada espuma, que fue sueño
y fuera de toda predicción, porque todas fueron sabidas
dibuja, también, un aspecto de su todavía lejano rostro.

En la marcha que ocurre en medio de intangibles camaradas
sobre la hostil verbalización de una certeza bondadosa
caen, el calendario que no incluye las palmeras que arrullan a su luna
y un papel firmado por quienes hace tiempo lo han olvidado.

Las más ancianas, es posible, todavía creen en algún reclamo
pero aunque los hubo, ya no quedan momentos para la protesta
cada vez que la tinta se deslizó más allá de los límites aceptados
terminó volviendo más rica, con aroma a tempestad y a compañía.

No se culpe a aquel que sobre un viejo y húmedo galpón
pudiendo tantas cosas se exija lograr aquello que implica un suplicio
lo temible de algún reemplazo, el abrigo por en la emboscada
o la aceptación por la común unión sin condiciones nombrables.

También la culpa flaqueó de piernas
en ese o este espacio, en el que los argumentos, ya pobres
sirven más como brillante ornamento o ropaje frugal
que como arma infalible, o lecho para el reposo del guerrero.

Sin espesor, en la breve cima del edificio humano
no hay temor ni siquiera al temor
con los huesos todavía al alcance de la voluntad
esa o esta voluntad que aún sólo responde a la fe que la mide.

La realidad de la ceniza, del polvo, o del número de estrellas
los piojos en el pelo o los colores que asume el rosetón de la catedral
las manos del hombre que necesita vencerse como sea que fuese
para demostrarse a sí mismo que no era necesario, pero que era fundamental.

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