Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Espacio en el que encontrar los relatos de los foreros, y pistas para quien quiera publicar.

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Mister_Sogad
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Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por Mister_Sogad » 06 Mar 2011 15:52

JUEGA CONMIGO

Que frío y pelado estaba aquél lugar. Se había encasquetado bien el casco y aún así tenía las orejas heladas. No es que no les hubieran prevenido, pero en un combate lo mejor era no abrigarse demasiado. Eso todos lo sabían, las ropas gruesas entorpecerían sus movimientos y en el fragor del combate… uno podía cocerse. Eso lo había aprendido por sí misma, en el primer combate serio en el que participó como soldado de la provincia de Talabecland.

Era una chica haciendo de hombre, así de simple, lo que hizo que pensara que era buena idea ponerse un par de prendas de más para que sus compañeros no se dieran cuenta de sus formas femeninas. Mala idea, aquella primera escaramuza fue un suplicio, pensó que se ahogaría en sudor, pero no podía hacer nada, le había costado mucho hacerse pasar por lo que no era. Nadie había descubierto su secreto, y eso que las ocasiones habían sido odiosamente frecuentes. Así que aguantó como pudo… y salió bien. Por suerte estaba en una unidad de lanceros con un sargento veterano de cientos de batallas. En cuanto un compañero caía, si no estaba muerto o malherido, los demás lo sobrepasaban y lo protegían hasta que se levantaba. Así que cuando se desmayó aquella vez lo primero que vio al recobrarse fueron las espaldas de sus compañeros, silueteadas en un cielo de un intenso color azul.

Aquello había pasado ya hacía mucho tiempo, y había hecho que confiara más en su unidad, y que se sintiera en cierto modo tranquila. Eran hombres buenos. Sucios, malhablados, borrachos, ladrones… como ella misma. Al fin y al cabo ella estaba allí para matar a un hombre. Era mucho peor que cualquiera de ellos. O eso quería creer allí plantada, en aquella desolada estepa, hombro con hombro con sus camaradas mirando de frente al ejército del Caos que formaba su línea frente a ellos.

Su “presa” murió un par de noches atrás. No por su mano, ¡maldito sea Ranald!. Y ella seguía allí. ¿Por qué?, no lo sabía, quizás simplemente les debía algo a aquellos hombres con los que había convivido días y noches, con los que había sufrido y reído. Su unidad había perdido bastantes efectivos, y cada uno le había dolido… ¿Por qué sigo aquí?.

La batalla empezó como todas, gritos de desafío, ruido de carga... Y continuó como cualquier otra, gritos de odio, aullidos de dolor, chasquidos de huesos quebrados, sudor… miedo.

Excitación. Era inevitable, ya no le sorprendía tener esa sensación. A sus compañeros no les importaba. Al “pequeño Dorf” había que dejarle hacer, mejor no ponerse delante de sus cuchillos. La lanza había sido siempre un estorbo y en cuanto se veía en problemas la tiraba, sacaba sus hermosos cuchillos de artesanía élfica y su verdadera vocación de asesina tomaba el control. Al sargento no le había importado cuando aquél “pequeño demonio” le había salvado de un enorme orco clavando uno de sus cuchillos en la ingle de aquella bestia. Así que en el regimiento estaban todos encantados de tener a un “saltimbanqui” sanguinario de aliado.

Cuando su unidad chocó con los primeros bárbaros del Caos su lanza ya estaba abandonada un par de pasos atrás. Mantuvo la línea situada en el reducido espacio que dejaban los brazos de los compañeros que estaban en ambos lados. Pero casi al instante avanzó un paso y le abrió la barriga a un sorprendido enemigo. No se quedó quieta, se agachó y se deslizó por debajo de las piernas mientras la regaba una catarata caliente de color escarlata. Era de agradecer, ya no hacía tanto frío, y con una seca carcajada clavó su hoja derecha en el muslo del enemigo que ahora se encontraba delante, que apenas se había dado cuenta que de debajo de su compañero le llegaba un escurridizo enemigo.

La delicada hoja élfica se hundió en los músculos de aquél miembro sin esfuerzo alguno. Dorf sonrió y empezó a abrir un enorme surco mientras el cuchillo de su mano izquierda ascendía vertiginosamente en busca de la garganta del adorador del Caos. El infeliz había sentido ya que algo pasaba en su pierna y estaba agachando la cabeza cuando “tropezó” con el metal, que le perforó de inmediato el paladar y llegó a su cerebro.

No esperó a que cayera su nueva víctima y, sirviéndose del peso de ésta, empujó sobre su cadera para darse impulso y hundir hasta la empuñadura sus cuchillos entre los omóplatos de un bárbaro, que peleaba por atravesar la línea de lanzas erizadas de sus compañeros. Éstos la saludaron con una sonrisa nerviosa. Reprimió su impulso de guiñarles un ojo. Ya era bastante difícil mantener una voz ronca como para que encima pudieran pensar que era un hombre con “gustos inusuales”. Sacó bruscamente las hojas de su nueva funda humana y giró con rapidez colocándolas a lo largo de sus antebrazos. Como esperaba abrió multitud de cortes en el estómago de un caótico que ya había levantado su hacha para descargarla contra ella. Los cortes no lo iban a detener, lo sabía, así que simplemente se dejó caer y rodó por entre sus piernas. Ya detrás de él clavó ambos puñales en los gemelos de su enemigo y se levantó, haciendo que las hojas siguieran su ascenso de manera salvaje, rebanando hasta que notó que chocaban con los huesos de la cadera.

Seguía excitada y ahora el calor era mayor, dentro de aquellas ropas de hombre, más anchas de lo que debían ser. Pero aún notaba el frescor del metal de la coraza en los senos, lo que hacía que sintiera un desagradable cosquilleo, así que debía seguir derramando sangre, eso la calentaría por completo.

* * *

Perdió la cuenta de los cortes que había realizado. De los brazos, piernas y torsos que había apuñalado o abierto. La librea amarilla y roja de la provincia ya no se distinguía con claridad, tan embadurnada como estaba en sangre. Su cabello estaba pegajoso y apelmazado, y estaba segura de que su rostro no estaba precisamente libre de aquél líquido que la había calentado tan eficazmente. Podía ver a su alrededor como ascendía vapor de todo su cuerpo. Seguramente ahora hacía más frío que antes, ella no lo notaba, pero seguro que era así. Quizás fuera porque había menos vivos para disputarse el poco calor que existiera en aquella tierra congelada… Ese pensamiento hizo que sonriera con una mueca.

Había acabado la lucha por el momento. Siempre ocurría cuando la batalla se alargaba. Como si ambos ejércitos se hubieran puesto de acuerdo, retrocedían lentamente a las posiciones donde aquella mañana se habían desplegado. Se dirigió entonces a su regimiento, así a ojo parecían haber sufrido pocas bajas, pero las habían sufrido, y no podían permitírselo. De pronto vio como sus expresiones cambiaban y parecían alertarle de algo que se acercaba por su izquierda.

Se giró con la velocidad en la que tanto confiaba, pero antes de levantar los cuchillos se encontró volando por los aires. Chocó contra algo que también se movía velozmente y notó como la agarraban con fuerza por los tobillos. Se encontraba bocabajo y la tierra parecía deslizarse vertiginosamente a menos de un palmo de su cabeza. Miró sorprendida atrás y pudo distinguir a sus compañeros luchando desesperadamente con un puñado de…seres rosados increíblemente rápidos.

Tenía aún sus cuchillos aferrados y no tuvo más que lanzar un golpe para que la hoja de uno de ellos se clavara en una piel lisa y aceitada, de aquél color rosáceo que ya había visto. Bruscamente lo que fuera que la llevaba paró y ella salió por los aires de nuevo.

Se golpeó el trasero con fuerza y un calambre le recorrió el cuerpo desde la cadera a la nuca. Su visión se vio moteada por multitud de puntitos negros. Trató de levantarse pero se dio cuenta de que algo seguía agarrado a sus pies. Pensó fugazmente en una cuerda o en alguna argolla de hierro pero no… no era eso. Sus ojos tropezaron con una silueta siniestra que, echada a sus pies, la observada con una cara hermosa pero horripilante.

Todo el calor que había conseguido atesorar durante la batalla la abandonó en un instante. Aquel ser, de ondulantes formas femeninas, pero de ojos negros y fríos, la saludó con un gesto típicamente humano pero que quedaba tan fuera de lugar… Con un giro coqueto de su cuello la criatura echó hacia atrás su cabellera, formada por lo que parecían tentáculos, mientras empezó a mostrar una hilera de dientes blanquísimos, pequeños y afilados, en una siniestra sonrisa.

Una “amante del Oscuro”. Tragó saliva con dificultad. Una diablilla de Slaanesh le… le sujetaba los tobillos con las manos, como si tal cosa. Podía notar un olor extraño en el aire, como algo… antiguo y sensual. En su mente se formaron extraños pensamientos, escenas de lujuria anidaron en su mente. Deseos ajenos que parecían acuciarle a dejarse llevar por un placer primigenio de yacer con aquella criatura tan hermosa... tan deseable.

¿Deseable?. Agitó la cabeza tratando de despejarse. Para un hombre quizás las escenas aquellas fueran deseables, pero a ella… a ella le produjeron asco. Notó los ojos de la diablilla sobre ella y no pudo evitar mirarlos. La criatura la miraba un tanto extrañada. Se ha dado cuenta. Se… se ha dado cuenta, estoy segura.

<<Una hembra. Mmmm. Mi Príncipe te ha puesto en mi camino. Nos divertiremos>>.

Aquellas palabras penetraron su cerebro sin haber sido pronunciadas. Pero sabía con certeza que provenían de aquél ser. Notó un suave roce en el suelo, por detrás de ella. No se atrevía a mirar a su espalda por temor a perder de vista a la diablilla, pero si lo que se acercaba era una segunda… Al final el roce se hizo más intenso a su derecha, hasta que se detuvo muy cerca de su mano, con la que aferraba con fuerza uno de sus cuchillos. Por el rabillo del ojo pudo apenas distinguir una forma rosada que se inclinaba hacia ella.

Dio un respingón y miró nerviosamente al nuevo enemigo. No era una diablilla, era… una especie de montura, con sólo dos patas y una cabeza alargada. Unos ojos de plata miraban fijamente la hoja del cuchillo, mientras una lengua en forma de flecha entraba y salía de lo que debía ser la boca.

<<Lo has herido con tu arma mágica>>.

- ¿Arma… arma mágica? – su voz fue apenas un susurro, pero seguro que aquella “cosa” la oiría incluso si no dijera ninguna palabra.

Su arma mágica debía ser el cuchillo de manufactura élfica. Pero no sabía que sus armas fueran mágicas. Quizás simplemente fuera el metal, cuando le vendieron las hojas gemelas le dijeron que atravesaría hasta la piel más dura, pues eran del “pueblo mágico”. Sonrió ante aquella conversación. Se había relajado. Para su sorpresa se encontraba tranquila. Volvía a sentir ese calorcillo tan vivificante que notaba cuando estaba en plena lucha.

La diablilla sonrió también y le soltó los tobillos levantándose lentamente. La imitó y se irguió sin prisas. Sentía el suave tacto de las empuñaduras de los cuchillos en sus manos. Sería un reto interesante enfrentarse a aquella criatura. Sabía que era un enemigo veloz, pero contaba con sus reflejos para contrarrestarlo, o eso esperaba.

<<¿Quieres jugar conmigo?>>.

Seguía escuchando gritos no muy lejos. Sus compañeros estaban luchando defendiendo sus vidas, y ella estaba allí sin hacer nada. Estiró el cuello a izquierda y a derecha, tratando de desentumecerlo, mientras daba fuertes golpes con sus pies en el duro suelo para que sus piernas dejaran de estar tan tensas. Vamos allá.

Con un grito avanzó hacia el enemigo. Se mantuvo algo agachada, con los brazos doblados, uno protegiéndole el rostro, con la hoja de su cuchillo derecho a la altura de la nariz, y el otro con la otra hoja a la altura de su estómago. La idea era acercarse y fintar en el último momento, lanzando un golpe de través con la izquierda. Si conseguía rajar a la criatura en el vientre o en el pecho quizás la hiciera sangrar profusamente, haciendo que su velocidad bajara.

Pero la diablilla no esperó a que llegara a su altura. A una velocidad increíble pasó a su lado. Sintió un pequeño golpe en el costado y aterrada varió la dirección de su carrera. Con un brusco giro saltó a su derecha y se detuvo encarándose con lo que, pensaba, sería un ataque dirigido a su espalda. Se equivocó, a varios pasos la criatura la miraba con malicia, seguía esbozando esa sonrisa que le ponía los pelos de punta, y su postura le recordaba a una niña pequeña. Ella, por el contrario, resollaba con fuerza, temblaba sin poder contenerse y se esforzaba por no pensar en la endiablada velocidad de aquella cosa. Empezó a notar un extraño escozor en el costado. Recordó el golpe que había sentido y, sin dejar de vigilar a su enemiga, se pasó el dorso de la mano por aquél lugar. El roce le hizo soltar una imprecación. Elevó la mano a la altura de los ojos y le echó un vistazo. Había un rastro de sangre oscura. Pero no sentía que la herida fuera profunda, un simple corte posiblemente, nada grave se dijo.

Entonces frente a ella se materializó la diablilla. Saltó rápidamente hacia atrás elevando sus armas de manera defensiva. No la había visto acercarse, sólo había dejado de mirarla un segundo, ¡maldición!. Apenas había posado de nuevo los pies con firmeza cuando vio que se le echaba de nuevo encima. No podía esquivarla. Movió con violencia las hojas en una amplia cruz. Notó un golpe en su muslo derecho, mientras sus cuchillos golpeaban sólo el aire.

Ni siquiera miró su pierna cuando un nuevo escozor partía de allí. Ya sabía que había vuelto a herirla, otro corte sin importancia, estaba segura. Aquella criatura sólo jugaba con ella. Apretó los dientes hasta que la mandíbula le dolió. Una risa cantarina a su derecha, con ecos sobrenaturales, acrecentó su furor.

- ¿Quieres jugar zorra?, ¿crees que te tengo miedo?, ven. ¡VEEEN!.

La diablilla volvió a moverse. Esta vez “Dorf” cerró los ojos, colocándose en posición defensiva. Dejó que todos los sonidos del campo de batalla quedaran en la superficie mientras buceaba buscando sonidos más suaves y cercanos. Percibió algo a su izquierda, pero antes de poder repeler el ataque un nuevo golpe, esta vez en su hombro izquierdo, le hizo soltar un rugido.

Se mantuvo quieta, manteniendo los ojos cerrados. Volvió a sentir algo, de nuevo a la izquierda, pero esta vez no trató de repeler a la diablilla, simplemente avanzó bruscamente hacia lo que se acercaba apuntando las hojas de metal en esa misma dirección. Un tremendo golpe en el pecho hizo que cayera de espaldas. Pero sonreía, uno de sus cuchillos ya no estaba en sus manos.

Se levantó respirando con fuerza. Se negó a mirarse el pecho, notaba un escozor intenso, y frío… su coraza debía estar rajada, y el corte esta vez sería grave. Pero se obligó a buscar con la mirada a la criatura. No se sorprendió de encontrarla sólo a dos pasos de ella, mirándola con una carita de niña sorprendida, en una extraña mueca, como si fuera a hacer pucheros. Cerca del delicado cuello rosado se encontraba clavado el cuchillo de hoja élfica. Una fina línea de un líquido espeso y morado corría por uno de sus pechos desnudos.

El rostro demoníaco cambió de expresión. Dorf no pudo evitar que sus piernas temblaran visiblemente. La criatura la miraba ahora con odio, con una sonrisa salvaje y los ojos formando apenas dos rendijas de color negro.

<<¿Ya no quieres jugar conmigo?>>.

Hubiera querido gritarle con rabia las palabras más soeces. Pero enmudeció, la diablilla no esperaba su contestación, simplemente se abalanzaba hacia ella a gran velocidad. Apenas pudo distinguir una serie de borrones rosáceos, mientras sentía multitud de golpes por todo el cuerpo.

En apenas un suspiro todo había acabado. Seguía de pie. Pero sus ropas estaban hechas jirones, incluso podía ver pedazos del casco y la coraza a sus pies. Le dolían tantas partes del cuerpo que pensó volverse loca. Todo a su alrededor se volvía borroso, y una extraña oscuridad parecía cernirse sobre ella. Sin poder evitarlo comenzó a derrumbarse hacia atrás. Quizás al golpear contra el suelo ya estuviera muerta. Morr así lo quiera. El dolor era insoportable.

Su cabeza golpeó con fuerza en tierra. Pero aún no estaba muerta. Las oleadas de dolor iban en aumento. Algo borroso se inclinó hacia su rostro. Pudo distinguir los ojos negros y la sonrisa de dientes afilados. Luego notó como unos labios helados pero suaves la besaban en la boca tiernamente.

Algo cambió, el dolor seguía estando ahí. Un dolor lacerante y angustioso, pero… pero ahora había algo más, sentía cierto placer ante el dolor. Cerró los ojos y recorrió mentalmente todas las heridas de su cuerpo, poco a poco, sorbiendo con fruición cada punzada de dolor. Cuando acabó volvió a comenzar de nuevo, y así hasta que perdió la cuenta.

De pronto la invadió una enorme pena. Una tristeza que la ahogaba.

- Dé…déjame ir. Déjame descansar. – fue lo que salió de sus trémulos labios.

Pero lo que no sabía es que estaba sola. La diablilla estaba "jugando" en otro sitio… Y ella volvió irracionalmente a repasar mentalmente cada herida de su cuerpo.
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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por lucia » 06 Mar 2011 18:38

Deberías ponerte en serio a escribir una historia de estas, por lo menos de 20 o 30 páginas. Escribes bien y se nota que te gusta, pero aí es casi como si escribieses una escena para una partida de rol.

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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por karen mendoza prada » 08 Mar 2011 00:23

:o voy a tratar de darme tiempo para leerte mañana :P

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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por Mister_Sogad » 08 Mar 2011 13:08

lucia escribió:Deberías ponerte en serio a escribir una historia de estas, por lo menos de 20 o 30 páginas. Escribes bien y se nota que te gusta, pero aí es casi como si escribieses una escena para una partida de rol.


El problema es precisamente ponerme... me cuesta bastante encontrar el momento, cuando ya estoy metido en faena muy bien, pero eso de planear un rato para escribir... hasta ahora por una cosa u otra siempre me cuesta, y si a eso añadimos que no consigo sgeuir la historia días después...

Gracias por el comentario Lucía!

Ok Karen, cuando tengas tiempo y ganas. :mrgreen:
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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por Gavalia » 08 Mar 2011 13:50

Me encanta como manejas la palabras para describir el combate.Es de lo más difícil segun mi modesto punto de vista a la hora de describir una lucha de éste tipo.
Tu fantasía es etupenda,aunque el final es algo inconcluso,creo que te has querido centrar más en la lucha que en el por qué de ella.
Así que pon de nuevo las fichas sobre el tablero y que comience de nuevo la batalla.
Me ha gustado tu historia Mister.Enhorabuena. :wink:
La mamá arropaba a su pequeño niño invidente mientras le susurraba al oído...
Si no te portas bien... cambio los muebles de sitio... :twisted:

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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por Mister_Sogad » 09 Mar 2011 12:13

Gavalia escribió:Me encanta como manejas la palabras para describir el combate.Es de lo más difícil segun mi modesto punto de vista a la hora de describir una lucha de éste tipo.
Tu fantasía es etupenda,aunque el final es algo inconcluso,creo que te has querido centrar más en la lucha que en el por qué de ella.
Así que pon de nuevo las fichas sobre el tablero y que comience de nuevo la batalla.
Me ha gustado tu historia Mister.Enhorabuena. :wink:


Gracias Gavalia. Suelo dejar finales abiertos en mis relatos, jeje. Lo de centrarme en la lucha es por el contexto, por lo de Warhammer Fantasy, en ese mundo de fantasía casi todo es guerra y más guerra. Además estos relatos de Warhammer los escribo para colgarlos en foros de Warhammer, y participar en concursos de relatos de Warhammer, y en dichos foros, y por ende en dichos concursos, los lectores y "votantes" le dan una gran importancia a que se recreen las batallas, luchas o escaramuzas de dicho mundo de fantasía. Quizás por eso lo que señala más arriba Lucía de parecer "una escena de una partida de rol". :wink:
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Re: Juega conmigo (Fantasía/Warhammer Fantasy)

Mensaje por lucia » 09 Mar 2011 19:33

Yes :cunao:

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