¡No es tan fácil ser niño! - Pilar Lozano Carbayo

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sora91
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¡No es tan fácil ser niño! - Pilar Lozano Carbayo

Mensaje por sora91 » 31 May 2008 16:02

Premio Edebé de literatura infantil

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Título: ¡No es tan fácil ser niño!
Autora: Pilar Lozano Carbayo
Editorial: Edebé
Fecha de publicación: 2008
Clasificación: Infantil

Me llamo Fernando Lagos. Y yo, la verdad, tengo las orejas grandes y así como un poco hacia delante. En mi clase anterior nunca nadie se había reído de mí por eso, porque nos conocíamos desde siempre y no se habrían fijado en mis orejas, o les parecerían normales, o por lo menos nadie pensó que el tamaño de las orejas fuera motivo de risa. Pero este curso…


Fragmentos en la web de Edebé:
Pilar Lozano Carbayo escribió:Había decidido hacerme coleccionista de problemas de niños. Era una colección muy original, irrepetible. Pero yo no buscaba piezas únicas de gran valor, sino ideas para solucionar mi problema. Que los compañeros de clase me confiaran sus problemas precisamente a mí no iba a ser fácil, así que decidí animarles con el aliciente de regalarles bolsas de caramelos.

Las mejores bolsas de caramelos que se repartían en los cumpleaños en mi escuela, creo yo que eran las mías, porque soy sobrino de Paco Olmo, el propietario de la mejor tienda de golosinas del barrio con diferencia. Y las bolsas que prepara mi tío son superoriginales y superbuenas.

Me presenté en la tienda de mi tío con todos mis ahorros en el bolsillo, dispuesto a comprar bolsas de chucherías con las que luego pensaba comprar las confidencias problemáticas de los niños de mi escuela.

Mi tío me preparó veinte bolsas preciosas. Por fuera eran de celofán de colores y dentro metió gominolas variadas, huevos de chocolate, polvos pica-pica, regalices, nubes, piruletas y hasta figuritas de aviones, coches y muñequitos.

Estuvo un buen rato preparándolas mientras me contaba que pensaba ampliar la tienda con frutos secos y juguetes a 1 euro, pidiéndome opinión sobre el proyecto. ¡Me encanta mi tío porque me hace sentir importante!

Muy serio le propuse que podía dedicar la parte trasera de la tienda para fiestas de cumpleaños... La idea, creo yo, era muy buena, pero me entristeció porque me hizo pensar en mi siguiente cumpleaños. ¿Habría algún niño más que Eduardo con ganas de asistir al cumpleaños de un orejón? Y pensando en esto se me debió de cambiar la cara, porque mi tío me preguntó varias veces qué me pasaba.

Le miré y vi que sus orejas eran normales. Claro, ¡si es que es tío por parte de mi madre! No me iba a comprender. No le conté nada y, a pesar de que insistí en pagarle con mis ahorros, él no quiso cobrarme nada.

Aunque las cosas no me iban muy bien, pensé que ésa era una parte positiva de mi vida: tener un tío “golosinero”.

(…)

Se corrió enseguida la voz de que el “orejón” daba bolsas de caramelos a cambio de la entrega de problemas íntimos y personales. Debían ponerlos por escrito en un folio y, si realmente eran problemas buenos y aportaban una solución, se les haría entrega de una magnífica bolsa de chucherías.

Para que no se avergonzasen, les dije que sus problemas eran secretos secretísimos para mí y que no se los contaría a nadie, ni bajo tortura.

El primer día nadie se acercó con sus problemas.

El segundo día dos niñas de mi clase cogidas de la mano me entregaron dos folios. En uno ponía “El superproblema de Marta” y en el otro, “Un problemazo de Débora”.

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