Historia sin fin

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Ilusive Man
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Historia sin fin

Mensaje por Ilusive Man » 17 Jun 2012 14:09

-----------------------------------------------FRAGMENTO I: Misión--------------------------------------------

Los dos soldados tiritaban al entrar en contacto con el frío glaciar que se extendía a lo largo de todo el reino de Milfatar. Estaban al borde de un acantilado, sentados alrededor de una pequeña hoguera que asemejaba, en aquella helada noche, una estrella brillante en el cielo nocturno. A lo alto del acantilado se extendía, majestuosamente, una fortaleza labrada en piedra caliza recientemente construida, en la cual se habían edificado, a cada uno de los cuatro lados que componían una forma rectangular perfecta, torres defensivas. Alrededor se extendía un bosque inmenso con árboles de gran envergadura que podían camuflar al ejército situado en el enclave.

— Tarkos, creo que sería mejor situarnos más cerca de la fortaleza. –dijo el más joven de los dos.

Aquella noche era especial. El general y todos los oficiales realizaban un pequeño banquete en la sala más espaciosa de la fortificación debido a que los insurrectos del reino habían sido, finalmente, erradicados. Quizás ello no beneficiaba en demasía a los soldados encargados de la patrulla nocturna, pues les hacía estar más horas de las que debían sin dormir.

— Tranquilízate, Axer. –dijo Tarkos, reprimiendo una sonrisa a causa del visible temor del joven soldado– En los treinta años que llevo sirviendo en la compañía del general Akhator nunca he tenido conciencia de haber recibido ataques por sorpresa. Somos el mejor ejército que existe, no sólo de Milfatar, si no de todos los territorios que alberga Tábrega, no creo que alguien tenga ganas de vérsela con el filo de nuestras espadas.

Axer se quedó en silencio, pensativo. Tarkos frunció el ceño, aquel chico le sacaba de sus casillas, decidió acercarse al fuego para que el joven soldado pudiera contemplar su rostro, marcado por cicatrices que hacían ver que no era un compañero cualquiera, si no un veterano de guerra.

— ¿ Pero por qué eres tan pesimista ? -dijo Tarkos con un deje de fastidio a la vez que hacía un gesto de barrido con su mano derecha- Sabes perfectamente que todo reino pasa por un gran número de altibajos a lo largo de los años. Éste es uno de ellos, no es nada extraño.

Al oír aquello, Axer levantó la cabeza y escrutó a Tarkos con la mirada, buscando algún indicio de mentira en aquellas palabras. Al no encontrar ninguna señal, decidió responder, mientras se movía intranquilo a causa del aullido de un lobo en la lejanía:

— Entonces, ¿ crees que no nos pasará nada ? Tenemos que dirigirnos al Paso del Norte para entrar en las montañas interiores de Milfatar, he escuchado historias sobre los Morkian que dicen...

— ¡ Pues claro que no nos pasará nada ! Nos dirigimos hacia el corazón de nuestro reino, cuanto más cerca estemos de él más seguros estaremos. Hazme caso, sé cómo funcionan las cosas.

— Espero que tengas razón. -contestó Axer con un tono de voz que, inconfundiblemente, delataba que el joven no creía nada de lo que Tarkos le estaba contando, sabedor de las historias que circulaban por Kalipsa y Tetra, las dos ciudades más próximas al paso.

De repente, un ruído similar al choque de una bota contra las ramas caídas de los árboles resonó débilmente por encima del viento gélido que azotaba a los dos soldados.

Tarkos, que hacía veinticinco años había entrenado el oído para poder distinguir cualquier tipo de sonido aunque resonara lánguidamente, tensó los músculos y se levantó rápidamente con la espada desenvainada, dirigiendo su espada hacia el bosque.

— ¡ Contraseña ! -bramó mientras indicaba a Axer que se levantara y se preparara contra una posible emboscada "No puede ser que se hayan acercado ya tanto a Milfatar", pensó Tarkos, cuando justo recibió una respuesta. La voz era grave y podía escucharse perfectamente a pesar del temporal, parecía proceder de un hombre de grandes dimensiones:

— ¡ ÉXODO ! -escucharon. Tarkos envaino la espada, Axer, receloso, mantuvo la suya en alto.

— ¿ Qué significa ésto ? ¿ No se supone que ésta noche no nos tocaba relevo ? -dijo Axer con la voz quebrada por culpa del aullido que producía el viento. Tarkos se encaminó hacia la figura que estaba situada a una distancia de veinte metros, quieta como una estatua- Espera, ¿ Seguro que es de los nuestros ?

— Claro que es de los nuestros. Conoce la contraseña. -respondió Tarkos.

— ¡ Gracias, Tarkos ! -dijo el desconocido mientras se aproximaba. Cuando salió de entre las sombras, la luz de la Luna desveló un rostro delgado y unos ojos azules que brillaban en la oscuridad. Aquel tipo debía de medir por lo menos dos metros, era de complexión fuerte y delgada.

— Escucha, Axer, sé quién es. Envaina la espada. -ordenó Tarkos con un gruñido- Se llama Darios, es el representante del general y el jefe de espionaje del ejército, no creo que traiga buenas noticias.

Axer envainó la espada, y acto seguido se cruzó de brazos. Darios exhibió una sonrisa y dijo:

- Tienes razón, Tarkos. Traigo malas noticias. Y una misión para vosotros dos.


------------------------------------------FIN DEL FRAGMENTO I------------------------------------------------


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lucia
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Re: Historia sin fin

Mensaje por lucia » 17 Jun 2012 19:42

¿Este fragmento está en el principio, es el comienzo o está por en medio? Lo digo por situarme un poco, ya que parece un principio al que le falte un mínimo de introducción.

Ilusive Man
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Re: Historia sin fin

Mensaje por Ilusive Man » 17 Jun 2012 21:39

Es el principio.

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