Las manos de un extraño

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jose manuel saiz
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Las manos de un extraño

Mensaje por jose manuel saiz » 31 Mar 2015 19:55

LAS MANOS DE UN EXTRAÑO


A esa edad
en la que no se sabe aún que el amor existe
más allá de los brazos de una madre,
las manos de un extraño abrieron mi corazón.

Llovía, hacía frío,
el asfalto brillaba como un espejo oscuro
y gris bajo mis pies.
Delante de mí, sobre la acera, un hombre ebrio
tropezaba y caía sobre un charco.
La gente alrededor dudaba, y miraba, incómoda,
a otro lado.

Unos padres tiraban de la mano de su hijo, que apuntaba
ingenuo con el dedo. Yo también era ingenuo, y niño,
y caminaba al lado de mi madre.

Aún recuerdo aquella tarde, la lluvia, el frío, y sobre todo
aquel murmullo urbano e insoportable.
De entre la multitud
alguien dio un paso al frente y se ofreció a recoger del suelo
la miseria de ese hombre.
Mis ojos percibieron el vigor de unas manos grandes, solas,
haciendo alarde de una insólita misericordia humana. Vi alrededor
sonrisas encendidas apagarse de golpe
y una turba de brazos cruzados soportando la vergüenza
inmóvil de su propio peso; (pero..., ¿y el ruido?)
Mamá, ¿por qué no se oye nada?
(Porque ha pasado un ángel, porque ha pasado un ángel)..

Desde entonces
jamás niego una mano tendida manchada de fango
y nunca doy la espalda a un hombre que asume como propia
la desgracia de otro hombre.

Yo era ingenuo, y niño; y vivía en ese mundo limpio y claro
de los brazos de una madre.

Siempre se aprenden cosas buenas
de un prójimo que deja sus manos y su corazón
tendidos sobre un charco.

--oOo--
Última edición por jose manuel saiz el 05 Abr 2015 20:54, editado 3 veces en total.

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lucia
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Re: Bondad

Mensaje por lucia » 02 Abr 2015 17:16

Te sobran las dos comas del último verso. No aportan nada, están fuera de sitio y rompen el ritmo.

Y el recuerdo es de los que te hacen sentir que queda esperanza en el ser humano :cunao:

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Tolomew Dewhust
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Re: Bondad

Mensaje por Tolomew Dewhust » 05 Abr 2015 00:24

Jose Manuel, gracias por subir aquí tus poemas. A mí me encantan. Es verdad que poca gente se pasa por aquí y menos aún comentan... pero estoy seguro de que tienes también tu público, y, aunque no comenten, te leen y esperan (como yo).

Este me ha encantado. Me hubiera dado igual que lo presentaras en prosa, porque el mensaje es tremendo. Déjame ser quisquilloso y volver a decirte que :mrgreen: el título... :no:.

Un placer :D.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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jilguero
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Re: Bondad

Mensaje por jilguero » 05 Abr 2015 12:47

Como ya te he comentado otras veces, soy demasiado ignorante para poder juzgar el aspecto formal, pero sí puedo decirte, en cambio, la sensación que tus versos me causan.
En esta ocasión, mal cuerpo me dejas: luego..., mala conciencia tengo. :oops:
Pero esta bien que alguien nos recuerde, de vez en cuando, lo mezquino que puede ser ese gesto de quedarse cruzado de brazos. ¡Gracias, pues! :60:
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



Los hilos de Ariadna :60: El niño del tirachinas

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jose manuel saiz
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Re: Bondad

Mensaje por jose manuel saiz » 05 Abr 2015 14:13

lucia escribió:Te sobran las dos comas del último verso. No aportan nada, están fuera de sitio y rompen el ritmo.

Y el recuerdo es de los que te hacen sentir que queda esperanza en el ser humano :cunao:
Quitadas las comas. Gracias por el apunte.
El carácter, los valores, se van fraguando desde la infancia; nos los inculcan los padres, es su misión; pero a menudo es la vida, o las manos de un extraño, como en este caso.
Gracias por el comentario. Un abrazo.
J. Manuel

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jose manuel saiz
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Re: Bondad

Mensaje por jose manuel saiz » 05 Abr 2015 14:17

Tolomew Dewhust escribió:Jose Manuel, gracias por subir aquí tus poemas. A mí me encantan. Es verdad que poca gente se pasa por aquí y menos aún comentan... pero estoy seguro de que tienes también tu público, y, aunque no comenten, te leen y esperan (como yo).

Este me ha encantado. Me hubiera dado igual que lo presentaras en prosa, porque el mensaje es tremendo. Déjame ser quisquilloso y volver a decirte que :mrgreen: el título... :no:.

Un placer :D.
Muchas gracias por este, y por todos los comentarios que me dedicas. Eres muy amable y generoso conmigo. Palabras como las tuyas son las que animan a seguir escribiendo poesía.
En cuanto al título... El poema es viejo y me he acostumbrado a él. Sin embargo, dándole vueltas estoy sopesando otras opciones... ¿Qué tal "Las manos de un extraño"?
Un fuerte abrazo, amigo.
J. Manuel

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jose manuel saiz
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Re: Bondad

Mensaje por jose manuel saiz » 05 Abr 2015 14:22

jilguero escribió:Como ya te he comentado otras veces, soy demasiado ignorante para poder juzgar el aspecto formal, pero sí puedo decirte, en cambio, la sensación que tus versos me causan.
En esta ocasión, mal cuerpo me dejas: luego..., mala conciencia tengo. :oops:
Pero esta bien que alguien nos recuerde, de vez en cuando, lo mezquino que puede ser ese gesto de quedarse cruzado de brazos. ¡Gracias, pues! :60:
La principal vitrud de la poesía es, a mi modo de entender, llegar al lector y hacerle sentir. Así que no es poco si he despertado en tí ese sentimiento que dices. Lo peor que puede ocurrir es que los lectores pasen sin pena ni gloria por los escritos de uno. Así que las gracias son para tí, Jilguero.
Un abrazo muy fuerte.
J. Manuel

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Nínive
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Re: Bondad

Mensaje por Nínive » 05 Abr 2015 14:26

A mí me han llegado más otros versos que has colgado por aquí.
Eso sí, tremendo esto: ¿Por qué no se oye nada, mamá? Porque ha pasado un ángel...
Eso es genial. :60:
Mi página: Curvas de tinta y tatuajes del alma

Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: Bondad

Mensaje por jose manuel saiz » 05 Abr 2015 14:39

Nínive escribió:A mí me han llegado más otros versos que has colgado por aquí.
Eso sí, tremendo esto: ¿Por qué no se oye nada, mamá? Porque ha pasado un ángel...
Eso es genial. :60:
Gracias Nínive. Así ha de ser. Unos poemas llegan más a unos que a otros... cada uno siente y vibra con cosas diferentes. Por eso es raro que ningún poema no logre hacer sentir nada a nadie. Todos los poemas tienen valor. Pero estate segura que tus comentarios me provocan siempre la misma cosa: Gratitud.
Muchas gracias amiga.
Un abrazo.
J. Manuel

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Tolomew Dewhust
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Re: Bondad

Mensaje por Tolomew Dewhust » 05 Abr 2015 19:38

Sí, Las manos de un extraño le va genial.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
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Re: Las manos de un extraño

Mensaje por Tolomew Dewhust » 09 Abr 2015 10:21

Con tu permiso, amigo, te voy a presentar al bueno de Curro, porque creo que casa bien con lo que cuentas en tu poema. Teñiré algunas palabras de coloretes (como sabes que me gusta hacer) para que no desentonen demasiado con tu historia. Aunque el fondo, esto que te cuento, es tan cierto como que al día siguiente se lo remití al Juzgado de Instrucción de mi localidad (al que tenemos la obligación de dar cuenta de cualquier actuación que llevamos a cabo).

La oficina en la que trabajo se encuentra en una calle de poco tránsito. Tan escaso, que casi te diría que todo aquel que la ocupa es para dirigirse a nosotros, por uno u otro motivo. Dos o tres días antes de que tú subieras este poema en el foro se personó un abuelito apurado, para informarnos de que un señor se encontraba tendido en el suelo con síntomas de hallarse inconsciente. Tras él venían varios jóvenes que, entre risas, decían que el desafortunado protagonista de la desventura no era otro sino nuestro amigo Curro.

Curro es un niño grande, en todos los sentidos. Creo que los cincuenta no los vuelve a cumplir (o puede que esa sea tan solo su apariencia) y si no me gana en centímetros diría que andamos muy a la par (pasando yo los metro ochenta de altura). En volumen lo tengo todo perdido, pues el bueno de Curro camina despacio por las avenidas acompañado de una botella vacía a la que le cuenta sus penas.

Es Curro, me repetía el compañero, llama a los Locales y que venga si acaso una ambulancia. No me pareció oportuno y me fui con ese mismo a ver si le podíamos echar una mano. Estaba tumbado boca abajo en el suelo, en la única parte de la calle en la que pegaba el sol como si castigara, con un poco de sangre seca en el oído izquierdo y el olor de los niños que vienen de jugar en el campo. Inconsciente no, relajado bastante, tanto como para liberar sus excesos y hacerlos tangibles para cualquiera que viera y oliera con un poco de tiento.

Venga Curro, que te vienes con nosotros. Venga que anda la gente preocupada, Curro, hazme ese favor. Yo estaba agachado a su lado y percibía ese veneno en su aliento que engaña a tanta gente sin que esta se dé cuenta. Curro, no me hagas esto, por favor, vente con nosotros. Me señaló apesadumbrado a un árbol y localicé la mata de pelo fingido que usa como peluca. El Levante embustero (el viento que nos vuelve majara a todos en estos lares) le había arrebatado lo que él consideraba la última barrera, el límite después del cual desaparecía cualquier atisbo de decencia en su persona. No me lo dijo, pero creo que corriendo a por la peluca y con la que llevaba encima, no pisó oportunamente y se comió unas baldosas. Lloraba como un niño chico. En ese momento, la gente que nos rodeaba dejó de reírse.

Había un niño cerca y le dije que se subiera a horcajadas sobre mis hombros. Eso fue un numerito. Con el niño a cuestas me subí a un banco al que da sombra el dichoso arbolito y el niño alcanzó la peluca. Una mujer más anciana que aquel árbol se le acercó para decirle que sin peluca estaba más guapo, y, con la ayuda de tres más levantamos a Currito y lo sentamos en ese banco. La chica de la tienda de ropa no trajo una botella de agua, y la farmacéutica le limpió la sangre que le ensuciaba la cara.

Yo lo supe hace años con otra historia algo más cruda pero igual de impactante. Y es que, a veces, solo hace falta un empujoncito para que todos rememos en el mismo sentido. Son historias de cada día, Jose Manuel, que no cuento ni a los que me rodean, pero mira tú por donde (las casualidades de la vida) que vienes tú y me invitas a compartirla.
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Re: Las manos de un extraño

Mensaje por jilguero » 09 Abr 2015 11:30

Tolomew Dewhust escribió:
Había un niño cerca y le dije que se subiera a horcajadas sobre mis hombros. Eso fue un numerito. Con el niño a cuestas me subí a un banco al que da sombra el dichoso arbolito y el niño alcanzó la peluca. Una mujer más anciana que aquel árbol se le acercó para decirle que sin peluca estaba más guapo, y, con la ayuda de tres más levantamos a Currito y lo sentamos en ese banco. La chica de la tienda de ropa no trajo una botella de agua, y la farmacéutica le limpió la sangre que le ensuciaba la cara.
Cuando leí Impala, el trato que dieron a la anciana los de la ambulancia me hizo sentir cierto desprecio por los de nuestra especie. Al leer el poema de Jose Manuel, el desprecio me alcanzó también a mi de paso :oops: . Pero, al leer el nuevo título del poema y también este párrafo, me digo que quizás merezca la pena confiar un poco más en los humanos. :roll:
¡Gracias! :60:
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Re: Las manos de un extraño

Mensaje por jose manuel saiz » 09 Abr 2015 16:37

Tolomew Dewhust escribió:Con tu permiso, amigo, te voy a presentar al bueno de Curro, porque creo que casa bien con lo que cuentas en tu poema. Teñiré algunas palabras de coloretes (como sabes que me gusta hacer) para que no desentonen demasiado con tu historia. Aunque el fondo, esto que te cuento, es tan cierto como que al día siguiente se lo remití al Juzgado de Instrucción de mi localidad (al que tenemos la obligación de dar cuenta de cualquier actuación que llevamos a cabo).

La oficina en la que trabajo se encuentra en una calle de poco tránsito. Tan escaso, que casi te diría que todo aquel que la ocupa es para dirigirse a nosotros, por uno u otro motivo. Dos o tres días antes de que tú subieras este poema en el foro se personó un abuelito apurado, para informarnos de que un señor se encontraba tendido en el suelo con síntomas de hallarse inconsciente. Tras él venían varios jóvenes que, entre risas, decían que el desafortunado protagonista de la desventura no era otro sino nuestro amigo Curro.

Curro es un niño grande, en todos los sentidos. Creo que los cincuenta no los vuelve a cumplir (o puede que esa sea tan solo su apariencia) y si no me gana en centímetros diría que andamos muy a la par (pasando yo los metro ochenta de altura). En volumen lo tengo todo perdido, pues el bueno de Curro camina despacio por las avenidas acompañado de una botella vacía a la que le cuenta sus penas.

Es Curro, me repetía el compañero, llama a los Locales y que venga si acaso una ambulancia. No me pareció oportuno y me fui con ese mismo a ver si le podíamos echar una mano. Estaba tumbado boca abajo en el suelo, en la única parte de la calle en la que pegaba el sol como si castigara, con un poco de sangre seca en el oído izquierdo y el olor de los niños que vienen de jugar en el campo. Inconsciente no, relajado bastante, tanto como para liberar sus excesos y hacerlos tangibles para cualquiera que viera y oliera con un poco de tiento.

Venga Curro, que te vienes con nosotros. Venga que anda la gente preocupada, Curro, hazme ese favor. Yo estaba agachado a su lado y percibía ese veneno en su aliento que engaña a tanta gente sin que esta se dé cuenta. Curro, no me hagas esto, por favor, vente con nosotros. Me señaló apesadumbrado a un árbol y localicé la mata de pelo fingido que usa como peluca. El Levante embustero (el viento que nos vuelve majara a todos en estos lares) le había arrebatado lo que él consideraba la última barrera, el límite después del cual desaparecía cualquier atisbo de decencia en su persona. No me lo dijo, pero creo que corriendo a por la peluca y con la que llevaba encima, no pisó oportunamente y se comió unas baldosas. Lloraba como un niño chico. En ese momento, la gente que nos rodeaba dejó de reírse.

Había un niño cerca y le dije que se subiera a horcajadas sobre mis hombros. Eso fue un numerito. Con el niño a cuestas me subí a un banco al que da sombra el dichoso arbolito y el niño alcanzó la peluca. Una mujer más anciana que aquel árbol se le acercó para decirle que sin peluca estaba más guapo, y, con la ayuda de tres más levantamos a Currito y lo sentamos en ese banco. La chica de la tienda de ropa no trajo una botella de agua, y la farmacéutica le limpió la sangre que le ensuciaba la cara.

Yo lo supe hace años con otra historia algo más cruda pero igual de impactante. Y es que, a veces, solo hace falta un empujoncito para que todos rememos en el mismo sentido. Son historias de cada día, Jose Manuel, que no cuento ni a los que me rodean, pero mira tú por donde (las casualidades de la vida) que vienes tú y me invitas a compartirla.
La verdad que la historia es estupenda y la has escrito maravillosamente. Lo que cuentas tiene mucha similitud con lo que expreso en mi poema. A mi me gusta poetizar las cosas cotidianas de la vida y hacerlo de la forma más clara y sencilla posible, por eso entiendo que se puedan confundir mis versos con microrrelatos.
Te lo dije en otro comentario, tienes el don o la virtud de saber llegar al lector, que es lo primordial para un poeta o escritor. La prosa la dominas perfectamente, en poesía quizás tengas que adentrarte un poco en la técnica del verso libre (aunque tampoco soy yo el indicado para darte sugerencias al respecto).
Muchas gracias Tolomew por tu relato y tus comentarios.
Un fuerte abrazo, amigo.
J. Manuel

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Re: Las manos de un extraño

Mensaje por jose manuel saiz » 09 Abr 2015 16:39

jilguero escribió:
Tolomew Dewhust escribió:
Había un niño cerca y le dije que se subiera a horcajadas sobre mis hombros. Eso fue un numerito. Con el niño a cuestas me subí a un banco al que da sombra el dichoso arbolito y el niño alcanzó la peluca. Una mujer más anciana que aquel árbol se le acercó para decirle que sin peluca estaba más guapo, y, con la ayuda de tres más levantamos a Currito y lo sentamos en ese banco. La chica de la tienda de ropa no trajo una botella de agua, y la farmacéutica le limpió la sangre que le ensuciaba la cara.
Cuando leí Impala, el trato que dieron a la anciana los de la ambulancia me hizo sentir cierto desprecio por los de nuestra especie. Al leer el poema de Jose Manuel, el desprecio me alcanzó también a mi de paso :oops: . Pero, al leer el nuevo título del poema y también este párrafo, me digo que quizás merezca la pena confiar un poco más en los humanos. :roll:
¡Gracias! :60:
Gracias a ti, jilguero. Esto no hace más que demostrar la importancia y la fuerza que puede llegar a tener la poesía y la capacidad de hacer pensar y sentir a la gente.
Un fuerte abrazo, amigo.
J. Manuel

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