Y... se lo comió (Prosa poética)

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Fiel poesía
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Y... se lo comió (Prosa poética)

Mensaje por Fiel poesía » 04 May 2017 15:21

En verdad los siete mares no sabían dónde se metían.
A Neptuno no se le puede tentar ni con un tridente.
O sí.
El caso es que él bebía los vientos por tocarse el instrumento.
La bestia tocaba la flauta.
Le salían cabezas del cuello.
Y lenguas mordidas del ano.
No provocaba tempestades.
Solo fuego lento.
Húbose despojado, que no desposado.
Los cuatro elementos eran menos elementales que nunca.
Ese pellizco era de otro mundo.
Nadie estaba preparado para lanzar serpentinas.
La fiesta era a puerta cerrada.
Como una entrevista con el pánico.
Cundía todo, hasta el afilador de cuchillos.
En verdad, no sabía lo que decía.
Lo que se traía entre manos, morir después de haber matado todo.
Aunque al borde del infarto vio espíritus y quintaesencias.
Nadie.
Nadie.
Nadie le podía dar nada de lo que les había quitado.
Había urdido un plan para hablar de sí mismo.
Guardaba buenas referencias.
Sabía que no sabía todo por casualidad.
Sabía que el patinaje artístico le hacía insuperable.
Nunca derrapaba.
Solo tramaba y tramaba.
Sus horas más bajas eran desiertos sedientos.
Nadie afrontaba la posibilidad de que posiblemente, todo estuviera acabado.
La metafísica se lo quitaba de encima de un soplamocos.
La medicina no estaba preparada para esto.
En verdad su mundo utópico era la base de su vida.
Pero bien, cómo sentar cátedra.
Pasaba coleteando una culebra que se cobraba el beneplácito.
No había placer alguno en sus ojos.
Ni en sus oídos estrellados contra la acera.
Brillaba la cera que salía de ellos.
Como si un cuatrillón de lenguas hablaran de él.
No era dios, no.
Ni quería serlo.
Quería no ver a nadie el pelo ese de: Porque yo lo valgo.
No hacía anuncios ni publicidad de nada: Pensarían todos los psiquiatras a una.
Nada le vaiveneaba.
Todos iban y venían, y se quedaban en este abrigado estupefaciente.
Supo entonces que le faltaban cosas por saber.
Adulterar la droga no es tarea sencilla.
Ni mucho menos ahuecar el ala.
¿Que si iba a morir y nacer?
¿Qué si solo hablaba de él?
La complacencia sale cara, estimados.
Escribía cartas al cielo y le caían pájaros muertos que no abrían el sobre.
Era menos que una plaga, y más que un contorsionista.
Nadie tenía mente para esto.
Solo confesiones.
No, infierno, no.
Secuéstrame.
Reza siete padrenuestros por mí y cinco aves que se llamen María.
No cierres las rejas al amor.
Tienes razón, penitenciaría.
Que salgan ya los cuadrúpedos dando palmas.
Haciendo el pino.
Voy a plantar un pino, y lo voy a hacer sin seso ni sentido.
A ver quién es el listo que tala o ladra o taladra.
Salió Afrodita y se la follaron los siete enanitos.
Una ola de semen detuvo la marea.
Como contrafuerte.
Como feudal estima del fervor.
La confundieron todos con Blancanieves.
Solo de ahí salían más pajas que agujas.
Experimentar con tu propio experimento trae este tipo de consecuencias.
Follar a distancia, por ejemplo, es rebajarse al nivel de los grandes almacenes.
Abrieron más joyerías que de costumbre.
Ya se la sudaba lo que escribir.
Porque… ¿Quién iba a casarse con el fin del mundo?
Un libro abierto siempre en la mesilla.
Si le dieran un poco de comba…
Quizá…
Más filósofos no, dijo el bueno de Santa Claus.
Repartió esas navidades en bolsitas de un gramo.
Todos se habían vuelto jodidamente avariciosos.
Así que, por tontos, menos regalos.
Para compensarlo, carbón de la mina de oro por cortesía de los Reyes Magos.
Menudo regalo era el suelo prolongado hasta creerse planeta.
Telescopios y empresas quebraron.
Latifundios.
Hectáreas de cultivo pordiosero.
A qué granjear bajo los graznidos del cuervo, se diría.
¿Pedir?
Dios te salve, María.
Dios te salve de una buena galleta.
Planetario de los cojones.
Cuántas diosas te habrás ventilado.
Constelaciones adheridas a la pega de este mensaje autodestructivo.
No, mientras queden restos.
Nunca.
Estercoleros.
Id sin mandato.
Id libres.
Ataos a lo que quede de miseria.
Y si se pone la soga al cuello, aplaudamos al unísono.
No es por cagarse en todo, ni por limpiarse las babas.
¿Quién iba a querer dinero de un intercambio de ideas?
Solo las ideas muertas.
Secundadas por una fuerte emboscada a los sentidos.
Algo me desata.
Y no es la libertad.
Es el nudo que llevo a la garganta.
Muchos callan, otros afirman.
Nadie pregunta.
Está ya todo claro.
Debió pensárselo antes de salir del vientre de su madre.
Pero bien en demasía, y unas cuantas veces.
¿Adónde nacer?
Sentidos pésames.
Alimenta dar por culo, no limpiar la vajilla.
Anda, achúchame tú, que a mí me da la risa.
Así se me partan los dientes para besarte mejor.
No pensarías que iba a estar largándote por la boca toda la eternidad…
Léeme la mano

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lucia
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Re: Y... Se lo comió (Prosa poética)

Mensaje por lucia » 04 May 2017 21:03

Las primeras líneas me han gustado. Luego divagas y ya no pude, o no quise, seguirte.

Fiel poesía
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Re: Y... se lo comió (Prosa poética)

Mensaje por Fiel poesía » 05 May 2017 17:27

El día que lo hagas serás la primera iluminada de esta oh, estirpe.
Léeme la mano

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