Roger Wolfe

¿Qué es poesía? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... ¡eres tú!

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RAOUL
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Roger Wolfe

Mensaje por RAOUL » 12 Nov 2009 23:57

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Roger Wolfe nació en Westerham, condado de Kent, Inglaterra, el 17 de octubre de 1962. En 1967 su familia se trasladó a España. Wolfe se educó en el Colegio Inmaculada, de los padres jesuitas, de Alicante.
Entre 1980 y 1983 cursó estudios de lengua y literatura inglesa y de francés en el West Kent College, en Tonbridge, Inglaterra.
A lo largo de los años ochenta desempeñó todo tipo de trabajos ocasionales, antes de dedicarse a la enseñanza del inglés como idioma extranjero, de donde pasó a la traducción técnica y literaria, y finalmente a la interpretación simultánea.
En 1986 publicó su primer libro, Diecisiete poemas, en los míticos talleres tipográficos de Ángel Caffarena; la imprenta Dardo (antes Sur), de Málaga.
Desde entonces ha publicado cerca de veinte obras, que incluyen libros de poemas, colecciones de relatos, volúmenes de lo que él mismo denomina «ensayo-ficción» (que son lo que podríamos llamar cuadernos de bitácora, o de escritor), diarios y novelas. Todas ellas, salvo el poemario Tangling Through the Slime (aparecido también en España, en versión bilingüe del autor), escritas en español, su lengua literaria de adopción.
Roger Wolfe ha traducido asimismo al español diversos libros de Lawrence Block, James Crumley, Charles Bukowski, Victor Bockris, William Burroughs y Gregory Corso, entre otros. Durante más de cinco años colaboró con reseñas, artículos, crónicas y entrevistas, de contenido literario, cinematográfico y de interés general, en varios medios impresos de difusión nacional.
La plástica, polimorfa y poderosa obra de Wolfe entronca con la de autores anglosajones como T. S. Eliot, William Saroyan, Hemingway, Raymond Chandler, Bukowski, Carver o Hubert Selby, y la de clásicos contemporáneos franceses como Baudelaire, Blaise Cendrars, Sartre o Céline; sin olvidar el enorme influjo que en ella ha tenido el legado de los grandes maestros hispanos, entre los que podría citarse a Jorge Manrique, Rubén Darío, Neruda, César Vallejo o Cernuda.
Roger Wolfe está considerado el impulsor, a partir de la década de los noventa, del nuevo realismo literario español, y el escritor más vigoroso y original de su generación, con una obra de gran peso filosófico, que derriba barreras entre géneros y se conforma como la expresión de lo que el propio autor llama Escritura Total.

Fuente: http://www.rogerwolfe.es/



Obra poética
Diecisiete poemas, Ángel Caffarena, Málaga, 1986.
Días perdidos en los transportes públicos, Anthropos, Barcelona, 1992.
Hablando de pintura con un ciego, Renacimiento, Sevilla, 1993.
Arde Babilonia, Visor, Madrid, 1994.
Mensajes en botellas rotas, Renacimiento, Sevilla, 1996.
Cinco años de cama, Prames, Zaragoza, 1998.
Enredado en el fango (Treinta y seis poemas en inglés. Edición bilingüe. versiones españolas del autor.) Colección Línea de Fuego, Oviedo, 1999.
El invento (antología poética), selección de Aurora Luque y Emilio Carrasco, Cuadernos de Trinacria, Miguel Gómez Ediciones, Málaga, 2001.
El arte en la era del consumo (poemas y relatos), Sial, Madrid, 2001.
Vela en este entierro, Ediciones del 4 de AGOSTO, Logroño, 2006.
Días sin pan, Renacimiento, Sevilla, 2007.
Noches de blanco papel, Poesía completa (1986-2001) Huacanamo, Barcelona, 2008.


Noches de blanco papel

Tú contra el mundo
y el mundo contra ti.
Y en esta guerra solo hay una
cosa que es segura:
aquí va a haber
un muerto.


A ninguna parte

Los pensionistas hablan de trombosis
en los autobuses
o aguardan el final
en los bancos de los parques públicos,
entre excrementos de palomas y jeringas
ensangrentadas,
o me paran en la calle
ante escaparates llenos de electrodomésticos
para preguntarme la hora
e interesarse por la raza de mi perro.
Son las cinco de la tarde y todo
en la ciudad apesta a muerte.
Sé que es inútil. Llegar a casa,
ponerme aquí delante y redactar
quince o veinte líneas, qué más da,
esta especie de salvoconducto
a ninguna parte.


Días sin pan

Viernes y lo llaman Santo.
Ni Dios por las calles. Paz.
No tenemos pan y está todo cerrado.
Me he levantado a las cero siete horas
para ponerme a trabajar.
Son las diez y media y luce el sol
sobre un cielo muy azul
resquebrajado de gritos de gaviotas.
Según la radio, España
ya ha empezado a arder.


En blanco y negro

Me despierto y hay un vaso medio lleno
de bourbon encima de la mesa, unas cerillas,
un paquete de Winston en el que alguien
ha garabateado su número de teléfono; son las siete
y cinco minutos de la mañana, James Mason me contempla
en blanco y negro desde el televisor, y vocaliza
palabras que no logro entender ni oír siquiera.

Y después de levantarme y acercarme
al baño, y echar el asco y las entrañas
por las cañerías, y tirar de la cadena, se me ocurre
que es agradable estar vivo y hacer la guerra
y el amor y este poema, y que el mundo
bien merece
otra mirada.


Parpadeo

Pedro Salinas
dice en un poema
que no quiere dejar de sentir
el dolor de la ausencia
de la mujer a la que ama
porque eso es lo único
que le queda de ella:
el dolor.
No recuerdo sus palabras exactas.
Él lo dice mejor que yo.
Eran otros tiempos.
Salinas está muerto.
La mujer a la que amaba también.
Pronto lo estaremos todos.
La vida es un mero parpadeo.
Abre los ojos
y ciérralos.


Metafísico estáis

El tipo dijo
con palabras elogiosas
que en el fondo
le agradezco:
«… he aquí el milagro
de una lírica
que se construye
en el vacío…»;
y miré los muros
de esta casa
que no es mía
y no hallé cosa
en que poner los ojos
que me ayudara
a pagar el alquiler.

Y tuve que darle
la razón.


Esta infinita y patética belleza

El comienzo del verano y la noche
yace como un cuerpo herido
que la aurora no consigue desvelar.
Recorro la ciudad
taconeando
en las aceras agrietadas
con mis viejas botas
de Valverde,
tan cansadas como yo
del incesante embate
de cascos rotos y batallas.
Un contenedor
arde solitario en una esquina
ante los ojos embotados
de un borracho
que ya no sabe que lo está.
No hay policía.
Y es extraño.
Dos mecánicos amantes
se palpan las partes
con gestos agotados
que ni siquiera el último
tiro de nieve emponzoñada
es capaz de revivir.
Parpadean los semáforos
tintineando en huérfana advertencia.
Y no hay sencillamente estrellas
que me valgan.

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madison
La dama misteriosa
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Registrado: 15 May 2005 21:51

Re: Roger Wolfe

Mensaje por madison » 10 Jun 2011 15:32

Otra maldita tarde
de domingo,una de esas
tardes que algún día escogeré
para colgarme
del último clavo ardiendo
de mi angustia.
En la calle
familias con niños,
padres y madres
sonrosadamente satisfechos
de su recién cumplido
deber electoral;
gente encorvada sobre radios
que escupen datos,porcentajes
en los bancos.
Corderos de camino al matadero
dándole a escoger el arma
al matarife.

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Sanju
No puedo vivir sin este foro
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Registrado: 06 Ene 2013 12:31
Ubicación: En el ángulo muerto

Re: Roger Wolfe

Mensaje por Sanju » 10 Mar 2013 12:17

VIOLENCIA

Mi hija (año y medio) procuramos que nos vea
en los momentos buenos o mejores:
cuando nos abrazamos y besamos,
cuando las cosas discurren con lisura y eficacia,
cuando no hay gritos ni vajilla amenazada,
cuando nuestro roce cotidiano es fluido
y no hay asperezas que nos hagan estallar.
Es obvio que lo otro –lo regular, lo malo, lo peor–
también lo ve, y lo oye; pero creo
que después de todo
no nos las arreglamos
demasiado mal.
Es alegre, nuestra hija; y no hay foto ni momento
en que no sonría.
Le ha dado, quizá por todo ello,
por abrazar a otros críos cuando los ve.
Se lanza sobre ellos, los envuelve
con los brazos y les planta un beso en la mejilla.
A cambio de sus esfuerzos ya le han dado
algún que otro tortazo.
Delante de los ufanos padres en cuestión.
Y ayer llegó, a modo de confirmación definitiva,
la guinda del patrón de conducta habitual:
una niña, algo mayor que ella,
al verla repartir sus holas y sus besos
entre un grupo de críos,
se volvió hacia un niño y le susurró en voz baja:
«Esta niña es tonta.»

Me hubiera gustado
estamparle la jeta en el asfalto.
Y a sus progenitores
machacarles luego la cabeza.

Pero a eso
lo hubieran llamado
violencia.
Si nos sentamos en la oscuridad y me dejas hablar en voz baja, te lo contaré.

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