Pues ya he acabado y la verdad es que los últimos capítulos sí se me han hecho "densos". En los dos sentidos

Queda pendiente una relectura.
Dos cosas podría destacar:
- Los personajes. Casi todos están en el extremo, se desenvuelven en el límite cuando no lo traspasan. Y el límite de que hablo es la locura, el fanatismo, el miedo, la desesperación. Sobre todo, la desesperación (ésta me ha parecido una novela de desesperados). Porque abundan los personajes desesperados, malditos, con una mención muy especial para el Reverendo Hightower D.D. (seguramente el nombre no es casual). Al final he tenido la impresión de que más que humanos representaban máscaras trágicas. También he percibido un aliento bíblico en muchos momentos de la novela. Concretamente bíblico del Antiguo Testamento

. Más allá de lo evidente, quiero decir, pues la presencia de la religión es fundamental en la novela . La religión, la raza como concepto religioso, la marca de Caín, la maldición de Eva, las huestes de los ángeles Caídos
-La técnica narrativa que utiliza Faulkner. En muchos episodios empieza a contar las cosas por el final. Utiliza el que se podría llamar sistema del "tren marcha atrás"

. Parte desde la estación de destino y se remonta hasta la estación de origen.
Deja un sabor amargo con una luz de esperanza al fondo quizás engañosa.

Ya aviso que es una historia dura la que se cuenta.
Me gustaría destacar la traducción que he manejado, de Enrique Sordo. Se supone que Faulkner en inglés es mejor, pero Faulkner pasado por el español del Sr. Sordo ya escribe de escándalo. Solamente me cabe una duda. Creo que que en el original se utilizan, según la ocasión, las voces "black" y "nigger" (despectivo) para aludir a los negros y el Sr. Sordo no hace distinción y traduce siempre como "negro".
En fin, que la recomiendo con las debidas precauciones

. Hay en particular un capítulo, el VI, que ya me impresionó cuando lo leí hace años. Después de haberlo leído otra vez estoy seguro de que no lo olvidaré nunca.
