Ojo de pez (Continuación de relato)

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Mister_Sogad
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Ojo de pez (Continuación de relato)

Mensaje por Mister_Sogad » 15 Ene 2016 11:01

(Este relato es un intento de continuar la historia iniciada en "Ojo de pez".)
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MACRO

Cierra los ojos de nuevo. Las notas empiezan a envolverlo lentamente mientras aquel músico desgrana con suavidad la pieza. Por un momento se deja llevar a tiempos pasados, recuerdos que suelen doler y que han quedado en un rincón escondido de su memoria durante mucho tiempo.

A mamá le gusta el blanco, los vestidos con vuelo y ese peinado anticuado pero tan de película. Llegan al teatro bromeando, siempre tratando de olvidar lo que ha quedado en casa. Por aquel entonces a Mikhail niño le encantaban esos sitios, a pesar del olor, la mala iluminación y el demacrado rostro del auditorio. Cuando se sientan mamá le da el panecillo que ha logrado esconder en ese bolsito que le costó un par de fracturas y un labio partido. Ha valido la peña, cariño, no te preocupes.

El Verdugo aprieta con fuerza los dientes. La música llega a un momento más rápido, las notas galopan alborozadas y él se aferra a sus recuerdos. El dolor no importa, hoy no, ahora no.

El escenario tiene tonos deslucidos, pero los instrumentos brillan y los músicos se esfuerzan por arrancar aplausos nacidos de la esperanza de olvidar por un momento el mundo de fuera. El rostro de mamá irradia felicidad, aprieta las manos cerca de sus labios pintados y le lanza pequeños vistazos emocionada. El pequeño Mikha se hincha de gozo, aquella música es mágica, su madre vive para aquello y él se siente un privilegiado por estar allí, junto a ella.

Se le escapa un suspiro, un quejido muerto en su garganta reseca. La música inicia una danza de subidas y bajadas, un ágil revoloteo de quiebros y tirabuzones.

Cuando los músicos atacan el momento álgido parte del público se levanta en un arrebato, mamá lo coge de la mano y lo arrastra hacia arriba, sus ojos derraman lágrimas, pero a diferencia del resto del día en aquel teatro son de alegría. Mikha ríe y salta, desde su asiento apenas puede ver el escenario, pero no importa, la música está en todas partes y su madre brilla entre toda aquella...

La pieza se desacelera un momento y luego avanza dislocada, las notas pierden su razón de ser, el arco del violín rasga el espacio con rabia y le magia se rompe. Mikhail chirría los dientes y abre los ojos enfadado. El violinista se encuentra en un estado de frenesí, agarra con fuerza el arco y lo desliza sin control sobre las cuerdas, su cuerpo realiza movimientos espasmódicos mientras su rostro refleja una furia amarga. El Verdugo aguanta el maltrato incómodo, no debería ser así, el muchacho posee suficiente destreza.

Se aprieta un poco más contra la pared y sube despacio la cremallera de la chaqueta. A unos metros el joven acaba por fin la pieza, mira desconcertado a su alrededor y luego sopla hacia arriba, apartando así un mechón rebelde de su flequillo ya alborotado. Mikhail desliza su mirada hacia el hombro derecho del chico, posando sus ojos sobre el alma negra. El monstruo se entretiene en rascar una de las losas de la pared, un largo brazo deforme acabado en una garra desproporcionada mantiene un dedo en el aire tratando de formar palabras invisibles sobre la superficie húmeda.

El Verdugo chasquea la lengua. Esta vez no dudará, aquel alma oscura es de las corrientes, si es que podía permitirse decir aquello. No se confiará nunca más, lleva casi dos horas observando al monstruo, lo único destacable es su deformada delgadez, pero ya ha visto otras similares. Curiosamente cuando el muchacho toca el violín ese alma tiznada parece quedar en trance, mientras que entre melodía y melodía se pone a garabatear sobre cualquier superficie. ¿Qué diantres escribirá? No, no importa, no debe dejar que la curiosidad le haga dudar.

El muchacho mira la hora y da por acabado su "concierto", empieza a recoger los pocos objetos que siempre lo acompañan en ese pequeño rincón de la estación de metro. El acceso está mal iluminado, sus paredes parecen estar impregnadas de alguna sustancia pegajosa y brillante, sin embargo en toda la superficie curva no hay una sola grieta. Bajo un tubo que de vez en cuando titila, el joven acuna un momento el desgastado violín y lo mete con cuidado en el estuche. Sobre su ropa oscura la gabardina marrón le queda grande, desgastada en codos y espalda, el dobladillo cuelga deshilachado cerca del tobillo derecho.

Mikhail se endereza. Es una lástima, el chico toca bien, muy bien de hecho. Puntea las notas con brío y soltura, logrando llenar aquel anodino espacio de belleza. Sin embargo tiene la manía de estropear el final, según su opinión, algo le hace perder la compostura. Un recuerdo quizá, o cualquier otra cosa. Mientras da forma a una magnífica pieza de Tchaikovsky o de Shostakovich, el joven mantiene los ojos cerrados y una expresión concentrada, pero cuando las notas alcanzan la recta final su frente se frunce y en los labios asoma un rictus amargo. Entonces sus movimientos se vuelven bruscos, furiosos, trastornando las notas. Volviéndolas estridentes y descolocadas.

El muchacho acaba de recoger todo y marcha con paso veloz a la salida. El Verdugo lo sigue más despacio. Apenas ha necesitado unos pocos días para saber cuál será su recorrido. Siempre realiza una parada. Una cena acelerada en uno de esos restaurantes de comida rápida, y luego a casa, un destartalado edificio de multitud de viviendas desdibujadas. En su itinerario un par de callejuelas oscuras parecen lugares obvios para atacarle, pero es un joven cuidadoso y siempre está alerta. Mikhail ha conocido barrios como aquel en su país, lo entiende perfectamente.

Y era aquello, el miedo a los atracos, lo que en realidad hace vulnerable al muchacho. Su violín, el objeto que acaricia con amor mal disimulado, requiere una atención especial. Tal vez no sea el primero que ha tenido y le han arrebatado. Así que cada noche, antes de entrar a casa y descansar, lo esconde en el interior de un motor de aire acondicionado destrozado al que solo se puede llegar escalando una pared plagada de agujeros, en la parte de atrás de su edificio. No es tarea fácil, pero su agilidad y delgadez aportan lo justo para llevar a cabo la peripecia. Mikhail duda en ser capaz de aquello, su estatura compacta y su complexión fibrosa le impedirían llegar a ciertos puntos en la escalada. Tras poner a salvo su violín el muchacho pierde todos sus temores, no debe tener otra cosa valiosa. Y era aquel su momento vulnerable, parece no interesarle ya nada, camina hacia la puerta del edificio y, mientras sus hombros de dejan caer derrotados, abre de un empujón y la decadente semioscuridad lo engulle.

La parada para cenar es rápida, pero al Verdugo le da tiempo suficiente para adelantarse un buen número de metros y llega antes que su objetivo a la parte trasera del edificio. Ni siquiera es necesario esconderse, tan solo una luna menguante ilumina la noche y en el lugar hay tantos desperdicios que simplemente tiene que tumbarse y permanecer quieto. El muchacho hace una inspeción rápida, pero está más preocupado en escalar que en lo que le acecha. Ese es el problema de la rutina.

Mikhail espera tendido en tierra. Sin darse cuenta su mente le juega una mala pasada, el recuerdo de aquella niñita de coletas rubias le golpea justo cuando el violinista inicia el ascenso por el muro. Aprieta con fuerza los puños y se obliga a serenarse. ¡Estúpido! Había hecho lo correcto.

Se levanta en cuanto el joven está a punto de llegar al suelo, ya sin su preciado violín de por medio. El alma negra en su hombro parece haber entrado en un frenesí escritor, pues garabatea en el aire palabras mudas a una velocidad desconcertante. No te quedes mirando, reacciona. Con pasos rápidos se sitúa a dos palmos del muchacho cuando este acaba el descenso. Saca la navaja y lanza el ataque.

El joven tropieza, un mal paso quizá y sin darse cuenta logra esquivar la puñalada. El alma negra, sin embargo, detiene sus movimientos y le mira intensamente. El Verdugo maldice, aquella monstruosidad… ¿está empezando a ponerse de color granate? ¡Esta vez no! Salta hacia atrás y afirma los pies en el suelo.

El ruido alerta al muchacho que se gira aturdido. Mikhail esconde con rapidez la navaja.

—¿Quién es usted?

—Perdona chico, estaba buscando… —sin darse cuenta se le escapa su marcado acento balcánico.

—¿Está borracho?

Aquella jodida alma sigue siendo negra. Debe estar paranoico. Un segundo error en apenas dos semanas. Inadmisible.

—¿Oiga?

—S..sí… estoy algo borracho, disculpa.

El monstruo le sonríe, tiene unos dientes serrados extrañamente diminutos. Hijo de puta.

—Mire, estoy muy cansado, ¿quería usted algo?

Se queda en suspenso. Aquella pregunta le golpea con fuerza haciendo que su mente juegue un rato con las palabras, la frase se repite varias veces como un eco, cambiando el tono del joven al de la niña rubia. La vocecita se desvanece poco a poco mientras sacude la cabeza de un lado a otro tratando de alejar todo aquello.

—…No… yo… perdona, tengo que… tengo que irme.

Estúpido, estúpido. Aún podía volverse y matar al muchacho, no podría defenderse, no podría... No, su mente está ya en otro lado, así no quiere hacerlo.

Sin prestar atención alrededor, sus pasos lo llevan al único sitio que conoce a parte de la espartana habitación que ha decidido llamar hogar. La iglesia. No puede haber andado tanto, ¿o sí? Indeciso se acerca al acceso lateral y golpea despacio la recia madera oscura. Tiene que hablar con alguien.

Cuando está a punto de llamar con más fuerza la puerta se entreabre, de la oscuridad del interior asoma un rostro arrugado y canoso, en su cuello destella el cuadradito blanco.

—¿Mikhail?

—Padre Joseph, ¿tiene un momento?

—No eres bien recibido aquí.

—Padre...

El cura desaparece en el interior, pero deja la puerta abierta. El Verdugo empuja despacio la madera. Entrar en ese tipo de sitios siempre requiere cierto esfuerzo, le resulta... incongruente. Sigue la figura del religioso por el pasillo en penumbra, sus dedos rozan las piedras desgastadas de las paredes. Al fondo del pasillo llegan a un habitáculo pequeño y amueblado de manera austera, lo único destacable quizá sea el armario, una pieza robusta y de color caoba que parece bien cuidado.

—Vamos pasa, siéntate.

Mikhail se sienta en la única silla mientras el cura se acomoda en un catre cuyo deformado colchón chirría ante el peso de su inquilino. Por un momento deja vagar su mirada, hace tiempo que no pasa por allí. El armario, la cama, aquella mesa barata y todos aquellos montones de libros apilados aquí y allá. Nada ha cambiado. Un carraspeo le hace fijar la vista en su interlocutor. Sí que ha cambiado algo, está más viejo y su alma...

—Por favor Mikhail no la mires.

—Lo siento padre.

El cura suspira, apoya los codos en las rodillas y entrecruza los dedos a la espera de que el Verdugo hable.

—Ha pasado algo.

—Lo supongo hijo.

—No, esta vez es algo... inusual.

—Es de tu... trabajo, ¿verdad?

—Mi misión. Sí, hace unos días me topé con un alma negra como nunca antes había visto.

El padre Joseph baja la cabeza hasta tocar con la frente sus manos entrelazadas. Mikhail espera respetuoso a que vuelva a erguirse.

—Continúa.

—No logré... deshacerme a la primera de ella.

Ahora el cura se humedece los labios, en su mirada aparece un leve destello de interés que pronto se torna en rabia.

—¿Tú?, nunca fallas —Las palabras saltan de la boca del padre Joseph como si fueran veneno mientras el labio superior se tensa expresando asco.

Un espeso silencio rellena el pequeño dormitorio lentamente. El religioso se lleva una mano a la frente y se limpia unas inexistentes gotas de sudor. Mikhail aprovecha para mirar el alma gris de su hombro, sus entrenados ojos examinan aquel tono que parece aclararse en algunas zonas. Puede que esté un poco más clara que antes.

—Mikhail, perdóname.

El padre Joseph se levanta y se arranca de un tirón el alzacuellos, lo deja en la mesa y vuelve a sentarse en el lecho. Se frota las manos decidido y vuelve a prestarle atención.

El Verdugo le cuenta su primer encuentro con el alma de la niña de coletas rubias. El sorprendente ataque de aquel monstruo que del negro pasa al rojo sobresalta al cura, la posterior descripción de la intervención del alma blanca de Mikhail para cambiarle el corazón teñido de negro por uno blanco hace que se lleve las manos a la boca conmocionado. Por último, cuando trata de narrarle cómo acaba con la pequeña el padre Joseph le corta con el brusco gesto del puño crispado.

Durante un rato el verdugo observa el deambular de su interlocutor por el pequeño cubículo mientras impera el silencio. Finalmente el religioso se detiene y le pone una mano temblorosa en el hombro.

—Debes hablar con Sergei.

—No está en la ciudad.

—Sí que está.

La sorpresa le hace levantarse de un salto.

—¿Por qué...?

—Debes hablar esto con él, yo no puedo ayudarte, me sobrepasa. Él es tu maestro.

—No sabía que había vuelto.

—Eso no importa, ve a verle. Y Mikhail, no vuelvas por un tiempo, ¿de acuerdo?

—Sí, padre.



¿Continuará?
Última edición por Mister_Sogad el 18 Ene 2016 10:34, editado 4 veces en total.
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Tolomew Dewhust » 15 Ene 2016 13:13

:vb_493:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Mister_Sogad » 15 Ene 2016 17:56

Ya estamos, me lo va a dejar esto perdido el caballito. :cunao:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Iliria » 16 Ene 2016 01:04

¿Y lo bien que viene para abonar las macetas? :cunao:
Ficho para leer en un ratito :hola:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Topito » 16 Ene 2016 15:21

Me leo los dos seguidos y luego comento. :60:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Tolomew Dewhust » 17 Ene 2016 01:04

A ver, a ver, a ver... :no: a ver... que me lo he leído tres veces, tigre.

Dos cosas:

1-Macro.
2-Su relación con Ojo de pez.

1-No sé si funciona como texto independiente, te lo tendrá que decir alguien que no haya leído el relato del concurso. Igual no, porque allí se explicaba o, al menos quedaba claro, quien era el Verdugo y cual era su objetivo, y en este no (sí, ya sé que es una continuación, pero de eso hablamos en el punto 2).

Iba a decirte también que como arranca este relato no me seduce demasiado, que eso de ver al chico recogiendo su violín y saliendo de la estación de metro, o saber que toca bien pero que remata mal las interpretaciones... un poco ni fu ni fa... que hubiera preferido entrar directamente y encontrarme a un joven interpretando una pieza musical como si le fuera la vida, con gente emocionándose aun escuchándolo diez segundos mientras acceden a cualquier vagón o suben las escaleras metálicas, y que uno en concreto parece embelesado de la música y de la pasión del chico interpretando, pero, descubrir luego que no sucede tal cosa, sino que se trata del amigo el Verdugo que lo que busca es cargárselo... Como digo, iba a decirte todo esto pero no lo voy a hacer, porque es una cuestión muy subjetiva y no creo que aporte nada constructivo... :mrgreen:.

Donde sí quiero hacer sangre es en el tema de esconder el violín, es que no lo pillo. El chico termina de tocar en el metro, y, entre el lugar donde toca y su casa, para siempre en un sitio de comida rápida para cenar. ¿Cuándo esconde el violín, antes de ir a cenar o después? ¿Con qué propósito? Dices que le da miedo perderlo o que se lo roben y que prefiere dejarlo en un hueco que hay en un aparato de aire acondicionado medio roto en una abertura en una pared que hay que escalar :dragon:

¿No es mejor llevarlo consigo, no está más seguro el violín encima suyo...? Aunque pasee por calles peligrosas... no sé, no termino de encajarlo. Además, es que he entendido que lo deja después de cenar, es decir, cuando va del restaurante a su casa... ¿y por qué no se lo lleva a casa?

Mi no comprender :batman:.

Bueno, más cosas chungas :cunao: Vale que el Verdugo tropiece, resbale o lo que quiera que pase, se nos está volviendo torpón, el pobre... pero, vale, una vez el músico esquiva el primer navajazo, ¿por qué no le arrea otro y santas pascuas? Es decir, en Ojo de pez había una lucha entre alma blanca y alma negra, genial. Pero, aquí no hay nada de eso, aquí hay un tipo dubitativo y torpón (que sus razones tendrá e igual luego en la continuación nos enteramos, pero estamos analizando Macro, tal cual lo leemos ahora)... parece que algo falla.

2-Su relación con Ojo de pez.
Atención -gusto personalísimo y opinión para desechar en cuanto la leas- Leímos a un tipo que se dedica a cargarse demonios que habitan en personas corrientes. Nos presentabas, con gran acierto, a un alma malísima y negra en el cuerpecito serrano de una niña más bonita que una rosa blanca: genial. Había tensión, el prota debía esperar la oportunidad de estar a solas con la cría, había lucha entre las almas, nos hablaste de un fracaso, tribulación, y, finalmente, cómo llevó a cabo su misión como un profesional.
¿Por qué repetir la jugada?
-Niña bonita = chico músico que se gana la vida como puede e interpreta de maravilla pero que tiene el alma más negra que un coche negro.
-Buscar la oportunidad de estar a solas con la chiquilla = el callejón donde guarda el violín.
-Fracaso y dudas, tribulación = equilicuá...

Me imagino un libro que empieza con un capítulo que se titula Ojo de pez, y creo que me engancha. Ahora bien, como el segundo fuera este Macro, me diría, "¿otra vez lo mismo? ¿la historia no avanza? ¿no es mejor conocer ahora al prota?

Creo que ya va siendo hora de que conozcamos al Verdugo, que nos lo presentes por derecho. ¿Otra lucha con un alma negra? :no: Ya hemos tenido una y nos ha encantado, ahora toca decirnos quién las caza, a qué se dedicaba antes, si tiene familia, quién le eligió para ello, cómo le formaron, ¿le formaron?, ¿cree en dios?

Que la historia avance, no que se repita.

Y todo esto desde el cariño :mrgreen:, ya lo sabes :beso:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por ACLIAMANTA » 17 Ene 2016 01:32

El Ojo de Pez me encantó...este Macro leido como continuación del Ojo de Pez , pues Tolo ya lo ha dicho todo!
Así que sólo puedo decirte que como èl he tenido la sensación de que la historia no avanza.
Para cuando me ves tengo compuesto,
de un poco antes de esta venturanza
un gesto favorable de bonanza
que no es, amor, mi verdadero gesto.

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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Mister_Sogad » 17 Ene 2016 08:33

Pues lleváis razón, esto me ha pasado otras veces, tratar de ir rápido y meter la pata.

Tolo este relato no es lo que yo tenía pensado para ese título, es solo... bueno un dejarme llevar, sí que tenía esta historia en mente, pero no así, lo de "Macro" es porque tengo unas cuantas ideas sobre el Verdugo, ¿por qué escribí entonces este relato?, porque quería enlazar la historia con el otro, y sí, es casi un espejo de aquel, quería relatar la supuesta vuelta a la "normalidad" tras la sorpresa de que un alma negra lo atacara, pero no ha salido bien, sobre todo porque lo hice rápido y no metí lo que digo, las cosillas sobre el verdugo (es que creo que pueden hacerse densas o aburridas, bueno ya lo verás).

Y el Verdugo no es torpe, el que se escurre es el muchacho, y el violín lo esconde tras cenar y antes de irse a dormir a su piso. La idea es que el violín es su objeto más preciado, pero como de noche no puede vigilarlo lo esconde, es por lo que dejo caer de que el barrio es peligroso y que suele haber robos, seguramente él ya los ha sufrido, y en su propio piso. Pero veo que no queda claro como pensaba.

Tu sugerencia de meter en situación al lector en el metro mientras toca el muchacho ya la había pensado, la descarté por una tontería quizá, y es que recordaba el relato de Iliria en el Niniencierro (Iliria :60: ), ¿recuerdas?, fue de ahí de donde se me ocurrió que el múscio fuera violinista, pero no quería ir más allá, aunque fuera el Verdugo el que estuviera viendo y oyendo tocar el violín y no "estuviéramos" en la mente del muchacho. Pero creo que volveré a esa idea.

Tolo gracias por el análisis, escribí el relato en una mañana, y se nota, pero quería tenerlo sin que pasara mucho tiempo tras acabar el concurso, porque ya me pasó con mi leyenda de "El secreto del agua", tuve la idea de hacer un relato procedente de ahí y lo fui dejando, lo fui dejando y... vamos que esta vez no quería que pasara.

Gracias Acliamanta por leerme y opinar. :60:

Estoy por "secuestrar" el relato, llevármelo y traerlo tras darle unas vueltas, retocarlo, añadir aquí, quitar de allá... Lo que no sé es si escribir y exponer tal cual o dejar varios días madurar todo. Me gustaría que permaneciera fresca mi ilusión, y me conozco, si tardo... :?
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Tolomew Dewhust » 17 Ene 2016 11:37

Te me has adelantado, canalla :cunao:. Te leí esta mañana y pensé que tenía que aclarar alguna cuestión.

A ver, tómate esto como echar un rato, nada más. Y las opiniones como opiniones. Así, entre tú y yo... mira, si algo no me gusta, aunque ponga un monigote de Rocinante, pues luego no vuelvo y santas pascuas, o si creo que mi opinión no puede aportar nada positivo, pues ídem. Contigo tengo ya confianza y pienso que lo que te diga, más allá de que sea solo mi opinión, igual le sacas algún provecho. Vamos, que me siento ya con libertad de decirte, si algo no me gusta o no lo veo fino del todo, eso mismo.

Dicho lo cual, sí, ahora que lo mencionas, cuando te decía lo de empezar con el chico interpretando con el violín, también se me vino a la cabeza el relato que mencionas... oye, si aquello funcionó, ¿qué te impide hacerlo a tu modo? (pues ¿no ando yo negociando con Nora que me venda los derechos de El viaje para darle mi aire?)... Eso.

Lo de que al tipo lo veo torpón (sí que es el chico el que tropieza, eso lo entendí porque estaba claro, aún no sé porque al escribirlo puse que el que trastabilla es el Verdugo, -Tolo, :colleja:- más allá de eso, lo de dubitativo y torpón iba más en el sentido de que, una vez esquivado el navajazo, pues que le arree otro y ya está, que no divague, que se lo cargue y punto... es decir, que parece que nos das a entender que atraviesa por una especie de crisis existencial o algo así, pero como no la leemos, solo vemos que está fallón... pues quedaba inconcluso.

Mira, en cuanto a lo de que como continuación parece, como tú bien has dicho, un espejo de Ojo de pez (es lo que yo quería decir y no me salía la palabra...). Podrías decirnos aquello de: sí, ¿y qué más da? Es decir, igual estás montando una historia a lo grande y este capítulo no tiene por qué ser continuación del otro, sino que entre medias haya varios... solo que lo estás escribiendo como se te ocurren y luego ya procederás a ordenarlos como mejor convenga.

Lo de escribir en caliente antes de que se te vaya la historia: genial. Eso no significa que tal cual lo escribas haya que subirlo al foro. Te lo digo en confianza porque yo hace unos meses subía lo primero que se me pasaba y estuve un tiempo que no paraba. Esto va según la fiebre que tengamos... ya me entiendes. Escribir, sí, en cuanto tengas ocasión. Publicarlo... no hay prisa, preséntalo ya cerradito y así te ganas más lectores (no me refiero a los amiguetes, a esos nos tienes ya de fijo traigas lo que traigas, sino a los que no entran en los concursos). Si allí te lo curras tela, haz lo mismo aquí.

Parece el sermón de la montaña, macho. Tú me entiendes...

Te quería haber dicho también que si te ibas a llevar el relato esperases un par de días por si Iliria, que había dejado monigote y promesa de leerte, tenía tiempo de hacerlo... :60: Y que seguro ella te daba otra impresión también valiosa.
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Mister_Sogad » 17 Ene 2016 11:56

Ains Tolo si es que no hago nada a derechas... verás, tras secuestrarlo he pensado y le he mandado mp a Iliria, pero claro... ya no está el relato, vamos que doy un paso para adelante y tres para atrás.

Y no me ha molestado nada de nada lo que me has dicho, me lo he tomado tal y como sé que era, una crítica constructiva y encima desde la confianza, si me lo he llevado ha sido porque esperaba meterle mano (uy) esta misma mañana, peero, nuevamente has acertado, luego he pensado que mejor madurarlo y... sí, tengo ya todo el primer trozo hecho, o rehecho, tranquilo que no he borrado apenas nada, le he dado un lavadillo (algunas cosas las he aclarado más, alguna expresión me chirriaba y la he cambiado, algún orden he variado,...) y le he añadido lo que tú y yo comentábamos del músico tocando una pieza, que además he aprovechado para, esta vez sí, ahondar un poquito en el fondo del Verdugo.

De todas formas, al mandarle mp a Iliria le he dicho que me esperaría a ver qué me contestaba y que si quería le mandaba la nueva versión antes de publicarla. No porque se pudiera molestar (espero que no), sino porque quiero saber qué opina del tema, nada más. Pero que sí, que lo ideal sería haber dejado aquí el joio relato.

Respecto a escribir en caliente pero no publicarlo... si es que me conozco, si lo dejo en barbecho puede que ni lo toque, necesito hacerlo al momento, y al acabar sacarlo a la luz, porque si no no lo saco. En el foro he colgado casi todo lo que ha salido de mi mente desde que empecé a escribir relatillos. Y el quid está en ese "casi", hay ideas que murieron por no atreverme a darle salida, ideas que he acabado perdiendo porque no tenía copia (eso es otra historia, pensaba que lo tenía todo...) pero también historias que en un arranque las he borrado yo mismo.

Y para qué negarlo, estoy ahora mismo atravesando un buen momento creativo y estoy temiendo el futuro parón.

Por último, sí, me lo traigo otra vez, el relato original, para ver si recibe más críticas y aportaciones. :wink:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Tolomew Dewhust » 17 Ene 2016 12:53

Porque yerras, ya te quiero (a ver si se van a pensar las chavalas que solo tengo ojitos para ellas...).

Aprovecha ese momento y esas ganas de escribir. Pero, también, cuida a tus lectores, ya sabes :wink:.
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Iliria » 17 Ene 2016 14:29

Mister, tienes MP 8)

Aún no he leído nada, sólo los últimos comentarios. Me espero :60:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Iliria » 17 Ene 2016 14:42

Tolomew Dewhust escribió:Lo de que al tipo lo veo torpón (sí que es el chico el que tropieza, eso lo entendí porque estaba claro, aún no sé porque al escribirlo puse que el que trastabilla es el Verdugo, -Tolo, :colleja:- más allá de eso, lo de dubitativo y torpón iba más en el sentido de que, una vez esquivado el navajazo, pues que le arree otro y ya está, que no divague, que se lo cargue y punto... es decir, que parece que nos das a entender que atraviesa por una especie de crisis existencial o algo así, pero como no la leemos, solo vemos que está fallón... pues quedaba inconcluso.



¿Y si...
el Verdugo está torpón porque acaba de cargarse un alma negra (la de la niña), y cada vez que se carga un alma negra necesita cargar pilas absorbiendo un alma blanca como la de él? ¿Y si el músico es esa alma blanca? ¿Y si las almas blancas escasean tanto que va desesperado buscando una, sediento como un vampiro para poder seguir con su misión (importantísima, por cierto, ya nos dirán por qué)?
(¿Y si te callas un ratito, guapa? :colleja: )


No me hagáis ni caso, que estoy todavía sin comer, y en ese estado desbarro mucho :60:
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Mister_Sogad » 17 Ene 2016 15:29

Iliria no te preocupes de desbarrar, al contrario, tú súbete al carro, a mi me encanta. :cunao:

Yo te invito a desbarrar en mis hilos cuando quieras y lo que te de la gana. :60:


P.D: mp contestado. Y gracias. :mrgreen:
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Iliria
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Re: Macro (Relato corto)

Mensaje por Iliria » 17 Ene 2016 16:17

Gracias a ti, Mister. :60:
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