Euskera ez - Ramiro Pinilla

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Sue_Storm
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Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Sue_Storm »

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Este viernes nos visita Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923 - Baracaldo, 2014), el gran narrador que supo ahondar como nadie en el doloroso pasado del País Vasco. Este cuento pertenece a la recopilación "Historias de la guerra interminable", y lo comentaremos a partir de mañana viernes día 21 :lista:
"Cualquier situación puede volverse del revés en un minuto. Eso es la vida".
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Edgardo Benitez
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Edgardo Benitez »

Gracias
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laaguja
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por laaguja »

Ya que este cuento lo he propuesto yo, creo que por cortesía debo presentarlo. Vamos a ello.

Es uno de esos cuentos que llamo de frontera. Esta es una etiqueta personal. La frontera ha de entenderse de forma laxa. Son cuentos donde chocan, o friccionan, culturas, formas de entender, bandos, formas de ser… No es que exista una frontera física, como un río, una cordillera o una zanja que separe a unos y otros. En este cuento ambos bandos interrelacionan y están mezclados. Pero existe una frontera que ya veréis… leyendo.

De Ramiro Pinilla quiero decir que quizá coincidí con él en persona en mi niñez. Estábamos al lado de la estación de Las Arenas, una estación de tren que hoy ya no existe, pero que tenía características que la hacían singular en el trazado Bilbao-Plencia. Seguramente íbamos a coger el tren para volver a Bilbao. Sería por la tarde, pues.

Tengo la imagen muy borrada, y es que cuando forzamos la memoria entramos en terrenos de la imaginación. Recuerdo un tipo alto, seco, con gafas doradas, con txapela calada a su derecha y los labios apretados, quizá algo arrubiado. Pero yo era niño (no más de ocho años) y cualquier adulto era más alto que yo. Y creo recordar que alguien me dijo: "Mira ese señor; escritor es. Ramiro Pinilla se llama".

Y zas, el recuerdo funde en negro. Igual que vestía él.

Pero ni idea de nada más.

Así que, si este recuerdo es cierto y no un falso recuerdo (caramba también con la criptomnesia y los jamais vu), este hombre me cayó bien (yo no tenía muy claro qué era eso de ser escritor, pero parecía interesante…, ¡como Julio Verne!). Solo, callado, pensando en lo suyo… Lo recuerdo de pie, mirando en variación derecha (la imagen apenas tiene movimiento), pero creo que llevaba un paraguas en la mano derecha, aunque en ese momento no llovía y quizá hubiera algo de resol. Alguien pasó cerca de él y se saludaron e intercambiaron algunas palabras corteses.

Como escritor, pues bueno, tiene cuentos buenos y otros no tan buenos. Recuerdo uno que me gustó, algo del cura de san Baskardo…

Pero este cuento de hoy tiene un toque especial. Debió escribirlo en un momento de gracia. Pinilla fue siempre una persona muy discreta, y como escritor también. Nada que ver con los pagaditos de hoy en día, que quieren vivir del cuento… Del cuento de escribir. De la pose de ser escritor.

Yo entiendo ser escritor como una actividad privada, de la que no debe alardearse. Y si vas publicando y poco a poco adquieres relevancia dada tu calidad sostenida en el tiempo, pues entonces debes seguir velando por tu intimidad. ¿Qué es esto de que los escritores aparezcan como vedetes, estarletes y jugadores del futbolete…?

Pero me pierdo en dibujos y sin duda queréis que os presente el cuento de esta semana.

Es un cuento duro que espero que os toque la fibra. Euskera ez significa euskera no (que hace poco que he descubierto que en español se puede decir euskera… que yo siempre he dicho vasco porque entendía que euskera es un autoglotónimo).

El cuento se desarrolla al poco de concluir la Guerra Civil Española. Los nacionales prohibieron hablar en euskera en cuanto entraron en Bilbao por el Sollube, triste batalla para mi familia.

Es curioso cómo ahora es el español el que se topa con ese EZ. Aunque para ser justos, el vasco no es tan agresivo contra el español como lo es el catalán y los idiomas que caen bajo su paraguas lingüístico. Quiero decir, que la historia se ha vuelto del revés.

En fin, el cuento no habla de idiomas… o sí. O no sé, que hace tiempo que no lo leo.

Pero sí sé que estés en un bando o en el otro, este cuento de Ramiro Pinilla es un peazo cuento que debe producirte un teriquito. Las gracias, si es que os gusta, a mi amiga la vice del casino, que en cuanto le dije que este año el club iba a funcionar de esta manera, me dijo que lo tenía que proponer porque os iba a gustar. Las culpas, si es que no os gusta, a mí por proponerlo.

Ah… es un cuento con lluvia. Y es que los cuentos en los que la lluvia tiene aunque sea un poco de protagonismo tienen un algo, un empaque especial (a no ser que el cuentista ande espeso, claro). Pensad en Llovizna, de Juan de la Cabada, o en El gato bajo la lluvia, de Ernest Hemingway.

Creo que, también por cortesía, debo de ser el último en comentar…
Última edición por laaguja el 25 Ene 2022 02:45, editado 2 veces en total.
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Y te parece más adulto decir que lees relatos.
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por magali »

Me ha gustado mucho el cuento y el personaje de la madre me ha parecido supremo, insuperable.

Y esa palabra final que tanto expresa, mejor incluso que si le hubiese dicho todo lo que habría querido decirle.
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Vadesietes
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Vadesietes »

Este escritor vasco consigue trasladar al papel con este cuento sentimientos universales que todos reconocemos y lo hace con una economía de medios, con unos trazos tan precisos y finos que maravilla. Se enmarca en un momento histórico de España muy concreto, con un enfrentamiento fraternal aún con ascuas y la sinrazón por doquier. Sin embargo todo eso pasa a un plano secundario porque la pulsión y el desgarro de una madre son los mismos en cualquier parte del mundo.

Me admira el cuento que toma un instante, un momento de la vida de unos personajes y lo desmenuza, dejando expuesto algo íntimo y decisivo que de otro modo sería muy difícil de apreciar. Quizá nuestras experiencias vitales sean muy limitadas, nuestro mundo pequeño e incluso aburrido y la historia de nuestros logros demasiado breve para lo que nos habíamos propuesto en un principio, pero lo que llevamos dentro nos iguala a cualquiera. Ahí no hay superioridad que valga ni nada que envidiar.

La boca de esa mujer de negro es imposible no verla. No leer en ella toda la determinación, el dolor y la rabia del mundo. Y cuando cede el protagonismo a los ojos, la fuerza no disminuye solo se acompasa con la ternura y el amor, el miedo, la pena, la desesperación…

Que uno tenga modo de pedir perdón y de decir te quiero por última vez es un consuelo al que debiéramos aspirar aunque nunca sepamos la voluntad que ello nos exigirá.
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Arden
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Arden »

Me ha encantado el comentario de @Vadesietes, explica mucho mejor que yo lo que me gustaría decir del cuento. La crueldad de los vencedores de la guerra civil una vez esta ya había terminado, la persecución de las lenguas españolas que no son el castellano, el sufrimiento de una familia, la contención de una madre que tiene que ver por última vez a su hijo y que no puede hablar con él por no saber la lengua de los vencedores, y tener que reducir a una sola palabra todo el amor, el perdón, la compasión y el dolor de una madre ante la muerte de su hijo, su despedida en una sola palabra, todo eso se muestra en unas pocas páginas, donde se muestra en unos pocos trazos, el ambiente y la caracterización de cada uno de los personajes. Todo ese odio al vencido, al diferente, al demonizado, se materializa en el odio y la prohibición a la lengua que no se entiende, a la del "otro".

Una de las frases más denostadas que se escuchaba en lugares donde existe una lengua propia es "hábleme en cristiano", por desgracia y a diario se sigue escuchando, no como antes, pero sigue ocurriendo y de hecho es habitual encontrarlo en los periódicos de Valencia, por poner un ejemplo muy cercano para mí, recuerdo hace pocos años que un amigo pretendió, iluso de él, inscribir no sé qué en el carrer de Dalt, pero el Ayuntamiento de Valencia lo denegó porque el programa informático no admitía Carrer de Dalt, solo Calle Alta, acabó siendo contraportada en El País. Pretender que el castellano está en peligro en alguna parte de España solo demuestra ignorancia y desconocimiento de la vida diaria del lugar en cuestión, las lenguas minoritarias no van a mejor al menos en el ámbito que yo conozco, la Comunidad Valenciana y Cataluña, sí mejoraron su conocimiento, hay que tener en cuenta que la gente era analfabeta mayoritariamente en catalán, euzkera o gallego, y ahora gracias a la escolarización ya existe un porcentaje de población importante que ya no lo es, pero su uso diario va disminuyendo hasta la desaparición en muchos lugares, por muchas Generalitats que hayan. De hecho en el Sur de la Comunidad Valenciana ya prácticamente ha desaparecido, incluido en grandes ciudades como Alicante o Elche, así como en la ciudad de Valencia, donde si oyes hablar valenciano es porque alguien es de pueblo porque en Valencia prácticamente su uso diario ha desaparecido. Una pena pero es así. Esta semana he intentado buscar en Valencia un notario para hacer un testamento en valenciano, me remitieron al Colegio de Notarios a ver, porque yo mismo no he hecho ninguno en 28 años como abogado, simplemente porque en el ámbito jurídico la lengua que se usa es el castellano, así que he hecho cientos en castellano y 0 en valenciano. En fin, no pretendo provocar polémica, simplemente constato una realidad que leo a diario y que conozco de primera mano, y que proviene de la situación de prohibición de las lenguas españolas distintas del castellano al final de la guerra civil, además de su persecución durante siglos, y que se refleja tan bien en el cuento.

Este relato ya lo leímos en su momento, pero es una relectura hecha con placer porque es un gran cuento muy bien escogido por @laaguja.
Última edición por Arden el 23 Ene 2022 15:26, editado 3 veces en total.
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jilguero
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por jilguero »

:hola:


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jilguero
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por jilguero »

Me ha encantado el cuento. Mas que por la historia en sí (estoy un poco cansada del tema de las lenguas y la guerra; aparte de que, como comenta Vadesietes, queda en segundo plano), porque es una maravilla cómo narra el autor la situación con una prosa limpia, concisa, pero tan certera.

Mas que leer un cuento he tenido la sensación de asistir a una escena cinematográfica, en la que no solo he visto esa ciudad mojada, esa pareja de pueblerinas avanzando bajo el paraguas, esos labios azuleantes de tan apretados, ese hombre menguado bajo la boina y el tabardo, etc.; sino que también he escuchado la respiración tortuosa de la anciana o el retumbar de los goterones del alero sobre la tela del paragua o las pisadas de los guardianes por la oscura galería que le habían vuelto el pelo blanco al prisionero...

En cuanto a los sentimientos que trasmite, en mi caso me he mantenido un tanto fría, he sido más bien espectadora; quizás porque he entrevisto en los personajes, sobre todo en el principal, la anciana, una determinación y una fortaleza que me son ajenas. No me imagino, por ejemplo, estar viendo a mi hijo por última vez y pensar: Al saborear por anticipado que la oiría él, descubrió que ni con una muerte más podrían derrotar su mundo los enemigos. Recogió con entereza el nuevo rostro cuadriculado del hijo para el recuerdo y se sintió de hierro por dentro. En mi caso, habría estado sobrecogida por el dolor y olvidada de cualquier lucha.

Pero lo dicho: ¡un gran relato y muy de mi agrado!

PD: la trama me ha recordado a La siesta del martes, de García Márquez, donde también hay una mujer y una niña que llegan en tren y cuyo propósito es despedirse de quien ha sido su hijo y su hermano, respectivamente; aunque ellas lo hacen bajo un sol de justicia y visitando un cementerio.


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Arden
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Arden »

jilguero escribió: 23 Ene 2022 17:39 Me ha encantado el cuento. Mas que por la historia en sí (estoy un poco cansada del tema de las lenguas y la guerra; aparte de que, como comenta Vadesietes, queda en segundo plano), porque es una maravilla cómo narra el autor la situación con una prosa limpia, concisa, pero tan certera.

Mas que leer un cuento he tenido la sensación de asistir a una escena cinematográfica, en la que no solo he visto esa ciudad mojada, esa pareja de pueblerinas avanzando bajo el paraguas, esos labios azuleantes de tan apretados, ese hombre menguado bajo la boina y el tabardo, etc.; sino que también he escuchado la respiración tortuosa de la anciana o el retumbar de los goterones del alero sobre la tela del paragua o las pisadas de los guardianes por la oscura galería que le habían vuelto el pelo blanco al prisionero...

En cuanto a los sentimientos que trasmite, en mi caso me he mantenido un tanto fría, he sido más bien espectadora; quizás porque he entrevisto en los personajes, sobre todo en el principal, la anciana, una determinación y una fortaleza que me son ajenas. No me imagino, por ejemplo, estar viendo a mi hijo por última vez y pensar: Al saborear por anticipado que la oiría él, descubrió que ni con una muerte más podrían derrotar su mundo los enemigos. Recogió con entereza el nuevo rostro cuadriculado del hijo para el recuerdo y se sintió de hierro por dentro. En mi caso, habría estado sobrecogida por el dolor y olvidada de cualquier lucha.

Pero lo dicho: ¡un gran relato y muy de mi agrado!

PD: la trama me ha recordado a La siesta del martes, de García Márquez, donde también hay una mujer y una niña que llegan en tren y cuyo propósito es despedirse de quien ha sido su hijo y su hermano, respectivamente; aunque ellas lo hacen bajo un sol de justicia y visitando un cementerio.
Es cierto que es muy cinematográfico, tal cual como si estuvieras viendo la escena.

Gracias por la alusión al cuento de García Márquez, le echaré un vistazo. :D
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jilguero
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por jilguero »

Arden escribió: 23 Ene 2022 21:24 Gracias por la alusión al cuento de García Márquez, le echaré un vistazo.
El "color" es lógicamente otro, te dejo aquí el comienzo para que te hagas idea :wink::

El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la ventanilla del vagón. En el estrecho camino paralelo a la vía férrea había carretas de bueyes cargadas de racimos verdes. Al otro lado del camino, en intempestivos espacios sin sembrar, había oficinas con ventiladores eléctricos, campamentos de ladrillos rojos y residencias con sillas y mesitas blancas en las terrazas, entre palmeras y rosales polvorientos. Eran las once de la mañana y aún no había empezado el calor.
- Es mejor que subas el vidrio -dijo la mujer-. El pelo se te va a llenar de carbón.
La niña trató de hacerlo pero la persiana estaba bloqueada por óxido.
Eran los únicos pasajeros en el escueto vagón de tercera clase. Como el humo de la locomotora siguió entrando por la ventanilla, la niña abandonó el puesto y puso en su lugar los únicos objetos que llevaban: una bolsa de material plástico con cosas de comer y un ramo de flores envuelto en papel de periódicos. Se sentó en el asiento opuesto, alejada de la ventanilla, de frente a su madre. Ambas guardaban un luto riguroso y pobre.
La niña tenía doce años y era la primera vez que viajaba. La mujer parecía demasiado vieja para ser su madre, a causa de las venas azules en los párpados y del cuerpo pequeño, blando y sin formas, en un traje cortado como una sotana. Viajaba con la columna vertebral firmemente apoyada contra el espaldar del asiento, sosteniendo en el regazo con ambas manos una cartera de charol desconchado. Tenía la serenidad escrupulosa de la gente acostumbrada a la pobreza...




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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por Arden »

Gracias @jilguero por el fragmento de García Márquez. :60:

Efectivamente, el "color" es diferente, pero es perfectamente comprensible ver el parecido, o que a alguien le recuerde una situación a la del inicio de este relato.
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mayuscula
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por mayuscula »

Me ha llamado la atención el titulo de este cuento y lo he buscado para leerlo. Me ha gustado muchísimo. En unos cuantos párrafos ha conseguido transmitir esa atmósfera triste y opresora de la visita a la cárcel de esa abuela y esa nieta para ver a su hijo/padre.
jilguero escribió: 23 Ene 2022 17:39


En cuanto a los sentimientos que trasmite, en mi caso me he mantenido un tanto fría, he sido más bien espectadora; quizás porque he entrevisto en los personajes, sobre todo en el principal, la anciana, una determinación y una fortaleza que me son ajenas. No me imagino, por ejemplo, estar viendo a mi hijo por última vez y pensar: Al saborear por anticipado que la oiría él, descubrió que ni con una muerte más podrían derrotar su mundo los enemigos. Recogió con entereza el nuevo rostro cuadriculado del hijo para el recuerdo y se sintió de hierro por dentro. En mi caso, habría estado sobrecogida por el dolor y olvidada de cualquier lucha.

Pero lo dicho: ¡un gran relato y muy de mi agrado!

.
Yo entiendo que el autor ha querido transmitir el dolor y la rabia de esa abuela. Ella ya está rota de dolor:
mataron a su nuera, su hijo está preso y no porque sea un asesino, sino por sus ideas politicas, ha perdido su modo de vida (han tenido que quitar vacas porque no pueden atenderlas) y además, le quitan su medio de comunicación con su hijo (ella no sabe castellano y seguramente no tuvo oportunidad de aprenderlo por vivir en un caserio
), con todo eso ¿qué le queda a esa mujer mas que luchar por algo que es suyo y es lo que conoce? Total, ya tiene todo lo demás perdido... Solo le queda su nieta, el caserio y su lengua. Porque el no dejar hablar en este caso el euskera, es una forma más de humillación al vencido.
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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por jilguero »

mayuscula escribió: 27 Ene 2022 00:17 ... el autor ha querido transmitir el dolor y la rabia de esa abuela
Pero en ese momento, con el prisionero delante todavía, me resulta fácil empatizar con el dolor (sería mi reacción), y no tanto con la rabia. Esa la entiendo mejor después, cuando pasa esa primera etapa de dolor. Creo que eso depende de la manera de ser de cada uno (se observan ambas reacciones cuando ocurren barbaridades). Y a mi no me ha impedido disfrutar el cuento en absoluto, solo que me he mantenido como espectadora y no me he implicado emocionalmente. Lo cual habla incluso a favor de lo logrado que está, pues no necesita emocionar al lector (un recurso más fácil) para atraparlo.


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Re: Euskera ez - Ramiro Pinilla

Mensaje por laaguja »

Ya está en el foro el comentario del cuento siguiente y di palabra de ser el último en comentar.

Poco me queda por añadir a lo que aquí se ha dicho. Así, pues, creo que sólo puedo repasar lo que se ha expuesto.

El cuento ha gustado y así se lo he dicho a la vicepresidenta del casino (que es club de juegos y ateneo literario). Ha echado la cabeza atrás y me ha regalado una amplia sonrisa con sus ojos luminosos.

Todos habéis estado de acuerdo en que la frontera en este cuento es el idioma, pero que el cuento no iba sólo de esa barrera divisoria, aunque era imprescindible para redondear el cuento.

Se ha reconocido la salud del español en los territorios con habla propia a pesar de la persecución de que es objeto, sea institucionalmente, sea personalmente, sea con la presión que ejerce un porcentaje de población resentido con su vida. Recuerdo una tertulia televisiva, en los años en los que el alcalde de Oviedo prohibió el boxeo en la ciudad: alguien dijo que lo mejor que le podía ocurrir al boxeo era que lo prohibieran. Todos los aficionados a la dulce ciencia sonreímos porque entendimos el mensaje. El alcalde, tertuliano invitado a esa charla, socialista de padre franquista, se quedó in albis, cuando debería haberse quedado rojo… o azul (color cianótico).

También se ha hablado de nuestra guerra, de vencidos y vencedores, de rencores larvados y odios viscerales (bueno, no lo habéis dicho pero lo interpreto yo libremente).

Se ha hablado del pertinaz txirimiri, del que apunté algo en la presentación y su efecto en la historia que nos cuentan.

Y se ha alabado la cinefilia del cuento dándose detalles: los labios de la amama, la tela tensa del paraguas, la carta del obispo doblada y mojada… (igual no se mojó y me lo he imaginado… es el poder de este cuento).

Se ha hablado de soldados reciclados como guardianes, y de civiles obligados a vivir con miedo… con miedo a que se escape siquiera un "Kaixo".

Pero no se ha comentado una lectura que también juzgo importante. Las protagonistas son dos mujeres en un mundo de hombres, un mundo hostil de carceleros y convictos. Dos mujeres –que para más inri son una vieja y una niña– que logran su propósito entre los portones y rejas de una prisión (tengo para mí que su destino era lo que años más tarde fue el gobierno militar en Bilbao, lugar en el que me vi formando en su patio una mañana tibia y nublada, la madre que los trujo…); si cierro los ojos aún veo las garitas… Aunque a lo mejor esa cárcel estaba en el cuartel de Garellano, ¡y es que en Bilbao todo son cuestas!

Ellas, las dos en comandita, cumplieron su objetivo de visitar al padre y hablar siquiera una palabra en su lengua vernácula, prohibida por decreto del general golpista (lo otro era misión imposible), que de paso prohibió expresamente tres nombres propios: Iñaki, Kepa y Koldobika.

Una tarde de casino, leyendo cuentos, me dijo una amiga: "La diferencia es que las mujeres dan vida, los hombres la quitan". Me atrevo a exponer que en este cuento está dibujado ese aserto.

Quiero destacar también la frialdad del reo. En el trance en el que se encuentra y acierta a preguntar por las cosas del caserío, y ofrece una estrategia a seguir para el mantenimiento de la hacienda familiar, labores que llevarían entre mujeres.

Y sobre la última palabra: "Agur" ("Adiós"), entiendo que es la más dura que una madre puede decirle a un hijo: adiós para siempre, y ello porque es contranatura que los padres sobrevivan a los hijos. Ningún padre debería pasar por la muerte de un hijo. Tengo vividos unos buenos años y conozco historias de hijos muertos y madres que han dejado de vivir… algunas literalmente… un par de ellas muy próximas. Y me han relatado historias de madres en entierros de hijos…

Una vez, en una tertulia de sobremesa, dije esto mismo, que lo más duro en esta vida es que una madre vea morir a su hijo (dije madre pero también padre). Un contertulio le dio una vuelta de tuerca: "es más duro si lo ve morir de hambre". El tercero giró la tuerca un poco más: "más duro ha de ser verlo morir de hambre con los supermercados llenos". Eran los tiempos de la escasez y las restricciones en Moscú y nos informaba la televisión (cuando la televisión informaba y no deformaba).

Pero despedirte así de un hijo, sólo pudiendo decir un agur porque no te dejan hablar con él en la única lengua que hablas…, eso no lo habíamos contemplado ninguno en aquella reunión con los pocillos vacíos.
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