Anton Chejov

Pues eso, para hablar de un autor en general.

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madison
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Anton Chejov

Mensaje por madison » 25 Abr 2008 13:25

Antón Pávlovich Chéjov (en ruso Антон Павлович Чехов)
(17 de enero(jul.)/ 29 de enero de 1860(greg.), Taganrog, Ekaterinoslav Governorate, Imperio Ruso - 2 de julio(jul.)/ 15 de julio de 1904(greg.), Badenweiler, Baden-Wurtemberg, Imperio alemán)

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Dramaturgo y autor de relatos ruso, es una de las figuras más destacadas de la literatura rusa. Hijo de un comerciante que había nacido siervo, Chéjov nació el 29 de enero de 1860 en Taganrog, y estudió medicina en la Universidad Estatal de Moscú. Mientras todavía estaba en la universidad publicó relatos y escenas humorísticas en revistas. Casi no ejerció la medicina debido a su éxito como escritor y porque padecía tuberculosis, en aquel tiempo una enfermedad incurable. La primera colección de sus escritos humorísticos, Relatos de Motley, apareció en 1886, y su primera obra de teatro, Ivanov, se estrenó en Moscú al año siguiente. En 1890 Chéjov visitó la colonia penitenciaria de la isla de Sajalín, en la costa de Siberia, para escapar de las inquietudes de la vida del intelectual urbano, y posteriormente escribió La isla de Sajalín (1891-1893), un relato de su visita. La frágil salud de Chéjov le llevó a trasladarse en 1897 de su pequeña propiedad cercana a Moscú a Crimea, de clima más cálido. También hizo frecuentes viajes a los balnearios de Europa central. Casi a finales de siglo conoció al actor y productor Konstantín Stanislavski, director del Teatro de Arte, de Moscú, que en 1898 representó su obra La gaviota (1896). Esta asociación de dramaturgo y director de teatro, que continuó hasta la muerte de Chéjov, permitió la representación de varios de sus dramas en un acto y de sus obras más significativas como El tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). En 1901 se casó con la actriz Olga Knipper, que había actuado en sus obras. Chéjov murió en el balneario alemán de Badweiler el 14/15 de julio de 1904. La crítica moderna considera a Chéjov uno de los maestros del relato. En gran medida, a él se debe el relato moderno en el que el efecto depende más del estado de ánimo y del simbolismo que del argumento. Sus narraciones, más que tener un clímax y una resolución, son una disposición temática de impresiones e ideas. Utilizando temas de la vida cotidiana, Chéjov retrató el pathos de la vida rusa anterior a la revolución de 1905: las vidas inútiles, tediosas y solitarias de personas incapaces de comunicarse entre ellas y sin posibilidad de cambiar una sociedad que sabían que era inherentemente errónea. Algunos de los mejores relatos de Chéjov se incluyen en el libro publicado póstumamente Los veraneantes y otros cuentos (1910). Dentro del teatro ruso, a Chéjov se le considera como un representante fundamental del naturalismo moderno. Sus obras dramáticas, lo mismo que sus relatos, son estudios del fracaso espiritual de unos personajes en una sociedad feudal que se desintegraba. Para presentar estos temas, Chéjov desarrolló una nueva técnica dramática, que él llamó de “acción indirecta”. Para ello diseccionaba los detalles de la caracterización e interacción entre los personajes más que el argumento o la acción directa. En una obra de teatro de Chéjov muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que las ideas y sentimientos expresados. Algunas de sus obras fueron inicialmente rechazadas en Moscú, pero su técnica ha sido aceptada por los dramaturgos y los espectadores modernos, y sus obras aparecen con frecuencia en los repertorios dramáticos. © eMe

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1582

Bibliografía - Wikipedia en inglés
Teatro
Platónov (That Worthless Fellow Platonov, más conocido como Пьеса без названия ['Sin título'] o simplemente, Platonov; c. 1881)
Sobre el daño que puede causar el tabaco o "Sobre el daño que hace el tabaco" (On the Harmful Effects of Tobacco; О вреде табака, 1886, 1902)
El canto del cisne (Swansong; Лебединая песня, 1887) — obra en un acto
Ivanov (Ivanov; Иванов, 1887)—drama en cuatro actos
El oso (The Bear o The Boor; Медведь: Шутка в одном действии, 1888)—comedia en un acto
La petición de mano (A Marriage Proposal; Предложение, c. 1888-1889)—un acto
Trágico a la fuerza: de la vida veraniega o "Un trágico a pesar suyo" (A Tragedian in Spite of Himself o A Reluctant Tragic Hero; Трагик поневоле, 1889)
La boda (The Wedding; Свадьба, 1889)—un acto
Tatiana Repina (Татьяна Репина, 1889)—one act
El demonio del bosque (The Wood Demon; Леший, 1889)—comedia en cuatro actos
Aniversario (The Festivities; Юбилей, 1891)
La gaviota (The Seagull; Чайка, 1896)—comedia en cuatro actos
Tío Vania (Uncle Vanya; Дядя Ваня, 1899-1900)—basado en "El Demonio de Madera")
Tres hermanas (Three Sisters; Три сестры, 1901)—drama en cuatro actos
El huerto de los cerezos (The Cherry Orchard; Вишнёвый сад, 1904)—comedia en cuatro actos
En el camino real (On the High Road; Na Bolshoi Dorogue, 1884) - un acto

Narrativa
The Shooting Party (1884)

Novellas
  • La estepa (The Steppe; „Степь“, 1888)
    Cinco novelas cortas :arrow:
    • - Una historia aburrida (1889) - (Skuchnaia istoria)
      - El duelo (The Duel; „Дуэль“, 1891)
      - Relato de un desconocido (An Anonymous Story, también traducida como: The Story of an Unknown Man/The Story of a Nobody, 1893) „Рассказ неизвестного человека“
      Tres años (Three Years; „Три года“, 1895)
      My Life (1896), Моя жизнь
    Historía de mi vida (My Life; Моя жизнь, Diciembre 1896)
Cuentos No Ficción
  • La isla de Sajalín o Un viaje a Sajalin (A Journey to Sakhalin; Остров Сахалин, 1895):
    • Sakhalin Island (1891–1895)
      Across Siberia
Epistolar
Correspondencia, con Maxim Gorki (1898)
Letters of Anton Chekhov to His Family and Friends: With a Biographical Sketch (1920)
Letters on the Short Story, the Drama, and Other Literary Topics, by Anton Chekhov. Selected and Edited by Louis S. Friedland (1924)
The Letters of Anton Pavolvitch Tchekhov to Olga Leonardovna Knipper
The Life and Letters of Anton Tchekov (1925)
The Personal Papers of Anton Chekhov. Introduction by Matthew Josephson (1948)
The Selected Letters of Anton Chekhov. Edited by Lillian Hellman and translated by Sidonie Lederer (1955)
DEAR WRITER, DEAR ACTRESS: The Love Letters of Anton Chekhov and Olga Knipper (1997)
Anton Chekhov's Life and Thought: Selected Letters and Commentary. (1997)
Sobre literatura y vida [Cartas, pensamientos y opiniones], edición y traducción de Jesús García Gabaldón (2019) (A Life in Letters)

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julia
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Mensaje por julia » 25 Abr 2008 21:01

Es facil de leer, mucho mas que Tolstoy y Dosto....
Mejor empezar por los cuentos, dicen que la dama del perrito es un poco reaccion a Anna Karenina.....
El teatro tambien es muy innovador a partir de las traducciones al ingles es un clasico mundial, y suconcepto de teatro cambio muchas pautas en los clasicos norteamericanos del siglo XX,
Ademas a partir de la puesta en escena de La gaviota trabajo con Stanislawki, que cambio el concepto del teatro, creo que se caso incluso con una de las actrices que representaban sus obras.
Ya podéis comprarlo Los mohicanos de Paris

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az681
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Mensaje por az681 » 26 Abr 2008 17:37

Chejov parte de lo minúsculo para explicar la inmensidad de sentimientos y comportamientos humanos. 8) :lol:
Busca siempre la belleza.

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MrMarlowe
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Mensaje por MrMarlowe » 27 Abr 2008 04:33

Chéjov me parece un autor de indiscutible calidad, un verdadero innovador de la literatura (sin que aún hoy algunos se den por enterado). Tanto en el cuento como el teatro Chéjov se movió con solvencia y habilidad. Si bien es cierto que toda su obra no es tan buena, algunos de sus relatos cabrían dentro de ese género (excesivo sin duda) de las obras maestras de la literatura. Y volviendo una vez más (al que yo tanto citó) a Pitol, escribe sobre Chéjov en El arte de la fuga, en un pequeño recorrido por su obra titulada: Chéjov nuestro contemporáneo:

Una modalidad del relato chejoviano es su fragmentación, a veces su pulverización. No se trata de un capricho. Es la respuesta forma a una de sus inquietudes fundamentales. El mundo de Chéjov parece girar en torno a un eje: la incomunicación. La ruptura de la comunicación se da sobre todo entre las personas más sensibles, más generosas, y afecta las relaciones más delicadas, las de los amantes, los amigos, las existentes entre padres e hijos. Los personajes poco a poco enmudecen, las palabras se les congelan, y cuando se ven forzados a hablar coagulan el lenguaje, lo infectan, de modo que aquello que podrías ser fiesta de reconciliación se transforma en duelo de enemigos o, peor aún, en indiferencia desdeñosa.

Este sólo fragmento es un comentario de los tantos (tan acertados usualmente) que escribe Pitol sobre la obra de Chéjov.

Un Saludo.
Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores y bastantes fastidios.
-Sergio Pitol
http://mrmarloweoffice.blogspot.com/

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julia
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Mensaje por julia » 27 Abr 2008 09:05

La union con Stanislavski lo convirtio tambien en un revoluciconario en el teatro. Buscaba sobre todo la naturalidad, tanto en la forma como en la interpretacion.
Ya podéis comprarlo Los mohicanos de Paris

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madison
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Mensaje por madison » 28 Abr 2008 21:31

Bloom dice de Chejov:
Incluso los cuentos más tempranos de Chéjov muestran la delicadeza formal y el clima sombríamente reflexivo que lo convierten en el artista indispensable de la vida no vivida y en el más influyente de todos los cuentistas que vinieron después de él. Digo ‘todos’ porque las innovaciones formales del cuento chejoviano, aunque profusas, tuvieron menos consecuencias que su introspección shakespeariana, su trasvase al cuento, largo o corto, de la innovación capital que introdujo Shakespeare en la caracterización de los personajes: la ‘presentación directa’ que hacen de sí mismos (...) En cierto modo, Chéjov era aún más shakespeariano que Turguéniev (...) Uno debería escribir, dijo Chéjov, de modo que el lector no necesite explicaciones del autor. Con las acciones, conversaciones y meditaciones de los personajes tiene que bastar, práctica que siguió también en sus mejores obras teatrales (...).

Creo que es bastante acertado, aunque no siempre stoy de acuerdo con las afirmaciones de Bloom.
Por otra parte, creeis que si no hubiese sido por su tuberculosisis hubiera dedicado el mismo tiempo a escribir y dejar de lado un poco a la medicina?

Me gusta el tipo de personajes que crea, en un principio el diálogo parace simple, pero a medida que lees y te metes en la historia notas la profunidad que engendra.
Es una escritura llena de compromiso.

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az681
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Mensaje por az681 » 28 Abr 2008 21:40

La vida del joven Chéjov (Artículo publicado por Guillermo Cabrera Infante, en El País, lunes 11 de agosto de 2003)

El dramaturgo y narrador ruso Antón Chéjov (1860-1904), presentado aquí por el cubano Guillermo Cabrera Infante, es una de las más señeras figuras del realismo: empezó su carrera literaria publicando relatos humorísticos y posteriormente brillaría por sus cuentos breves, y por su teatro, donde sobresalen piezas como Tío Vania, La gaviota, y El jardín de los cerezos, estrenada por el célebre teórico Konstanin Stanislavsky.

”Antocha Chejonte” era el seudónimo de Antón Chéjov cuando comenzó a escribir, que escribía cuentos, anécdotas y sketches cómicos. Ahora se acaban de publicar muchas de estas breves notas (escribió cientos de ellas) con que se ganaba la vida y la de su numerosa familia.

Nada hacía dejar ver que sería el gran artista literario que era cuando murió en Alemania en 1904. De los grandes escritores rusos (Gogol, Dostoievski y Tolstói), Chéjov componía el cuarteto. Pero era el de origen más humilde.

Hijo de un tendero y nieto de siervos, nació en Taganrog, y cuando la familia se trasladó a Moscú quedó atrás cuidando los pocos intereses de su padre. Luego, en Moscú, estudió medicina, que ejerció irregularmente.

Se hizo ciudadano de Moscú, pero viajó mucho. Cuando murió en un balneario alemán sus últimas palabras las dijo en alemán, idioma que no hablaba. Después de decir en ruso que se moría, dijo: "Ich sterbe", tal vez hablando con el médico alemán que vino urgente a atenderlo.

El médico, curiosamente, fue al teléfono y pidió una botella de champán bien fría. Chéjov probó de una copa y dijo: "El champán no es bueno con el corazón vacío". Algunos biógrafos dicen que dijo ”estómago” en vez de corazón. La primera versión lo hacía un romántico; la otra, el realista que había sido siempre.

Hay como postmortem un dato incongruente. Su cadáver viajó de Alemania a Moscú en un tren que tenía un aviso en sus vagones: "Ostras frescas". A Chéjov le habría gustado saberlo.


Fui a Moscú en busca de Chéjov. Había sido muy importante en mi vida y en la de todos nosotros. Mi hermano Sabá escribió un guión basado en su cuento La mujer del boticario. Néstor Almendros quería dirigirlo, pero lo hizo finalmente Tomás Gutiérrez Alea, que lo convirtió en un corto sin mucha distinción o factura.

No fui a buscar su tumba (Chéjov muerto no me interesaba), sino rusos que tuvieran una relación y un interés en el escritor. El Ministerio de Culturame puso en contacto con una especialista, mujer de edad mediana con los restos de una gran belleza. Buscamos un lugar apartado en el inmenso lobby del hotel Ukraina, donde nos hospedábamos los miembros de una delegación de periodistas.

Hablamos de Chéjov y la especialista se asombró de que el escritor interesara en Cuba. Le dije que más debía asombrarla que Lenin hubiera llorado al leer La sala número 6. Me respondió que Lenin nunca lloraba. Supe por su tono que no era leninista.

Tampoco lo era yo; fuí el único miembro de mi delegación que se negó a visitar la tumba en la Plaza Roja, aunque entonces eran dos los grandes muertos: Lenin y Stalin. Después llegué a lamentar no haber visto el cadáver de Stalin hecho una momia inerte.

Volviendo a mi conversación con la erudita especialista en Chéjov, cuando le dije que Chéjov se sentiría muy bien en la Unión Soviética me respondió más cortante que cortada: "Lo dudo". Pero a Chéjov le gustaba que la gente toda trabajara, le dije.

"Cuando ese trabajo", me dijo ella, "era voluntario, sí. Pero no creo que le gustaran los trabajos forzados". De haber tenido esta entrevista algunos años después habríamos hablado del Gulag, pero entonces habría sido un acto de presencia. No de ella, sino mío. Preferí preguntarle por el Museo Chéjov.

"Chéjov no está en los museos", me dijo, "sino en sus libros". Debía decirle que los había leído todos, los que estaban en español. Aunque habíamos hablado en francés. Nos despedimos.


Pero visité el Museo Chéjov. Estaba en lo que debió ser un apartamento de clase media, ahora habitado por unas mujeres que saludaron a mi guía y se mostraron muy solícitas. Aparentemente no visitaba mucha gente el museo de Chéjov.

Vi las habitaciones, que no eran muchas, y recordé que Chéjov escribía aun en medio de la algarabía de su familia, que peleaba siempre. Vi su escritorio, que era breve y parecía más bien el mueble para una máquina de coser. Pero, cuando ya me iba, vi algo conmovedor. En el patio colgaban unas piezas de ropa de una tendedera y el frío había congelado las camisas, que parecían hechas de cartón. Pensé que podrían haber sido las camisas de Chéjov, un hombre siempre humilde.

Chéjov era humilde con respecto a su literatura. Según Thomas Mann, demasiado humilde. De no haberlo sido tanto, tendría otro puesto en la historia literaria. Dice Mann que la opinión que tiene un escritor de su obra siempre influye en la que tendrán sus críticos.

La gran influencia que ha tenido Chéjov está en su teatro. En Inglaterra, por ejemplo, se lo pone tanto casi como a Shakespeare. Aunque no se puede decir que yo sea un gran amante del teatro, en Moscú me invitaron a ver una representación de La gaviota puesta en escena por el Teatro de Moscú.

Era una representación habitual y mi guía me dijo que era una exacta copia de la puesta en escena original. Antes de empezar la función me señaló a una placa que había en mi asiento. "Desde aquí, Stanislavski dirigía los ensayos", me dijo. Sabía la opinión que tenía Chéjov de Stanislavski: decía que había demasiados grillos en el sonido ambiente.

"A veces", se quejaba, "los grillos no dejan oír a los actores". En la escena los actores ahora reproducían la representación original, hasta volvían los grillos. Me di cuenta de que el teatro y los actores eran otro museo Chéjov. Pero fue a mi regreso de Moscú que conocí realmente a Chéjov.


Caminaba por París cuando me encontré con una librería de viejo en la Rive Gauche. Entré y, no más dejar atrás la puerta, vi en unos anaqueles, pero central, la biografía de Chéjov de David Magarshack, que era famosa por su veracidad.

La compré enseguida y esa misma noche la comencé a leer en el hotel. Aquí estaba el largo, inexplicable viaje que hizo Chéjov hasta la isla de Sajalín, cuando atravesó Siberia en toda clase de transportes: diligencias, coches, trineos, porque todavía no se había construido el ferrocarril transiberiano.

A pesar de su enfermedad (Chéjov, aunque médico, se negaba a considerar su gravedad), Chéjov a su regreso confesó que nunca se había sentido mejor que durante el viaje. Sajalín era una colonia penal rusa y Chéjov escribió un largo reportaje de su largo viaje y su estancia entre los condenados. Todos están de acuerdo en que es un libro menor sobre un viaje inútil: nadie sabe por qué lo emprendió Chéjov, y sus razones siempre fueron especiosas.


Aquí estaba también su terrible almuerzo en el restaurant Hermitage de Moscú, en el que sufrió una grave hemoptisis. No murió, pero estuvo gravemente enfermo y fue cuando admitió que padecía una tuberculosis avanzada.

Su enfermedad no aparece en sus cuentos, pero sí en sus cartas: era un corresponsal asiduo, escribió miles de cartas. Muchas fueron para Olga Knipper, durante su noviazgo: Chéjov estaba en Yalta, en la Crimea, por su clima, y Olga estaba en Moscú porque era una actriz del Teatro de Arte. Terminaron casándose y ella vivió la vida de una viuda eminente hasta 1957, cuando murió.

Magarshack describe a Chéjov como un hombre alto, con bigote y barbilla, que usaba quevedos como si fueran gafas y estaba siempre muy atildado con su traje de tres piezas, pero su pelo más revuelto que bien peinado. Su voz, que apenas alzaba, era calmada y el médico era un mal paciente.

Ya era una personalidad literaria considerable cuando comenzó a escribir para el teatro. Así fue como conoció a Olga Knipper, quien mantuvo su nombre de soltera y siguió actuando cuando se casó con Chéjov, y después de enviudar. Olga era de origen judío por parte de padre, pero Chéjov nunca padeció de antisemitismo, ese mal ruso que se manifestaba no sólo en los diversos pogroms, sino en la vida común.

Cuando regresé a La Habana, la culminación de mi viaje fue un programa de televisión del semanario Lunes de Revolución en Televisión.

Consistió de una biografía ilustrada con fotos (Chéjov fue uno de los autores rusos más retratados, siempre con su purito en la mano), y la adaptación de uno de sus cuentos, en el que evidenciaba su pesimismo más allá de todo remedio progresista (que era lo que pretendía el programa), y su melancolía.

Los comunistas locales lo tildaron de reaccionario, refiriéndose a la vida del autor de La señora del perrito y a su literatura toda. En su perspectiva crítica se habían olvidado del Chéjov humorista y su visión del mundo, que daba a sus cuentos un tono psicológico maestro, y fue muy influyente en otros escritores rusos como Bunin y Zoshchenko, y en escritores ingleses como William Somerset Maugham. Mi programa comenzaba por una frase que se mantiene todavía: "Antón Chéjov era un gran escritor".


Ahora, adelantándose a la celebración de los 100 años de su muerte, se publican varias biografías y nuevas colecciones de sus cuentos y el gran éxito teatral del año fue la puesta en escena de sus Tres hermanas. Chéjov está bien vivo en el teatro y con la publicación de su antología de cuentos tempranos su nombre está en todas las revistas y páginas literarias.

Una antología, The undiscovered Chekhov, ha coleccionado 51 cuentos de nuevo traducidos o traducidos ahora. Un Chéjov renovado y sus historietas son en realidad una introducción a la modernidad, y son una muestra temprana de la literatura del absurdo: Chéjov, una vez más un innovador del arte de narrar. Estas viñetas, sketches y falsas anécdotas pertenecen a la época en que Antón Chéjov firmaba ”Antocha Chejonte” y fue feliz.

Su importancia en el siglo XX no pudo ser mayor y ha influido no sólo en la literatura y en el teatro, sino también en el cine.

Antón Chéjov es el escritor ruso más vivo y su influencia se extiende también a este siglo XXI haciéndolo nuestro contemporáneo.
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Mensaje por madison » 28 Abr 2008 21:50

Estoy de acuerdo con todo lo que dice Cabrera Infante :wink:

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Re: ANTON CHEJOV

Mensaje por Raskólnikov » 08 Abr 2009 10:38

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Tenías la foto de su tumba Madison? :) se encuentra en Moscú.

44 años, la verdad es que la tuberculosis mató a muchos por su época a temprana edad.
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Re: Anton Chejov

Mensaje por Berlín » 28 May 2012 16:26

¡me encanta!

para los que no habéis nada de él os recomiendo comenzar con este relato: Una apuesta.


:hola:

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Re: Anton Chejov

Mensaje por Fernando Vidal » 15 Jul 2012 21:06

Chéjov me gusta mucho. Dejo una foto de él y su esposa Olga Knipper que siempre me pareció interesante:

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«Soy un investigador del Mal, ¿y cómo podría investigarse el Mal sin hundirse hasta el cuello en la basura?» Informe sobre ciegos.

http://fragmentafragmentaria.blogspot.com/

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Re: Anton Chejov

Mensaje por natura » 16 Jul 2012 11:53

Recomiendo la lectura de la correspondencia entre la pareja, muy amena :arrow: viewtopic.php?p=774457#p774457
MC Conmemorativo del Centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós
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The ‘earth’ without ‘art’ is just ‘eh’

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