Unidos

Espacio en el que encontrar los relatos de los foreros, y pistas para quien quiera publicar.

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hari seldon
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Unidos

Mensaje por hari seldon » 06 Nov 2006 16:28

Este es un relato que pensé en mandar al concurso, pero me hacía más gracia el otro. A ver qué opinais.


Sofía se recostó en la cama, suspiró y dejó sobre la mesita de noche la revista que había estado leyendo. Era una de esas publicaciones para mujeres, de las que combinan un poco de moda, actualidad y belleza. Desde la muerte de Alberto se había enganchado a este tipo de publicaciones. Al principio le servían para evadirse, para olvidar lo sucedido y para que el tiempo pasara más deprisa. Se divertía con sus reportajes, con sus fórmulas mágicas para conseguir la felicidad, con sus diez pasos para tener un cuerpo diez.
Sofía se levantó de la cama y se fue a la cocina; preparó un vaso de leche y regresó a la habitación. Iba a quedarse despierta hasta las doce, hasta que viniera Jaime: hoy era un día especial y quería celebrarlo.
Cogió de nuevo la revista y continuó leyendo el reportaje que había dejado a medias: era un estudio llevado a cabo en Inglaterra con cerca de 300 parejas y matrimonios que convivían juntos. Las estadísticas del estudio revelaban que, en la mayoría de los casos, a los cinco años de relación las parejas sufrían una fuerte crisis, en la que o bien se unían definitivamente y la pareja ya no se separaba, o bien ya no volvían a verse nunca más.
Al acabar de leer el reportaje, Sofía no pudo reprimir una lágrima. No quería ponerse triste, hoy no. Pero no pudo evitar que los dolorosos recuerdos afloraran a su mente ni sentir esa punzada en el estómago al leer aquella cifra: cinco años...

Nunca se encontró el cuerpo completo de Alberto. La policía pudo reunir suficientes restos para determinar a qué especie animal pertenecían y, mediante la prueba del ADN, a quién correspondían.
La alarma la dio un bañista, acostumbrado a sumergirse en las cálidas aguas del Mediterráneo a primera hora de la mañana, y que había encontrado a una joven inconsciente en medio de la playa junto a unos restos sanguinolentos.
La policía fue todo lo amable que pudo con Sofía. Los interrogatorios fueron breves, ya que las pruebas periciales y el informe de la autopsia eran factores decisivos para esclarecer las causas de la muerte. Sofía les contó todo lo que recordaba: iban a celebrar su quinto aniversario, cinco años de felicidad desde que se conocieran en la facultad. Ella lo había preparado todo, era una sorpresa para Alberto. Había reservado una semana antes un bungalow en primera línea de la costa: iban a pasar allí todo el fin de semana, durmiendo con el arrullo de las olas y celebrando que su amor seguía más vivo que nunca. Aquella noche habían cenado en un buen restaurante, habían bebido un vino caro y los dos estaban especialmente cariñosos. Al llegar al bungalow, Alberto quiso darse un baño a la luz de la luna. Debían ser cerca de las doce de la noche, según había declarado a la policía. El agua estaba tranquila, quieta, y los dos amantes se sumergieron en un mar de caricias y besos apasionados.
Sofía no podía contar nada más. No recordaba nada. Al despertar, se encontró con la luz fluorescente del hospital y con los ojos del médico que la estaba examinando. No sabía qué había pasado, por qué había perdido el conocimiento o cómo había llegado hasta allí.
Según recogió el informe policial definitivo, “una vez obtenidos los informes forenses pertinentes, efectuados los interrogatorios a los testigos y a la novia del fallecido, y obrando en nuestro poder cuantas pruebas han podido ser recogidas y documentadas, se puede concluir que la causa del fallecimiento del sujeto es el ataque de un animal indeterminado, presumiblemente algún tipo de escualo, aunque los forenses y biólogos no han podido determinar con exactitud a qué especie pertenece, teniendo en cuenta la fauna que habita las costas mediterráneas. En cuanto a la novia del fallecido, el informe médico establece el corte de digestión o el shock nervioso como posible causa de la pérdida de conciencia”.


Sofía se enjuagó las lágrimas. Jaime estaba a punto de llegar del trabajo y no quería que se diera cuenta que había estado llorando. Jaime no se lo merecía. Le había ayudado mucho, se lo había dado todo y le había vuelto a dar una razón para vivir.

Después de la muerte de Alberto, Sofía pensó que no podría volver a enamorarse, que el recuerdo y el dolor la iban a acompañar siempre. Llegó a dejarse vencer por la depresión, por el cansancio y por las ganas de dejar de sufrir. Intentó acabar con todo –las cicatrices en las muñecas siempre se lo recordarían–, aunque no lo consiguió.
Y entonces apareció Jaime. Trabajaba como enfermero en el turno de la tarde en el hospital donde fue ingresada. Al principio Sofía no le prestó ninguna atención. Llegaba, le limpiaba las heridas de las muñecas, le cambiaba las vendas, le sonreía y se marchaba. Poco a poco, Sofía fue acostumbrándose a aquel rostro amable, a su olor, a aquellos ojos tímidos que la acompañaban en su dolor y que la ayudaban a recuperarse. No dejaron de verse ni un solo día.
Sofía se levantó de la cama y empezó a vestirse. Esta noche quería estar especialmente guapa para Jaime, para agradecerle su ayuda y para demostrarle lo mucho que le quería. Sin darse cuenta, habían pasado ya cinco años desde que estaban juntos. Cinco años, como con Alberto, pero esta vez iba a ser diferente. Nada de playas, nada de sorpresas.
Encendió velas por toda la habitación, puso una música relajante y se recostó en la cama. Miró el reloj: faltaban pocos minutos para su aniversario, para celebrar con Jaime que le hubiera devuelto de nuevo las ganas de vivir.
Oyó como la puerta de la calle se abría, el sonido de las llaves encima del recibidor y la forma característica de Jaime de cerrar la puerta con meticulosa suavidad. Oyó sus pasos, cómo pasaba por el salón y cómo se dirigía a la habitación.
La puerta estaba entreabierta, y Jaime no tardó en adivinar el porqué de todo aquello. Sofía le sonreía desde la cama y, sin decirse nada, simplemente mirándose a los ojos, se besaron, envolviéndose entre sábanas y abrazos.

Los vecinos avisaron de inmediato a la policía. A penas el reloj había marcado la medianoche, se empezaron a escuchar los gritos.
Según relató el policía que llegó en primer lugar, el espectáculo era dantesco, una auténtica carnicería.



Resulta irónico cómo, a veces, las revistas para mujeres ofrecen alguna información veraz. En el caso de Sofía, resultó también cruel comprobar cómo el estudio sobre las parejas se cumplía a la perfección y en ambos sentidos: después de cinco años de convivencia, Sofía estaba más unida que nunca a Jaime, aunque... tampoco volvería a verlo jamás.







Se lo había comido.

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Rebeca_Rodriguez
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Mensaje por Rebeca_Rodriguez » 06 Nov 2006 18:37

Vaya, vaya con la sirenita de las aguas del Mediterráneo. Si al final va a resultar que son malas de verdad.

Bien, creo que el ritmo que llevas a lo largo del relato es bastante bueno, aunque no voy a negar que es un poco predecible, pero como lo relatas muy bien no pasa nada. :lol: Normalmente si doy crítica constructiva en un relato es tanto en las cosas buenas y en las malas y lo haré con muchísimo tacto (supongo que entenderás que lo hago todo de muy buen rollito). Tu relato, en mi humilde opinión de persona que tan solo escribe y no es profesional, solo te puedo decir una cosita; bueno, dos:

1) Cuida los renglones que dejas entre párrafo y párrafo; a veces dejas muchos y otros ninguno pese a que hay punto y aparte. Supongo que cuando dejas muchos renglones lo haces para captar la atención del lector pero te aseguro que no es necesario; tu relato ya lo capta por completo y esos espacios solo incomodan la lectura.

2) Esta sugerencia realmente es a gusto del escritor; de ahí que sea sugerencia. La última frase la dejas como si fuera otro párrafo y lo haces para causar, nuevamente, expectación. De verdad, no hace falta. Si la pones seguido del anterior párrafo te queda incluso mejor. Pero insisto, solo son sugerencias de una colega. Como puedes comprobar no son sobre errores gramaticales (que de esos si que tengo yo) ni nada de eso, sino mas bien de estética, que también son importantes, aunque no tanto.

Además, quiero que se entienda que va todo con buena intención. Un saludo.
Última edición por Rebeca_Rodriguez el 06 Nov 2006 19:11, editado 1 vez en total.

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lucia
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Mensaje por lucia » 06 Nov 2006 19:08

El final es previsible, aunque el cuento está bien escrito.

hari seldon
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Mensaje por hari seldon » 07 Nov 2006 09:38

Gracias por las sugerencias. Las tendré en cuenta. El tema de los renglones ha sido de pasarlo del Word al mensaje (excepto el del final, que pretendía desconcertar al lector).
Intentaré disimular su predecibilidad.

Leyendo: El mar, de John Banville.

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JANGEL
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Re: Unidos

Mensaje por JANGEL » 07 Nov 2006 13:56

Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores, así que no voy a redundar en ellos. La idea es buena y seguramente podrías hacer que el desenlace resultara menos predecible suprimiendo algún elemento de los que dan pistas, demasiado claramente. O tal vez enfocar la atención del lector en otro tema para despistarle.
Leyendo:
Fin, de David Monteagudo

http://www.joseangelmuriel.com
http://www.elautor.com

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