Definición de una carta

Aquellas maravillosas cartas.

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madison
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Definición de una carta

Mensaje por madison » 14 Feb 2008 12:04

Supongo que cada uno de nosotros la definición es distinta, aquí pongo la mia, ya lo hice en su dia en los foreros escriben, espero que no moleste que coloque aquí también el mismo escrito si es así, lo borro :lol:

Mi definición es esta:

"Hay palabras que te absorben.....te atrapan y te envuelven de tal manera que cuando las lees no puedes prescindir ni escapar de ellas.

Me refiero a las palabras escritas. A las cartas. Cuando pasa el tiempo esas palabras se convierten en recuerdos. Y esos recuerdos en sombras.....son sombras inacabadas en ellas te das cuenta que falta algo por completar. Quedas envuelto en el recuerdo de esas palabras que van dirigidas a ti.
Quieres olvidar, pero ese olvido no llega a completarse jamás, incluso aunque tú lo desees con toda el alma no llega,es imposible.
Son palabras que se han escrito desde y con el corazón; y, ahí están, plasmadas para que las leas cada vez que lo desees.
Palabras que en el momento que se han escrito te han hecho soñar, reir, encontrarte en el paraiso, sentir que eres importante; también han hecho que llores, que te deprimas porque en esa ocasión no has recibido la respuesta que tú esperabas, o sencillamente te ha hecho volver a la realidad. Sueños imposibles de alcanzar.
Hay ocasiones que cuando las escribes te notas torpe y te atascas, cuesta horrores que salgan, pero por suerte hay otras veces que fluyen de tal manera que aunque al principio tienes la sensación de no decir gran cosa, si te detienes unos momentos sientes que en el fondo lo dicen todo, son palabras a veces torpes, pero a la vez claras, diáfanas, cristalinas......

Basta con entender y saber leer a la persona que las escribe. Y si existe ese entendimiento, intuyes todo su significado. Si llegas a entender a esa persona, ves lo fácil que es traspasar esa barrera y ver nítidamente a esa maravillosa persona que escribe por y para ti. Y si ella está en tu misma situación también logra verte a ti. así surge yn encuentro que quizá si no fueran por esas palabras escritas no se llevaría a término jamás."·

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madison
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Mensaje por madison » 14 Feb 2008 12:04

Escribir la vuestra no? a ver si me dejais aqui solita :lol:

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gaviero
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Mensaje por gaviero » 18 Feb 2008 22:40

Más que definición, voy a intentar describir las notas características de la carta, al menos para mi.

Podemos distinguir tres momentos en la vida de una carta, el primero es el de su concepción; cuando nos enfrentamos a la hoja en blanco, con la estilográfica en nuestra mano (es mi herramienta de escritura), aunque sepamos de antemano lo que queremos decir, se produce un momento de incertidumbre sobre la manera de expresar los sentimientos. Dura apenas un suspiro ya que, una vez que comenzamos a rasgar el papel con las palabras, todo parece ir cobrando vida propia; nuestros sentimientos, sean del tipo que sean, se plasman con fluidez, y la carta va cobrando forma, liberándonos de cualquier prevención.
El segundo momento se produce con la lectura por parte del destinatario; evidentemente las palabras cobran toda su fuerza y el mensaje transmitido se percibe plenamente.
Finalmente, y una vez qe el tiempo ha transcurrido, la reelectura de la carta, bien por parte del destinatario o conjuntamente con su autor (u otra persona), vuelve a producir nuevas sensaciones.
"Todo cuanto se aprende no se olvida jamás, aunque se olvide."

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madison
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Mensaje por madison » 21 Feb 2008 15:35

Rafael Argullol: Es interesante ver cómo los géneros de la comunicación amorosa se han ido volviendo cada vez más sintéticos, y en cierto modo cada vez más tramposos; o de trampas más vinculadas a lo que sería la propia trampa del encantamiento de la publicidad de nuestra época.
Delfín Agudelo: ¿Es paradójica una carta de amor a través de un correo electrónico?

R.A.: No; es posible. Pero es casi el paso de lo que era el poema épico al haikú; o del poema épico al epigrama. Claro, ésa es la grandeza del sms, a diferencia del e-mail. Yo que he sido una persona muy poco dada a lo electrónico, me gusta mucho el lenguaje del sms, porque exige un carácter conceptual y sintético que encuentro muy interesante. Evidentemente, esta carta de amor se puede dar, pero exige en el escribiente una estrategia distinta a lo que era la carta de amor tradicional: le exige una estrategia o bien más metafísica, o muchísimo más imaginista, casi sensorial. El sms se acerca a la pincelada, mientras que la carta de amor en cierto modo se acerca al tratado.

D.A.: Pensaría que la caligrafía es un elemento fundamental. En la carta de amor, podríamos llamarla “caligrafía amorosa”: aquella que confirma quién la ha escrito. La diferencia entre una carta de amor escrita en ordenador o con la mano es abismal. Es más ameno recorrer ese mapa interior de mano de la caligrafía amorosa.

R.A.: Confirmaría lo que dices. Incluso en la época de las máquinas de escribir, a finales del XIX y durante todo el siglo XX, las cartas amorosas en general continuaron escribiéndose a mano; mientras se escribía masivamente a mano, la carta personal —la amorosa, que es la reina de las cartas personales— se seguía escribiendo a mano. Evidentemente en nuestros días todo lo que son los procedimientos tecnológicos tienden a camuflaje, a la neutralidad del camuflaje. Pero nadie te dice que la nueva tecnología no vuelva a reproducir la necesidad de la caligrafía. El escáner ahora nos da una posibilidad caligráfica, pero sin embargo—y esto lo he oído— mucha gente está regresando a la escritura a mano. Quizás no para escribir un libro, como es mi caso, sino para la nota personal se está volviendo en cierto modo a la utilización de caligrafías personales. De lo contrario, evidentemente, el trazo neutro camufla. Ocurre que el lenguaje sintético, por ejemplo de los sms más que del e-mail, es un lenguaje de trampa y de camuflaje. Y en ese sentido es muy interesante ver que facilita el hecho de hacer una jugada en un tablero de damas: luego de la jugada, esperas el movimiento que pueda hacer la otra persona. Los grados de compromiso son muy distintos; es un tema fascinante el de la palabra entre los amantes, o entre los aspirantes a amantes.
En la carta había una estrategia a largo plazo: el que la escribía pensaba en cómo sería la recepción. Había un tiempo. En el mejor de los casos, había mensajeros de por medio, y pasaba todo un día antes de la recepción y retorno de la respuesta. Esto fue sustituido brutalmente por el teléfono, que fue el método más descarnado que se ha inventado. Tenías que desnudarte completamente. Si llamabas a una mujer o a una amante, tenías que descubrir todas las cartas por la instantaneidad de la comunicación. Y eso ahora ha sido sustituido por algo mucho más sibilino, que es una instantaneidad como la del e.mail o el sms, pero camuflada. Ofreces un fragmento, esperas el otro, ofreces otro, y así sucesivamente, y si esos fragmentos, como las piezas de un puzzle, van encajando, te atreves a la realización en conjunto. Si nos vieran desde fuera otros animales superiores— que es probable que nos vean— escribirían algo parecido a lo de Gerald Darrell sobre los usos y rituales amatorios de algunos animales, porque esos distintos intercambios semánticos o semióticos en la comunicación amorosa marcan muchísimo lo que son los rituales y las sensibilidades de una determinada época. Todo son cartas de amor. El telefonazo del aspirante amante al objeto de su deseo también es una carta de amor verbal, pero brutal. Y un e-mail, o un sms, también, pero son distintos modos de comunicación, y van desde el signo escrito, así sea de manera lapidaria, hasta la Divina Comedia.

[Publicado el 21/2/2008 a las 09:00

http://blogs.elboomeran.com/blog-post/2 ... omentarios

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maverick
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Mensaje por maverick » 06 Mar 2008 07:29

madison escribió:Escribir la vuestra no? a ver si me dejais aqui solita :lol:


Hola Madison... perdona que no me haya fijado en este hilo hasta hoy :D... La verdad es que tienes unas ideas geniales en los distintos hilos que nos presentas...

No me atrevo a dar una definición como tal, porque pienso que para mí una carta representa un estilo de escritura en sí mismo, con todo lo que ello conlleve en cuanto a normas, etc. Sin embargo, a pesar de criterios técnicos, creo que es el escrito más sencillo puesto que no es preciso tener estudios superiores para desarrollar una carta y, a la vez, aún siendo un sencillo escrito, puede contener las más grandes emociones y los más profundos sentimientos.

Una carta puede llevar amor, amistad, alegría, humor, pasión, añoranza, deseos de paz, de unión, de libertad, etc. Una carta también puede llevar odio, ruptura, dolor, división, puede provocar, encender y crispar. Hay cartas que piden ayuda. Las hay que la ofrecen. Otras cumplen sin más. También las hay profesionales. Algunas empresas las requieren en un perfil de búsqueda de candidatos a un puesto. Las hay que tienen un molde hecho y tan sólo se cambian nombres, como en los juzgados, en los notarías, etc. Pero, para mí, lo que quiero entender por carta es la carta personal, la que va de una persona a otra entendiendo así una relación entre ambas que no tiene porqué ser una relación física, tangible, visible... Yo mismo (como tanta otra gente) he mantenido correspondencia con personas que jamás he conocido y son cartas que conservo con cariño porque llevan emociones y problemas de personas como yo, que tienen vidas como la mía, que, en cierto modo, me hacen sentir el mundo como un lugar pequeño donde muchos otros seres como yo se esfuerzan por encontrar un camino en mitad del bosque tratando de ver el sentido de las cosas y el curso del destino...

Una carta la siento de un modo diferente a lo que siento al leer un libro, incluso aunque la carta no esté dirigida a mí. De alguna forma, interviene un mecanismo en mi interior que detecta si lo que leo es una carta y cuándo así es, se abre una compuerta más en mis sentidos y le doy una valoración mayor en el plano emocional. Quiero decir, la misma expresión de sentimientos adquiere para mí mayor importancia si está en el contexto de una carta que fuera de esta. Tal vez eso explique que tiendan a gustarme mucho los artistas que recogen correspondencias en sus libros.

Espero no haberme líado tanto como para no hacerme entender, Madi. Sólo quería dejar mi manera de sentir ante las cartas, pero es muy temprano :D

Un abrazo, guapa
Maverick
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Mensaje por madison » 06 Mar 2008 14:30

No te has liado en absoluto Maverick, te he entendido a la perfección.
Aunque sea sin querer esta mañana tempranito mientras me tomaba mi café con leche y sin apenas podre abrir los ojos (hasta que no me lo tomo no soy persona) tú estabas pensando en mi, casualidad simpática :wink:
Me alegra que te gusten mis propuestas.
Recibir una carta es muy emocionante, hoy en día supongo que la emoción es cuando se recibe correspondencia por correo electrónico, en otros tiempos cuando se llegaba a casa lo primero era abrir el buzón, hoy abrir el ordenador.
Y en otros tiempos la llave del buzón costaba introducirla, hoy el ordenador tarda mucho en conectarse, todo esto sucede cuando esperas la carta o correo de alguien importante...

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Mensaje por madison » 03 Abr 2008 15:57

Extraído de: http://w3.cnice.mec.es/eos/MaterialesEducativos/mem2001/scripta/gen/generos/epistolografia.htm

EPISTOLOGRAFÍA

El género epistolar o epistolografía comprende recopilaciones de correspondencia ficticia o real. Las cartas (epistulae) pueden adoptar muy diversos carácteres y tonos, asimilando rasgos de otros géneros literarios, y de ese modo van más allá de la simple comunicación dirigida a un destinatario.

Este género había sido cultivado por los griegos, pero en tanto que la epistolografía griega es ficticia, un puro ejercicio de estilo, la latina puede ser también real. Muchos autores, particularmente los historiadores, se valieron del género epistolar insertando en sus obras cartas ficticias.

Las diferencias entre los autores se corresponden con las diferencias entre los destinatarios, las épocas y las distintas situaciones de cada uno. Pero todos tienen en común la sinceridad en la expresión y la vivacidad del estilo, factores que, además, convierten las cartas de documentos literarios en históricos.

Tipos de cartas

La carta privada es aquella que va dirigida a un destinatario real, que comparte unas vivencias comunes con el emisor, el cual no la escribió con ánimo de verla publicadas. Este tipo de carta pretende poner a un destinatario ausente al corriente de una determinada situación, o bien hacerle partícipe de unos sentimientos. Suele ser breve y el estilo abunda en recursos expresivos, tomando rasgos de la lengua vulgar y familiar.

La carta pública va dirigida a un público concreto, más o menos restringido y, por ello, su contenido es de tipo general y no se tratan aspectos íntimos. Desde el punto de vista formal, el autor muestra mayor cuidado en cuanto a su estilo que en las privadas.

En la carta abierta, el autor expone por extenso sus convicciones morales, políticas o sociales, dirigiéndolas al gran público, aunque nominalmente haya un destinatario individual. Se halla muy próxima al discurso oratorio, pues con ella el autor pretende persuadir a la opinión pública en la dirección de sus propias ideas y se vale de figuras retóricas.

La carta doctrinal constituye una especie de opúsculo o tratado, destinado a un público amplio. De modo parecido al actual ensayo, versa sobre cuestiones filosóficas o científicas

La carta nuncupatoria, o dedicatoria, sirve de introducción a una obra literaria para dedicársela a personajes determinados que favorecen al autor.

En Roma se desarrolló más que en Grecia la carta poética. Está escrita en verso y sus temas son muy variados. Puede dirigirse a personajes ficticios o reales. Destacan las Epístolas de Horacio, las Heroidas de Ovidio y las Cartas desde el Ponto, escritas por este poeta desde su destierro.

Cicerón

Cicerón (106-43 a.C.) nació en Arpino, de una familia poco conocida perteneciente a los caballeros rurales. Cuando era un niño, su padre se trasladó a Roma con su familia. Fue una persona ávida de saber cuya formación abarcó, además de retórica y jurisprudencia otras materias: literatura, historia, filosofía, etc.

Aunque los nobiles lo miraban por encima del hombro como homo novus que era, gracias a sus méritos personales desarrolló una brillante carrera como abogado y político, que culminó con el consulado (63 a.C.), durante el cual descubrió y sofocó la conspiración que un aristócrata, Lucio Catilina, tramaba para conseguir el poder. Después del asesinato de César, Marco Antonio apresó y dio muerte a Cicerón, en venganza por los discursos en que este lo había atacado.

Su intensa actividad literaria abarcó muchos campos: discursos oratorios, tratados de retórica, obras filosóficas, y el que aquí nos ocupa: sus cartas. Precisamente la verdadera personalidad de Cicerón se pone de manifiesto en su correspondencia, recopilada, seleccionada y publicada en su mayoría por su amigo, el editor Pomponio Ático. Se conservan más de novecientas cartas, parcialmente redescubiertas por Petrarca a mediados del siglo XV. Los temas que abarcan las cartas de Cicerón, privadas o públicas, son muy variados: acontecimientos íntimos o familiares, oficiales, políticos, etc.

Los 16 libros de las Epistulae ad familiares (escritas entre el 62 y el 43 a.C.) se agrupan por destinatarios. Ático publicó tras la muerte de Cicerón las Epistulae ad Atticum, igualmente en 16 libros (escritas entre el 68 y el 43 a.C.), dispuestos en su mayor parte por orden cronológico. Las Epistulae ad Quintum fratrem, en 3 libros (escritas entre el 60 y el 54 a.C.), recogen la correspondencia recíproca entre Cicerón y su hermano Quinto. Por último, se conservan algunas cartas de las Epistolae ad Marcum Brutum, originalmente recogidas en 9 libros.

Las cartas de Cicerón sirvieron de modelo a las de Plinio el Joven. Frontón extrajo de ellas información sobre los temas que Cicerón había tratado: filosofía, política, retórica, etc.

Horacio

Horacio (65a.C-8 a.C.) escribió 23 cartas poéticas, compuestas en hexámetros y recogidas en los dos libros de sus Epistulae. En el primer libro predominan las cartas de temas filosóficos y morales. Las cartas del segundo libro están consagradas a la teoría literaria, destacando la Epistula ad Pisones (Epístola a los Pisones), dedicada a los hijos de su amigo Pisón, carta que se conoce particularmente con el título de Ars poetica; en ella propugna una imitación sin servilismos del arte de los griegos.

Ovidio

Ovidio (43a.C.-17 d.C.) escribió quince epístolas poéticas en dísticos elegíacos, agrupadas bajo el título de Heroidas. Salvo en el caso de Safo, que escribe una carta a Faón, se trata de cartas dirigidas por heroínas legendarias a sus amados: Penélope a Ulises, Fedra a Hipólito, Dido a Eneas, etc; se incluyen también entre estas cartas las respuestas de algunos amantes, como la de Paris a Helena.

En su destierro en Tomis, Ovidio escribió los doce libros de sus Tristia y los cuatro libros de las Epistulae ex Ponto también en dísticos elegíacos. Se trata de colecciones de cartas dirigidas a personajes romanos para que intercedan por él, y se le levante la pena de destierro que le fue impuesta por una misteriosa culpa. En Tristia se omiten los nombres de los destinatarios, para no comprometerlos, según Ovidio.

Séneca

Al final de su vida, Séneca escribió sus Cartas morales a Lucilio (Ad Lucilium epistulae morales), 124 cartas recopiladas en 20 libros. Lucilio era un amigo de Séneca, que a pesar de su modesto linaje había conseguido el rango ecuestre. Aunque Lucilio gustaba de la filosofía, las cartas que Séneca le dirige constituyen un cruce ficticio de preguntas y respuestas. Las cartas están llenas de enseñanzas morales sobre la manera de soportar la adversidad, que su autor, Séneca había conocido tras caer en desgracia bajo el reinado de Nerón, de quien había sido preceptor.

Plinio el Joven

Era sobrino de Plinio el Viejo, y contaba 19 años cuando éste murió durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. En época del emperador Trajano, de quien fue amigo personal, escribió 235 cartas, recogidas en 9 libros. La perfección formal de estas cartas, y el hecho de que cada una verse sobre un solo tema hace pensar que Plinio concibiese desde un principio la idea de publicarlas.

Plinio tomó como modelo a Cicerón. Las cartas reflejan la sociedad romana bajo el reinado de Trajano y, por ello, tienen un gran valor histórico. Destacan las dos dirigidas a su amigo el historiador Tácito a propósito de la erupción del Vesubio, así como las cartas dirigidas al emperador sobre cómo debía tratarse

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Mensaje por gaviero » 04 Abr 2008 13:18

Magnífico ensayo sobre las cartas madison, te felicito.

Por cierto,hoy he terminado de leer una pequeña colección de cuentos, Pruebas de escritura de Ana Rossetti, que incluye uno titulado Las tres cartas de una vedette, que con independencia de su corta extensión me ha parecido genial.

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Mensaje por madison » 04 Abr 2008 13:25

Hola Gaviero :lol: estoy contenta de verte. ¿qué tal todo? :wink:
me apunto ese libro :wink:

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Mensaje por madison » 18 Abr 2008 22:39

Una carta es una llegada.
Una carta es encontrarte
Una carta es hablarte
Una carta es escucharte
Una carta es sentirte
Una carta es olerte
Una carta es experiencia
Una carta es tristeza
Una carta es sueño
Una carta es impaciencia
Una carta es sonrisa
Tu carta es mi anhelo

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Mensaje por Arena » 18 Abr 2008 23:04

Esperanza, sonrisas, odio, anhelo, lágrimas, tristeza, triunfos, recados, risas, hijos, noches, alegría, buen tiempo, recuerdos, noticias, cuidados, planes, imágenes, complicidad, amor, buenos días, distancia, olvido, amistad...

El universo entero

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Mensaje por gaviero » 19 Abr 2008 16:25

madison escribió:Una carta es una llegada.
Una carta es encontrarte
Una carta es hablarte
Una carta es escucharte
Una carta es sentirte
Una carta es olerte
Una carta es experiencia
Una carta es tristeza
Una carta es sueño
Una carta es impaciencia
Una carta es sonrisa
Tu carta es mi anhelo


¿Quien puede resistirse a escribirte cartas?
"Todo cuanto se aprende no se olvida jamás, aunque se olvide."

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Mensaje por madison » 21 Abr 2008 12:47

:wink:

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Mensaje por WaraWara » 22 Abr 2008 13:04

Arena escribió:Esperanza, sonrisas, odio, anhelo, lágrimas, tristeza, triunfos, recados, risas, hijos, noches, alegría, buen tiempo, recuerdos, noticias, cuidados, planes, imágenes, complicidad, amor, buenos días, distancia, olvido, amistad...

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Y vergüenza...

¿Nunca habéis escrito una carta porque os intimidaban las palabras cara a cara? ¿Nunca habéis escrito una carta de la que después os habéis avergonzado? Avergonzar, no arrepentir, que éste es otro matiz.

Saludos, B.
No me indigno, porque la indignación es para los fuertes; no me resigno, porque la resignación es para los nobles;
no me callo, porque el silencio es para los grandes. Y yo no soy fuerte, ni noble, ni grande.
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Mensaje por Arena » 22 Abr 2008 13:13

Una vez escribí una carta a alguien que era mi amigo. En ella le confesaba que estaba enamorada de él. Esa misma tarde, después de haberla echado al buzón (qué tiempos aquéllos!) le llamé para pedirle que no la leyese, que la rompiese.

Me dijo que lo haría. Jamás me preguntó que decía la carta y yo a él nunca le pregunté si la había roto, me hubiese parecido que traicionaba nuestra amistad.

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