El realismo mágico.

Pues eso, para hablar de un autor en general.

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El realismo mágico.

Mensaje por az681 » 16 Jun 2007 23:24

El realismo mágico.
Conceptos, rasgos, principios y métodos
por María Achitenei




El término "realismo mágico" apareció en la tercera década del siglo XX. Es un estilo en las bellas artes, que fue empleado por primera vez en 1925 por el crítico alemán Franz Roh, aludiendo a una escuela de pintura, y luego por el escritor Massimo Bontempelli, que se refería a una novela suya, como lo subraya Joseph Bernstein en www.geocities.com.

El realismo mágico es una corriente literaria cuyos rasgos principales son la desgarradura de la realidad por una acción fantástica descrita de un modo realista dentro de la narrativa.

Ángel Flores fue el primero en llamar el rico estilo literario suramericano realismo mágico. A finales de los an~os sesenta el término empezó a embarcar a escritores de otros continentes. Paulatinamente, el realismo mágico fue ganando lugar en la conciencia literaria del mundo, hasta el punto que será necesario mucho más de una corriente literaria vanguardista para sustituir el realismo mágico y su poder. El realismo mágico apagó las diferencias culturales empleando una interpretación global y estándar; exagerándola algunas veces, y subrayando la tolerancia de que el ser humano es capaz. El realismo mágico empezó por decodificar la herencia del postmodernismo, así que el primer rasgo del estilo fue tratar las diferencias con deferencia.

El realismo mágico también supera la imaginación de cualquier lector, sin desprenderlo de su cultura y tradiciones y todo aquello que se adquirió por educación, memorias heredadas de sus antepasados y de la vida misma.

El realismo mágico persuadió la novela para que saltara por encima del muro de dos mil años que la historia novelística había construido sobre las lecturas y de prejuicios de la gente; el realismo mágico disuadió a la novela para que continuara el mismo rumbo del postmodernismo, monótono y estéril.

Muchos escritores son considerados como pertenecientes a esta corriente literaria: entre ellos, podríamos mencionar a: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Salmán Rushdie, Lisa St Aubin de Terán, Louis de Berniéres, Gunter Grass, Laura Esquivel. De ellos, Carpentier llama 'real maravilloso' la búsqueda de propiedades mágicas dentro de la realidad misma: "lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad" en su obra El reino de este mundo, (Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1967, pág.12).

Las propiedades que surgen de la realidad son: clarividencia, levitación, vidas largas al estilo bíblico, milagros, enfermedades mitad imaginarias que son exageradas hiperbólicamente; pero todo eso supone fe, como Carpentier lo subraya en la obra citada.

Todo esto representa la parte mágica, mientras el realismo se encuentra en el modo de contar la narrativa: como si el hilo principal fuera realista y lo más importante, mientras que lo mágico no representa más que unos detalles ordinarios de poca importancia. El realismo mágico invita al lector a menospreciar lo real, a apreciar lo milagroso y a despreciar lo histórico.

Los detalles resultan narrados en un tono neutro y sin destacar lo mágico, no sea que el lector le preste demasiada atención. El escritor da lo mágico por sentado.

Pudiéramos tratar de enumerar las causas principales que condujeron a la irrupción del realismo mágico en el siglo XX:

La crisis de la religión: en el siglo de la velocidad y de los grandes descubrimientos técnicos, la humanidad dudaba de sus sentimientos ancestrales, empezando así a buscar algo nuevo, o, por lo menos a llenar los huecos de sus conocimientos sobre la creación del mundo.

El lector del occidente se había cansado de introspecciones y lucha psicológica de las ánimas de los personajes literarios, así que estaba listo para una historia épica rica, que no podría llegar sino superadornada de metáforas, hipérboles y sabiduría. Los lectores habían agotado la serie de experiencias en la literatura del principio del siglo XX y querían regresar a formas más antiguas: a aquellas historias de miles de an~os, contadas de una forma nueva: la del realismo mágico. Los lectores también querían que la actualidad —la realidad social que conocían— fuera pintada en palabras hipnóticas.

El postmodernismo había agotado su manantial y ya no podía inventar estructuras nuevas porque sus frases carecían de lo mágico, de lo ritual y la vivacidad de la existencia: había llegado al punto en que, ya no era sino que un revolcón de oraciones non conformistas, un montón de metáforas muertas. El realismo mágico llena el abismo entre la vida y la creación literaria con la premonición de un acontecimiento milagroso e inesperado, un acontecimiento que va a venir contado de un modo cautivador y cuasi primitivo.

El realismo mágico es una corriente del tipo afectivo, es una corriente experimental y repetida, que usa las más hondas raíces de la subconciencia humana, asumiéndose de este modo el papel ideológico que la religión había perdido, el papel que apela a las emociones y a las experiencias restrictivas, guardadas hasta entonces solo para los elegidos.

El aumento paradójico de la alineación y la soledad en el medio de un mundo más y más aglomerado tenía que ser resaltado en literatura. El postmodernismo ha sido una corriente fría, intelectual, que produce alineación; el realismo mágico expone y envuelve en cosas ordinarias todas las inquietudes previamente presentadas por el postmodernismo en sus introspecciones sin dar una solución.

El realismo mágico hace mover la plaza literaria a formas antiguas, fortaleciendo las estructuras antes de darles vida; el realismo mágico usa el libre albedrío con todo el respeto que emplea en los otros rasgos; da la impresión de que incluso el escritor queda sorprendido del desenlace de su escritura.

El realismo mágico apareció muy pronto después de que los vanguardistas habían experimentado nuevas formas de escribir, así que tuvo la ventaja de poder fundirlo todo y extraer solo los métodos que consideró como los más apropiados para la novela.

El realismo mágico apareció paralelamente con la cultura Beat y ambas corrientes descubrieron, por rutas y raíces distintas, la felicidad de las cosas simples.

El lector mismo pedía algo distinto, dado que el realismo y la realidad resultaban demasiado para soportar; había muerto tanta gente, así que el solo modo de enfrentar a la muerte era burlándose de ella; eso aumentó la necesidad de leer hazañas hiperbólicas emprendidas por personajes ordinarios, o, al revés, sobre personajes hiperbólicos dentro de una vida habitual. El lector necesitaba que lo invisible invadiera su vida para reforzarla, así como todos nosotros necesitamos de los milagros.

Cíclicamente, la gente recrea historias para recordar a sus héroes. Los pueblos e imperios grandes crearon epopeyas en sus períodos de gloria; ahora es el turno de cualquier país para crear historias épicas como cuentos de hadas, dentro del realismo mágico. El poder persuasivo de esta corriente es tan grande que, si creara unos héroes profetas, jugarían un papel demasiado grande para la literatura y entrarían en la vida real y la conmoverían. Así es como sus héroes fracasan en el esfuerzo de llegar a serlo, según la receta mágico- realista.

El realismo mágico es descrito por el lenguaje que usa, que no tiene fronteras; el realismo mágico se lo debe todo a la infinidad del tiempo que describe y a los espacios aislados, delineados solo por metáforas, metamorfosis y reiteración.

"Todos los textos literarios son tejidos de otros textos literarios (...)no hay tal cosa como la dicha originalidad literaria y no hay tales cosas como obras literarias primeras: toda literatura es intertextual"
[Alison Lee, Realism and Power, Postmodern British Fiction, (Realismo y poder), Londres: Editorial Routledge,1990, pag.25]
Por consiguiente, si tratamos de seguir el rastro del realismo mágico y a ver en qué textos se basan sus raíces, podríamos mencionar unas influencias, o la estela de otras corrientes: el Barroco, la literatura picaresca, el gótico, la fábula, la tragedia, los mitos, las leyendas, las supersticiones de las tierras nativas, las alegorías, el realismo social, la parábola, el postmodernismo.

Del realismo, el realismo mágico ha tomado la transparencia del lenguaje, la pseudo objetividad de las convenciones del siglo XX; pero el texto tuvo que expresar más que un oráculo de una sola voz.

Una metáfora amarga que denuncia el agotamiento del realismo queda expresada por Salmán Rushdie en Midnight's Children (Los hijos de la medianoche), Avon Books, Nueva York, 1982, pag.541, que nos dice que las camareras, respetando la manera secreta de un club son ciegas, para no atestiguar las citas de los clientes:

"yo vi que sus ojos estaban cerrados; ojos luminosos y extraterrestres habían sido pintados en sus párpados." (en inglés en original)
Si el realismo se refiere a la semejanza de la obra literaria con nuestra realidad familiar, entonces, si, el realismo mágico es realista; objetos ordinarios, sentimientos familiares, datos históricos son presentados en todas las novelas mágico-realistas, pero ellos están súper adornados en causas y efectos metafóricos sobre un fondo hiperbólico.

El realismo está representado fragmentariamente dentro del realismo mágico, como si solo rastros de la más importante estructura de narrar una historia se abriera paso en el enredo de la narrativa. Migajas del realismo pueden ser reconocidas en la narración mágico-realista por un lector atento:

realismo interior o exterior, basado en detalles;

realismo familiar, que resulta distorsionado por el realismo mágico, por una intromisión de diferencias ligeras de lo conocido;

realismo impresionista, haciendo notas de la percepción mas que encasillando los detalles; también lo opuesto, poniendo los detalles en orden;

realismo puro, que trata de coger una verdad absoluta e imposible;

realismo social, de tipo revolucionario;

realismo espiritual, refiriéndose a las ideas, a los sentimientos, vicios y remordimientos de los personajes;

realismo cruel, pueril, empleado para destacar los rasgos del personaje positivo;

El realismo no es más democrático en ideas que otras corrientes literarias. Pero el realismo mágico lo es: construye mundos imaginarios que representaran para el lector la dificultad en volver a adaptarse a su vida diaria.

El mito ayuda al realismo mágico a lograr el matiz ritual, que, por ser tan antiguo, parece exótico.

El realismo mágico se ramificó y lo que podemos ver hoy son dos grandes tipos: el hispanoamericano y el asiático. Es su dote genética de mezcla de razas y culturas que doto a los escritores con tal explosiva imaginación. Escritores de otros países pertenecen también a ese estilo literario, pero si lo estudiamos y comparamos más profundamente, veremos que las novelas suramericanas llevan el sello de una influencia, mientras que las novelas escritas en inglés llevan el sello de otra influencia, aunque las dos influencias tienen raíces comunes: el Barroco. Mientras las novelas de Salmán Rushdie son más semejantes al Culteranismo español cuyos rasgos fueron: metáforas, lenguaje poético, antítesis de ideas y conceptos, hipérboles, motivos mitológicos y descripciones de tipo sensorial, en la narrativa de Gabriel García Márquez podemos notar rasgos desarrollados del Conceptismo español: Ingenuidad, humor, tendencia moral, sabiduría, metáforas.

El Barroco fue basado en "teatralidad, metamorfosis, ostentación", "sabiduría metafórica esencial", pero también en "movilidad, fluidez y desintegración interior produciendo antítesis al nivel existencial" (Adrián Marino, Barocul, Bucarest, Pág. 306).

El rasgo principal del Barroco fue la oscilación entre la percepción de la realidad y de la irrealidad. El hilo literario se esfuerza por destacar detalles feos, hiperbólicos, extravagantes, ridículos, estridentes, chocantes o conmovedores que están entretejidos en un orden hipnótico para abrumar al lector. Todo eso puede ser notado en la escritura mágico-realista.

Distinto de otros estilos, cuya descripción dentro de la narrativa resulta llena de metáforas muertas, el realismo mágico abunda en metáforas en la secuencia de los acontecimientos: cabe decir que las metáforas son afiladas y vivas, ingenuas y vivaces, irónicas e hiperbólicas, destacando la veloz fluidez de la narrativa. El hipérbaton se usa para poner énfasis a una idea, para subrayar su importancia ya que el hipérbaton confiere al texto calidad lírica y musicalidad.

Pero el Barroco no es el solo manantial que inspiró al realismo mágico: unos sus personajes tienen rasgos del pícaro. Un pícaro es "astuto, hábil, malicioso, travieso, descarado"(Oxford Dictionary). El pícaro cambia varias veces su trabajo y su amo, viviendo una vida tramposa y peliaguda; sería capaz de engañar a todos para sobrevivir, como bien nos muestra el Lazarillo. Mas a su vida le falta la aspiración de un héroe verdadero. El héroe del realismo mágico muy a menudo lucha por la vida de la misma manera que el pícaro. Aadam Aziz (Los hijos de la medianoche) es tal héroe. Vasco Miranda (La última mirada del Moro) es un personaje parásito, muy semejante al pícaro. El pícaro tiene la ambivalencia de un héroe y de un antihéroe, un personaje que se vuelve cíclicamente en vagabundo, sirviendo amos distintos, sazonando sus realizaciones con trampas y bromas pesadas, gastadas a cualquiera, con un matiz de desdeño cínico por los que se lo permiten; la historia es siempre contada en primera persona del singular y tiene un dejo satírico. Al leer Los hijos de la medianoche, por Salmán Rushdie, podemos notar que el pícaro es el antihéroe Shiva, que había sido cambiado al nacer con Saleem, y así Shiva había sido entregado a una existencia pobre, creándose de esa manera la premisa para volverse un pícaro.

La burla tiene matices trágicas o ridículas:

"Clarividencia hizo posible que él arrestara a un futuro traidor antes que el traidor cometiera el acto de traición."
(Vergüenza, por Salmán Rushdie, Londres: Picador,1984, pág. 184).
En el postmodernismo, las fronteras del género literario se fundieron para dejar lugar a la universal comedia grotesca humana: meta ficciones estafadoras llevaron a la vista personajes promiscuos, presentados sea como extraordinarios, sea como admirados por otros personajes por la voz del narrador. El lector es invitado a analizar las calidades narrativas del autor, y a ser espectador de un soliloquio, que resulto una confesión dirigida al lector: mencionamos aquí la entrevista de Martin Amis consigo mismo en su novela Dinero, o Rosa Montero alabando uno de sus libros en la novela La hija del Caníbal. Hubo un tiempo para que la novela se volviera consciente de sí misma.

Cuando esta técnica era nueva —Cervantes y luego Sterne lo habían probado también— los lectores estaban asombrados, pero poco después, ellos necesitaron algo más rico, algo que cubriera más áreas de sus espíritus y sentidos; algo que apelara a los valores morales y que creara otros dado que un individuo puede vivir sin fe, pero un grupo de gente siempre necesitará unos pilares morales para confiar en ellos y guiar las relaciones interhumanas según ellos.

Cuando el postmodernismo dejó de estar de moda, emergió el realismo mágico, cuyos autores redescubrieron los medios del gótico, con monstruos y seres estrafalarios, incesto y violencia, cosas raras e insólitas armas, y lo usaron todo para burlarse de ello, fingiendo tomarlo en serio al mismo tiempo. Los monstruos se volvieron repentinamente en héroes fabulosos que podían fundir los cristales de las tiendas: Oskar Matzerath (El tambor de lata, por Günter Grass), que podían parar el tiempo cuando querían, o podían hacer girar el tiempo: Ursula Iguarán (Cien años de soledad, por García Márquez) o Fevvers (Noches en el circo, por Ángela Carter), imitando de ese modo al legendario monstruo Polifemo del poema épico de Góngora.

El realismo mágico puede ser también descrito, como

"una narrativa corta que a veces es el comentario sobre una sociedad o sobre la condición humana presentada como una alegoría o parábola, casi siempre con un mensaje escondido, aunque no menos claro. Emplea frases utilizadas en los cuentos de hadas y el folklore"
(definición de la fábula, en Enciclopedia de lo fantástico, (Encyclopedia of Fantasy), por John Clute&John Grant, Londres: Orbit, 1999,pág.327).
Como también en la fábula, las historias del realismo mágico tienen una moral, a veces declarada desde el principio, para enfocarla mejor. El realismo mágico usa la fábula para aumentar el valor moral de la escritura; trata de individualizar el fracaso moral de alguna clase social o de una nación, en el país imaginario que construye; por eso, el escritor emplea la sinécdoque, expresando la historia de una familia para la historia de un país entero; otra particularidad es que el escritor duda de los acontecimientos históricos como también de las creencias antiguas presentándolos en el lenguaje del cine —a veces con acentos melodramáticos que se esfuman bajo las metáforas pesadas, bajo las referencias frecuentes a las otras culturas, bajo las alusiones a obras olvidadas o, por el contrario, muy nuevas, y a las más nuevas teorías astrofísicas.

Sin embargo, la referencia cultural está mezclada con hechos grotescos en todos los autores del realismo mágico; líneas surrealistas juntan escenas de pesadilla con influencia gótica:

"eran las doce menos cinco pero el general Rodrigo de Aguilar no llegaba, había un calor de caldera de barco perfumado de flores, olía a gladiolos y tulipanes, olía a rosas vivas en la sala cerrada, alguien abrió una ventana, respiramos, miramos los relojes(...) se oyeron los ruidos viscerales de las máquinas de los relojes en el silencio de un abismo final, eran las doce, pero el general Rodrigo de Aguilar no llegaba, alguien trató de levantarse, por favor, dijo, él lo petrificó con la mirada mortal de que nadie se mueva, nadie respire, nadie viva sin mi permiso hasta que terminaron de sonar las doce, y entonces se abrieron las cortinas y entró el egregio general de división Rodrigo de Aguilar en bandeja de plata puesto cuan largo fue sobre una guarnición de coliflores y laureles, macerado al horno, aderezado con el uniforme de cinco almendras de oro de las ocasiones solemnes, y las presillas del valor sin límites en la manga del medio brazo, catorce libras de medallas en el pecho y una ramita de perejil en la boca, listo para ser servido en banquete de compañeros por los destazadores oficiales ante la petrificación de horror de los invitados que presenciamos sin respirar la exquisita ceremonia del descuartizamiento y el reparto, y cuando hubo en cada plato una ración igual del ministro de la defensa con relleno de piñones y hierbas de olor, él dio la orden de empezar, buen provecho señores."
[El otoño del patriarca, por García Márquez, Mondadori, Pág. 125-126]
El realismo mágico aprovecha de estas cosas grotescas para subrayar la parte socarrona del carácter humano. A ese estilo no pueden faltarle los rasgos oscuros del ser humano, porque, en efecto, el realismo mágico es sátira.

Lo gótico del realismo mágico es trágico: es un intento de burlarse de la muerte y del destino tratando siempre satíricamente de vencerlos. Los elementos de la tragedia son muy poderosos dentro del realismo mágico, porque son semejantes a las estructuras de las tragedias antiguas. Así notamos:

un crimen está seguido por otros, por venganza;

hay un coro para comentar los principales acontecimientos de la obra;

el escritor usa la ironía para resaltar la importancia de la muerte;

los héroes son caracterizados por sus hazañas;

el fin es casi siempre catastrófico;

la historia es sometida al sino;

desde el primer momento de su aparición en la obra, los personajes emprenden su viaje a tropezones sea hacia el cielo, sea hacia el infierno y no hay otra alternativa.

Sin embargo, el realismo mágico es eminentemente catártico: ninguno de los incestos o crímenes es despreciable en el realismo mágico, y eso porque todo es presentado como para surgir en el lector una reacción estética a una solución literaria. Parece ser que el lector está menos envuelto sentimentalmente en la historia mágico realista que en otra, pero está más implicado razonadamente en el realismo mágico que en otro estilo.

Por ser tan irónica —ironía blanda en las novelas de García Márquez o Lisa St Aubin de Terán, e ironía aguda de Salmán Rushdie— la narrativa mágico realista resulta un artificio; pero porque maneja tantos planes de la historia que se ramifican en otras historias, como pasa en la matemática con las superficies Riemann, los elementos artificiales se esfuman, determinando al lector que se preguntara, admirando cada plano, si la narrativa fuera posible.

En el realismo mágico, la tragedia resulta más como la imitación del sacrificio divino que como simples desastres sufridos por los mortales que no abren paso entre ellos y el lector para que todo se volviera mito y adquiriera un dejo ritual. La presencia de la muerte ya no es terrible y horripilante, dado que el realismo mágico apareció después de la segunda guerra mundial cuando había muerto tanta gente; en el realismo mágico la muerte es una presencia diaria y es la vida que logra valores metafísicos: la muerte ya no basta, así que al fin, el lector es testigo de la explosión del mundo entero.

Claro que la mixtura es mucho más compleja y enredada, y contiene también una atmósfera que se adquiere por el desgarro de la realidad, por extender o comprimir unas secuencias de la realidad familiar. Los escritores emplean el coro de la tragedia griega para aumentar las creencias tradicionales y para obtener otros efectos especiales que enfoquen lo antiguo y las supersticiones. En Los hijos de la medianoche el coro es representado por el barquero, luego por la gente y finalmente por Padma.

El lector se da cuenta de que los personajes monstruosos representan solo una alternativa literaria y no los juzgan desde el punto de vista moral, como pasaría en la vida real. Los elementos góticos aumentan en el lector la opinión de que su misma idea sobre los personajes se muestra ser verdadera. Los elementos barrocos, góticos y satíricos salpican el trágico flujo veloz de la narración mágico realista. La velocidad del hilo narrativo hace que la tragedia disminuya y resalta los elementos fantásticos que son contados como si fueran pequeñas realidades sin importancia, lógica y calculadamente.

El realismo y la tragedia no son compatibles dentro de la literatura, así como los son en realidad. El realismo mágico necesita otros argumentos para sostener su compatibilidad dentro de la narrativa y puede adquirirlo volviendo elementos ordinarios, o menospreciados en elementos sagrados. El autor intensifica unos rasgos, multiplica otros y destaca escenas surrealistas (apud Adrián Marino, Dictionar de termeni literari, el capítulo sobre lo fantástico)

En esencia, el realismo mágico trata a lo gótico despreciadamente, lo que significa que el autor emplea las técnicas góticas, pero con desdén. Ese rasgo y la aceleración del hilo narrativo son las dos condiciones sine qua non para que el estilo sea de verdad realismo mágico.

El escritor utiliza también sea una distribución desigual de la atención narrativa, sea un tono monótono describiendo acontecimientos grotescos y escenas conmovedoras, dando la impresión de que todo cuenta lo mismo para la historia. Cuando el narrador nos llama la atención sobre la singularidad de un elemento, él no es fidedigno, lo que en efecto hace es distraernos la atención sobre otro elemento, que es fantástico. Varias veces, el narrador pregunta a sí mismo si la acción a la cual él fue testigo pasó de verdad. Es una duda prestada de la realidad, de los diálogos callejeros.

La metáfora parcial o posesiva del realismo mágico restringe el entero universo a su singular existencia. El narrador hace caso omiso a la realidad, resaltando un acontecimiento reiterado por medio del genitivo, como en los ejemplos:

"la llaga del insomnio"(Cien años de soledad, por Gabriel García Márquez);

"La llaga de la vergüenza" (Vergüenza, por Salmán Rushdie);

"el velo de su solipsismo" (Vergüenza, por Salmán Rushdie);

"El silex de su vergüenza prendió fuego a la yesca de su orgullo" (Vergüenza, by Rushdie);

Ese tipo de metáfora resulta ordinaria una vez sacada del contexto, pero es muy sugestiva dentro de la narrativa: refuerza la singularidad de este estilo narrativo.

La técnica del montaje: aunque el nombre y la descripción de un país, como también otros detalles parecen familiares, a una mirada más profunda podemos observar bastantes anomalías, anacronismos e inadvertencias de que el lector no está conciente. El país puede tener rasgos prestados de períodos distintos e incluso de otros países; el país descrito puede ser totalmente imaginado, pero con un nombre de la realidad. Por eso no debemos fiar de ningún nombre reconocible.

No huelga añadir las teorías científicas que el realismo mágico —Rushdie más que otros autores— emplea en medio de la narrativa. Nos enteramos así de los últimos descubrimientos en cuanto a los agujeros negros, a los universos transmutables.

Como las palabras destino o sino son raramente pronunciadas, el lector tarda mucho en comprender el papel poderoso que el destino desempeña en la novela de tipo realismo mágico. Nada más identificar el hilo del destino narrado, el lector empieza a sospechar una segunda, luego tercera solución, una tercera promesa de la que va a suceder; pero nada de eso ocurre, porque el texto hace implosión por la rigidez del sino. La coincidencia está relacionada con el destino también: ocurre tan frecuente, y algo rítmicamente que el lector tiene la impresión de que está descubriendo el texto en el dibujo de un juego de ajedrez.

Los temas son muy importantes en el realismo mágico: enfermedades inauditas e increíbles aparecen repentinamente sin lógica alguna y desaparecen del mismo modo. El Moro, de La última mirada del Moro, por Rushdie, envejece dos veces más rápidamente que otra gente; el padre de Saleem en la novela Los hijos de la medianoche, por Rushdie, sufre de la enfermedad de volverse blanco, y los habitantes de Macondo, en Cien años de soledad, por García Márquez, sufren de la llaga del olvido.

El tema del mundo repleto alude a los hijos de Nicanor Alvarado, de la novela El otoño del patriarca, por García Márquez, que pueden ser comparados con los hijos de Tulvar Ulhaq, cuyo número crece exponencialmente en la novela Vergüenza, por Rushdie. Todos son concebidos bajo la amenaza de la autoridad del hombre.

El tema de la soledad del dictador se entreteje con el tema del rencor y la maldad, que tiene multifacetas semánticas, que confiere a la narrativa una ilusión que resulta sea cómica, o espeluznante. Son temas del Barroco, de los cuales el realismo mágico se adueñó expresándolos en un lenguaje de colores y sabores, como en la novela La última mirada del Moro, por Salmán Rushdie, que alude a la última mirada del rey árabe Boabdil el Chico, antes de dejar Granada.

Esos temas engendran otros, de venganza, de paternidad desconocida, de los gemelos y muchos otros, pero los temas solos no hacen el estilo. Se necesita el talento del escritor y la intuición del lector para que juntos, crearan el realismo mágico, el más mágico de los estilos literarios.

El realismo mágico es una crónica dentro de la cual son injertados los más fantásticos detalles y milagros hechos por personajes con dones y poderes estrafalarios —que son descritos por sus hazañas— todo en una épica acelerada, llena de cosas grotescas, metáforas, hipérbolae y lenguaje poético.




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Mensaje por az681 » 16 Jun 2007 23:28

Realismo mágico
Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Real maravilloso. Alejo Carpentier. Juan Rulfo. Gabriel García Márquez
http://html.rincondelvago.com/realismo-magico.html

Categoría: Literatura
Introducción

“Latinoamérica es sinónimo de grandes escritores”, y a través de este trabajo quiero demostrar la afirmación anterior. Por que considero que basandome en tan solo cuatro escritores y tres escuelas literarias, con certeza podré mostrar la dedicación y el entusiasmo de nuestra creación literaria.

Latinoamérica en general es rica con su diversidad cultural, pues es una mezcla de la cultura indígena, europea y africana, que han dejado sus huellas y las seguirán dejando en las generaciones venideras.

Aunque generalmente nosotros nos vemos influenciados en todos los aspectos por Europa, Asia y Norteamérica, eso no nos ha quitado la oportunidad de crear y modificar estas tendencias dándoles nuestro toque latino, permitiendo que se desborde nuestra imaginación, por esto la literatura latinoamericana es nueva, original y no a perdido sus raíces, esta es la razón por la cual la debemos mostrara con orgullo al mundo entero.

1. Realismo mágico

Por definición los críticos literarios han utilizado la expresión "Mágico" para designar una tendencia en la novelística del siglo XX. Esta se caracteriza por la inclusión y el respeto a los mitos dentro de un contexto realista. No pocos estudiosos incluyen elementos sobrenaturales, míticos y de la creencia popular. No se trata de "presentar la magia como que fuera real" sino de presentar "la realidad como si fuera mágica". Es una focalización de lo sobrenatural.

El Realismo mágico es un género de ficción plantado principalmente por los novelistas iberoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX. El realismo mágico, como gran parte de la literatura de la segunda mitad de siglo, es esencialmente moderado. Nos muestra la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente contrariedad. El reto que esto supone para la noción común de la "realidad" lleva implícito un cuestionamiento de la "verdad" que a su vez puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones la autoridad de la propia novela.

Estas tendencias se encuentran ya presentes en primeros novelistas, seminovelistas y antinovelistas como François Rabelais y Laurence Sterne; otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas de Vladimir Nabokov “Pálido fuego” y “El tambor de hojalata” de Günter Grass. Pero el realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de 1960 y 1970, en un momento en que el esplendor de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como “Los pasos perdidos”, los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y sobre todo, Gabriel García Márquez, con sus novelas “Cien años de soledad”, “El otoño del patriarca” y “Crónica de una muerte anunciada” las cuales siguen siendo las cumbres de este género.

Fuera del continente americano el realismo mágico ha influido notablemente en la obra del italiano Italo Calvino y del checo Milan Kundera. La tradición inglesa ha tardado más en asimilar el impacto del género, y sin duda no es casual que se deje sentir con mayor intensidad en las novelas de Salman Rushdie “Hijos de la medianoche” y “Los versos satánicos”.

2. Real Maravilloso

"¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?"... Fue la gran pregunta del novelista cubano Alejo Carpentier en el prólogo a su novela “El reino de este mundo”, publicada en 1949, convirtiéndose en el padre de lo real maravilloso.

Lo Real Maravilloso es uno de los mayores aportes de Latinoamérica a la literatura universal. Fue el escritor cubano Alejo Carpentier quien intentó definir esta corriente, cuyo postulado esencial se basa en el propósito de resaltar el elemento extraordinario de nuestra cultura. Aquellos hechos que escapan a lo estrictamente racional y se instalan en nuestro quehacer cotidiano, haciendo natural lo que para otras culturas sería mágico, sobrenatural o sencillamente inverosímil.

En lo que respecta a los cuentos, el mayor elogio que podemos hacerle a su obra, es el reconocimiento a su capacidad de construir un espacio propio, un mundo mítico en el cual ocurre aquello que hace de ella, ese lugar mágico en el que se funden lo real y lo maravilloso para, precisamente como ocurre en "La luz es como el agua", dejarnos llevar por la magia de su narrativa e internarnos en ese mar infinito de calidad y talento, que caracterizan a lo mejor de su producción literaria.

Lo Real maravilloso es un movimiento latinoamericano que muestra nuestra cultura, las creencias de los indios, con drama y fantasía que se une para dar un contexto muy original y irreal para otras culturas mas no lo es tanto para Latinoamérica.

3. Diferencia entre lo Real maravilloso y Realismo mágico

El problema conceptual sobre la diferencia entre el “Realismo Mágico” y lo “Real Maravilloso” ya dura más de treinta años. En los últimas décadas del siglo pasado se incrustó en la literatura otro término que vino a complicar la polémica, el “Realismo Fantástico”.

El realismo mágico es una tendencia internacional que surge hacia 1918 y que se da tanto en la pintura como en la literatura. Los rasgos que le atribuyó Franz Roh en su libro de 1925 sobre las diferencias entre el expresionismo y el postexpresionismo (realismo mágico) en la pintura también se pueden aplicar a la literatura. Aunque la primera manifestación del realismo mágico en un cuento de cualquier país ocurrió en 1920 con; “El hombre muerto” de Horacio Quiroga, la tendencia llegó a su auge unas décadas después con ciertos cuentos de Borges y con Cien años de soledad de García

Márquez. En el realismo mágico, se plasma un mundo totalmente realista en el cual de repente sucede algo inverosímil, como en el cuento de Quiroga cuando un colono acostumbrado a luchar contra la naturaleza se cae sobre su machete cruzando la cerca de alambre de púa. El detalle mágico realista es que mientras agoniza, no siente absolutamente nada de dolor y no se ve ni una gota de sangre y la naturaleza queda totalmente tranquila, impasiva.

En cambio, lo real maravilloso no es una tendencia internacional ni tiene límites cronológicos. Proviene de las raíces culturales de ciertas zonas de la América Latina, raíces indígenas y africanas que pueden manifestarse tanto en la literatura colonial como en las novelas de Alejo Carpentier y de Miguel Ángel Asturias. Mientras el realismo mágico se distingue por su prosa clara, precisa y a veces estereoscópica, la de lo real maravilloso luce un barroquismo o sea una prosa superadornada. Para el autor mágico realista, el mundo es un laberinto donde las cosas más inesperadas, más inverosímiles (sin ser imposibles) pueden ocurrir del modo más antidramático. Para los que practican lo real maravilloso, sus personajes indígenas o negros de Guatemala, Cuba o el Brasil creen en los aspectos mitológicos o espirituales de su cultura.

4. Realismo Social

Estamos viviendo un momento muy difícil de nuestra historia, en el que desgraciadamente los vicios han triunfado y se han vuelto normales ciertas prácticas inmorales, cuyos ejemplos tenemos a diario en los pomposos negociados de funcionarios públicos de alto rango, o de empresarios inescrupulosos, que han sobresalido a gracias a la miseria de las grandes mayorías, a tal punto de llegar a convencernos de que el sinónimo de la honestidad, es la tontería.


En un ambiente como este, parece descabellado hablar de nuestras manifestaciones culturales, de creación literaria, de nuestros escritores o poetas, cuando deberíamos pensar en el país y su crisis económica. Pero, las víctimas más afectadas, han sido nuestras almas y nuestras mentes, porque a merced de ciertas políticas educacionales y culturales erradas, la carencia de identidad nacional y la ignorancia, se han apoderado de nuestros pensamientos, dejándonos sin la capacidad de conocer y amar nuestra cultura.

Sin embargo, siempre será tiempo de iniciar un camino tras las huellas de nuestra literatura.

Así lo acredita la presencia de grandes nombres en esta época: Demetrio Aguilera Malta, Adalberto Ortiz, Alfredo Pareja Diezcanseco, Jorge Icaza, Joaquín Gallegos Lara y otros,

cuya temática social, bien en el indigenismo, en la novela social o en la narrativa revolucionaria, dejan huella profunda y extensa en el panorama literario latinoamericano e internacional.




Tal es el caso de “Huasipungo” de Icaza que ha dado la vuelta al mundo o Las cruces sobre el agua de Gallegos Lara, adaptada aun al género dramático.
E una generación que utiliza la realidad del momento, denuncia esa realidad con energía, tratando de ser la voz del necesitado, del injustamente tratado.


“Las cruces sobre el agua”, de Gallegos Lara, recoge la matanza de los obreros el 15 de noviembre de 1922. “Huasipungo” de Jorge Icaza, presenta la explotación y el maltrato del indígena en la serranía ecuatoriana por parte del hacendado y de un poder político parcializado hacia el lado de los fuertes.
Los Treinta fueron además una época en la que se desarrollaron el sindicalismo a un nivel sin precedentes, se inició la lucha de clases por influencia de los acontecimientos internacionales que vivían el triunfo proletario en la revolución Rusa de 1917 y la crisis económica mundial de finales de los años veinte.
Por otro lado, algo muy interesantes del realismo social es que no fue estático, sino que convivieron en él varias formas expresivas: naturalismo, modernismo, costumbrismo e indigenismo. No olvidemos tampoco, que la adopción de la realidad como sustento temático se ha dado en todas las direcciones: la realidad del campo y la naturaleza, la de la explotación y el sufrimiento, la del indígena, la de la rebeldía, circunstancias que explican la diversidad del realismo.

5. Gabriel García Márquez

Nació en 1928 en Aracataca fue primero un periodista, redactor de “El Universal”, “El Heraldo” y “El Espectador”, luego trabajó para la agencia cubana de noticias, “La Prensa” en Colombia, en la Habana y en Nueva York. Debido a sus ideas políticas izquierdistas, se enfrentó con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y hubo de pasar las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

Es un gran escritor y novelista Colombiano, sus novelas más conocidas son “Cien años de soledad”, que narra en tono épico la historia de una familia colombiana, y en la cual

se pueden rastrear las influencias estilísticas del novelista estadounidense William Faulkner, y “El otoño del patriarca”, en torno al poder y la corrupción política. “Crónica de una muerte anunciada”, es la historia de un asesinato en una pequeña ciudad latinoamericana, mientras que “El amor en los tiempos del cólera”, es una historia de amor que se desarrolla también en Latinoamérica. “El general en su laberinto”, por otro lado, es una narración ficticia de los últimos días del revolucionario y hombre de estado Simón Bolívar. También es autor de varios libros de cuentos como “La increíble y triste historia de Eréndira y de su abuela la desalmada “ o “Doce cuentos peregrinos”. García Márquez ha despertado admiración en numerosos países occidentales por la personalísima mezcla de realidad y fantasía que lleva a cabo en sus obras narrativas, situadas siempre en Macondo, una imaginaria ciudad de su país. Su última obra publicada, “Noticia de un secuestro”, es un reportaje novelado sobre el narcoterrorismo colombiano.

Por su gran aporte a la literatura mundial con estas magnificas obras el colombiano se hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1982 y fue formalmente invitado por el gobierno colombiano a regresar a su país, donde ejerció de intermediario entre el gobierno y la guerrilla a comienzos de la década de los ochenta.

6. Álvaro Mutis

Es un poeta y narrador colombiano, nació en 1923 en Bogotá aunque pasó parte de su infancia en Bélgica y desde la década de 1960 reside en México.

Desde muy joven empezó a colaborar en revistas literarias y publicó su primer libro de poemas, “La balanza”, en 1947, en colaboración con Carlos Patiño. “Los elementos del desastre” es un poemario donde aparece por primera vez su emblemático personaje Maqroll el gaviero, uno de los grandes hitos de la literatura en lengua española de este siglo. Hacia 1960 inicia un viraje hacia la prosa, con “Diario de Lecumberri”, escrito en la cárcel mexicana del mismo nombre. En 1973 publica la novela “La mansión de Araucaíma” y recoge sus poemas desde 1948 a 1970 en Summa de Maqroll el gaviero. En 1983, se le concede el Premio Nacional de la Literatura de Colombia. Entre sus otras obras en prosa merecen destacarse “La nieve del almirante”, que recibió en Francia el premio a la mejor novela extranjera, “Ilona llega con la lluvia”, “Un bel morir”, “La última escala del Trump Steamer”, “Amircar” y “Abdul Bashur, soñador de navío”. Tanto en poesía como en narrativa, Mutis utiliza un lenguaje complejo, lleno de imágenes y sugerencias del más allá, con Maqroll como testigo de tragedias de muerte y degeneración.

7. Mario Vargas Llosa

Nació en 1936 en el Perú y estudió en ese lugar, Bolivia, Piura y Lima. En 1959 viajó a París y luego a Madrid, donde estudió y publicó su primer libro, “Los jefes”, una colección de cuentos. Pasó un largo tiempo en exilio voluntario, primero en París, después en Barcelona y finalmente en Londres, donde reside actualmente; entre 1974 y 1990 vivió en su país. Recientemente, adoptó la ciudadanía española, es considerado uno de los más grandes novelistas hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, al lado de Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. Es básicamente un realista, y a veces un regionalista, cuyas obras reflejan la convulsa realidad social peruana y en algunos casos la latinoamericana, sacudida por conflictos de tipo racial, sexual, moral y político.

Su representación artística de esa problemática no es, sin embargo naturalista, sino que incorpora las técnicas narrativas más innovadoras de la novela contemporánea. Es, por la fecundidad, riqueza y hondura de su obra creadora y por su continua presencia en el debate sobre asuntos relativos a libertad, violencia, censura y justicia, una de las personalidades intelectuales más activas e influyentes de la actualidad.

Alcanzó la fama por primera vez al ganar el importante Premio Biblioteca Breve, de Barcelona, con su novela “La ciudad y los perros”, que es una de las expresiones más características de ese momento de renovación en la novelística hispanoamericana que se conoce como "el boom", del cual era el representante más joven. Su novela nos muestra imágenes de gran violencia, tensión dramática y cuestionamiento moral sobre autenticidad, responsabilidad y heroísmo.

La rigurosa objetividad y la indeclinable tensión con las que plantea sus conflictos, cede un poco en la segunda etapa de su producción novelística, que se distingue por toques de humor grotesco, como en “Pantaleón y las visitadoras”. Una importante porción de su obra ensayística puede leerse en “Contra viento y marea”. Sus memorias tituladas “El pez en el agua”, ofrecen un apasionante y minucioso recuento de su experiencia como frustrado candidato presidencial en las elecciones peruanas de 1990. Ha escrito además libros de crítica literaria, obras teatrales e incontables páginas periodísticas en diversos lugares del mundo.

8. Juan Rulfo

Nació en 1918 en México, fue un novelista y cuentista, haber nacido en Jalisco, ciudad que fue escenario de la guerra cristera (1926-1929) habría de influir mucho en su vida y en su obra.

Escribió “El llano en llamas” y “Pedro Páramo”, un cuento y una novela, respectivamente traducidas a todos los idiomas. Gano varios premios, entre ellos el Príncipe de Asturias, 1983. Simplificando, su obra se ha etiquetado como realismo mágico o estereotipado como indigenista. Emparentado con la tradición de la literatura de la Revolución Mexicana (Azuela, Guzmán, Muñoz).

Fue merecedor de muchas criticas entre las cuales me cabe mencionar las siguientes: Monsiváis sintetiza: "En nuestra cultura nacional Juan Rulfo ha sido un intérprete absolutamente confiable… de la lógica íntima, los modos de ser, el sentido idiomático, la poesía secreta y pública de los pueblos y las comunidades campesinas, mantenidas en la marginalidad y el olvido…". Para Borges, "Pedro Páramo es una de las mejores novelas de la literatura de lengua hispánica, y aún de la literatura".

Juan Rulfo murió en 1986 en ciudad de México.

Conclusión

Para concluir quiero decir que la novela latinoamericana a sufrido muchos cambios a través de la historia pues la variedad de sucesos culturales, sociales, económicos y políticos han tenido repercusiones sobre esta.

Gracias a la innovación y originalidad de nuestros escritores, nuestra literatura ha podido ingresar al reconocimiento universal y de esta manera hemos logrado que se conozca nuestra riqueza literaria.
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madison
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Mensaje por madison » 17 Jun 2007 12:24

Az esto es para imprimirlo y leerlo tranquilamente ¡chico que currada! :wink:

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Mensaje por az681 » 17 Jun 2007 15:32

Así fomentamos el tema del realismo mágico tan de moda ultimamente en nuestro foro. :D :D :D y creamos a la par un interesante debate.
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marchello
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magia

Mensaje por marchello » 17 Jun 2007 17:44

En verdad encuentro muybueno articulo, para leerse con calma.
Garcia Marquez ,je,je.Retrato magistral de A.Latina en aquel angel
tercermundista de milagro imperfectos que hacia brotar dientes nuevos
a los ciegos y hablar ingles a los leprosos. :D
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Babel
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Mensaje por Babel » 30 Jun 2007 15:16

Me gusta el realismo mágico, esa mezcla de realidad de fantasía, esa exageración de la realidad.... cuando lo conocí (Gracias a Cien años de soledad, ese libro al que le debo tanto) me fascinó, me divirtió, me conmovió... una maravilla.

Gracias, Az, por el artículo, ahora no puedo imprimirlo, pero lo haré en el curro, para leerlo con la calma que se merece.

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Mensaje por az681 » 01 Jul 2007 15:48

Gracias Babel.Aver si entre algunos cuantos llegamos a formar un hilo sobre el tema. :D :D :D
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Mensaje por Babel » 22 Abr 2008 08:25

Az, subo este hilo para recomendar a todos los que nos gusta esta "manera mágica de contar la realidad" a un autor: Goran Petrovic, y su libro La mano de la buena fortuna.
El hilo está abierto, hemos hecho un miniclub y en general ha gustado mucho. :D

Así que si te animas... :wink:

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Mensaje por az681 » 22 Abr 2008 11:45

LO TENGO EN MIS LIBROS PENDIENTES.TAN PRONTO COMO CONSIGA UN HUECO ME DEDICARÉ A ÉL. :lol: :lol: :lol: 8)
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Mensaje por Babel » 22 Abr 2008 12:06

A ver si te gusta. Ya comentaremos cuando te pongas con él. :wink:

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Mensaje por nosin » 23 Abr 2008 09:11

Te leí ayer, Babel. El libro de Goran Petrovic lo tengo en pendientes, claro, pero me da un poco de miedo mucho realismo mágico en un libro. En Cien años de soledad está muy dosificado y sazona la obra, pero me pregunto si no habrá demasiado realismo mágico en La mano de la buena fortuna. Parece que envuelve toda la historia, ¿no?.

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Mensaje por az681 » 23 Abr 2008 11:42

No es descartable que el realismo mágico se haya producido unos años antes entre los autores gallegos como Valle-Inclán. 8) 8) :lol:
Busca siempre la belleza.

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Mensaje por nosin » 23 Abr 2008 12:56

az681 escribió:No es descartable que el realismo mágico se haya producido unos años antes entre los autores gallegos como Valle-Inclán. 8) 8) :lol:
¿Te refieres a las sonatas, por ejemplo?

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Mensaje por Babel » 23 Abr 2008 14:39

nosin escribió:Te leí ayer, Babel. El libro de Goran Petrovic lo tengo en pendientes, claro, pero me da un poco de miedo mucho realismo mágico en un libro. En Cien años de soledad está muy dosificado y sazona la obra, pero me pregunto si no habrá demasiado realismo mágico en La mano de la buena fortuna. Parece que envuelve toda la historia, ¿no?.

Pues no es por desanimarte Nosin, pero sí, tiene mucho realismo mágico, casi está en la frontera de lo fantástico porque en la historia pesa más el lado mágico que el real. :roll: :wink:
No se puede comparar con Cien años de soledad porque no tiene nada que ver, es otra manera de emplear este recurso.
A su favor tienes todas las buenas opiniones de los del miniclub, yo creo que ha gustado de manera unánime. Imagino que habrás leído todas las cosas favorables del libro que fuimos poniendo.
Ahora, tú decides. :60:

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Mensaje por nosin » 23 Abr 2008 21:33

Babel escribió:A su favor tienes todas las buenas opiniones de los del miniclub, yo creo que ha gustado de manera unánime. Imagino que habrás leído todas las cosas favorables del libro que fuimos poniendo.
Ahora, tú decides. :60:
Os seguí todo el miniclub. De hecho, cuando me aburra, me meto otra vez en el hilo y lo leo de nuevo. No te digo más que hasta me saludó un tal Anastas. Un chico muy correcto, oyess :361:

Yo de fantasía cero, Babel, lo que pasa que el libro me lo he apuntado porque parece que se lo pasa uno extraordinariamente sin beber ni fumarse nada, ¿no? Vamos, que estabais como secuestrados todos... :roll:

Me da grima comprarlo y que no me guste es caro :roll: Bueno, pero sí creo que hay que leerlo :wink:

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