La línea de sombra - Joseph Conrad

Grandes clásicos de la literatura mundial.

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Delfin
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La línea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Delfin » 15 Ago 2007 10:38

The Shadow Line (1917)

Novela de madurez escrita por un JOSEPH CONRAD (1857-1924) plenamente dueño de sus recursos narrativos y conocedor de la naturaleza humana, LA LÍNEA DE SOMBRA es una breve historia que narra de forma inolvidable el tránsito de la juventud a la edad adulta. Los avatares de un inexperto capitán que se hace cargo de un barco por vez primera, teniendo que afrontar las numerosas dificultades y contratiempos que surgen durante la travesía por los mares del Sur, sirven al autor de «El corazón de las tinieblas» para trazar esta fábula de lucha y esperanza en la que se entrevera de forma inevitable la nostalgia que lleva aparejada la superación de toda etapa vital.


Iba a escribir que me gustó tanto como "Lord Jim" aunque,teniendo en común el mar,no se le parece,narra la pequeña epopeya de un jovén por llevar a puerto a una tripulación asolada por la fiebre y que cree navegar en un barco maldito por el fantasma de un viejo capitán y, al mismo tiempo,evoca un momento crucial,que cada uno reconoce a su modo,en la vida de cualquier ser humano.En palabras de Conrad:

Cierra uno tras de sí la puertecita de la infancia y penetra en un jardín encantado. Hasta sus mismas sombras tienen un resplandor de promesa.Cada recodo del sendero posee su seducción. Y no a causa del atractivo que ofrece un país desconocido, pues de sobra sabe uno que por allí ha pasado la corriente de la humanidad entera. Es el encanto de una experiencia universal, de la que esperamos una sensación extraordinaria y personal, la revelación de un algo de nuestro yo.
Llenos de ardor y de alegría, caminamos, reconociendo las lindes de
nuestros predecesores, aceptando tales como se presentan la buena suerte y la mala -los puntapiés y las perras chicas, como reza el adagio-, el pintoresco destino común que tantas posibilidades guarda para el que las merece, cuando no simplemente para el afortunado. Sí; caminamos, y el tiempo también camina, hasta que, de pronto, vemos ante nosotros una
línea de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar atrás la región de nuestra primera juventud
.
Última edición por Delfin el 16 Ago 2007 08:25, editado 1 vez en total.
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Haidé
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Mensaje por Haidé » 15 Ago 2007 21:46

Tiene una pinta estupenda. Estoy deseando leer algo más de Conrad, a ver si cuando salga en Aguilar...aunque todavía queda. :lol:

G.A.
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Re: La linea de sombra-Joseph Conrad

Mensaje por G.A. » 21 Dic 2008 16:50

Soy consciente de que me voy a pasar tres pueblos con este post, pero es que he leído la nota introductoria con la que el propio Conrad inicia el libro y me ha gustado tanto que la cuelgo aquí. Es para ver si tiento a Hypathia, que dijo que este no le tiraba tanto como otros de Conrad :lol:

NOTA DEL AUTOR

En esta narración, que, lo reconozco, es, no obstante su brevedad, una obra bastante com­pleja, no he tenido la menor intención de traer a cuento lo sobrenatural. A pesar de ello, no ha fal­tado algún crítico que la considerase desde este punto de vista y advirtiera en ella mi propósito de dar rienda suelta a mi imaginación, dejándola trasponer los límites del mundo de la humanidad viva y doliente. Pero, a decir verdad, mi imagi­nación no está hecha de una materia a tal punto elástica, y tengo para mí que, si intentase some­terla a la prueba de lo sobrenatural, el fracaso sería tan lamentable como enojoso y vacuo. Por otra parte, jamás me habría arriesgado a seme­1ante tentativa, abrigando, como abrigo, moral e intelectualmente, la invencible convicción de que todo lo que cae bajo el dominio de nuestros sentidos, por excepcional que sea, no podría diferir en su esencia de todos los demás efectos de es­te mundo visible y tangible cuya parte consciente venimos a formar. El mundo de los vivos encie­rra ya por sí solo bastantes maravillas y misterios; maravillas y misterios que obran por modo tan inexplicable sobre nuestras emociones y nuestra inteligencia, que ello bastaría casi para justificar que pueda concebirse la vida como un sortilegio. No; mi conciencia de lo maravilloso es demasia­do firme para que pueda dejarse nunca fascinar por el simple sobrenatural, que, en resumidas cuentas, no es sino un artículo de manufactura fabricado por espíritus insensibles a las secretas sutilezas de nuestras relaciones con los muertos y los vivos en su infinita muchedumbre: profana­ción de nuestros más tiernos recuerdos; ultraje a nuestra dignidad.
Fuese cual fuese mi modestia innata, jamás condescenderá a subvenir a mi imaginación re­curriendo a vanas invenciones comunes a todas las épocas y capaces de henchir de indecible tris­teza a todos aquellos que, poco o mucho, sienten el amor de la humanidad. En cuanto al efecto de un choque mental o moral sobre un espíritu sen­cillo, nadie podrá negar que constituye un tema de estudio y de descripción perfectamente legí­timo. El ser íntimo de Mr. Burns ha recibido un choque violento en el curso de sus relaciones con su antiguo capitán, y de ahí, dado su estado de sa­lud, que se manifieste en él una manía supers­ticiosa, mezcla de temor y de animosidad. Ello constituye uno de los elementos de esta narra­ción, pero ni encierra nada de sobrenatural, ni, realmente, contiene nada que provenga del más allá de los confines de este mundo en que vivimos y que, seguramente, encierra ya por sí solo bas­tante misterio y terror.
Es probable que si hubiese publicado esta na­rración, cuyo proyecto me viene ocupando des­de hace largo tiempo, bajo el título de El Primer Mando, ningún lector imparcial, dotado o no de espíritu crítico, habría visto en él el menor asomo de sobrenatural. No insistiré aquí sobre los orí­genes del sentimiento que ha hecho nacer en mi espíritu el título definitivo de este libro: La Lí­nea de Sombra. La primera intención de esta obra era el presentar ciertos hechos referentes a ese instante en que la juventud despreocupada y ardida alcanza la época más consciente y conmo­vedora de la madurez. Huelga decir que, en pre­sencia de la prueba suprema de toda una genera­ción, he tenido la conciencia cabal del carácter restringido e insignificante de mi humilde expe­riencia. No se trata aquí de paralelismo alguno, ni jamás se me ha ocurrido semejante idea. Pero sí experimentaba el sentimiento de algo semejan­te, aunque con una enorme diferencia de propor­ciones, entre lo que puede ser una simple gota de agua comparada con -la amarga y tumultuosa in­mensidad de un océano. Cosa, al fin y al cabo, perfectamente natural, pues siempre que nos po­nemos a meditar sobre el sentido de nuestro pro­pio pasado, éste parece llenar el mundo entero con su profundidad y extensión. Este libro fue es­crito durante los tres últimos meses del año 1916. De todos los temas a disposición de un escritor, éste era el único que estaba en condiciones de tentar por aquella época. La profundidad y la naturaleza del sentimiento en que me dispuse a abordarlo quizás encontraron su más cabal ex­presión en la dedicatoria que va al frente, aun­que hoy ésta me parezca singularmente despro­porcionada: nuevo ejemplo de la abrumadora grandeza de nuestras propias emociones.
Dicho esto, séame permitido hacer unas cuan­tas observaciones sobre la materia misma de esta narración. Su marco pertenece a esa parte de los mares del Extremo Oriente de que he extraído, durante mi vida de escritor, la mayor parte de mis asuntos. El solo hecho de confesar que pensé du­rante largo tiempo en este relato bajo el título de El Primer Mando, indicará ya al lector que se re­fiere a una experiencia personal. Y, efectivamen­te, de una experiencia personal se trata, vista con la perspectiva del recuerdo y coloreada con ese amor que no podemos por menos de experimen­tar con respecto a acontecimientos de nuestra pro­pia vida que no nos ofrecen motivo alguno de ru­bor. Y este amor es tan intenso -y aquí apelo a la experiencia universal- como la vergüenza y casi la angustia con que se recuerdan ciertas circuns­tancias lamentables, incluso simples equivocacio­nes cometidas en el pasado. Uno de los efectos de perspectiva del recuerdo es el mostrarnos las cosas mayores de lo que son, debido a que los puntos esenciales se encuentran en él aislados de su con­torno de minucias cotidianas, automáticamente borradas del espíritu. Recuerdo con placer esta época de mi vida marítima, porque tras un co­mienzo enojoso vino al fin a resolverse en un éxi­to personal, del que conservo una prueba tangi­ble en los términos de la carta que mis armadores me escribieron dos años más tarde, al dimitir mi mando para volver a Europa. Esta dimisión seña­ló el comienzo de otra fase de mi vida marítima, su fase final, por así decirlo, que no dejó de colo­rear, a su vez, otra parte de mis obras. Yo no tenía entonces la menor idea de que mi vida de marino tocaba a su fin, así que no experimenté otra tris­teza que la de separarme de mi barco. Deplo­ré también tener que romper mis relaciones con los armadores de éste, que me acogieran con gran cordialidad, depositando su confianza en un hom­bre entrado, al fin y al cabo, por modo acciden­tal a su servicio y en circunstancias realmente po­co lucidas. Sin tratar por ello de depreciar un ápice el celo por mí desplegado, no puedo por me­nos de sospechar ahora el importante papel que desempeñó el azar en el feliz término de la con­fianza que en mí depositaran, y seguramente que no es posible recordar sin cierta satisfacción un tiempo en que el azar venía a secundar el propio esfuerzo. Las palabras «dignos para siempre de mi respeto, que he escogido como epígrafe, están sacadas del texto mismo de este libro, y aunque uno de mis críticos haya expuesto que debían aplicarse al barco, es evidente, a juzgar por el lugar en que se encuentran, que se refieren a los hombres que formaban su tripulación y que, aunque totalmente extraños a su nuevo capitán, le aportaron un concurso fiel durante aquellos veinte días en que constantemente pareció estar­se a dos dedos de una lenta y mortal destrucción. Y he aquí, sin duda, el máximo recuerdo entre to­dos, pues seguramente es cosa grande el haberse encontrado a la cabeza de un puñado de hombres dignos para siempre de nuestro respeto.

J. C.

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Re: La linea de sombra-Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 21 Dic 2008 22:49

Conrad escribió: :lol:
...la humanidad viva y doliente...

(...) invencible convicción de que todo lo que cae bajo el dominio de nuestros sentidos, por excepcional que sea, no podría diferir en su esencia de todos los demás efectos de es­te mundo visible y tangible cuya parte consciente venimos a formar. El mundo de los vivos encie­rra ya por sí solo bastantes maravillas y misterios; maravillas y misterios que obran por modo tan inexplicable sobre nuestras emociones y nuestra inteligencia, que ello bastaría casi para justificar que pueda concebirse la vida como un sortilegio.(...)

(...) siempre que nos po­nemos a meditar sobre el sentido de nuestro pro­pio pasado, éste parece llenar el mundo entero con su profundidad y extensión. (...)


¡¡Leámoslo!! :babear: :133: :133:

G.A.
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Re: La linea de sombra-Joseph Conrad

Mensaje por G.A. » 22 Dic 2008 00:18

A mí lo que me más me ha gustado ha sido esto:
Las palabras "dignos para siempre de mi respeto", que he escogido como epígrafe, están sacadas del texto mismo de este libro, y aunque uno de mis críticos haya expuesto que debían aplicarse al barco, es evidente, a juzgar por el lugar en que se encuentran, que se refieren a los hombres que formaban su tripulación y que, aunque totalmente extraños a su nuevo capitán, le aportaron un concurso fiel durante aquellos veinte días en que constantemente pareció estar­se a dos dedos de una lenta y mortal destrucción. Y he aquí, sin duda, el máximo recuerdo entre to­dos, pues seguramente es cosa grande el haberse encontrado a la cabeza de un puñado de hombres dignos para siempre de nuestro respeto.

Creo que algo así no sólo es capaz de escribirlo un gran escritor, sino también un gran hombre. ¿Es necesario que repita que me encanta Conrad? :lol:
Hypathia, quedo a tu disposición :lol:

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Re: La linea de sombra-Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 22 Dic 2008 11:45

Si él mismo dice que "es breve, pero espeso", podremos leerlo cuando sea, Gabo. Yo preferiría fin de semana, porque estaría más libre, podría dedicarle más tiempo y hacer "lectura intensiva". :D

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Haidé » 04 Abr 2009 21:47

Bueno, tanto línea de sombra y vamos a leerlo y vamos, y aquí sigue el pobre, sin leerse. Vamos chicos, que tengo la racha Conrad, vamos a leerloo. :twisted:
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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 05 Abr 2009 09:46

No tengo ganas de leer en el ordenador la novela entera. :?

Bueno, hacedlo sin mí, pero dejad comentarios jugosos para cuando lo tenga. 8) :lol: por fa. :mrgreen:

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Haidé » 05 Abr 2009 12:20

Buenooo, esperooo, pero mientras espero leeré otro Conrad. :twisted:
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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 05 Abr 2009 15:30

:mrgreen: :beso: ¡Gracias! :beso: :128: :128: :128: :128:
Espero tenerlo entre las garras pronto. :boese040:

Qué chula tu firma, Haidé...

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Haidé » 05 Abr 2009 16:11

A lo Conrad. :lol:
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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por bblanco » 06 May 2009 21:18

Ya lo he empezado. Será mi tercer Conrad, después de los buenos comentarios que leí por aquí pensé que merecería la pena. La verdad me he quedado sorprendida al ver lo pequeñito que es :lol: me va a durar un suspiro!

Saludos,
Begoña

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 20 May 2009 17:23

Haidé escribió:Bueno, tanto línea de sombra y vamos a leerlo y vamos, y aquí sigue el pobre, sin leerse. Vamos chicos, que tengo la racha Conrad, vamos a leerloo. :twisted:


Cof, cof, cof...

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por bblanco » 20 May 2009 18:08

Lo terminé hace tiempo y aquí sin decir nada... la verdad es que me gustó mucho, está ambientado estupendamente (como todos los de Conrad que he leído) y los momentos de angustia te calan hondo. Más que una novela parece un cuento o una fábula, un pelín adoctrinante, pero la verdad es que está muy bien escrito y es muy recomendable para, por ejemplo, empezar con este fantástico autor.

Saludos,
Begoña

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Re: La linea de sombra - Joseph Conrad

Mensaje por Hypathia » 21 May 2009 14:23

:D

Yo a ver si el pirata y las oficiales de abordo se acuerdan de éste. Porque menuda grumete de pacotilla soy, carne de tiburón, que después de abandonar cual rata el barco en la experiencia anterior...

Bueno, quiero resarcirme. :silbando: :silbando: :silbando:
:lol:

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