Grandes nombres del cine: Samuel Goldwyn

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Gudula Bavón
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Grandes nombres del cine: Samuel Goldwyn

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SAMUEL GOLDWYN

Famoso por su implacable ambición, mal humor y genio para la publicidad, Samuel Goldwyn se convirtió en el mayor productor independiente de Hollywood, principalmente porque ninguno de sus colegas pudo soportarlo durante mucho tiempo.

Nacido Shmuel, o Schmuel, Gelbfisz, probablemente en 1879, en el barrio judío de Varsovia, fue el mayor de seis hermanos de un vendedor de muebles de segunda mano. A los quince años, a pie y sin dinero, abandonó Varsovia y fue a Birmingham (Inglaterra), a casa de unos familiares donde permaneció un par de años. Ellos fueron quienes cambiaron su apellido por Goldfish. Allí, mendigó (o robó) el dinero suficiente para un billete de tercera clase a Estados Unidos en 1899. Temiendo no ser admitido por el servicio de inmigración, desembarcó en Canadá y de allí se dirigió a los alrededores de Nueva York, concretamente a Gloversville, por aquel entonces capital de la industria de fabricación de guantes de cuero. Sus dotes innatas para el comercio le convirtieron muy pronto en uno de los vendedores de guantes de más éxito del país. Después de cuatro años, ya era vicepresidente de ventas y se mudó definitivamente a Nueva York.

Se casó con Blanche Lasky, la hermana de Jesse L. Lasky, productor teatral. En 1913, Goldfish convenció a su cuñado y a Cecil B. DeMille para introducirse en el negocio de la producción de películas, y fundaron The Jesse L. Lasky Feature Play Company con el objetivo de producir largometrajes. Compraron por 4.000 dólares los derechos de la obra de teatro “The Squaw Man” para hacer una de las primeras películas hechas en Hollywood. El rodaje comenzó el 29 de diciembre de 1913.

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Blanche Lasky

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Jesse L. Lasky

En 1914, Paramount era una empresa que intercambiaba y distribuía películas. Buscando más producción, firmó un contrato con Lasky Company por 36 películas por año. Otro de los suministradores de Paramount era Famous Players Company, de Adoph Zuckor. Las dos empresas se fusionaron en 1916 para formar The Famous Players-Lasky Corporation. Sin embargo, Zuckor había estado comprando en secreto acciones de Paramount. Dos semanas antes de la fusión, se convirtió en presidente de Paramount Pictures Corporation y, con la fusión, también de Famous Players Company-Lasky. Goldfish fue nombrado presidente del consejo de administración y Jesse Lasky vicepresidente. Tras una serie de enfrentamientos con Zuckor, Goldfish abandonó la empresa ese mismo año, a pesar de que seguía siendo accionista. Además, se había divorciado de su mujer, así que disolvió todos sus vínculos con Lasky. Finalmente, Paramount absorbió a Famous Players Company-Lasky y se convirtió en uno de los principales estudios de Hollywood.

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Los socios de Famous Playes Company-Lasky

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Un certificado de la compañía Paramount Famous Lasky Corporation firmado por Adolph Zuckor

Muy pronto, Goldfish fundó otra compañía junto a dos nuevos socios, los hermanos Edgar y Archibald Selwyn: Goldwyn Pictures Corporation. En ese momento de su carrera, necesitaba a los altamente respetados hermanos Selwyn, exitosos productores de Broadway que poseían un gran catálogo de obras de teatro que podían ser llevadas a la pantalla. Los Selwyn accedieron a entrar en la industria del cine solo porque Goldfish tenía bajo contrato a Mabel Normand, la estrella más grande del momento. Había firmado con ella un contrato personal solo dos días antes de abandonar Famous Players-Lasky. Este contrato entraría en vigor en 1917, justo después de que expirase el que ella ya tenía con Mack Sennet. En julio de 1916, Normand fue elegida por los lectores de la revista Motion Pictures como la estrella más importante de la comedia cinematográfica. Sin ella, probablemente Goldfish no hubiese podido convencer a los Selwyn. Por otro lado, al asociarse con Goldfish, los hermanos Selwyn tuvieron acceso a las instalaciones más importantes de Hollywood y a una de las estrellas femeninas más destacadas.

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Mabel Normand

El nombre de la nueva empresa surgió de la unión de los apellidos de Goldfish y Selwyn; el orden quedó establecido después de convencerse de que llamar a la nueva compañía “selfish” no era una buena idea (selfish = egoísta). Tanto le gustó el nombre, que Samuel decidió cambiar legalmente su apellido por el nuevo. De paso, así parecía que la empresa le pertenecía por completo.

El símbolo de la compañía fue un león acostado, rodeado por una banda hecha de celuloide con la frase “Ars Gratia Artis” (“El arte por el arte”), diseñado por Howard Dietz. El logotipo adornaba la puerta principal de los estudios en Culver City, California, uno de los mejores de Hollywood. La inspiración para el logotipo parece ser que fueron los leones de piedra que se encuentran en el exterior de la Biblioteca Pública de Nueva York, justo enfrente de donde estaban las oficinas de los hermanos Selwyn.

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El logotipo en los años veinte

La nueva compañía tuvo un éxito moderado. En 1922, fue despedido, y en 1924, Goldwyn Pictures Corporation fue absorbida por Metro Pictures, del magnate Marcus Loew, quien deseaba crear un mega imperio cinematográfico. Más tarde, la empresa se fusionó con Louis B. Mayer Production, dando como resultado la Metro-Goldwyn-Mayer, a pesar de que el propio Goldwyn no tenía nada que ver con ella. Emprendió acciones legales por usar su nombre, pero perdió. Goldwyn no volvería a tener socios y se lanzó a la producción independiente por su cuenta.

Durante 35 años fue el jefe y único propietario de su nueva productora, Samuel Goldwyn Inc., un mini estudio especializado en películas caras y de calidad, distribuidas inicialmente por United Artists y más tarde por RKO. Sus actores en nómina incluían a Vilma Bánky, Ronald Colman, Eddie Cantor, Gary Cooper, David Niven y Danny Kaye. William Wyler fue su director habitual, y Gregg Toland su director de fotografía. También tenía en nómina a escritores de la talla de Ben Hecht, Sidney Howard, Dorothy Parker y Lillian Hellman. Goldwyn también obtenía sustanciosos ingresos “prestando” a sus estrellas. Durante esa época, los publicistas hablaban del “toque Goldwyn”. Y sus empleados le odiaban por su costumbre de cambiar el reparto de las producciones, reescribirlas y retocarlas.

En las décadas de 1930 y 1940, el sistema de los grandes estudios de Hollywood estaba dominado por un puñado de hombres que dirigían en solitario y con mano de hierro: Louis B. Mayer (MGM), Adolph Zukor (Paramount), Harry Cohn (Columbia), Carl Laemmle (Universal), Jack L. Warner (Warner Bros.), Herbert J. Yates (Republic), Darryl F. Zanuck (Warner durante los treinta y 20th Century-Fox en los cuarenta), y Goldwyn y David O. Selznick como productores independientes. En 1959, todos estos hombres, con la excepción de Warner, habían muerto, se habían retirado o sido despedidos de sus propias empresas.

Durante más de tres décadas, Goldwyn hizo numerosas y exitosas prelicuas, y recibió una candidatura a mejor película por “El doctor Arrowsmith” (1931), dirigida por John Ford y protagonizada por Ronald Colman. Otras destacadas producciones fueron “Desengaño” (1936), “Calle sin salida” (1937), “Cumbres borrascosas" (1939) y “La loba” (1941). Los actores principales en muchas de las películas de Goldwyn también recibieron candidaturas por sus interpretaciones.

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En 1946, el año en el que la Academia le entregó el premio Irving Thalberg, el drama “Los mejores años de nuestra vida”, protagonizada por Myrna Loy, Fredric March, Teresa Wright y Dana Andrews, ganó el Oscar como mejor película. En la década de los cincuenta se dedicó a hacer gran cantidad de musicales, como el éxito “Ellas y ellos” (1955), con Marlon Brando, Jean Simmons y Frank Sinatra. Esta fue la única película que Goldwyn distribuyó a través de MGM. El género no era nuevo para el estudio, ya que antes habían producido algunos musicales con Eddie Cantor y Danny Kaye.

Como curiosidad, en "Ellas y ellos" se encuentra la primera y única vez que Marlon Brando cantó en el cine.


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Para su última película, realizada en 1959, Samuel Goldwyn reunió a los actores afroamericanos Sidney Poitier, Dorothy Dandridge, Sammy Davis, Jr. y Pearl Bailey para hacer “Porgy y Bess”, la ópera de George Gershwin. La película obtuvo tres candidaturas a los Oscar, pero no ganó ninguna de ellas. Además, supuso un fracaso de crítica y público. La familia Gershwin repudió la película e incluso lograron retirarla del mercado. La recepción del film fue una enorme decepción para Goldwyn.

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Samuel Goldwyn murió en su casa de Los Ángeles en 1974 de causas naturales, a la edad de 94 años. Está enterrado en el cementerio de Forest Lawn. En la década de los ochenta, los estudios Samuel Goldwyn fueron vendidos a Warner Bros.

Como ya hemos dicho, Goldwyn estuvo casado con Blanche Lasky entre 1910 y 1915. En 1925, se casó con la actriz Frances Howard, con la que permaneció durante el resto de su vida. Su hijo, Samuel Goldwyn, Jr., también se dedica a la producción. El actor Tony Goldwyn es su nieto. El reputado arquitecto Fred Lebensold, ganador de múltiples premios, es su sobrino, hijo de Manya Gelbfisz, a quien, a pesar de los esfuerzos de Samuel Goldwyn en 1939 y 1940, no pudieron sacar del gueto de Varsovia y murió en el Holocausto.

Los “goldwynismos”.

A Samuel Goldwyn se le conocía también por sus despropósitos, paradojas y otras incorrecciones al hablar, conocidos como “goldwynismos” (una frase humorística como resultado del uso indebido y contradictorio de palabras, situaciones o modismos). Por ejemplo, se cuenta que una vez dijo “No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta después de haber muerto”. Algunas de las frases más famosas de Goldwyn en realidad están mal atribuidas. Por ejemplo: “Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito”.

Cuando le dijeron que el libro que había comprado para llevar a la pantalla, “El pozo de la soledad”, no podía ser filmado porque trataba sobre lesbianas, respondió: “No importa, hagamos que sean húngaras”. Se cuenta la misma historia en 1934 sobre los derechos de la novela “The children’s hour”, con la respuesta “No importa, hagamos que sean armenios”. Cuando se enteró de que un diccionario había incluido la palabra “goldwynismo” como sinónimo de despropósito, se enfureció.

Teniendo a muchos escritores en nomina, es imposible que todas las frases atribuidas a Goldwyn sean suyas. Charlie Chaplin se atribuyó haber escrito “En dos palabras: im-posible”; y “La próxima vez que envíe a un tonto por algo, iré yo mismo” se atribuye a Michael Curtiz.

Incluso la canción “Anything goes“, del musical de Cole Porter del mismo título, hace referencia a los "goldwynismos":

"When Sam Goldwyn can with great conviction
instruct Anna Sten in diction,
then Anna shows,
Anything goes!"

"Anything goes", interpretada por Cole Porter. Atención a 2:16

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Anna Sten fue una actriz de cine mudo y sonoro, nacida en Rusia, que fue captada por Samuel Goldwyn para convertirse en la “nueva Greta Garbo“. Después de haber sido instruida en los métodos de actuación de Hollywood y recibidas clases de inglés, protagonizó unas cuantas películas que supusieron un gran fracaso comercial y significaron el final de la relación con el productor.

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Anna Sten

Otro mítico “goldwynismo” es “Estoy dispuesto a admitir que no siempre puedo tener razón, pero nunca me equivoco”.

Citas

Las películas son para entretenerse; los mensajes deben enviarse por Western Union.

Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito.

En dos palabras: im-posible

Las manos de mi esposa son tan bonitas que voy a hacer un busto con ellas.

Cualquiera que vaya al psiquiatra debería hacer que le examinen la cabeza.

Cuando eres una estrella, debes aceptar lo amargo y lo agrio

Si no puede darme su palabra de honor, ¿podría darme su promesa?

Lo que necesitamos ahora es algún nuevo cliché.

La razón de que tanta gente acudiese a su funeral es esta: querían asegurarse de que había muerto (sobre su amigo y compañero Louis B. Mayer).

Todos los directores muerden la mano de los huevos de oro.

¿Demasiado cáustico? Al infierno los costes, haremos la película de todos modos.

La pantalla panorámica solo convierte a una mala película en dos malas películas.

Los "flashback“son cosa del pasado.

Un hospital no es lugar para estar enfermo.

No me importa si mis películas no hacen un centavo, siempre y cuando todo el mundo vaya a verlas.

Le daré un definitivo quizás.

He leído parte de él hasta el final.

Esta nueva bomba atómica es dinamita.

Tienes que tomar el toro por los dientes.

No me hables mientras interrumpo.

Nuestras comedias no son para tomárselas a risa.

No presto atención a las críticas; ni siquiera las ignoro.

Si pudiese caerme muerto ahora mismo, sería el hombre vivo más feliz.

Nunca me pongo un par de zapatos hasta que no los he llevado puestos durante cinco años.

La escena es aburrida. Dile que ponga más vida en su muerte.

Siempre he sido un productor independiente, incluso cuando he tenido socios.

Vaya a verla y compruebe por si mismo porque no debería verla.

Contrataría al mismísimo diablo si me escribiese una buena historia.

Un productor no debería tener úlceras; debe provocarlas.

Para su información, me gustaría hacer una pregunta.

Puede que no siempre tenga la razón, pero nunca me equivoco.

Me duele tanto que hace que me crezca la caspa.

Cuando quiera tu opinión, te la daré.

La vida de soltero no es vida para alguien que no se ha casado.

Es más que magnífico; es mediocre.

Le pago demasiado, pero vale la pena (sobre Fredric March)

¡La televisión en color! Bah, no creeré en ella hasta que no la vea en blanco y negro.

Cuando todo el mundo está contento con las prisas, la película siempre apesta.

Haríamos cualquier cosa por los demás. Incluso cortaríamos las gargantas a los demás.

Queremos una historia que comience con un terremoto y continúe hacia el clímax.

¿Por qué debería la gente salir y pagar por ver malas prelicuas cuando pueden quedarse en casa y ver mala televisión gratis?

¿Por qué los directores se empeñan en hacer a los pobres tan sucios? ¡Límpienlos! (en el rodaje de “Calle sin salida” (1934), una película que trata de la vida de pobreza extrema en los barrios bajos de Nueva York).

Hemos pasado un montón de agua desde entonces.

Nunca hagas predicciones, especialmente sobre el futuro.

No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta que esté muerto.

Yo las hago. Willy solo las dirige (sobre las películas de William Wyler)

Llevó más tiempo hacer uno de los contratos de Mary que hacer una de sus películas (sobre Mary Pickford)

Charlie Chaplin es un gran artista. No estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice o hace, pero es el artista más grande que el negocio del cine jamás tuvo, y haría una película mañana mismo si él quisiese.

Es un gran hombre el que puede decir que se equivoca (cuando le dijeron que el personaje que quería suprimir de una película para ahorrar dinero era, en realidad, el villano principal y que sin él no habría historia)

Las películas nunca deberían avergonzar a un hombre que lleva a su esposa al cine.
Los productores de películas heredarán la tierra.

En este negocio, el perro se come al perro, y nadie va a comerme.

Soy un rebelde. Hago películas para agradarme. Si me agradan, entonces hay posibilidades de que complazcan a otros. Pero primero tienen que agradarme.

Los actores piensan con el corazón. Por eso tantos mueren de infarto.
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